Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-06-2018

Sacrificando Gaza
La gran marcha de la hipocresa sionista

Jim Kavanagh
The Polemicist

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


La Gran Marcha por el Retorno es una expresin sorprendente y poderosa de la identidad y resistencia palestinas. Miles de palestinos han salido a manifestarse, con valenta y sin pedir disculpas, para decir: Nos negamos a seguir siendo invisibles. Rechazamos cualquier intento de destinarnos al montn de deshechos de la historia. Ejerceremos nuestro derecho fundamental a ir a casa. Han hecho esto desarmados, frente al uso israel de una fuerza armada letal contra objetivos (nios, prensa, mdicos) deliberadamente seleccionados para demostrar la implacable determinacin del Estado judo de obligarlos a volver a su sumiso exilio por cualquier medio necesario. Al manifestarse repetidamente en las ltimas semanas, estos hombres, mujeres y nios increblemente valientes han hecho ms que dcadas de ensayos y libros destinados a arrancar el aura de virtud del sionismo que ha venido velando los ojos de los liberales occidentales durante setenta aos.

Lo que los israeles han hecho durante las ltimas semanas matar al menos a 112 palestinos y herir a ms de 13.000 (332 con lesiones que ponen en peligro su vida y 27 que necesitan de amputaciones)- es un crimen histrico equiparable a la Matanza de Sharpeville (69 asesinados), el Domingo Sangriento (14 asesinados) y el Movimiento de Birmingham como momento decisivo en la lucha en curso por la justicia y la libertad. Al igual que en esos sucesos, la carnicera de este mes [mayo y junio] puede convertirse en un punto de inflexin de lo que John Pilger llama correctamente la ocupacin y resistencia ms largas de los tiempos modernos; la subyugacin continua e inacabable del pueblo palestino que, como el apartheid y Jim Crow, necesita al menos de una represin armada constante y de episodios de exterminio de vez en cuando.

El gobierno, los partidos polticos y los medios estadounidenses, que apoyan y hacen posible este crimen, son los cmplices criminales e ignominiosos del mismo. Los polticos, los medios y el pueblo estadounidense, que tan entusiasmados se mostraban todos manifestando su apoyo en aquellos tiempos (real para algunos; imaginado retrospectivamente para otros) del movimiento por los Derechos Humanos en Sudamrica y la lucha antiapartheid en Sudfrica, que continan ignorando la lucha palestina por la justicia contra el sionismo porque decir algo podra acarrearles alguna incomodidad, son unos hipcritas cobardes e impresentables.

Ya saben, esos millones de resistentes antirracistas que tienen que esperar el qurum de personalidades como Natalie Portman y la elite guay, preferiblemente juda, para que la crtica a Israel resulte aceptable antes de encontrar el valor para expresar la solidaridad con el pueblo palestino que siempre han llevado en sus corazones. Aquellos viejos tiempos en los que esperaban que Elvis denunciara a Jim Crow antes de decidir que era ya el momento adecuado de alinearse junto a MLK, Malcolm y Fred Hampton contra Bull Connor, George Wallace y William F. Buckley.

Falsedad

La bancarrota de la ideologa liberal-sionista, supuestamente antirracista y liberal, y de las instituciones ideolgicas, alcanz su apogeo con el estallido de varias apologas de Israel a raz del ltimo crimen, no tan sutilmente incrustado en la evasiva de lamento la trgica prdida de vidas balbuceada a travs de todo el mediascape. Acumularon todos los temas retricos habituales y los lanzaron a la batalla ideolgica: "Israel tiene todo el derecho a defender sus fronteras" (junta editorial del New York Times); los "misginos y homfobos de Hamas" fueron quienes orquestaron todo (Bret Stephens); los manifestantes son o terroristas de Hamas o robots manipulados por Hamas, no puede llamrseles civiles (Washington Post). Y, por supuesto, la pieza recurrente de la resistencia: Los escudos humanos!

Prcticamente todos los expertos estadounidenses, en algn lugar de su discurso, estn hacindose eco del alegato israel establecido por Benjamin Netanyahu durante el ataque israel contra Gaza de 2014: que Hamas utiliza a los telegnicamente a los muertos para promover su causa. Que toda la Marcha del Retorno es imprudentemente temeraria e insondablemente cnica (Stephens). Que se envi a mujeres y nios a encabezar las cargas aunque haban sido ampliamente advertidos del riesgo mortal. Que se trata de una poltica de sacrificio humano (Jonathan S. Tobin y Tom Friedman) puesta en escena por Hamas, el grupo terrorista que controla las vidas [de los gazates] para que la gente muriera ante las cmaras (Matt Friedman, artculo de opinin en el New York Times). La Casa Blanca, a travs de su portavoz Raj Shah, adopta esta lnea como respuesta oficial: La responsabilidad de estas trgicas muertes recae directamente en Hamas, que de forma intencionada y cnica provoc esta respuesta en un repugnante intento propagandstico.

Shmuel Rosner lleva a este tropo de los escudos humanos hasta su conclusin ltima de no pedir disculpas en su infame artculo de opinin: Israel necesita proteger sus fronteras. Con todos los medios necesarios. Sintiendo que no hay necesidad alguna de involucrarnos en un duelo ingenuo, Rosner afirma con toda franqueza que proteger la frontera [o lo que sea] era ms importante que evitar las muertes. Ellos quieren sacrificios humanos, pues les daremos sacrificios humanos! Reconoce que los gazates se manifestaban porque estn desesperados y frustrados. Porque vivir en Gaza no es mucho mejor que vivir en el infierno, y que el pueblo de Gaza merece compasin y piedad. Pero los palestinos buscaban violar la integridad territorial [de Israel], por tanto, Israel no tena otra opcin que la de trazar una lnea que no pudiera cruzarse y matar a todo el que intentara abandonar ese infierno. Era la nica va para persuadir finalmente a los palestinos de que abandonen la intil batalla por cosas que no pueden conseguir (el retorno, el control de Jerusaln, la eliminacin de Israel). La alternativa es ms manifestaciones, y por ello, ms derramamiento de sangre, en su mayora palestina.

Aunque reconoce que los intereses de los palestinos no estn en lo alto de la lista de mis prioridades, sin embargo, Shmuel se siente cmodo hablando en su nombre. Cree sinceramente que la actual poltica de Israel hacia Gaza beneficia en ltimo trmino no slo a Israel sino tambin a los palestinos. En seguimiento de la sabidura de los sabios judos (presentando a Nick Lowe?), opina: Quienes son amables con el cruel acaban siendo crueles con el amable.

No temas, Shmuel, por la lamentable gente de Gaza: El miembro de la Knesset, Avi Dichter, nos reasegura que el ejrcito israel tiene suficientes balas para todos. Si todos los hombres, mujeres y nios de Gaza se renen ante nuestra puerta, por decirlo as, hay una bala para cada uno de ellos. Podemos asesinarlos a todos, no hay problema. Amor sionista duro, en beneficio final suyo.

No hay nada nuevo aqu. Israel ha sido siempre consciente del gueto que cre en Gaza. En 2004, Arnon Soffer, demgrafo de la universidad de Haifa y asesor de Ariel Sharon, dijo: Cuando 2,5 millones de personas vivan en una Gaza clausurada, va a haber una catstrofe humana La presin en la frontera ser horrible Por tanto, si queremos seguir vivos, tendremos que matar y matar y matar. Todo el da, todos los das Si no matamos, dejaremos de existir. Y en 2007, cuando desafiaron de nuevo la voluntad de Israel de hacer lo que l prescribe, i.e., colocar una bala en la cabeza de cualquiera que intente trepar por la valla de seguridad, Soffer replic encogindose de hombros: Si no lo hacemos, dejaremos de existir. El nico lamento de Soffer: Lo nico que me preocupa es cmo garantizar que los chicos y hombres que van a tener que asesinar puedan volver a casa con sus familias y ser seres humanos normales. Una repeticin del lamento de Golda Meir de disparar y llorar; No podremos perdonar nunca [a los rabes] que nos obliguen a matar a sus nios. Quin quiere un duelo ingenuo?

Podemos sealar los errores reales y las crueldades concretas en las que se apoyan todas estas apologas.

