Portada :: Colombia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-06-2018

Trujillo busca sus muertos

Camilo Alzate
Colombia Plural

Han tenido que pasar 32 aos del comienzo de la masacre para que el Estado se apersone de la exhumacin y bsqueda de los 88 desaparecidos forzados de Trujillo que an ni han sido exhumados. Trujilo resiste pero no hay garantas de no repeticin de esa masacre continuada.


Porfidio Antonio ya conoca este pueblo y estas calles. Haba andado por ac tres dcadas atrs camino del remanso de Beltrn, iba tras la pista de su hermano Jos Norbey. Porfidio recorri durante quince das, a pie y sin dinero, las orillas del ro Cauca desde La Virginia, en Risaralda, hasta Bolombolo, en Antioquia, preguntando a los pescadores y a los vecinos de los caseros si no haban visto flotar el cadver un muchacho blanco, delgado, con ojos oscuros. Al fin, un da Porfidio lleg a Marsella y baj a Beltrn, aquel remolino famoso donde los cadveres que han sido arrojados al ro se quedan atascados entre enramadas de troncos y basuras que flotan por el Cauca. Recuerda que all un viejo le ofreci sancocho de pescado pero l se llen de asco pues haba un muerto en la orilla, un muerto que no era el suyo. Recuerda que le contaron de jornadas donde alcanzaban a rescatar hasta 18 cuerpos de la corriente.

Su hermano, Jos Norbey Galeano, era capelln de la iglesia de Trujillo. Trabajaba activamente con el sacerdote Tiberio Fernndez Mafla, quien haba impulsado la organizacin comunitaria y campesina en el pueblo. Al prroco aquello le cost ser acusado de guerrillero y termin amenazado de muerte. Jos Norbey fue secuestrado por un grupo paramilitar el 17 de abril de 1990 en la carretera que comunica a Trujillo con Tulu cuando regresaba del sepelio de Abundio Espinoza. Con l se llevaron al arquitecto scar Pulido Rozo, al padre Tiberio Fernndez y a la muchacha Alba Isabel Giraldo, sobrina del sacerdote. Segn indic un testigo que perteneca al grupo de paramilitares, todos ellos fueron torturados y asesinados en la finca Villa Paola, los asesinos arrojaron despus sus cuerpos al ro Cauca. Un pescador recuper el cuerpo del sacerdote una semana ms tarde, de los dems nunca se supo nada.

De ah, de Beltrn, me sacaron a m derrotado, recuerda Porfidio. Me dijeron que si no me iba tenan que mandar razn de que vinieran a buscarme a m tambin. Desesperado estaba. Pues vea, es tanto el desespero que todava estamos en estas.

28 aos despus, Porfidio sigue buscando a su hermano, por eso volvi a Marsella el lunes 21 de mayo con una delegacin de familiares y vctimas de Trujillo, quienes asistieron a la primera diligencia de exhumacin realizada por la Fiscala en el cementerio del municipio, donde hay sepultados ms de 300 cadveres no identificados que fueron rescatados del ro Cauca. Se presume que muchos de ellos son los desaparecidos de Trujillo.

Hace 16 aos Maritz Trigos cometi la locura de llevarse a un grupo de mujeres a desenterrar fosas comunes. En el 2002, cuando se iba a inaugurar el Parque Monumento a las Vctimas de Trujillo yo ret a las familias, les dije que el Parque no poda ser algo slo simblico sabiendo ya dnde estaban enterrados los muertos. Vamos y los traemos, les dije, recuerda Maritz. La gente tena mucho miedo, al fin fui logrando ir con pequeos grupos, en general eran mujeres, los hombres teman volver a ser sealados, fueron las mujeres, viudas y mams, las que corrieron ese riesgo. Tenamos que buscar quin nos ayudara a remover la tierra, fuimos a cinco corregimientos: Venecia, Naranjal, Trujillo, Tulu y Salnica. As desenterraron 66 muertos cados en los tiempos de la masacre, cuyos restos fueron llevados en dos peregrinaciones hasta el Parque Monumento que las vctimas levantaron a las afueras del pueblo.

Maritz Trigos es una monja dominica que ha acompaado y liderado el proceso organizativo de la Asociacin de Familiares y Vctimas de Trujillo. Maritz explica que an hay 88 desaparecidos, aunque se sabe que no todos acabaron en el ro, tambin hay cuerpos enterrados en la finca Villa Paola, hacienda de propiedad del narcotraficante Henry Loaiza, alias El Alacrn, quien fuera uno de los cerebros y determinadores de la masacre junto al coronel del Ejrcito Alirio Uruea. Y arriba, en La Cristalina, hay todo un sitio que fue sede del grupo de Autodefensas, prosigue Martiz Trigos, la Fiscala piensa ir porque hay testimonio de que ah qued gente enterrada. Otro sitio donde tambin dejaron muchos cuerpos es en las pineras, en la cordillera, cerca de los corregimientos de La Sonora y Venecia.

