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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-06-2018

El racismo cotidiano contra los afroamericanos

Jamiles Lartey
The Guardian / El diario

Los afroamericanos tienen miedo a parecer sospechosos cuando hacen cualquier actividad como ir a una cafetera o sentarse en un banco. "Nunca se ha hecho un esfuerzo generalizado para cambiar los prejuicios racistas imperantes en Estados Unidos", Ibram Kendi, de la American University.


Si eres negro en EEUU, hay varias cosas que hacen los blancos que tienen algn riesgo para ti
La lucha contra el racismo se revigoriza en EE.UU. el da de Martin Luther King

Varias personas participan en la 31 marcha anual en honor a Martin Luther King Jr. en Memphis EFE

La lista parece crecer cada da.

Trabajar en una cafetera y ser negro. Trabajar en el sector inmobiliario y ser negro. Mudarse y ser negro. Quedarse dormido en un espacio pblico y ser negro. Practicar deporte y ser negro.

Desde que los medios de todo el pas informaran del arresto de dos hombres negros que esperaban a un socio para pedir en una cafetera Starbucks de Filadelfia, est saliendo a la luz una larga lista de actividades cotidianas que un afroamericano de Estados Unidos no puede hacer sin que le asalte el terror de parecer sospechoso o que alguien llame a la polica.

"Es algo que forma parte de mi da a da. Cuando eres negro, lo asumes cada vez que sales de casa por la maana", indica Jeff Chang, que ha publicado el libro Who We Be: A Cultural History of Race in Post-Civil Rights America (Quienes somos: una historia cultural de la raza en el Estados Unidos posterior a la lucha por los derechos civiles). "Una situacin como esta (la vivida en la cafetera Starbucks) ha propiciado que muchas personas compartan otras situaciones cotidianas que son ejemplos de un racismo que sufren a diario".

En cierto modo, este nuevo tema de conversacin recuerda a cmo surgi hace unos aos el movimiento Black Lives Matter y que se convirti en foro de debate en torno a la violencia policial con altas dosis de racismo. Ninguno de estos fenmenos es nuevo, pero en ambos casos el hecho de que todos estos incidentes hayan tenido un gran impacto meditico ha vuelto a situarlos en el centro del debate, en parte gracias a las redes sociales y a las imgenes captadas por los telfonos mviles, que simbolizan "el racismo cotidiano".

Para los expertos, el origen del problema es evidente. Si bien Estados Unidos ha puesto fin a las leyes de esclavitud y segregacin que han estado presentes a lo largo de la historia del pas, poco se ha hecho para cambiar la mentalidad de muchas personas, formada a partir de las nociones racistas sobre las que se asentaban esas estructuras.

"En Estados Unidos, no se ha impulsado un debate profundo y en el que participe toda la sociedad en torno a los prejuicios racistas", indica Ibram Kendi, director del Centro de Polticas e Investigacin contra el Racismo de la American University. "Se ha dado el caso de personas que han sealado que era importante impulsar un debate nacional, o que han pedido 'que se curen las heridas', porque en su opinin algunas personas sienten un profundo resentimiento y deben empezar a sentir amor hacia los dems. Sin embargo, lo cierto es que nunca se ha hecho un esfuerzo generalizado y a nivel nacional para cambiar los prejuicios racistas imperantes en Estados Unidos".

En opinin de Jamilah Lemieux, crtico cultural y escritor, estos prejuicios han calado hondo: "Todos los estadounidenses que no son negros se han alimentado de una dieta diaria de propaganda procedente de los padres, las escuelas, la iglesia y los medios de comunicacin. Les han dicho que las personas de color, y muy especialmente los negros y los latinos, no son personas de fiar. Les han inculcado que somos criminales, que somos violentos, que somos depredadores y creen que nos tienen que vigilar".

El presidente Obama durante su discurso de despedida en Chicago AP Photo/Pablo Martinez Monsivais

El presidente Obama, durante su discurso de despedida en Chicago AP Photo/Pablo Martinez Monsivais

Esperanza y cambio

Los blancos de Estados Unidos interpretaron la victoria de Barack Obama en 2008 como el inicio de una nueva era postracial. Segn esta lgica, si un hombre negro poda tener el mximo cargo pblico del pas, los negros de Estados Unidos podan lograr cualquier reto que se propusieran.

Obviamente, esta lgica postracial no tiene en cuenta las desventajas estructurales e institucionales con las que deben lidiar los estadounidenses negros cuando quieren acceder a una vivienda, mejorar su nivel econmico o estudiar, y tambin ignora el surgimiento de lo que para muchos es un nuevo tipo de racismo "menos evidente y ms hbil".

