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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-06-2018

Qu puede estar fuera del muro y qu dentro de l
Un Estados Unidos en el que debis poneros a cubierto

Tom Engelhardt
TomDispatch

Traduccin del ingls para Rebelin de Carlos Riba Garca


Un mensaje para los graduados universitarios en la era Trump

A la promocin 2018. Siempre me han dicho que un buen chiste es la mejor manera de iniciar una conversacin. La cuestin es romper el hielo, aunque en el da de vuestra graduacin, con la temperatura alrededor de los 30 C, es posible que la imagen no sea la ms apropiada. Aun as, ya sabis qu quiero decir: un intento de aligerar la atmsfera antes de entrar en lo ms fuerte. A pesar de que, una vez ms, en nuestro mundo por si acaso no os habis dado cuenta de ello, en noviembre de 2016, prcticamente la mayora de los votantes estadounidenses eligi a Donald Trump como presidente, alegrar el ambiente puede pasar por una broma en s misma (me parece haber odo que alguien se re por ah atrs).

Es igual, aqu est mi chiste oficial en esta soleada tarde en este hermoso cuadriltero del parque del campus

Bang, Bang. Estoy muerto!

No, en nuestro mundo de hoy, puede esto realmente pasar por una broma? Pensad en lo dicho como mi forma de echar luz sobre una sombra realidad de vuestra vida de estudiantes. Despus de todo, imaginad a algn compaero vuestro, enfadado vaya uno a saber por qu, o sencillamente como sugiri hace poco tiempo el nuevo jefe de la Asociacin Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en ingls) y ex traficante ilegal de armas Oliver North, adicto al Ritalin y a los videojuegos violentos, ver a alguien acechando en este mismo campus, esta misma tarde. l lo ms probable es que sea un varn est estropendolo todo para vengarse por algo quin dudara que este es el estados Unidos del siglo XXI?, y lleva un arma de guerra. La posibilidad es que, de pie en este podio frente a vosotros cuando l empieza a disparar contra la gente, sea el primero en recibir un balazo. De ah mi chiste! Estoy seguro de que lo habis captado, no es as?

Los adultos debajo del pupitre

Seamos claros, no estoy slo bromeando en vuestro da de graduacin. Tambin estoy haciendo lo que de verdad la gente mayor tengo casi 74 aos trata de hacer: penetrar de algn modo en el espritu de los jvenes para dar un paso dentro no fuera de nuestro mundo. La verdad es que en el neoltico cuando yo iba a la escuela, tenamos nuestra propia versin de ser liquidados y de tiradores activos, y del temor de morir que eso provocaba.

Cuando ramos nios, estbamos como se deca entonces agachados y escondidos, esto es, para protegernos, nos zambullamos debajo de nuestro pupitre y nos cubramos la cabeza con las manos como haca Bert, la Tortuga (que apareca en unos dibujos animados de la defensa civil de esos tiempos) cuando se meta en su caparazn. Nos protegamos contra un ataque nuclear por parte de un pas que quiz ni siquiera recordis: la antigua Unin Sovitica, que colaps antes de que vosotros hubieseis nacido (RIP 1991), alias los rusos o el Imperio del Mal. As es; mirando hacia atrs, aquellos pequeos en cuclillas debajo de los pupitres uno de ellos era yo no podran haber representado la imagen ms pattica de la seguridad, el concepto que ha dominado este siglo XXI estadounidense. Ciertamente, aunque ramos nios, lo sabamos. El tablero de un pupitre y nuestras manos no eran defensa alguna contra una bomba atmica en la ciudad de Nueva York (que era donde yo viva en esos aos, igual que hoy). De hecho, os habis preguntado qu pattico grupo de adultos puede haber ideado tan brillante maniobra para unos nios aterrorizados?

Esas eran las instrucciones de proteccin contra tiradores de ese momento especial: todos nosotros debajo del pupitre mientras el CONELRAD* aturda con sus advertencias desde una radio en el escritorio de la maestra y las sirenas aullaban en la calle. Incluso a tan temprana edad, sabais que todos vosotros, vuestros padres, abuelos y amigos tenais los minutos contados si ese tirador tan particular, la Unin Sovitica, irrumpa en vuestro mundo. Por supuesto, sus disparos se habran odo no solo en esa aula sino en lo que hubiese quedado de un mundo nuclearizado. Entonces, podis creerme, todas vuestras pesadillas protagonizadas por asesinos masivos en vuestra escuela, tambin las tenamos nosotros.