Podemos sealar que Hamas no orquest esas manifestaciones y que los miles de gazates que estn arriesgando sus vidas no son instrumentos de nadie. Siempre nos habis mirado desde arriba, le dijo un gazat a Amira Hass, por eso os cuesta tanto entender que nadie se manifiesta en nombre de otra persona.

Podemos sealar que la valla que los israeles estn defendiendo no es una frontera (En qu pas sobreviven los gazates?), sino el borde de un gueto, ese que el conservador primer ministro David Cameron llam un campo-prisin gigante y el acadmico israel Baruch Kimmerling llam el mayor campo de concentracin que existe. Es un campo al que el ejrcito sionista llev a la fuerza a decenas de miles de palestinos. El derecho de esas familias (el 80% de la poblacin de Gaza) a abandonar ese confinamiento y retornar a casa es un derecho humano bsico destacado en el derecho internacional.

Podemos sealar que los gazates no estn intentando cruzar una lnea en la arena, estn intentando romper un asedio y que: El bloqueo es por definicin un acto de guerra, impuesto y reforzado mediante la violencia armada. Nunca en la historia han existido el bloqueo y la paz uno al lado de la otra No hay diferencia en el derecho civil entre matar a un ser humano estrangulndole lentamente o de un disparo en la cabeza. Despus de todo, esas fueron las palabras del ministro de Asuntos Exteriores israel, Abba Eban, cuando estaba justificando el ataque de Israel contra Egipto en 1967. Y fueron recientemente confirmadas por la juez de Nueva York Mary McGowan Davis, quien dijo: Hay que levantar el bloqueo de Gaza inmediata e incondicionalmente.

Podemos sealar que no puede haber excusas en trminos del derecho internacional moderno o de los principios de los derechos humanos para los asesinatos masivos y lesiones incapacitantes calculados e ilegales (HRW) de manifestantes desarmados que permanecan de pie en silencio, o arrodillados y rezando, o caminando, o atendiendo a los cientos de heridos a cientos de metros de cualquier valla de los disparos efectuados no en la confusin de la niebla de la guerra sino con fuego de francotirador preciso y especfico (que, en la prctica militar estndar, requerira equipos de dos hombres).

Segn se jactaron las autodenominadas fuerzas de defensa israeles (FDI) en un tuit que fue rpidamente borrado: Nada ha quedado fuera de control; todo ha sido exacto y medido y sabamos bien dnde aterrizaba cada bala. En efecto, como informa Human Rights Watch, altos oficiales israeles ordenaron a los francotiradores que dispararan sobre los manifestantes aunque no representaran una amenaza inminente para la vida, por lo que desde la valla se dispar sobre muchos manifestantes que iban caminando a cientos de metros de distancia.

Podemos sealar que el veloz borrado del tuit por las FDI indica su conciencia de culpa frente a la proliferacin de imgenes de muertes horribles e insoportables, y de lo mal que suena el discurso de sin disculpas, sin arrepentimiento al estilo Shmuel Rosner. Despus de todo, es difcil, ya que saban dnde aterrizaba cada bala, no concluir que los israeles atacaron deliberadamente al personal mdico y a los periodistas que nunca amenazaron con violar la integridad territorial [de Israel]. Hubo al menos 66 periodistas heridos y dos asesinados que llevaban chalecos antibalas azules claramente marcadas con la palabra PRENSA. Y todos deberan ver la elocuente entrevista con el doctor canadiense Tarek Loubni, a quien dispararon en la pierna, describiendo cmo, despus de seis semanas sin vctimas entre el personal paramdico, de repente:

En un solo da, 19 paramdicos -18 heridos ms un asesinado- y yo mismo resultamos heridos, y todos con municin real. Estbamos todos... lejos durante una pausa, sin humo, sin ningn tipo de caos, y fuimos atacados... Entonces, es muy, muy difcil de creer que los israeles que nos dispararon y los israeles que dispararon a mis otros colegas... Es muy difcil creer que no saban quines ramos, que no saban lo que estbamos haciendo y que estaban apuntando a cualquier otra cosa.

Fue otro da cuando Razan al-Najjar, enfermera civil de 21 aos, fue asesinada por un francotirador israel cuando estaba atendiendo a los heridos.

