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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-06-2018

Solo falta la reforma laboral

Juan J. Paz-y-Mio Cepeda
Rebelin


La Ley Orgnica para el Fomento Productivo, Atraccin de Inversiones, Generacin de Empleo, y Estabilidad y Equilibrio Fiscal presentada por el Ejecutivo para la aprobacin de la Asamblea Nacional, que ha contentado sobre todo a las cmaras de la produccin y a la prensa aliada con sus intereses, termin por definir la orientacin econmica del gobierno de Lenn Moreno.

De acuerdo con el Observatorio de la Dolarizacin (https://bit.ly/2LBC2at) y sobre la base de cifras del Servicio de Rentas Internas (SRI), las 500 mayores deudas al fisco suman U$ 1.363,5 millones y las 500 mayores deudas impugnadas U$ 2.937,6 millones. Adems, solo en deudas por impuestos (sin considerar intereses) el sector privado debe al Estado U$ 4.291,1 millones. El Observatorio llama Trole 3 a la ley antes referida, aludiendo a las leyes trole 1 y 2 del ao 2000, dictadas para profundizar el neoliberalismo en Ecuador durante el gobierno de Gustavo Noboa (2000-2003). Segn los clculos del mismo Observatorio, Bananera Noboa debe U$ 70.9 millones, pero la trole 3 le perdonara U$ 41 millones por intereses y multas; Banco Pichincha debe U$ 39.4 millones y se le perdonaran U$ 18.1 millones; Banco Guayaquil debe U$ 6.1 millones y se le perdonaran U$ 3.5 millones; Odebrecht debe US 11.8 millones y se le perdonaran U$ 4.5 millones y as otros ejemplos.

Como puede comprenderse, la Ley afecta al Estado, que premia a los deudores privados y perdona su irresponsabilidad frente a la nacin. Reproduce un comportamiento tradicional de gobiernos que en la historia econmica del Ecuador se subordinaron a los intereses privados bajo el supuesto de querer fomentar un desarrollo empresarial que nunca avanz en la promocin del bienestar social del pas, aunque s en los buenos negocios. Es un mito histrico creer que el perdn y olvido sobre impuestos y deudas al Estado ha logrado el desarrollo del pas. La propuesta de Ley no parece basarse en estudios serios que la justifiquen y contradice las investigaciones que en materia de Estado e impuestos han desarrollado instituciones internacionales como la Cepal.

En un ao, la estrategia hacia otra economa se ha cumplido en forma progresiva: primero el dilogo, enseguida distintas declaraciones para limpiar el camino con las ideas de fomento empresarial y aliento a los mercados, en distintos momentos medidas aisladas para preparar igual terreno y finalmente la Ley trole 3.

Toca el turno a las reformas laborales. Para ello aparecen los voceros en distintos medios de comunicacin que hablan sobre la necesidad de revisar las relaciones laborales, a fin de actualizarlas. Tambin se cuenta con posiciones abiertamente difundidas: en 2016, con miras a la campaa electoral de 2017, la Cmara de Comercio de Quito, con el apoyo de otros sectores colegas, lanz su documento Consenso Ecuador en el que se anticiparon las propuestas sobre el trabajo que incluyen el cuestionamiento al principio pro-operario, es decir, aquel que defiende a los trabajadores y sus derechos como intangibles. Han continuado esos planteamientos, renovndose en distintos momentos. Y en enero de 2018, los 20 economistas del Foro de Economa y Finanzas Pblicas volvieron a la carga con 11 propuestas, entre las que estuvo una en materia laboral, que afirma que el actual rgimen no funciona, conspira contra el bienestar del propio trabajador, reduce el desarrollo empresarial y dificulta la creacin de empleo formal, y, por tanto, es necesario introducir nuevas y mejores normativas para un marco legal moderno, eficiente y justo.

Si se atiende a los voceros modernizantes en los distintos medios de comunicacin que exclusivamente les brindan sus espacios, hay criterios que ya se adelantan, como la posibilidad de revivir la jornada mayor a las 40 horas semanales, para lo cual se compara a Ecuador con los pases vecinos, en donde la jornada de trabajo es mayor.

Cabe recordar que antes del gobierno de Rafael Correa (2007-2017) las propuestas fueron agresivas: suprimir el pago de utilidades, privatizar la seguridad social, disminuir o suprimir el pago por horas extras, suprimir el pago de los dcimos sueldos (lograron la unificacin salarial que suprimi la 15. y 16 remuneraciones precisamente las Troles 1 y 2), aliviar las indemnizaciones por despido y facilitarlos, introducir el trabajo por horas y el tercerizado (lo lograron, pero la Asamblea Constituyente de 2008 aboli esas formas laborales precarias), regular el sindicalismo y el contrato colectivo, incrementar la jornada a 44 o 48 horas semanales, crear la categora de trabajador plurifuncional (mltiples tareas con el mismo salario), ligar la remuneracin a la eficiencia productiva, introducir el criterio de libre contratacin, etc. Como he sostenido tantas veces, solo faltaba pedir que se reviva la esclavitud.

Esos conceptos no han sido abandonados. No pudieron introducirse en la dcada pasada, porque no existi un gobierno neoliberal, como suponen sus detractores de la izquierda tradicional, a tal punto que la resistencia tenaz al corresmo siempre fue encabezada por las derechas econmicas y polticas nacionales e internacionales. Y algunos dirigentes de las centrales de trabajadores, tan activos para la oposicin en el pasado inmediato, hoy incluso han tenido sonados momentos de acercamiento y coincidencia con los dirigentes de las cmaras de la produccin.

De modo que en la actualidad el camino hacia la flexibilizacin laboral est preparado. Es lo nico que falta para completar el modelo empresarial del siglo XXI, que el gobierno ha decidido tomar como luz y gua de su propia historia econmica.

Blog: www.historiaypresente.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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