La parte risuea en este momento es que las bombas atmicas gracias en parte a un presidente a quien le agradan las cosas GRANDES estn claramente regresando a lo grande en nuestro mundo de hoy. Desde los aos de Obama, se han programado ms de un billn de dlares (una suma que seguramente crecer) para producir aun ms de esos artilugios en versiones ms utilizables para reforzar un arsenal que ya es pasmoso, un stock de armas nucleares capaz de destruir varios planetas de las dimensiones de la Tierra. Estamos hablando de un arsenal al que se refiri nuestro presidente la semana pasada** cuando cancel su encuentro con el jefe de Estado norcoreano Kim Jong-un: Habla usted de su capacidad nuclear, pero la nuestra es de tal magnitud y tan poderosa que ruego a Dios que nunca deba ser utilizada. Ese, por supuesto, es el mismo arsenal con el que hace algn tiempo haba amenazado que dejara caer sobre Corea del Norte fuego y furia como el mundo jams los ha visto.

Ahora bien, en estos tiempos, mientras estis agachados en la oscuridad del aula, sin decir una palabra, preparndoos para el momento en que un estudiante o un ex alumno puedan estar pasendose con un fusil de asalto por los pasillos de vuestra escuela dispuestos a disparar contra vosotros, vuestros miedos son mucho ms reales y personales que los vividos por m, pero no menos horripilantes. Hace poco tiempo, el New York Times inform de lo sucedido en un instituto que est a 1.600 kilmetros del escenario del ltimo asesinato escolar masivo en Santa Fe, Texas:

Calysta Wilson y Courtney Fletcher, estudiantes de tercer ao en el Instituto de Mount Pleasant, Iowa, crean que su mesa en la cafetera sera la primera a la que disparara un pistolero que entrara en el saln. Nos sentamos a la mesa ms cercana a la puerta, deca Calysta, de 17 aos, mientras recoga un equipo de softball. En caso de que t vengas en plan de tirador y mates a la primera persona que veas, yo morira. No tendra salvacin.

Es as como hoy me siento tan viejo aqu ante vosotros. Ni siquiera puedo imaginar tanta sangre fra como lo cotidiano de alguien que est en la educacin. Sin embargo, para la versin tejana de Calysta y Courtney, el vicegobernador Dan Patrick (que propuso portar un arma oculta a la iglesia) tiene una solucin: Ms guardias, menos puertas de entrada en las escuelas (Hay demasiadas entradas y salidas en nuestros ms de 8.000 campus universitarios) o, como dira un bromista: Las armas de fuego no matan a las personas; las puertas, s.

No obstante, enfrentemos la cuestin; cuando se trata de semejantes soluciones para los problemas de la sociedad, Patrick no est solo. Desde que el asesinato escolar de Parkland, Florida, provocara la creacin de un movimiento para poner un freno a la venta de armas de fuego en Estados Unidos los llamamientos para armarse ms, para fortificar y militarizar la educacin en este pas desde la NRA hasta el presidente Trump han adquirido densidad y regularidad (aunque las compaas de seguros los obstaculicen y pongan en duda que las escuelas armadas sean un lugar ms seguro). Y la solucin de Patrick est muy en lnea con el momento que vivimos todos. Por ejemplo, encaja perfectamente con la clebre respuesta a los violadores mexicanos y otros supuestos peligros nacionales. Ponerles detrs de un muro o amurallarnos nosotros. Podis or en el fondo a los seguidores de Trump cantando Construye ese muro?

Una somera idea de vuestro mundo que se amuralla: los muros no funcionan; al menos no por mucho tiempo. La Gran Muralla China, con sus 7.200 kilmetros quiz siga siendo el paradigma de ese tipo de construccin (aunque en realidad no sea visible desde el espacio exterior), no impidi que los brbaros de las estepas asiticas se las arreglaran para invadir e instalar sus dinastas en el corazn de China. En Estados Unidos, el rodear la educacin de una muralla, la transformacin de las escuelas en fortalezas sin salidas, difcilmente resuelva algn problema. Pensemos un instante el hecho tan simple de que los jvenes en edad escolar tambin se renen en otros sitios cafeteras, restaurantes de comida rpida, gimnasios... ya sabis. Realmente, fortificaremos a la sociedad entera? Pondremos guardias armados en cada McDonald? Realmente, convertiremos la educacin estadounidense en una cuestin militar?