La masacre de Trujillo, por la cual fue condenado el Estado colombiano ante la Comisin Interamericana de Derechos Humanos, es una muestra representativa de cmo funcion la llamada guerra sucia que intent erradicar cualquier brote de organizacin y resistencia popular en Colombia. No se trata de una matanza concreta sino de una cadena de hechos conectados entre s que dejaron 342 vctimas fatales en los municipios de Trujillo, Riofro, Tulu y Bolvar, en el Valle del Cauca. Los narcotraficantes Diego Montoya don Diego y Henry Loaiza El Alacrn ejecutaron un exterminio bestial de las organizaciones comunitarias, a las que acusaban de estar vinculadas con la insurgencia. Entre 1986 y 1994 en la regin campearon las torturas con sopletes de gasolina, debutaron por primera vez en el pas los descuartizamientos con motosierras, se practic la desaparicin sistemtica de decenas de personas, los asesinatos selectivos, las amenazas, las matanzas colectivas, corrieron volquetas que arrojaban cadveres al ro Cauca, ocurrieron desplazamientos y despojos de tierras, todo ello con la complicidad y el apoyo logstico del Ejrcito y la Polica.

Dos veces se ha visto obligado el Estado a pedir perdn por su accin y omisin en estos hechos: la primera vez, en cabeza del presidente Ernesto Samper en 1995; la segunda, a travs del entonces ministro de justicia Yesid Reyes, en 2016. Aunque ha habido acciones de reparacin para las vctimas, todas han llegado tarde o a medias: la reparacin pblica se obtuvo apenas en 2018 con el lanzamiento del video Voces de Trujillo; la primera sentencia contra los asesinos se logr en 2009;42 familias an no han sido indemnizadas y la reparacin material de las vctimas tard 14 aos, hasta que consiguieron la construccin del barrio La Paz en 2013.

Han tenido que pasar 32 aos del comienzo de la masacre para que el Estado se apersone de la exhumacin y bsqueda de los 88 desaparecidos de Trujillo. Al frente est Germn Yesid Jaimes, de la Fiscala 220 de Justicia Transicional de Medelln, quien adems ha trabajado buscando a los desaparecidos de la Comuna 13 enterrados en La Escombrera. Jaimes explica que los restos exhumados en Marsella se cotejarn con las pruebas de ADN que han aportado 60 familiares de las vctimas y adems con un sistema llamado CODIS, donde hay muestras de 46.000 parientes de desaparecidos en todo el pas.

Faltan garantas de no repeticin, insiste la hermana Maritz Trigos. La variante fuerte que determin esta masacre fue el narcotrfico, y ah sigue, lo que en la poca llamaban Autodefensas hoy son paramilitares, Trujillo y la regin est llena de Rastrojos y ahora ltimo llegaron Los Pelusos. Esas garantas no se cumplen, nosotros hemos sido amenazados muchas veces, el Parque Monumento a las Vctimas fue incendiado dos veces, la tumba de padre Tiberio la profanaron Dnde est la seguridad y esas garantas de no repeticin?.

Aqu estn sin lgrimas, porque ya las gastaron todas.

Aqu est Essa Betancur, que busca a su hermano desde 1994 cuando unos hombres lo bajaron de la chiva entre Naranjal y Tulu. Dos tipos del F2 del ejrcito haban ido a preguntar por l a la finca donde estaba trabajando con mi pap, entonces pap lo despach para San Jos del Palmar, pero nunca lleg a su destino.

Aqu est Mara Ludivia Vanegas y mientras seala los retratos que coloca sobre las losas del cementerio va contando alguna cosa de cada uno. Este era Arnoldo Cardona, de los que sacaron de primeros en La Sonora, era el de la tienda, dice; ella era doa Esther Cayapu, la partera. Este era Luis, el inspector de Puente Blanco y los dos hijos de Consuelo, Edison Rodrguez y Arley Acevedo. Ludivia no tiene ningn pariente entre las fotos: su hijo de 18 aos, Franklin Echeverry, fue secuestrado pero su cuerpo apareci el 20 de agosto de 1992 en una va rural de Tulu, cerca del can de Barragn.

 

Aqu est Miguel Alfonso Briceo Matallana, sobrino de Miguel Vicente Rodrguez Matallana, a quien se llevaron el 5 de noviembre de 1989, un da despus de denunciar ante la polica la desaparicin de su amigo Joaqun ngel Ramrez, desaparicin de la que haba sido testigo.

Y est tambin Mara Ramrez, la hija de Joaqun ngel, el inspector del corregimiento La Sonora que acompa una marcha campesina en abril del 89. El 4 de noviembre de ese mismo ao Joaqun ngel Ramrez fue obligado a subir en la clebre Toyota blanca que transportaba a los matones del Alacrn a sus anchas por el pueblo. Mi mam nos deca: si algn da van a buscarlo, l llevaba unas medias de mallita y una camisa de rayas negras. Yo me acuerdo de la camisa, y del pantaln de dril azul oscuro que tena puesto. Al to de Rodrguez Matallana le advirtieron que si nos deca algo a nosotros a l tambin lo desaparecan, y as fue.

Aqu est la hermana Teresita Cano, otra monja que acompaa a la Asociacin de Vctimas. Sus palabras guardan el sufrimiento, la dignidad, la resistencia: Ha sido una lucha. No hemos querido dejar en silencio las cosas que han sucedido, hemos seguido buscando los desaparecidos. Nunca en la vida la gente quedar satisfecha hasta no darle un lugar y una cristiana sepultura, hasta no encontrar a sus seres queridos.

Fuente: http://colombiaplural.com/trujillo-busca-sus-muertos/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter