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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-06-2018

La crisis del neoliberalismo criollo

Mariano Massaro
Rebelin


Herencia y sentido comn

El sentido comn es un elemento moldeable, sensible, vulnerable, factible de acomodar en la medida que se cuente con los dispositivos adecuados. Sin embargo, el sentido comn, debiera de saberlo el gobierno y todos los actores que impulsan la agenda gubernamental, debe, bajo pena de nulidad, articular con un componente, con un porcentaje de la realidad. El abuso que Cambiemos hace sobre la pretendida hegemona del sentido comn ha encontrado una limitante infranqueable. Existe en la sociedad argentina, siempre en estado latente, un acumulado simblico, sociabilizado, soldado a una interpretacin histrica, a travs del cual los conceptos de crisis, inflacin, 2001, corralito, dlar, no presentan un significante flotante, abierto, sino una fijo/cerrado, siempre asociado a hechos terribles. Con lo cual, los esfuerzo del gobierno por construir un relato que quite del imaginario pblico el significado de crisis se han convertido en fracaso que ahora se vuelve contra su emisor. De tal forma que lo que era una crisis econmica en estado latente, maquillada, comenz su desenlace a travs de una crisis financiera. sta hizo emerger a superficie la crisis econmica real, y su propia inercia gener la crisis poltica que hoy vivimos. El saldo, la cada de imagen y popularidad del presidente, como tambin su credibilidad, respecto la capacidad de gestionar la crisis hacia buen puerto. Las expectativas, nudo borjano del entramado neoliberal, son las que crujen.

En palabras ms llanas, la alianza de gobierno insiste en instalar que las turbulencias pasajeras que experimentamos, encuentran sus causas indecibles en la herencia recibida va el dficit y, en el gradualismo para tramitar las transformaciones necesarias. Y redondean el argumento sosteniendo que dicho gradualismo, fue diseado y sostenido por el oficialismo atento la sensibilidad y cuidados con los cuales decidieron afrontar el problema. Mienten. Lisa y llanamente mienten. Como veremos, la discusin real que sostienen con la herencia es la disputa histrica entre dos matrices productivas y dos modelos respecto a la distribucin de la riqueza. Respecto al gradualismo, solo cabe manifestar que constituye un eufemismo para un ajuste profundo que comenz con el inicio de la gestin Cambiemos va cada de los salarios reales, sea por reduccin de subsidios, paritarias a la baja, inflacin relacionada a la quita de subsidios o inflacin de raz devaluatoria.

El operativo oficial

El operativo oficial busca explicar la crisis econmica actual acotndola en el tiempo, presentando la situacin con carcter transitorio, de tal forma que descomprima las expectativas adversas. Tambin se permite atribuir culpas por fuera de s, al decir que la vulnerabilidad externa del pas se explica por hechos forneos como la suba de la tasa de referencia de la FEB, o dicho en criollo, la suba de la tasa de intereses de Estados Unidos. Sin embargo, con el correr de las semanas y la agudizacin de la crisis de confianza/poltica que azot la Casa Rosada se produce un viraje de la carga argumentativa. En ese contexto, contradiciendo la racionalidad de sus propios argumentos, el gobierno reconoce entre lneas problemas ms graves. Punto seguido los endilga de lleno a la herencia recibida. La atribucin de causas de la crisis actual esta orientada a generar un sentido comn que no indague en las causas reales.

Lo que comenz como una mera tensin cambiaria y luego se convirti en una clsica corrida cambiaria, tena su epicentro explicativo en la poltica monetaria de Estados Unidos al subir la tasa de referencia, incentivando a los capitales especulativos a salir de sus posiciones en pesos hacia el dlar. Mera especulacin sostenan. Es indudable que las monedas de toda la regin se devaluaron por este hecho, rengln seguido comenzaron a apreciarse, pero en Argentina la crisis se agudiz. Por que? Esta claro que la economa argentina presentaba problemas propios. Muchos auto inducidos por el propio gobierno.

En orden de importancia el rasgo de argentinidad en la crisis esta condensado en liberalizacin del flujo de capitales, es decir, en enorme facilidad construida por el gobierno para entrar y sacar dlares, con la modesta aclaracin que los que entran se incorporan a la bicicleta financiera y luego engrosan la fuga. Hay que puntualizar que el ejecutivo elimin la obligacin para los capitales golondrina de permanecer al menos tres meses una vez ingresados los dlares al pas, instrumento de proteccin contra las corridas de la herencia kirchnerista.