En otras palabras, podra ser acaso que una educacin que al menos tericamente se supone que debe abriros al mundo, en realidad os dejara desesperadamente fuera de l y aterrorizados por l (aunque la escuela contine siendo estadsticamente el sitio ms seguro para un joven en esta sociedad?

De hecho, experiencias como la fortificacin total de las escuelas son en realidad el equivalente adulto del siglo XXI de guarecerse debajo de un gigantesco pupitre y cubrirse la cabeza con las manos. Que pena!

La realidad de este momento es que lo que de verdad os pone en peligro y especialmente a vosotros, los graduados de 2018 posiblemente no pueda ponerse detrs de una muralla (ni amurallarse para defenderse de ello). Odio decirle esto al vicegobernador de Texas, por ejemplo, pero cuando se trata del propio planeta, al contrario de las escuelas tejanas, no podemos crear con facilidad menos salidas (ciertamente, es imposible en tiempos de la Sexta Extincin) o armar mejor a los guardias. Es por esto que el negacionismo climtico la ms mayscula forma de agacharse y cubrirse resulta tan conveniente. Significa, que se puede ignorar (de momento) la mayor amenaza contra el planeta (aparte, quizs, de las armas nucleares) que no puede rodearse de una muralla ni amurallarnos para defendernos del cambio climtico. Pero volver sobre esto en un momento; mientras tanto, proyectar algunas sombras ms sobre estos gloriosos das vuestros.

He aqu, entonces una realidad con puertas de entrada y de salida con la que empezar a trabajar: es imposible armar a una ciudadana como ninguna otra sobre la Tierra (los yemenes vienen en un lejano segundo lugar) y despus amurallarse contra esa realidad con menos puertas de entrada y aun ms armas. Es imposible dejar 300 millones de armas sin control en un solo pas, millones de ellas son fusiles de asalto como los utilizados por las fuerzas armadas, como si estuviramos preparndonos para una guerra civil y pensar que nada pasar (en estas circunstancias, no es sorprendente que este pas lidere al resto del mundo en lo que muy educadamente se llaman tiroteos masivos). Es imposible dotar a las fuerzas policiales de todo el pas con las armas y otros equipos provenientes de distantes campos de batalla en los que nuestras fuerzas armadas han estado luchando durante casi 17 aos o integrar en sus filas y sus cuerpos SWAT de todo el pas a los veteranos llegados de esos mismos campos de batalla que empleaban esas mismas armas y suponer que nada cambiar.

No es posible librar guerras durante ms de una dcada y media, guerras que todava continan extendindose en esas mismas regiones remotas, y no esperar que de alguna manera regresen a casa, incluso como el personajes de fantasa de refugiado con mentalidad de terrorista contra el cual pensamos construir esa muralla e instituir esas prohibiciones de viaje. No es posible tener un Washington en el que en 2003, y otra vez en 2018 a pesar de todo lo que sucedido en el Gran Oriente Medio en el nterin, se ha dicho que los hombres de verdad quieren ir a Tehern y amurallarse exitosamente ante los resultados de ese impulso. No es posible esperar todo eso y al mismo tiempo suponer que de una manera u otra citando el ttulo de mi nuevo libro no tengamos un pas deshecho por la guerra***.

No existen muros, no hay puertas de entrada ni de salida que puedan cerrarse para contener el dao producido la locura destructiva de Washington ni para proteger de ella al pueblo estadounidense.

Hacia las puertas de entrada, no las de salida

Sin duda se trata de una irona mayscula; de cara a nuestros peligros histricos, que los estadounidenses hayan puesto en la Casa Blanca a un hombre dispuesto a montar una administracin que hara sudar tinta al propio avestruz que esconde la cabeza en la arena de la conocida pelcula de dibujos animados. As es, Donald Trump asegur una vez que el cambio climtico era un cuento chino, pero quin podra haber imaginado que muy deliberadamente integrara su administracin con los ms conspicuos negacionistas del cambio climtico imaginables; o que l y sus amigotes pondran tanto empeo en el aumento del consumo de combustibles fsiles en todo el mundo; o que mientras fanfarroneaba con la construccin de muros y el establecimiento de prohibiciones de viaje para proteger al pueblo de Estados Unidos, trabajara tan denodadamente en la creacin de todava ms destructivas salidas y entradas en este planeta?