Tras la victoria de Obama en 2008, el escritor y activista antirracista Tim Wise describi este nuevo tipo de racismo como "uno que sigue teniendo una mala opinin de la comunidad negra" pero "acepta a personas como Obama porque les parecen diferentes".

La presidencia de Obama propici una reaccin negativa ante el cambio por parte de los supremacistas blancos y sirvi para que se organizaran en torno a una causa comn. Algunas personas, entre ellas Obama, se cuestionan si esta victoria electoral ha servido realmente para volver a poner sobre la mesa la agenda de igualdad racial. Segn el libro de su asesor Ben Rhodes, tras las elecciones Obama reflexion en voz alta y coment a un miembro de su equipo que "tal vez hemos intentado ir demasiado lejos". "Tal vez para algunas personas es importante sentirse miembros de su tribu", indic.

El presidente Donald Trump, hablando por telfono a bordo del Air Force One durante un vuelo rumbo Filadelfia / Flickr: Casa Blanca

El presidente Donald Trump, hablando por telfono a bordo del Air Force One durante un vuelo rumbo Filadelfia / Flickr: Casa Blanca SHEALAH CRAIGHEAD

El tribalismo racial propici en parte la victoria de Trump, a pesar del hecho de que el presidente republicano ha afirmado en numerosas ocasiones "ser la persona menos racista del planeta".

La popularidad de Trump entre los supremacistas blancos ms acrrimos tiene su origen en los frecuentes tuits y comentarios del presidente sobre la violencia en las ciudades, que suelen basarse en informacin incorrecta. Tambin en su uso de la expresin "pases de mierda" para referirse a los pases de procedencia de inmigrantes de color.

Tras el incidente en Starbucks, los medios de comunicacin y las redes sociales dieron a conocer otras muestras de racismo. En Nueva Jersey, el personal de un gimnasio llam a la polica tras acusar injustamente a unos clientes negros de utilizar las instalaciones sin ser miembros. La polica de California interrog a tres mujeres negras que se disponan a dejar un apartamento que haban alquilado a travs de Airbnb despus de que un vecino llegara a la conclusin de que estaban robando. Una mujer de Oakland llam a la polica para informar de que unos vecinos negros estaban haciendo una barbacoa en un parque y en la Universidad de Yale una mujer blanca llam a la polica porque un estudiante negro se haba quedado dormido en una estancia de la residencia que comparten todos los estudiantes.

La presencia policial no es el factor determinante de este racismo cotidiano y diario, que muchos llaman "microagresiones", pero s es una de sus manifestaciones ms duras.

Segn Phillip Atiba Goff, un destacado investigador sobre los prejuicios raciales de las polticas pblicas y presidente del Center for Policing Equity, parte del problema radica en el hecho de que la comunidad negra y la blanca a menudo comparten espacio en lugares como un campus universitario o en ciudades que se estn gentrificando rpidamente como Oakland sin que se establezcan vnculos entre ellos.

"Cuando tienes a personas compartiendo espacio pero que no comparten una vida en comn, esto lo nico que hace es generar miedo", indica Goff.

Le preocupa el hecho de que los agentes de polica se puedan convertir en los "empleados armados" de estadounidenses blancos con prejuicios racistas y miedos infundados. Desde un punto de vista policial, encontrar un equilibrio no es fcil.
"No puedes formar a los que atienden las llamadas de emergencia para que digan algo as como Ver, seora Smith, ya s que le parece haber visto a unos ladrones pero en realidad lo que pasa es que usted es racista", seala Goff.

La polica tiene que reaccionar ante este tipo de llamadas y adems se la ha formado para que se tome cada uno de estos avisos con la mxima cautela y se prepare para una situacin potencialmente peligrosa. "As que se van a presentar y van a reaccionar de forma agresiva", explica Goff. "Cuando finalmente comprendan que no representas un peligro, ya te habrs sentido tan atacado que difcilmente mantendrs una conversacin agradable con ellos".

Es por este motivo que lo que realmente debe abordarse son los prejuicios raciales cotidianos, sean conscientes o inconscientes. "Solo podemos mejorar esta situacin si cambiamos las normas sociales", indica Goff.

Para Kendi, como para muchos de los que estudian las cuestiones raciales, es clave prestar atencin a las medidas polticas, sociales y econmicas que puedan generar prejuicios raciales, en lugar de estudiar cada uno de los incidentes por separado. "Estas medidas son el origen de los prejuicios racistas que derivan en situaciones que tienen un impacto negativo sobre los miembros de nuestra sociedad", indica Kendi.
"Si realmente queremos que ser negro y libre en Estados Unidos sea una realidad, entonces debemos formar parte del movimiento contra las polticas racistas".

Traducido por Emma Reverter

Fuente: http://www.eldiario.es/theguardian/Opresion-EEUU-esfuerzo-prejuicios-racistas_0_780072682.html


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