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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-06-2018

La lgica del absurdo

Jorge Majfud
Rebelin


Imaginemos dos situaciones sociales, dos absurdos colectivos. En una (llammoslo Absurdo A), cada uno de los individuos de un pas, del planeta todo, posee exactamente la misma riqueza que su vecino.

Sus defensores argumentaran que hay, por lo menos dos razones para esa realidad: primero, la riqueza generada por cada individuo no se debe exclusivamente a su mrito y esfuerzo individual sino a una serie de logros y esfuerzos que derivan de la sociedad toda (de vivos y de muertos a lo largo de miles de aos, claro). La segunda razn sera: aunque no todos pueden contribuir de la misma forma, en la misma proporcin, es por una razn moral que los fuertes deban ayudar a los dbiles y no al revs. Al fin y al cabo, estas ideas han estado en los libros (no en las prcticas) de todas las religiones conocidas a lo largo de la historia de la humanidad, con la nica excepcin de algunas sectas contemporneas que afirman que Jess les pide a sus pastores que hagan sangrar a los miembros de su iglesia para pagar un avin privado de 54 millones de dlares.

Por qu sera esto absurdo o demasiado radical? Bueno, se podra argentar, porque no todos somos iguales. Unos nacen ms inteligentes que otros, otros poseen una capacidad de trabajo y sacrificio mayor, etctera. Que haya una pltora de millonarios haraganes y con deficiencias mentales es un detalle en el cual no vamos a entrar ahora.

Entonces, imaginemos lo opuesto. Imaginemos un Absurdo B, algo an ms absurdo que el Absurdo A.

Imaginemos un pas, un mundo donde el diez por ciento de la poblacin sea duea de tanta riqueza como la mitad de la poblacin de ese pas, de esa sociedad

No, mejor exageremos un poco ms para hacerlo ms dramtico: imaginemos un pas, una sociedad donde el uno por ciento de la poblacin acumule tanta riqueza como la mitad de ese pas, o como la mitad del mundo entero

Un momento. El uno por ciento del mundo sera ms de setenta millones de personas, algo as como la poblacin de Turqua o de Inglaterra. No, exageremos un poquito ms. Para el Absurdo B imaginemos que cien personas poseen lo mismo que la mitad ms pobre de la poblacin mundial, que en el pas ms rico y poderoso del mundo, Estados Unidos, el 60 por ciento apenas alcance al seis por ciento de toda la riqueza generada por ese pas, que en otras regiones, como en Amrica latina, las desproporciones sean an mayor. Y as, sigamos con la imaginacin, exagerando hasta la caricatura del Absurdo B. Slo hay que tener cierto cuidado, como en una sesin de tortura se debe preservar la vida del interrogado, porque si exageramos mucho el sistema global colapsara y eso no les servira a los cien hombres que lo poseen casi todo.

La diferencia ms importante entre el Absurdo A y el Absurdo B es que el Absurdo B existe y es a lo que hemos llegado despus de siglos de progreso tecnolgico y econmico.

Cierto, es muy difcil, sino imposible, establecer dnde est el punto justo entre el Absurdo A y el Absurdo B, pero, en cualquier caso, no parece razonable sostener ninguno de los dos absurdos. Menos al mayor de los dos absurdos.

Un absurdo no se revela por su existencia, sino todo lo contrario: el absurdo que crea y sostiene una determinada realidad se convierte en la lgica de las mayoras. Si la humanidad cree que la Tierra es plana porque es una obviedad que se demuestra sola; si alguien quema a un hombre porque no entiende alguna complejidad teolgica y luego la quema se extiende a otros cientos y miles por las mismas razones; si un esposo mata a su mujer porque no lleg virgen al matrimonio porque eso estaba escrito en algn libro sagrado seguido por millones; si todos repiten que la modernidad no se debe a siglos de inventores, cientficos, pensadores, activistas sociales y humildes trabajadores que financiaron todo ese esfuerzo, sino a los venerados, geniales y supermillonarios CEOs, es porque esos absurdos han sido normalizados y defendidos con ferocidad como si fueran pariciones de la lgica o de la Madre naturaleza. Ms cuando el poder que sostiene un absurdo es tan desproporcionado que se alimenta desde arriba y desde abajo, de izquierda y de derecha; cuando se alimenta y se defiende con la hipocresa de quienes se benefician del absurdo y con el fanatismo de quienes deben sufrirlo cada da, como si se tratase de una larga sequa o de una lluvia interminable.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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