Por supuesto que sealar todo eso no va a significar nada para estos apologistas o para quienes les ofrecen una plataforma. Todo el mundo conoce el doble rasero tico-poltico que funciona aqu. Ningn otro pas del mundo podra escaparse con unos crmenes tan flagrantes de lesa humanidad sin sufrir un torrente de crticas de los polticos y expertos de los medios occidentales, incluidos los apologistas sionistas liberales y conservadores citados antes. El rostro de Razan brillara en cada pgina y pantalla de todos los medios de comunicacin occidentales da tras da, durante semanas. Incluso una nacin aliada presentara al menos una declaracin pblica o una protesta diplomtica, y cualquier pas desfavorecido tendra que enfrentar peticiones de castigo que podran ir desde sanciones econmicas a una intervencin humanitaria. En cambio, Israel recibe alabanzas incondicionales de la embajadora de EE. UU. ante la ONU.

En efecto, si el gobierno estadounidense hubiera "defendido" su propia frontera internacional real de esta manera, los sionistas liberales se hubieran colocado en lo ms alto del pedestal moral para execrar a la administracin Trump por su crimen contra la humanidad. Y -olvidando, como es obligatorio, a los miles de sionistas judos fuertemente armados que se esfuerzan regularmente en cruzar fronteras internacionales reales con impunidad- si francotiradores de algunos pases rabes mataran a cientos e hirieran a decenas de miles de hombres, mujeres y nios sionistas judos desarmados y a parapljicos que se manifestaban en una frontera internacional real por el derecho a regresar a su patria bblica, todos conocemos los aullidos moralmente indignados y el crujir de dientes que surgiran de todos los rincones del universo poltico y meditico occidental. No, "Proteger la frontera era ms importante que evitar matar" se public en el NYT.

Nathan J. Robinson lleg a la conclusin, en su maravillosa destruccin del argumento de Rosner, de que todo se reduce a: "Cualquier cantidad de muertos palestinos, por grande que sea, estaba justificada a fin de evitar cualquier riesgo para los israeles, por pequeo que fuera". Gobiernos y medios occidentales han fabricado, y estn haciendo todo lo posible por mantener, un universo tico-poltico donde Israel puede sitiar a un milln de personas, 'bombardendolas de vez en cuando' para despus matarlas cuando aparezcan ante su muro para arrojar piedras.

Hay alguna otra manera de no ver el racismo del sionismo? Podemos decir, de una vez por todas, que los intereses de los palestinos -no como criaturas lastimosas, sino como seres humanos activos, plenamente emancipados- no aparecen en parte alguna de la lista de prioridades de Soffer, Dichter o Rosner (ni en la de los medios o gobiernos occidentales) y que rechazan cualquiera de sus expresiones de preocupacin lastimosamente falsas en beneficio de los palestinos? Nadie puede decir En su propio beneficio, frente a un Entrguese o le meter una bala en la cabeza. La nica preocupacin de cualquiera de estos comentaristas respecto a la poblacin de Gaza es que acepten sumisamente su desplazamiento forzoso y su encarcelamiento en "el mayor campo de concentracin que haya existido jams".

No les escandaliza la vulgaridad de todo esto?

El tropo de los escudos humanos, del sacrificio humano, del que se cuelgan todas estas apologas es especialmente mendaz e hipcrita en labios de los sionistas. Es tambin un ejemplo clsico de proyeccin.

Este s que es un escudo humano:


(Adolescente palestino atado a un vehculo policial para impedir que sus amigos les arrojen piedras El da en que Israel utiliz a un nio de 13 aos como escudo humano)

Es Israel quien ha utilizado repetidamente la tctica especfica y prohibida de usar a nios como escudos humanos para proteger a sus fuerzas militares. Segn el Comit de las Naciones Unidas sobre los Derechos de la Infancia, Israel es culpable del uso continuado de nios palestinos como escudos humanos e informantes. Adems de este inspido Comit de la ONU, al que ningn sionista/estadounidense de sangre caliente prestara atencin alguna, el Tribunal Supremo de Justicia en Israel identific y denunci los procedimientos con escudos humanos que las FDI reconocieron y defendieron utilizndolos en 1.200 ocasiones. Entre ellos se incluye el procedimiento del vecino, donde a los vecinos de los palestinos buscados se les obliga a dirigirse a la casa del hombre buscado delante de las tropas, en caso de que se encuentre all atrapado, y cuando los soldados colocan a los miembros de una familia, incluidos los nios, en las ventanas de una casa, ponindose a disparar por detrs de ellos.

