Portada :: Argentina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-06-2018

Aborto
Un modelo de nacin en juego

Diana Carolina Alfonso
Rebelin


Antes que histrica, histrica


Para analizar el devenir histrico sobre el debate del aborto es preciso pensar qu implica eso del Estado Patriarcal. Y para pensar qu implica eso del Estado Patriarcal debemos tener en consideracin el hecho de que las democracias modernas son la sntesis de un largo proceso de disputas sociales a nivel mundial. De ah que la consumacin histrica de las garantas civiles expresada en las constituciones de los Estados Nacionales que nos rigen sean, igualmente, normativas construidas por pactos sociales entre sujetos con intereses determinados: intereses de clase, de raza y gnero. Como sociedades colonizadas, las legislaciones que nos regentan tienen una matriz comn cuyo origen se remonta a la Revolucin Francesa, en particular a la Declaracin de los Derechos del Hombre y El Ciudadano. Lo central ac es entender que la armadura legal de los Estados Modernos, como toda construccin social, en lugar de pensar la contencin de todos los intereses de lxs ciudadanxs que habitaban los dominios franceses, suprimi los derechos de quienes asumi colonizadxs: tanto las negritudes como las mujeres pasamos por la guillotina para que las categoras de Hombre y Ciudadano pudiesen expresar un sujeto universal e inequvoco. Como sabemos, el garante de derechos es aquel varn, propietario, blanco e ilustrado, desde la Revolucin Francesa hasta nuestros das. De ah que la raz de las constituciones siempre haya tenido una aplicabilidad restringida a unos pocos.

Olympe de Gouge, revolucionaria francesa, se atrevi a escribir la Declaracin de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana, y la revolucin de Los Hombres y Ciudadanos opt por guillotinarla. Hait gest la primera Revolucin de Independencia de Nuestra Amrica usando los argumentos civiles de la carta magna francesa, y es an el da en que el imperialismo le cobra con intervencionismo y muerte semejante desfachatez. Motivos suficientes para pensar que desde su propia gnesis, ni el republicanismo, ni la democracia de matriz liberal garantizan los derechos universales. Entendiendo por universal a todxs y cada unx de los humanxs que viven bajo regmenes democrticos occidentales.

Vamos a pensar la relacin entre esta breve exposicin sobre la raz patriarcal del republicanismo moderno y una epistemologa hegemnica del poder de cuo occidental, concentrada en los varones con capacidad coactiva, tanto por la va de las armas como de las leyes. La historia del aborto en Argentina es uno de los ms claros ejemplos de esta relacin histrica. Es decir, aquella relacin entre un rgimen que garantiza beneficios para unos (varones con capacidad coactiva institucional) en demrito de otrxs (sujetxs sin capacidad coactiva institucional ej.: negrxs, homosexuales, trans, travestis, originarixs, inmigrantes, mujeres y pobres).

La historia del aborto en Argentina comienza con la sancin del primer cdigo penal de la Nacin en 1886. Las mujeres, privatizadas como parte de la propiedad familiar, quedamos expuestas a un tratamiento meramente reproductivista de nuestras funciones sociales del que an no escapamos. En el cdigo se estableca la total punitividad para cualquier caso de aborto. El principio de legalidad restrictivo que all se expresa deviene de la doctrina jurdica prusiana. El liberalconservadurismo de los gobiernos oligrquicos pretendi finiquitar un corpus legislativo de carcter moderno para poder entablar relaciones de libre mercado con las potencias anglosajonas. Para ello reestructur los ejes corporativos sobre los que versaba la propiedad privada. Y ac, como en Francia, otra vez la colonizacin estructural se impuso sobre nuestros cuerpos. Con la normativa misgina vino, tambin de Prusia, el ejrcito del General Rauch que resolviera el exterminio de los pueblos originarios. Desde entonces, todos los gobiernos oligrquicos han disciplinado, con misoginia, odio de clase, y xenofobia, a aquellxs sujetxs sin capacidad coactiva institucional.

Slo con la reforma del Cdigo en 1903 se establecera la primera salvedad: los casos de tentativa de interrupcin del embarazo no seran punibles. Progresivamente el escenario formal de los derechos civiles se abri, no como una ddiva interoligrquica a los derechos de las masas, sino justamente como el resultado de la lucha de clases. Muestra de ello es la sancin de la Ley Senz Pea, que estableca el voto para los varones mayores de edad. La contrapartida patriarcal de la capacidad de voto masculina, se expresa, sin embargo, con un aumento de la difusin de la cultura femicida como forma de pedagoga de la crueldad (Segato, 2016) sobre las mujeres carentes de derechos. As, el voto masculino resolvi un pacto entre hombres donde se reglamentaban los trminos formales e informales de propiedad, tanto material, como cultural y familiar.

