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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-06-2018

Un salario digno

Jorge Ulanovsky Getzel
Rebelin


Siendo nuestra vida tan corta, aunque ms larga que la de nuestras gentiles compaas gatunas y perrunas, qu es lo mejor que una criatura humana puede desear? Es sencillo. Un amor correspondido, un hogar confortable, bien alimentados, bien educados, con correcta atencin sanitaria, un trabajo creativo, merecidas vacaciones, y una diversidad de placeres fundados en relaciones amistosas, ldicas, y estticas. Para lo cual resulta indispensable contar con un salario digno. Principio social bsico, derecho, y aspiracin fundamental de todos los trabajadores del planeta.

Nos sobran razones para juzgar la manera inmoral, la falta total de escrpulos y la criminalidad de los poderosos de hoy y de siempre con la que rechazan la posibilidad de que tal principio popular se haga realidad. Ello est claro. Pareci, hace ya mucho tiempo, que una naciente burguesa, culta y dotada de una filosofa humanista, estuvo dispuesta, aunque sin renunciar del todo a sus privilegios, a facilitar la alternativa de compartir un bienestar general. Pero empez siendo deglutida, al estilo de aquel burgus gentil hombre de quien se aprovecharon los nobles, por una nueva y ambiciosa plutocracia encaminada a instaurar un sistema capitalista brutal, desalmado, que beneficia a todos los nuevos ricos iletrados y mafiosos de todo el mundo.

Lo que no est tan claro y resulta difcil de comprender es la falta de una reaccin coordinada por parte de todos los trabajadores perjudicados por el trato vejatorio, injusto y humillante con el que son golpeados y sometidos. Pagados con salarios ridculos e insuficientes como para vivir aunque ms no fuera modestamente. Qu es lo que impide en la actualidad la organizacin de una resistencia solidaria? Una vez establecido el capitalismo global, lo que supondra un contacto social amplificado, an ms pertinente, qu es lo que dificulta el establecimiento de de una unidad transnacional de trabajadores? Por el contrario el mundo parece haberse vuelto idiota. En trminos electorales la tendencia universal es: cuanto ms nacionalismo, ms votos. Y el narcisismo cabalga con sus jinetes del apocalipsis.

Quiero sealar, en mi opinin, algunos de los mltiples posibles factores que podran intervenir en la convergencia de esta contrariedad.

Prdida de la identidad obrera

Imaginmonos a Marx, aturdido por ruidos de una revolucin industrial en apogeo, viendo las nuevas grandes fbricas y el desfile de cientos de obreros harapientos entrando y saliendo para dirigirse a las lindantes barriadas de hogares pauprrimos. Todo un cuerpo social destinado ante sus ojos a convertirse en un ejrcito poderoso, sin nada que perder, con la oportunidad indita de construir unidos una sociedad universalmente justa e igualitaria, el comunismo. Con la invencible fuerza del proletariado.

Qu vemos en cambio, hoy?

Las dos ms altas chimeneas de una antigua fbrica del centro londinense pertenecen a un enorme edificio recientemente adquirido para alojar uno de los establecimientos comerciales de la multinacional IKEA. Desaparecieron las fbricas en el paisaje metropolitano. Las viviendas obreras fueron transformndose en confortables residencias de la generacin de clase media bo-bo. La industria se ha desplazado produciendo una dispersin generalizada de lo poco que quedaba del proletariado. En los suburbios urbanos sobresalen torres de hacinamiento inmigratorio e indigente. El paisaje urbano es polifactico. Lo viejo y lo nuevo se entrelazan en una configuracin bastante catica, como si el animal humano no supiera muy bien hacia dnde tirar. Polucionado, confundido y muy poco altruista.

De la labor mecnica al trabajo digital

Resulta ejemplificador lo que pasa con un taller mecnico propiedad de un trabajador autnomo. De no contar con un programa informtico que le permita explorar el sistema electrnico del coche, se encuentra perdido. Debe comprrselo a la marca. Y para ello se encuentran ya equipadas las concesionarias contra las que difcilmente podr competir.

