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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-06-2018

No era solo Billy

Ramn Alonso
LQSomos

En los dos ltimos aos se estn presentando querellas contra el antiguo inspector de la siniestra brigada de investigacin social apodado Billy el nio


Hay que hacer mencin de que existen sentencias condenatorias contra l por coacciones y malos tratos as como mltiples testimonios por torturas infligidas a los acusados de actividades polticas. Las querellas estn siendo rechazadas por los juzgados espaoles por dos motivos: Aplicacin de la ley de amnista; Prescripcin de los posibles delitos. Han considerado su conducta como malos tratos, pues la tortura es delito de lesa humanidad, es decir imprescriptibles

Cul era el comportamiento de semejante individuo?

Este polica actuaba de tal manera que era digno de ser descrito en los manuales de psiquiatra como un autntico psicpata: Chulo y camorrista, siempre dispuesto a la bronca y a montar espectculos en sus intervenciones en la calle, donde con frecuencia, pistola en mano gritaba soy Billy el nio para amedrantar a sus futuras vctimas. Su mera proximidad, que atemorizaba a cualquier demcrata, era seal inequvoca de la inminencia de graves problemas. Sin embargo su influencia era an ms notoria en las dependencias de la Direccin General de Seguridad. All, practicaba sistemticamente la violencia contra los detenidos, incluso interrumpiendo los interrogatorios de sus otros colegas. En su descargo hay que reconocerle que no era sectario, pues maltrataba a los miembros de todas las organizaciones que pasaban por tan amargas situaciones y tampoco practicaba la discriminacin de gnero, mujeres y hombres gozaron de sus brutales atenciones. Este admirador de la Gestapo, fue un til instrumento del franquismo por su capacidad de sembrar el pnico entre los opositores. En sntesis, que nos encontramos con un individuo, que reuna dos de los rasgos ms genuinos del rgimen: matonismo y falta de escrpulos. A la dictadura, que siempre haba fomentado conductas similares a la suya le vena muy bien contar con sus servicios, que fueron generosamente amparados y premiados. Sin embargo sus insaciables ansias de protagonismo han tenido otra pero debida recompensa: Ser uno de los agentes de la ley ms denunciados de Europa. Tambin puede estar orgulloso de haber entrado en la leyenda como smbolo viviente de uno de los regmenes ms abyectos del siglo XX, la dictadura franquista. Hizo mucho dao, pero no fue el nico ni el ms importante. Fue solo una de las piezas ms llamativas de la sangrienta maquinaria represiva fascista. En conclusin, no fue solo l, tienen mucha mas responsabilidades tanto el rgimen como el aparato de Estado que le formaron, entrenaron y protegieron.

Focalizar las actuaciones en un unos pocos personajes tiene sus riesgos. El ms importante, que el propio sistema puede utilizar cnicamente estas demandas. Afirmando que solo eran unas pocas las manzanas podridas, que el resto fueron honorables funcionarios, podran atender a alguna de las reclamaciones utilizando como chivo expiatorio a este elemento, cuyas actuaciones sin ser las ms hbiles, ni las ms eficaces, por su espectacularidad concentraron sobre su persona gran parte de las crticas por los excesos de la dictadura. Enmascarados bajo su aura, otros que hacan lo mismo o ms pasaran desapercibidos y muchos miembros del aparato represivo seguiran ocultos, pues ya hay quien paga por todos. Cierto es que fue de los ms famosos torturadores, pero se debe insistir enque lo fundamental es dejar en evidencia que era solo un servidor de la dictadura y su sistema represivo.

Por ley natural, muchos de los represores han muerto, pero an quedan algunos vivos. En muchos sumarios y sentencias aparece la identidad de otros miembros de los cuerpos represivos que tambin cometieron los mismos delitos y que estn jubilados o en activo, valga como ejemplo el comisario Villarejo, miembro de la misma brigada. Estos funcionarios deben ser identificados e investigados y as evitaramos que una posible patologa incapacitante nos dejara sin caso.

Hace unos das observamos un bochornoso espectculo en las Cortes, con toda desfachatez, con el mximo cinismo, vimos que el ministro del Interior menta ante la emotiva peticin de Pablo Iglesias. Conoca la pregunta y a sabiendas de quela persona de que se trataba haba sido condenada y reiteradamente denunciada lo neg todo. Hasta ocult que la concesin de estas distinciones son hechos administrativos y por tanto revisables si hay motivos suficientes para hacerlo. Afortunadamente, al ministro lo ech la mocin de censura.

Hay un nuevo Gobierno y por tanto debemos pedirle que se inicie un expediente administrativo donde se lleven a cabo las correspondientes investigaciones para determinar si la disposicin legal que amparaba la concesin de estas distinciones se ajusta a derecho, si los hechos de los premiados son merecedores de tales distinciones dentro del marco jurdico actual y si no son conformes a ley se retiren los beneficios econmicos vitalicios.

La justicia no puede perseguir a los fallecidos o incapacitados, pero todava queda abierta la va de la historia. Si no fueron castigados en vida, que al menos quede referencia documentada de sus fechorias, que el Gobierno que las foment y protegi quede claramente retratado y que los libros de texto lo describan como una tirana sanguinaria y genocida. Para poder determinar todos los hechos y sus responsables, los archivos de la Direccin General de Seguridad y en especial los de la Brigada de Investigacin Social deben ser abiertos a los investigadores o puestos a dominio pblico.

Como los delitos de genocidio y tortura no prescriben ni son amnistiables, hay que continuar con las denuncias y querellas, amplindolas a otros presuntos culpables. Debe quedar demostrado que se persigui, encarcel y tortur por motivos de conciencia u opinin a miles de personas, que estas actividades se realizaron manera generalizada, planificada y profesionalizada, que la dictadura dirigi, organiz y pag esta compleja maquinaria represiva y que protegi a sus fieles servidores, blindndolos legalmente mediante aforamiento. Todava, las fuerzas de seguridad mantienen en parte esta proteccin legal, que debera desaparecer.

Fuente: http://loquesomos.org/no-era-solo-billy/



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