Por tanto, cuando los sionistas utilizan el argumento de escudos humanos como garrote moral contra manifestantes civiles desarmados y como justificacin moral de un ejrcito poderoso que utiliza desvergonzadamente a nios para proteger a sus propios soldados, matando da a da a decenas de esos manifestantes, bien, no hay que forzar mucho la imaginacin para ver que esta acusacin es una proyeccin de las propias pautas de pensamiento y conducta de los sionistas.

Adems de ser una tctica constante del ejrcito israel actual, los escudos humanos y el sacrificio humano constituyeron siempre un elemento integral de la narrativa sionista, expresamente articulada y asumida, sin disculpas, como una necesidad para el establecimiento de un Estado judo.

Echemos un vistazo a lo que Edward Said llamaba en 2001: el modelo principal de narrativa que [todava] domina el pensamiento estadounidense respecto a Israel, y David Ben-Gurion llamaba un acto de propaganda, lo mejor que se haya escrito sobre Israel. Es la pica sionista identificada por muchos comentaristas como algo que haba tenido una influencia enorme a la hora de estimular el sionismo y el apoyo hacia Israel en Estados Unidos. En esta obra de la cultura icnica estadounidense, un icono cultural ms comprensiblemente liberal que otra cosa- explica por qu l, como sionista, no est faroleando cuando habla de volar su barco y a los 600 refugiados judos que lleva si no se les permite entrar en el territorio que quieren [vase la siguiente conversacin en una escena del film de Otto Preminger xodo]:

Ms amor duro sionista.

Ante la injuriosa acusacin de escudos humanos contra los palestinos que ahora se usa para denigrar a los manifestantes muertos, mutilados y a quienes an luchan en Gaza, haramos bien en recordar el argumento del guerrillero sionista interpretado por Paul Newman, sin disculpas ante 600 hombres, mujeres y nios judos muertos telegnicamente como truco publicitario para ganarse la simpata del mundo.

Para que no desestimemos esto como ficcin, recuerden que el barco ficticio de Paul Newman, xodo, est basado en un barco real, el SS Patria. En 1940, el Patria llevaba a 1.800 refugiados judos de la Europa ocupada por los nazis a quienes las autoridades britnicas negaron su entrada en Palestina. Mientras el Patria estaba atracado en el puerto de Haifa, fue dinamitado y hundido por Munya Mardor, a rdenes de la Haganah, que no quera que los refugiados judos se dirigieran a otro lugar que no fuera Palestina. Murieron al menos 267 personas. La Haganah difundi la historia de que los pasajeros haban volado ellos mismos el barco, una historia que se mantuvo durante 17 aos, alimentando la imaginacin de Leon Uris, autor de la ficcin xodo. No se trataba de una organizacin lder instando a la gente a asumir a sabiendas un riesgo mortal para enfrentarse a un enemigo poderoso; era su propio y autoproclamado ejrcito dinamitando a su gente sin avisar, para despus afirmar cnicamente que se haban dinamitado ellos mismos! Nadie que no utilizara la expresin insaciablemente cnicos para denigrar a la Haganah debera utilizarla para denigrar a los gazates.

En un momento crucial de la historia, fueron los sionistas los que pusieran en prctica una estrategia fundamental del escudo humano, convirtiendo en rehenes a las vctimas del nazismo del proyecto de estatalidad sionista; como reconoci y critic nada menos que el editor del New York Times Arthur Hays Sulzberger:

No puedo librarme del sentimiento de que los desafortunados judos de los campos de personas desplazadas de Europa son rehenes indefensos de quienes han hecho de la estatalidad su nica razn Por qu, en nombre de Dios, debera subordinarse el destino de todas estas personas desgraciadas al nico grito de Estatalidad?