El operario que trabaja en una cadena de montaje, de no mediar la imposicin del trabajo a destajo, tiene una tarea fsica, fija y repetitiva que cumplir, similar a la de sus compaeros. No compite con su pares. Esa colaboracin crea de entrada una invitacin a compartir un espritu solidario. Recordemos el film La clase obrera va al paraso, de Elio Petri y genialmente interpretada por Gian Maria Volont, al ritmo de una pieza, un culo, una pieza, un culo. Qu ocurre en cambio, con el trabajador digital? Se dice que la joven generacin Z estara dispuesta a asumir el reto de esta transformacin. De tendencia individualista y asocial, la poltica le resulta indiferente, y atiende con entusiasmo el contar con un trabajo con horario flexible y amplia movilidad, a ejercer en casa, en la playa o donde sea. Le aseguran, que con la facilidad de comunicacin que aporta la red podr estar siempre en contacto con su medio laboral. Desde luego, muchos interrogantes se abren en los entresijos de esta tentadora propuesta. Mucho ingenio habr que tener para igualar a los matemticos rusos e indios, y a los informticos chinos que llevan ms de veinte aos en esto. Qu honorarios? vuelta al sistema de destajo? Hasta qu punto no se le exige un nivel de competicin estresante, siempre reclamado por la innovacin, el emprendimiento y la eficacia? Lo de la flexibilidad horaria, no acaba por extenderse a todo el da y a toda la semana? Lo de la comunicacin, supervisada por supuesto en funcin de los intereses empresariales y sus cuadros directivos. O sea, colaboracin, pero bajo custodia de la nube. Y por ltimo, acaso esta relacin laboral est libre de plusvala? Ms bien el plus que se obtena de la fuerza de trabajo fsico pasa ahora a exprimirse de un esfuerzo intelectual. El trabajador digital cuenta con una pseudo autonoma. Es un dependiente que trabaja en el mercado ciberntico, ya sea como mago u operario de base, con absoluto grado de subordinacin a la red y sus propietarios. Pero auto complacido por el hecho de dominar las artes de una todopoderosa y brillante tecnologa, parece no ser an consciente de ello.

El culto de la ciencia y la tecnologa

Si preguntramos a un joven sobre lo que piensa de su actual generacin, nos respondera: de momento un 4G. Nada tengo que reprochar por ello a la juventud. Su mentalidad es el resultado de muchas dcadas de propaganda cientificista y desarrollista. Con la ciencia pas como con la burguesa, se postul contra el oscurantismo y la irracionalidad. Pero acab siendo apropiada por el capitalismo, como arma esencial de su sistema, de la industria de la guerra, de los laboratorios, de la malnutricin y el ciberespacio mercantil. Cre la falsa expectativa de que cualquier problema humano puede y podr resolverse de la mano milagrosa de la ciencia y la tecnologa. Ha resultado. Una masiva alienacin, obnubila hoy particularmente la psicologa de nuestros jvenes. Para estos el pasado fue ayer y el futuro maana. El pragmatismo positivista se impuso como filosofa de la vida cotidiana.

Una muestra de hasta qu punto predomina esta ideologa cientificista podemos observarla en las propuestas presupuestarias, en lo que se propone que haga el Estado con nuestros dineros. Por la parte oficial, coincidentes ultraconservadores y neoliberales, ya se sabe qu se puede esperar. Continuidad en la lnea de las medidas de austeridad, con algunas migajas a repartir entre los ms desesperados, bombones a ofrecer a los ms ricos, aumento en gastos de defensa, y una poltica cientfica dictada por las necesidades de las multinacionales. Veamos ahora que ocurre con las formaciones opositoras, que se disputan el espacio denominado de izquierda. Segn un artculo publicado en infoLibre, firmado por Daniel Ros y Fernando Varela, se nos informa sobre sus propuestas alternativas. Se decantan por un claro aumento del gasto social en funcin de disminuir las penurias de los ms desfavorecidos y un poltica fiscal de presin sobre las grandes fortunas y empresas, y castigo del fraude. Y a continuacin destacan medidas de modernizacin del modelo productivo. Las dos formaciones coinciden, con algunas diferencias en cuanto al monto de las partidas, pero de acuerdo con el modelo. Se proponen becas de xito, recuperar talento investigador, impulsar bio medicina, agro alimentacin, plan de rescate de la ciencia y la I + D + i (de la que no ofrecen mayor detalle segn los autores del artculo), digitalizacin de la economa, implantar procesos digitales avanzados en las empresas, las administraciones y los hogares. En cuanto a las partidas, 1.300 millones para eficiencia energtica, 1.240 para ciencia y I + D + i, 310 para compra de coches elctricos (coches, no hablan de buses), y a la cola: 250 para desarrollo rural y pesca, 250 para sanidad (?) y 200 para cultura (qu consuelo!). Como se ve, la hegemona de la ciencia por delante de cualquier otra cosa. Resulta cinco veces ms urgente y prioritario invertir en un investigador de bio medicina para un proyecto de incierta aplicacin que en una sala de urgencia atiborrada de pacientes que cuentan slo con un mdico de familia desbordado.

