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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-06-2018

Pabelln sptimo

Federico Pavlovsky
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La crcel de Devoto, originalmente concebida como un hospital, es el nico establecimiento carcelario en funcionamiento en la Ciudad de Buenos Aires. En 1978, plena dictadura y a pocas semanas del Mundial, albergaba una poblacin de presos comunes y polticos bajo tutela del Ejecutivo que la Junta Militar quera exhibir, como muestra de trato digno, a los organismos de Derechos Humanos internacionales que visitaban el pas. En una crcel diseada para un mximo de 900 reclusos convivan alrededor de 2700. En el Pabelln Sptimo se alojaban presos comunes, ladrones, reincidentes e infractores a la Ley de Estupefacientes. Entre ellos Ariel Omar Colavini, un joven de veintin aos que ingres en el Pabelln Sptimo el 18 de noviembre de 1977. Unos meses antes, en la plaza de los Aviadores en el Palomar, la polica le encontr dos cigarrillos de marihuana. En infraccin de la Ley de Estupefacientes de aquella poca fue condenado a dos aos de prisin por tenencia de drogas ilcitas.

En la maana del 14 de marzo de 1978, en un rectngulo de 8 metros por 33 metros al que se conoce como cuadro, se produjo el hecho ms grave de la historia carcelaria argentina. Algo que la versin oficial llam el Motn de los colchones y que la abogada e investigadora Claudia Cesaroni redefini como Masacre del Pabelln Sptimo, el ttulo de su libro de 2015. Fue una masacre de al menos 64 presos, consumidos por el fuego, las balas y la tortura. La secuencia documentada de los hechos indica que la noche del 13 de marzo se produjo una discusin entre un interno y un celador por el horario que deba apagarse la televisin. El interno no acept la orden y cuatro oficiales fueron a buscarlo a las cuatro de la maana. No consiguieron extraerlo del pabelln por la protesta y gritos de los compaeros, que saban a esa hora te sacaban solamente para una golpiza feroz.

Pocas horas despus, a las ocho hubo una requisa de sesenta penitenciarios y de una violencia ms extrema que lo habitual en el Pabelln Sptimo. Otra vez resistieron los internos, la requisa retrocedi y tranc la puerta. Los penitenciarios comenzaron a lanzar granadas lacrimgenas y vomitivas, y a disparar con ametralladoras, fusiles FAL e Itacas. En una suerte de reflejo colectivo de supervivencia, los presos armaron una barricada con las camas y colchones para obstaculizar el acceso a la jaula, y la mayor parte se refugi en el fondo del pabelln. Sea por un chispazo de las detonaciones o por los calentadores de kerosene, se incendiaron los colchones de poliuretano altamente combustible.

Entre llamas, humo negro alquitranado y disparos, algunos se desmayaron y al menos dos se suicidaron frente a todos. En el bao haba una pileta con agua estancada y los presos se mojaban unos a otros. Algunos se tiraron al piso envueltos en toallas hmedas. Cuando algn recluso trataba de tomar aire por las ventanas que dan a la calle Nogoy, reciba una rfaga de disparos desde el exterior. Los vecinos de Villa Devoto no solo vieron brotar llamas por esas ventanas, sino tambin escucharon los gritos y los disparos. Las autoridades del penal no permitieron el ingreso de los bomberos y el pabelln ardi por dos horas, hasta que el fuego se extingui solo. Haban cortado el agua y adentro no haba extintores.

Solo entonces los penitenciarios dieron la orden a los sobrevivientes de salir de a tres. Se les orden bajar corriendo tres pisos mientras los golpeaban, hasta los calabozos de castigo. Se supone que en esta carrera de muerte murieron otros quince. No hubo ningn tipo de atencin mdica a los sobrevivientes: con enormes ampollas, lceras y miembros deformados por el fuego, fueron confinados en celdas de 1,80 m por 60 cm. Como era da de visita, las familias se fueron agolpando en las afueras del penal y frente a los rumores de desastre, las autoridades dispusieron que un agente, detrs de una minscula ventana, gritara apellidos de internos y la palabra muerto u Hospital, lo que produjo desmayos y colapsos de todo tipo.

La investigacin judicial fue rpida y falsa. El 30 de junio de 1979 fueron sobresedos todos los implicad en el motn, intento de fuga e incendio autoprovocado. Dice Elas Neuman en su libro Crnica de las muertes silenciadas que ese da la mayora de los jueces no se movieron de sus despachos mientras los detenidos bajo su jurisdiccin se moran carbonizados. Ni por ese entonces ni en las siguientes cuatro dcadas, se proces o sentencio a alguna autoridad penitencial de la U.2 Villa Devoto.

En la lista de muertos del expediente est, con el nmero 49, el petiso Ariel Colavini. Una ltima indignidad fue que el 28 de marzo de 1978, cuando llevaba muerto dos semanas, la Corte Suprema de Justicia le confirm la sentencia por considerar que estaba detenido en forma correcta, ya que el acto de fumar marihuana no se era un acto individual. Este fallo sent jurisprudencia en la justicia argentina, sealando que las drogas tienen una influencia deletrea que excede el vicio individual, lleva a la delincuencia comn y subversiva, a la degeneracin de los valores espirituales y a la destruccin de la familia.

Parecen historias del pasado pero en la Argentina sigue existiendo una ley penal que sanciona con posibilidad de prisin la tenencia para consumo personal y alrededor de la mitad de las causas iniciadas en el fuero federal por infraccin a la Ley de Estupefacientes implican la persecucin penal del consumidor. La precariedad estructural permanece intacta y los presos se siguen muriendo en celdas de aislamiento repletas de materiales combustibles, como ilustra el fallo que se dio a conocer esta semana, en donde se conden a cuatro carceleros de la ex Unidad 20 del Borda por la muerte de dos presos en un incendio en el ao 2011.

Cuando se marcaron los 35 aos de la masacre del Pabelln Sptimo, la vital obra de Neuman, el trabajo exhaustivo de Cesaroni, el testimonio de sobrevivientes como Hugo Cardozo y la presin pblica de referentes como el Indio Solari, que le dedic dos temas a la masacre, lograron que la causa fuese reabierta en 2013. Ese mismo ao se hizo un acto en la crcel de Devoto y algunos sobrevivientes volvieron al lugar despus de dcadas. Un ao ms tarde la Cmara Federal Portea hizo lugar al pedido de Cesaroni y la masacre fue declarada un crimen de lesa humanidad.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/120570-pabellon-septimo



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