De cualquier modo, todo lo que hoy podamos argir respecto de esas montaas de armas en este pas o del extrao potencial autocrtico hoy presente en la Casa Blanca forma parte justamente de la historia normal de la humanidad en la que han surgido y cado tantos imperios y autcratas; tanta gente se ha rebelado y fracasado, sufrido y muerto; y tantos Kim Jung-un han gobernado su pas hasta que tuvieron que dejarlo. El cambio climtico es algo absolutamente diferente. No opera segn los tiempos del ser humano, sino en uno muy distinto: los tiempos planetarios. Observad, por ejemplo, que segn la Administracin Nacional Oceanogrfica y Atmosfrica (NOAA, por sus siglas en ingls) cada uno de los 400 meses (desde la presidencia de Ronald Reagan) ha sido ms clido que la pauta histrica y, del mismo modo, 16 de los ltimos 17 aos han sido el ms caluroso registrado. Esto da una pista de lo que se viene.

El cambio climtico funciona en una escala de tiempos completamente distinta, una que sita al ser humano en una sombra circunstancia. Entonces, sean cuales sean los horrores y los crmenes del momento presente, el mayor de ellos (salvo la destruccin nuclear) es, sin duda alguna, ayudar y estimular el futuro calentamiento del planeta Tierra, un fenmeno disparado por nosotros, los seres humanos, y que probablemente no acabar en los tiempos de la escala de la vida humana. Dicho de otro modo, si el presidente Trump y su equipo siguen en lo suyo demostrarn ser unos verdaderos terroristas de la Tierra terraristas, sera la palabra, los ms grandes criminales de la historia de la humanidad. Habrn elegido deliberadamente ayudar y estimular la destruccin del hbitat de nutri a la humanidad en toda su historia. Sern los tiradores en el patio de la escuela de la humanidad.

Lo expuesto ms arriba significa que todos vosotros, todos nosotros estamos viviendo una versin del Apocalipsis muy personal, captmosla o no en su totalidad, en parte debido a que este momento potencialmente apocalptico durar siglos, incluso miles de aos. Y esto no es una broma.

Es posible que ahora est rondando por vuestra mente la idea de que casi sera mejor no graduaros y marcharos de este hermoso instituto. En lugar de ello, por que no cerrar y poner un candado en esa enorme puerta que est ah, fortificar este campus y agacharse durante la versin humana de la eternidad, o sencillamente arrastrase ahora mismo debajo de la silla, en medio de esta ceremonia, unir vuestras manos y negarse a salir?

Pero permitidme que os proponga otra alternativa, promocin 2018. Quizs sea este el momento perfecto para que vosotros, vuestros padres y abuelos, vuestros amigos y parientes os pongis de pie, os formis en apretadas filas, vistiendo vuestra toga y la gorra en la mano a punto de ser lanzada al aire. Es posible que ahora sea el momento de erguiros orgullosamente y encaminaros hacia una de las muchas salidas de este campus, que no son ms que otras tantas entradas a nuestro mundo; unas entradas del tipo del que tantos otros estn deseando cerrar y blindar. Tal vez ahora sea el momento de que empecis a abandonar este campus y entris en un mundo en el que las puertas, tanto las de entrada como las de salida, deban ser abiertas de par en par, no cerradas, y todo deba ser verdaderamente mucho mejor que lo que es. Este es el momento de entrar en nuestro mundo tan atribulado y os pongis a trabajar. Os necesitamos, promocin 2018, no debajo de un pupitre sino ah fuera dispuesta a cambiar el mundo para mejor.

* CONELRAD (siglas en ingls de Control of Electromagnetic Radiation [Control de la Radiacin Electromagntica]); era un servicio de radiodifusin de emergencia para el pblico de Estados Unidos ante la eventualidad de un ataque nuclear durante la Guerra Fra. (N. del T.)

** El original en ingls de esta nota fue publicado el 31 de mayo de 2018. (N. del T.)

*** El ltimo libro del autor de la nota es A Nation Unmade by War. (N. del T.)

Tom Engelhardt es cofundador del proyecto American Empire y autor de The United States of Fear como tambin de la historia de la Guerra Fra The End of Victory Culture. Es miembro del Nation Institute y administrador de TomDispatch.com. Su sexto y ms reciente libro, que acaba de publicarse, es A Nation Unmade by War (Dispatch Books). Hoy pronuncia un discurso desde el campus de su mente.

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/176430/tomgram%3A_engelhardt%2C_what_can%27t_be_walled_out_--_or_in/#more

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebelin como fuente de la misma.



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