La disposicin de Exodus/Patria/Paul Newman/Haganah para volar a cientos de refugiados judos para forzar su entrada en un territorio deseado fue una actitud endmica en el movimiento sionista, y muy claramente enunciada por su lder, David Ben Gurion, ya en 1938: Si supiera que era posible salvar a todos los nios [judos] de Alemania trasladndolos a Inglaterra y slo a la mitad de ellos a Eretz-Israel, escogera lo segundo. No queran sacrificio humano?...

(A propsito, Sulzberger se opuso al sionismo poltico no slo por el destino de los refugiados judos sino porque no le gustaban los mtodos coercitivos de los sionistas en este pas que utilizan medios econmicos para silenciar a todos los que piensan de forma diferente. S, el New York Times! Por tanto, el cambio es posible.)

Lo que es correcto est equivocado

Y vamos ahora con la realidad: Quieren llamar a lo que hicieron los gazates saliendo a manifestarse desarmados por miles, sabiendo que a muchos de ellos iba a asesinarles un enemigo armado hasta los dientes determinado a acabar con ellos por todos los medios necesarios- poltica de sacrificio humano? Pues no se equivocan.

De la misma forma que tendran razn al decir eso mismo del movimiento sionista cuando era dbil y se enfrentaba a adversarios mucho ms fuertes. Y tendran tambin razn si dijeran eso del Movimiento por los Derechos Civiles desarmado y no violento cuando se enfrentaba a la determinacin furibunda del mucho ms poderoso sur estadounidense para preservar, por todos los medios necesarios, el apartheid de un siglo de duracin de Jim Crow que constitua su identidad.

El profesor de Princeton Eddie Glaude, Jr., dio en el clavo cuando, ante la visible incomodidad de sus copanelistas de Microsoft/NBC, respondi a la invocacin de la lnea de la Casa Blanca de que todo es culpa de Hamas y que estn utilizndoles como herramientas de propaganda, con: Eso es como decirle a los nios del Movimiento de Birmingham que fue culpa suya que Bull Connor les atacara.

Los activistas por los derechos civiles pusieron a los nios en primera lnea, y pusieron sus propias vidas y las de esos nios en peligro para luchar y derrotar a Jim Crow. Saban que haba un montn de gente armada dispuesta a matarles. Y los nios, as como los activistas, fueron asesinados. Y esas acciones estuvieron apoyadas (en modo alguno orquestadas) por organizaciones extremistas, i.e., el Partido Comunista. En aquel momento, los conservadores atacaron a los Viajeros de la Libertad con los mismos argumentos que los sionistas estn ahora utilizando para atacar a los manifestantes de la Marcha por el Retorno.

Todas las estrategias gandhianas desarmadas, no violentas aunque perturbadoras, para eliminar los arraigados sistemas de dominio colonial-apartheid sacrificaron a sabiendas muchas vidas para obtener la victoria. Llmenlo poltica de sacrificio humano si quieren. No pondr objecin ingenua alguna. Pero no es seal del cinismo de un pueblo subyugado; es la consecuencia de su dilema.

El sacrificio humano define el tipo de elecciones que un pueblo desesperado y subyugado se ve obligado a adoptar frente al poder armado al que an no puede vencer. Un movimiento de liberacin/insurgente militarmente dbil debe utilizar una estrategia eficazmente sacrificada de persuasin moral. Esa es ahora un arma habitual y poderosa en la lucha poltica. (Aunque slo con la persuasin moral no podrn ganar sus derechos. Nunca se ha podido. Nunca se podr.)

Para los gazates, se trata de elegir entre vivir en un infierno de frustracin, miseria, insultos, confinamiento y muerte lenta, o resistir y asumir el alto riesgo de la muerte instantnea. Es la opcin a la que se enfrenta un pueblo cuyos sueos son asesinados por el asedio israel y forzados a la expulsin y que estn resueltos a arriesgar sus vidas para lograr la atencin del mundo. Jvenes como Saber al-Gerim, para quien: No me importan que me disparen o no. La muerte o la vida, aqu es lo mismo. O el que le dijo a Amira Hass: Nos estamos muriendo de todas maneras, deja que sea frente a las cmaras. O como Fathi Harb, de 21 aos, que se inmol el pasado domingo. O Yihadi al-Nayar, que tena que elegir entre continuar cuidando de su padre ciego (l era mis ojos. Me ayudaba en todo, desde ir al bao a ducharme hasta alimentarme Yo vea la vida a travs de los ojos de Yihadi.) o que un francotirador israel le asesinara, como su madre Tahani dice: defendiendo los derechos de su familia y su pueblo.