La inversin extranjera directa, la estrella del proyecto econmico de Macri jams se concreto. Este hecho esta hilado a otro quiz ms daino. Al inicio de la gestin de Cambiemos se tom la decisin de enfriar la economa, bsicamente enfriar la demanda que estaba muy fuerte en relacin a la oferta. Tambin buscaron en esa lnea, y con un ojo en la inflacin, quitar pesos de la calle. Para lo cual construyeron dos polticas concretas, una monetarista pergeada a travs del Banco Central, que fue el lanzamiento de las Lebacs, y otra poltica pero inter relacionada que fue la perdida de poder adquisitivo real al empujar a las paritarias a la baja en relacin al proceso inflacionario, donde en 2016 se perdieron en el empleo formal en blanco promedio 6 puntos, algo menos en 2017 y se pretende una perdida superior para este ao. Esta alquimia, que dicho sea de paso atac la distribucin de la riqueza, verdadero objetivo estratgico, porque permiti la recuperacin de la taza de ganancia empresaria; deca, esta alquimia tuvo como consecuencia directa deprimir el crecimiento del pas, porque desmont el consumo interno como motor de crecimiento y no logr, en ese escenario de estancamiento, seducir dlares productivos. La cada de las acciones que cotizan en bolsa abonan esa lnea con las excepciones de los sectores energticos y otros donde los CEOs ministeriales tienen inversiones.

La capacidad de repago de un pas esta vinculada al crecimiento. Sino se crece, por fuera de un rango vegetativo, no genera divisas para pagar deuda. Pero si la taza de endeudamiento se dispara como fue el caso, la cuestin se torna alarmante.

El mercado con el ojo atento fue observando con cautela dicho proceso, el cual encontr durante buena parte del tiempo transcurrido desde el inicio de gestin una rueda de auxilio en el endeudamiento en el mercado de capitales. Cuando quedo claro que nadie invertira en Argentina, salvo sectores que dinamiz el gobierno como es el energtico donde aumento ms del mil % las tarifas, comenz a cerrarse el financiamiento, con lo cual los inversores y los acreedores se pusieron en alerta mxima. El mercado puede y de hecho lo hace, prestar dinero aunque sea muy alta el porcentaje de deuda en relacin al PBI que toma el pas, pero requiere que exista supervit comercial, cuestin que esta en rojo y donde el gobierno jams pos la mirada.

Este cuadro visto desde el prima de inversionistas financieros/especuladores fue lo motiv la bsqueda de inversiones/colocaciones donde exista una capacidad asegurada de re pago. Esto es la crisis de confianza que se atraviesa. Una crisis de confianza que se acenta siempre se convierte en una crisis poltica; a sabiendas de esto, Cambiemos acude de urgencia al FMI para dar seguridad a los acreedores de su capacidad de saldar sus deudas. Vale la aclaracin, de efectivizarse el crdito Stand By del Fondo, las divisas irn a las reservas del Banco Central, las cuales son las mismas que se rifan cuando los inversores financieros tienen miedo y compran dlares presionando su precio. Los 10.000 millones de dlares que perdi el Central con la corrida es un ejemplo. Como consecuencia, mientras el gobierno no cambie la poltica que nos condujo hasta ac, la deuda con el FMI ser dinero para financiar la fuga de dlares.

Las cuestiones y el dficit

El relato oficial pone en el epicentro la cuestin del dficit y lanza una asociacin directa con la que ellos sindican como la herencia. Esta claro que el dficit gana espacio en la arenga gubernamental en la misma proporcin en la que fracas su proyecto econmico. Luego de instalar a travs de las cientos de bocas de expendio comunicacional la alarma del dficit ponen el acento en el gasto pblico; de tal forma que sientan las bases argumentativas para el ajuste. El problema interpretativo es que los Estados no estn para tener supervit fiscal, puesto que su funcin no es la de cerrar un ejercicio contable favorable. El dficit fiscal irrumpe en el discurso oficial porque existe dficit comercial y porque hay mucha deuda tomada (dficit financiero), mientras dur dicho financiamiento nadie hable de ello, pero cuando cruje o se reduce, en busca de generar condiciones de credibilidad lanza el discurso del dficit.

Esta zaga requiere desmontar la falacia del relato neoliberal. El dficit debe desagregarse para luego contabilizarlo en conjunto. As los componentes son el dficit comercial de la balanza de pagos (lo el pas exporta versus lo que importa -dlares-), el dficit fiscal (lo que gasta el Estado -pesos-) y el dficit financiero (lo que Argentina debe, sea capital o intereses -dlares-); todo configura la sinergia del dficit.

Ahora bien, es un hecho emprico que el gobierno increment el dficit. Otro hecho insoslayable es que Argentina ha lidiado con la escasez de dlares por dcadas; es una problema estructural. Con independencia de los ciclos econmicos la falta de dlares presiones al pas al ritmo que se suceden los gobiernos.
Siendo la falta de dlares una de las cuestiones estructurales, resulta productivo resear que uno de los elementos de peso para explicarlo es la fuga sistemtica e histrica de excedentes (dlars) generados en la economa argentina. Esto quiere decir que Argentina exporta dlares, pero no solo de capitales extranjeros, sino de productores de bienes y servicios de capital nacional. 300.000 millones de dlares o ms segn se mire, es lo que los Argentinos han fugado al exterior. Este fenmeno representa uno de los problemas polticos ms acuciantes y presiona para generar una respuesta poltica hacia el problema.
Dicho esto, volvamos a los tres componentes del dficit que tanto preocupa a Macri.

