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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-06-2018

El gabinete de Snchez y la unidad popular

Manuel Gar
Viento Sur


El tsunami parlamentario tras el triunfo de la mocin de censura y la dimisin de Rajoy ha supuesto un alivio para la mayora del pueblo (los pueblos) del Estado espaol, pese a las pataletas del pitufo grun del PP, Rafael Hernando, rancio exponente de esa derecha que se cree con derecho sobrehumano a mandar. Los nmeros son evidentes: tras los 180 votos favorables a la mocin de censura se expresaba la voluntad de 12.118.833 votantes, frente a los 169 votos del PP y de Ciudadanos que representaban a 11.082.806 votantes; por tanto, el apoyo recibido al mrchese seor Rajoy fue de 1.036.027 votantes ms que los que pretendan que nada haba pasado en este pas tras la sentencia que pona en evidencia la conducta corrupta de la sede de Gnova.

Un Gobierno de orden y homologable

El Gobierno formado en torno a la presidencia de Pedro Snchez tiene como objetivo recuperar el espacio perdido y situar al partido socialista en posicin privilegiada ante los prximos comicios. El resultado est por ver. Por un lado, hay que tener en cuenta las limitaciones polticas autoimpuestas por el propio PSOE frente a las audaces polticas que son urgentes y necesarias tras el desastre neoliberal y autoritario El partido socialista sigue aceptando la austeridad presupuestaria, el respeto a las reglas sobre techo de gasto, la aceptacin acrtica de la poltica comunitaria, los lmites impuestos por la Constitucin de 1978 -a destacar monarqua y autonomismo- y mantiene una nula voluntad de remover de inmediato la reforma laboral. Por otra parte, el PSOE tendr que soportar la ms que probable crudeza de la oposicin combinada por la derecha de un PP tocado, pero no hundido, pues tiene hondas races sociales, eclesiales y en el aparato de estado, y de un Ciudadanos momentneamente desorientado pero que todava es la gran apuesta de un sector del gran capital espaol.

Pero, en todo caso, Pedro Snchez ha mostrado una gran audacia, en el mbito en el que se mueve, ofreciendo un gabinete mediticamente poderoso, pensado para cubrir su flanco derecho y aprovechar el contento popular ante la huida de Rajoy para anestesiar las demandas de su flanco izquierdo. No es intencin de este artculo entrar en detalle en el anlisis de cada nombramiento ministerial, tiempo habr, pero el mensaje que lanza Ferraz es claro con los nombres propios designados. No cabe sino saludar el nmero de mujeres que lo componen que, no seamos superficiales, no significa que sea un gabinete feminista. Esa condicin depender de las polticas reales. Estamos ante un gabinete de competentes profesionales bien instaladas/os en los intersticios institucionales y empresariales del sistema, en su mayora ideolgicamente social liberales y con alguna figura conservadora y oportunista como la de Fernando Grande-Marlaska, de la que no es preciso esperar a ver qu hace, como dice de forma simplista el bueno de Pablo Echenique, porque su pasado reciente le avala. Es un Gobierno que tiene como principal objetivo inspirar confianza a los mercados, la CEOE, la Comisin Europea y el aparato judicial y policial. Su sentido es claro: tranquilizar a los poderes fcticos, dado que la exigencia por el flanco izquierdo, en este preciso momento, no ha comparecido en escena, mientras se recompone la figura para ganar en 2019.

El cambio en su laberinto

Las fuerzas del cambio, en particular Unidos Podemos, se encuentran ante una importante encrucijada. En los recientes momentos de crisis poltica del PP en el caso de Podemos ha habido un repliegue hacia lo interno. Tal es el caso del proceso de primarias -en pleno caso Cifuentes- para designar la candidatura autonmica madrilea de 2019 en el preciso momento en que Lorena Ruiz-Huerta estaba encabezando de forma brillante y eficaz la oposicin poltica a la corrupcin. Tal es el caso de convocar una consulta sobre la idoneidad y honorabilidad de dos de sus dirigentes -que nadie haba puesto en cuestin- cuando se estaba cociendo el principio del fin del Gobierno Rajoy.

ltimamente sin mediar debate interno ni externo haban dado el label de fuerza del cambio al partido de Snchez sin que este hubiera dado seal alguna de ruptura con el rgimen del 78 ni con el poder financiero, bien al contrario. Durante unos das, en torno a la mocin de censura, sus principales voceros han centrado su esfuerzo en ofrecerse como socios de Gobierno a Snchez, con argumentos que recuerdan, salvadas las importantes diferencias de contexto y de correlacin de fuerzas, los esgrimidos en su da por Santiago Carrillo con funesto resultado para su partido o por Gaspar Llamazares, en los tiempos en los que Juan Carlos Monedero fue su asesor, que logr reducir drsticamente el nmero de sus diputados al pasar de 15 a 2. El hilo conductor del razonamiento poltico actual muestra rastros del ADN del ayer fracasado.