Modernizacin.
En un artculo anterior titulado La Libertad ya expres como ms apropiado formular un plan de reparacin, ms que de crecimiento o modernizacin. Es muy discutible hoy saber qu podemos significar como moderno.

Productividad.
Producir qu, para qu, para quin. No sera ms correcto definir actividades y recursos, con nombres y apellidos? Si nos regimos por un principio de consumo con moderacin, cantidad de productos pueden considerarse prescindibles e incluso dainos.

xito, talento, I + D + i, eficiencia.
Trminos a utilizar con cuidado. Pueden interpretarse como parte de un elogio a las lites de una meritocracia privilegiada.

Rescate de la ciencia.
Mejor que rescatar lo prioritario es dotarla de una definicin tica. Hacer que los cientficos se ocupen de nuevos desafos, cmo disminuir el calentamiento de la tierra, contar con recursos acuferos, cultivar sin insecticidas, detectar substancias cancergenas en los alimentos, combatir nuevas enfermedades... Dejar de estar encasillados en el reduccionismo de la biologa eugenista y la farmacologa comercial, para ocuparse ms de las causas y trastornos ambientales. Cmo mejor prevenir antes que de beneficiarse gracias al mal ya instalado.

Digitalizacin.
De las empresas, las administraciones y nuestros hogares. O sea, de toda nuestra existencia. Un sujeto que no es moco de pavo como para soltarlo tan graciosamente. Debe ser sometido a un debate pblico con participacin de toda la ciudadana. Quien quiera digitalizar su casa que lo haga. Pero como opcin, sin estar obligado. Un objetor tiene todo el derecho a negarse si lo prefiere. La problemtica es la siguiente. Entiendo que la propuesta es bien intencionada, se inscribe en el inters de mejorar nuestra calidad de vida. Tomemos como ejemplo lo que nos sucede con el uso de nuestras tarjetas. Nos enfrentamos a cantidad de situaciones que ya no pueden resolverse sin poseer la misma. Se ha establecido como prcticamente imprescindible para circular por la vida. Pero la cuestin no acaba all. Se establece la obligatoriedad de contar con una cuenta abierta en el banco. Y a final de cuentas quin se beneficia ms, nuestra calidad de vida o la banca? Otro tanto de lo mismo sucede con el mvil, nuestra calidad de vida o las telefnicas? Digitalizacin, nuestra calidad de vida o el mercado digital? Sin entrar en la consideracin de la deriva distpica que puede camuflarse detrs de todas esta supuestas ventajas.

Para mi gusto habra que invertir el orden de los trminos de esas propuestas. Educacin, sanidad, ecologa, cultura, condicin de la mujer, pensiones, recursos naturales, viviendas, transporte pblico, en primer trmino. Lo que de la realidad nos urge. A continuacin y finalmente ciencia y tecnologa al servicio de todo lo anterior. Sera la forma de desvestirlas del hbito religioso, disolver el mito, y dotar a ambas de un contenido social autntico.

Otro importante factor: el descrdito de la representacin.

Falsas promesas, mediocridad, mezquindad, favoritismos, demagogia, incoherencia, corrupcin... casi nadie confa ya en los partidos polticos y sindicatos. Los polticos y los sindicalistas se han ganado una muy mala reputacin. A corregirse ofreciendo ms participacin directa y protagonismo de las iniciativas ciudadanas.

Las respuestas ms apropiadas para todas estas complejas cuestiones deberan provenir de la filosofa ms que de la poltica o la economa. Pero en medio del pramo que nos circunda, qu ha sido de la filosofa y los filsofos?

Estoy convencido de que los jvenes trabajadores llegarn a sufrir un desengao ante el canto seductor de las sirenas digitales. Irn en aumento las reacciones anrquicas individuales, como acciones emprendidas por crackers, lo que significa una seria amenaza para el establishment virtual, mucho ms peligrosa, por sus consecuencias desestabilizadoras, que la de aquellos sacrificados obreros industriales. A no ser que

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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