Duras elecciones para conseguir la atencin del mundo. Este es tipo de opciones impuestas a los untermenschen de los regmenes coloniales de apartheid. La nica arma con la que cuentan es su disposicin a morir. Pero los gazates no van a conseguir el tratamiento comprensivamente angustiado de Paul Newman. Slo el insaciablemente cnico.

La eleccin de Paul, la eleccin de Sophie, es ahora la de Saber, la de Yihadi y la de Fathi, y todas son malas. Quiz alguna gente los camaradas y aliados de su lucha- tengan derecho a decir algo sobre cmo abordar esa opcin. Pero el que no tiene derecho, el que no puede decir ni juzgar nada sobre esa opcin es el que est forzndola. Quienes tratan de luchar para salir de un infierno viviente no pueden ser sermoneados por el diablo y sus compinches.

Por tanto, s, en un sentido muy real, para los palestinos es una poltica de sacrificio humano ante los liberales estadounidenses, los dioses que controlan su destino.

Al elegir la resistencia desarmada desafiando a la muerte, los palestinos estn sacrificando sus vidas para aplacar la falsa conciencia pacifista de estadounidenses y europeos (especialmente, creo, de los liberales), que desde sus alturas morales del Olimpo han decretado que cualquier otro tipo de resistencia por parte de esa gente ser derrotada con rayos y truenos devastadores.

Es curioso que sean los mismos dioses a los que los sionistas apelaron para apoderarse de su deseada patria, y los mismos dioses a los que los activistas de los derechos civiles apelaron para arrebatarles la libertad a los demonios locales de menor fuerza. Porque, en su necesidad de sentir simpata y piedad, el sacrificio de vidas humanas parece la nica ofrenda ante la que esos dioses se dignan responder.

La Nakba es ahora

Los israeles y sus defensores tienen razn en algo ms: no pueden permitir que un solo habitante de Gaza cruce los lmites. Saben que sera un golpe fatal para su arrogancia colonial supremacista y el principio del fin del sionismo; al igual que los segregacionistas sureos saban que permitir que un solo nio negro entrara en el colegio iba a ser el principio del fin de Jim Crow. Que los palestinos obtengan sus derechos humanos bsicos significa que los judos israeles pierdan sus especiales privilegios coloniales.

Como Ali Abunimah seala, Arnon Soffer tena razn cuando dijo: Si no matamos, dejaremos de existir, y Rosner, cuando dijo que los gazates amenazaban con la eliminacin de Israel. Para continuar existiendo como el sistema de gobierno colonial de apartheid que es, Israel debe mantener polticas estrictas de exclusin estrictas, la negacin del derecho al retorno. Para Abunimah: el precio de un Estado judo es la violacin permanente e irrevocable de los derechos de los palestinos Si apoyas el derecho de Israel a existir como Estado judo en un pas cuya poblacin palestina indgena constituye hoy la mitad de la poblacin, entonces debes aceptar la inevitabilidad de las masacres.

Lo que est sucediendo en Gaza no es slo, como dice Abunimah, un recordatorio del pecado original de la limpieza tnica de Palestina y la creacin del as llamado Estado judo, es continuacin de ese trabajo inacabado del diablo. La Nakba est sucediendo ahora.

Estoy totalmente a favor de que todos, en ambos lados de la cuestin, seamos conscientes de los retos y riesgos en esta lucha, sin falsas negaciones.

Tanto si simpatizan o rechazan las opciones del pueblo que puso en riesgo sus propias vidas, las de sus camaradas e incluso las de sus nios, dichas opciones no estn determinadas por opciones tcticas caracterizadas como escudos humanos, sacrificio humano; sino determinadas por aquello por lo que estn luchando, y contra qu y contra quin estn combatiendo y dnde se sita su solidaridad.

Queda una etapa

Aqu est el ncleo del desacuerdo respecto a Gaza (y Palestina en general): Hay quienes se llaman a s mismos sionistas- piensan que los palestinos se merecen estar en ese campo de concentracin y se sienten solidarios con los soldados que, por todos los medios necesarios, estn obligndoles a permanecer all. Y estn aquellos la cifra cada vez mayor de quienes rechazan el sionismo- que se sienten solidarios con cada ser humano que intente salir de ese campo por todos los medios necesarios.