Comencemos con el dficit comercial; dicho dficit es de uno 8.000 millones de dlares anuales.

Resulta obvio para un anlisis estructural que Argentina increment este dficit en la medida que elimin instrumentos que obligaban a quienes exportan a liquidar las divisas en el pas (agro-negocio), siendo este sector el que reporta la mayor proporcin de dlares (casi 26.000 millones anuales). La responsabilidad directa sobre el particular corresponde al gobierno.

El incremento del dficit financiero encuentra su epicentro en la gigantesca toma de deuda (53.70% del PBI) y en el modelo de carry trade favorecido por el gobierno; dlares que vienen del exterior, se cambian por pesos, compran Lebac a una tasa de inters muy alta, la venden, comprando dlares y se van cuando existi una colocacin ms rentable, o ms segura, tardando unos das en generar la crisis financiera que se atraves, depreciando el peso y hacindonos ms pobres a los ciudadanos de a pie. Para hacer viable dicho mecanismo leonino, Cambiemos desmont toda restriccin al flujo de capital, acentuando la fuga de capitales generados por las empresas que producen en Argentina. Doble sangra. Un error no forzado que ahora sopla sobre la nuca de la estabilidad econmica y financiera.

Regln a parte exige el tema de fuga de dlares (excedentes). ste es uno de los temas troncales, relacionado con el crecimiento (son los dlares que el empresariado no quiso re invertir durante doce aos generando una oferta deprimida en relacin a la demanda y empujando un proceso inflacionario, esencialmente producido por esa puja distributiva.

Este hecho muestra con energa que el ajuste, es decir, la poltica escogida por Cambiemos para reducir el dficit no es la nica alternativa. Es ms, confunde las causas del dficit. La fuga de dlares reales traduce como la inexistencia de tasa de re inversin; lo que fuga no permite el desarrollo ni el crecimiento, que a fin de cuenta es la otra alternativa de reducir un dficit. El crecimiento es la gran poltica ausente. Es dable recordar que una explicacin concreta a la cada del crecimiento estuvo dada por un programa de re primarizacin de la economa, atento que segn el gobierno, la industria argentina al ser deficitaria en dlares recargaba la competitividad del agro negocio por la presin tributaria, que era la forma de subsidiar a la economa.

Como vemos, la sola opcin del ajuste es una posicin ideolgica, pero tambin un gran negocio.

El dficit fiscal hace a los desbalances del las cuentas fiscales. En esa misma lnea, el gobierno continua insistiendo en el achicamiento de la base imponible, es decir, aquello sobre lo que deja de cobrar o reduce impuestos, con lo cual tiene efecto directo sobre las cuentas fiscales. La poltica de reduccin de impuesto, tasas, gravmenes ha incrementado notoriamente el desfinanciamiento de las cuentas del Estado. Como tambin a decidido deprimir el consumo interno, poltica que recalienta la economa segn su criterio, se ha visto privado de cobrar impuestos sobre un consumo que se expande.

Debe hacerse notar que el argumento de un Estado sobredimensionado como explicacin del dficit, es falaz. Consideremos dos elementos. Al inicio de gestin se gener masivos despidos en el estado (no renovacin de contratos), los cuales fueron repuestos inmediatamente por cuadros afines al gobierno equiparando el saldo; pero an ms risueo es el incremento posterior de agentes del Estado como lo constata el Boletn Oficial tanto el ao pasado como ste. No esta dems recordar que segn las recomendaciones de la OCDE sobre la cantidad de trabajadores que requiere un estado, Argentina esta por debajo de lo recomendado en relacin a la cantidad de habitantes.

Como conclusin, debemos dejar en claro que el problema no es la economa, como nos quieren hacer creer la vuelta en tropel de los tcnicos (economistas) a los medios, sino que es la poltica. Siempre la poltica. La economa es poltica concentrada, nada ms.

Por ello, debemos reestablecer esto esta en el centro de las prioridades de un proyecto poltico popular. Desde esta perspectiva, nuestras responsabilidades estn, o deberan estar, centradas en dos lneas directrices, la resistencia en la calle y simultneamente la construccin de alternativa poltica. El humor social ha cambiado, lo cual no puede traducirse en el apoyo a un programa poltico alternativo. Hay que generar la opcin de gobierno real con la suficiente elasticidad tctica, pero sin ceder la direccionalidad del proyecto.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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