Las fuerzas del cambio pueden optar por seguir pidiendo que se les haga caso o comenzar a disputar la hegemona al partido socialista en el seno del pueblo de izquierdas y, con ello, prepararse para disputarla a la oligarqua en el conjunto de la sociedad. Para ello ya no bastan y quedan manidos, lemas como el Gobierno de los mejores, lo nuevo frente a lo viejo y dems ambigedades recuperables no solo por Ciudadanos sino por el propio PSOE. Es necesario que las fuerzas del cambio desplieguen energa mediante el impulso de iniciativas polticas y programticas en las instituciones y fuera de ellas, en la sociedad, en los centros de trabajo y estudio, en las calles y plazas, recogiendo el aliento de las demandas de las organizaciones sociales. Slo a ttulo de ejemplo, es posible presionar al partido socialista y hay margen y fuerzas para ello, con medidas concretas: derogacin de la reforma laboral, cerrar la brecha salarial, actualizacin del IPC para las pensiones, revertir los negativos efectos de la aplicacin del artculo 155 de la CE en Catalua, acabar con las medidas represivas sobre personas e instituciones e iniciar una va de dilogo sin lmites previos.

La unidad popular como necesidad

Pero ello con ser condicin necesaria, no es suficiente. Efectivamente, las fuerzas del cambio necesitan, adems, emprender una iniciativa poltico-social, electoral y organizativa de gran envergadura que suponga de nuevo un horizonte de esperanza para la mayora social y sea capaz de volver a ilusionar a amplios sectores de la poblacin con un proyecto de unidad, democrtico y con solidez programtica. La iniciativa #ManifiestoPorMadrid puede suponer un gran paso en Madrid, pero a nadie se le escapa, que tiene una dimensin estatal innegable.

Quienes, como yo, hemos impulsado y suscrito ese llamamiento, lo concebimos como una herramienta til para Podemos, Izquierda Unida, Equo y, en general para todos los colectivos polticos y sociales que aspiran a construir una alternativa para la mayora social. Es una propuesta incluyente, no va contra nadie, sino a favor del conjunto de fuerzas y aspiraciones del cambio, y, por tanto, plural y pluralista. En mi caso la hago desde mi compromiso militante con Podemos, pieza clave en esta propuesta, que puede y debe jugar un papel decisivo y esa es hoy su gran responsabilidad.

El objetivo del Manifiesto por Madrid es ganar a la derecha en todos los comicios del inmediato ciclo electoral e impulsar gobiernos de y al servicio de la mayora social con audacia y decisin para solventar los problemas urgentes y los de fondo. Pero ese objetivo comporta evitar que el PSOE, pilar del rgimen del 78, lidere el cambio, pues de hacerlo nos encontraramos con un mero recambio, lo que supondra una mera operacin regeneracionista sin voluntad alguna de ruptura con las lacras de la Transicin y las polticas neoliberales.

Nos hemos inspirado en precedentes exitosos: el llamamiento de Pablo Iglesias a Cayo Lara para realizar unas primarias abiertas a la participacin popular para las elecciones europeas que estuvieron en el origen de Podemos, la experiencia de las candidaturas de unidad popular que lograron la victoria en mltiples ciudades, como es el caso de Ahora Madrid, tras la movilizacin plural y pluralista de las energas del cambio.

La propuesta es sencilla: por un lado, la apertura de un debate programtico participativo, en el que haya espacio para el encuentro de gentes diferentes y diversas que configuran la sociedad civil y el mapa poltico de izquierdas; y, de forma paralela, la realizacin de primarias abiertas y conjuntas para asentar la unidad a partir de la pluralidad existente, mediante un mtodo democrtico que asegure el pluralismo, o sea, respetando la proporcionalidad a diferencia de mtodos como el manido Desborda que de aplicarse en el parlamento espaol dejara prcticamente sin representacin a Unidos Podemos. Se trata de optar por la audacia frente al reglamentismo cuya nico inters es defender los estrechos lmites partidistas.

En definitiva, se propone, la gran fiesta de la gente decidiendo, frente a los acuerdos de lites, en un despacho o en un bar, con o sin botellines. O, lo que es lo mismo, apostar por la democracia capaz de mover montaas.

Manuel Gar es economista y promotor del Manifiesto por Madrid.

Fuente: http://blogs.publico.es/otrasmiradas/13796/el-gabinete-sanchez-y-la-unidad-popular/


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