Hay una lucha entre quienes se escapan de la prisin y quienes siguen dentro; entre quienes buscan igualdad y quienes refuerzan la supremaca etno-religiosa; entre los colonizados y el colonizador. Elijan un bando. Bret Stephens, Shmuel Rosner y Tom Friedman han elegido. The New York Times, The Washington Post y Breitbart han elegido. ABC, CBS, MSNBC y Fox han elegido. Los demcratas y republicanos y el Congreso y la Casa Blanca han elegido. Y no sienten timidez alguna en demostrarlo.

Es hora ya de que los estadounidenses progresistas decidan clara e inequvocamente de qu lado estn. Es hora ya de que los progresistas manifiestamente humanitarios, igualitarios, a favor de los derechos humanos, antirracistas y por la libertad de expresin manifiesten su apoyo a la lucha palestina en las redes sociales, en las conversaciones de la vida real y en la calle.

Es hora ya de rechazar con toda firmeza el discurso hipcrita de quienes habran estado despreciando cualquier expresin de dolor e indignacin por Emmet Till, Chaney, Schwerner y Goodman, y las cuatro escolares negras asesinadas en Birmingham, a pesar del duelo ingenuo, el terrible dilema moral en el que esos perturbadores haban puesto a los chicos de Bull Connor. No se encojan, replquenles siempre. Hagan que se avergencen de defender el colonialismo y el apartheid con argumentos tan patentemente falsos.

Polticamente? Como mnimo, exjanle a cualquier poltico que busque su voto lo siguiente: Pongan fin al bloqueo de Gaza, de forma inmediata e incondicional. Apoyen el BDS. Rechacen cualquier intento de criminalizar el BDS y el antisionismo. Dejen de bloquear las acciones de la ONU y la Corte Penal Internacional contra los crmenes israeles. Impidan la venta de armas a Israel. Rechacen a los hipcritas apologetas sionistas. Rechacen cualquier intento de censurar o restringir internet. (Esto ltimo es muy importante. Nada ha amenazado ms la impunidad sionista que la informacin disponible en internet, y nada est impulsando ms la exigencia de censurar internet que la necesidad de los sionistas de impedir esa informacin.)

Esta es una resistencia real, concreta e importante. Cul es su coste? Alguna incomodidad social? Nada que ver con los disparos de un francotirador, ni con el sacrificio humano, ni con la opcin de Saber.

Estamos en un punto de inflexin? Hay quien piensa que la masacre de este ao en Gaza atraer finalmente la mirada comprensiva de los dioses y diosas de la Ciudad Imperial. Matando, mutilando e hiriendo deliberada y metdicamente a miles de personas desarmadas durante semanas la crueldad, la injusticia, el colonialismo resultan tan obvios que ya no pueden seguirse ignorando. Confo en que as ocurra. Y Natalie Portman y Rogers Waters y Shakira y lo ms serio y esperanzador- los jvenes judos estadounidenses de grupos como Estudiantes por la Justicia en Palestina y If Not Now. Hay seales de cambio, debemos intentarlo.

S tambin que no hay nada nuevo aqu. Hace treinta aos, un doctor en Gaza dijo: Sacrificaremos uno o dos hijos en la lucha, en cada familia. Qu podemos hacer? Esta es una generacin de lucha. Era obvio hace treinta aos y cuarenta aos antes tambin. La Nakba se produjo entonces. La Nakba est teniendo lugar ahora.

Mi madre era actriz en Broadway y una vez vino a la Universidad de Princeton para compartir el escenario y sus habilidades profesionales con Jimmy Stewart y otros actores novatos. Ella hacia el papel de ingenua. A m no se me da bien hacer ese papel.

Por supuesto, respecto a Palestina-Israel y los sacrificios y solidaridad exigidos: No ms polticas ingenuas.

Jim Kavanagh es el editor de The Polemicist.

Fuente: http://www.thepolemicist.net/2018/06/sacrificing-gaza-great-march-of-zionist.html#more

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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