Con la ley Senz Pea se nos ratific a las mujeres como el patrimonio social, familiar y cultural de los varones. Un claro ejemplo de ello a falta de estadsticas- es el tango. El tango fue la expresin cultural de una poca en la que se cruzaban las intenciones de formalizar un proyecto de nacin oligrquico y una sociedad cargada de tensiones debido a las migraciones y a la proletarizacin de la base social. Gardel cant la marcha Adelante en honor a Yrigoyen y cinco aos despus Viva La Patriacomo una venia a la dictadura de Uriburu. Es por esto que no hay mejor reflejo de los valores culturales de la poca que el tango. Y es justamente all donde encontramos la formalizacin de un discurso femicida (vase Noche de Reyes interpretada por Gardel). En este discurso, el asesinato de las mujeres tena que ver con la transgresin de su rol reproductivista. Es decir, la mala madre y la esposa infiel deban ser condenadas a muerte. Sobra decir que este interregno de consumacin del sentido productivista de la vida de las mujeres no estuvo exento de luchas. Para la muestra, Julieta Lanteri hizo uso del voto en 1911. Aunque la guillotina haba pasado de moda ya para la poca, el voto femenino nos fue negado con todo tipo de violentos artilugios normativos hasta 1947, cuando Eva depositara junto a millones de mujeres argentinas los votos necesarios para el triunfo del General Pern.

En 1921, en el nterin de esta vorgine de disputas polticas y culturales, se reform el Cdigo Penal donde se establecan las tres causas de no punitividad para la interrupcin voluntaria del embarazo: en caso de violacin, en caso de malformacin del feto, y en caso de riesgo de la vida de la madre. Si volvemos sobre el prrafo precedente podemos aventurarnos a pensar que esta reforma al cdigo responde a la necesidad de balancear la apertura al corpus legislativo, a modo de contencin de las arbitrariedades que evidentemente sobrevivamos las mujeres. Despus del establecimiento de estas tres causales no punidas nos ha sido tremendamente difcil avanzar sobre los derechos reproductivos y laborales de las mujeres. No estamos paradas en 1921, pero un poco s.

La dcada de los sesenta vino cargada de movilizaciones y vientos de revolucin. La crisis del modelo universalista eurocntrico se hizo evidente con la generacin que naciera despus del fin de la Segunda Guerra Mundial. La crisis del imperio trajo por correlato una avanzada de los movimientos sociales sin precedentes a nivel internacional. De hecho, justamente el mito de la vanguardia juvenil de esta poca es el mayo Francs. Si lo pensamos detenidamente, las banderas de esos universitarios blancos, europeos de estratos medios, no estaban en su continente: eran las banderas del maosmo y la Revolucin Cubana las referencias del cambio revolucionario. Las luchas anti-racistas, el denominado indigenismo y el feminismo jugaron un papel crucial en la apertura de los programas para el cambio social. En este contexto el movimiento obrero argentino tambin vivi grandes renovaciones que trascendieron la herencia peronista. La corriente clasista y las formaciones guerrilleras reinterpretaron el sentido de nacin que hasta el momento se tena. La reaccin no se hizo esperar y en 1966 otra vez las oligarquas junto con los sectores militares y la iglesia dieron el golpe militar que dara paso a la dictadura cvico-militar conocida como Revolucin Argentina. En medio de esta alta conflictividad, en 1968 se volvera a reformar el Cdigo Penal. El onganiato estableci mediante el Decreto Ley 17567 la excepcin a la penalizacin del aborto cuando el peligro para la vida o la salud de la mujer fuere grave; o en cualquier caso de violacin, siempre que este estuviere judicializado, y con el consentimiento de un representante legal si la mujer fuere menor, idiota o demente.

Con el regreso del General Pern a la Argentina en 1973 estas modificaciones se eliminaron y se retorn al texto original de 1921. Como vemos, los periodos democrticos de la historia argentina han solidificado un piso de acuerdo bsico en el que se (mal) contienen las pujas entre los sectores ms retardatarios de la sociedad, y una normativa que sin embargo no garantiza la vida de las mujeres. Pero cuando los primeros toman la estructura estatal el retroceso es inminente. As fue como en la ltima dictadura cvico-militar y eclesistica se retomaron las clusulas restrictivas del onganiato. Una vez ms el cuerpo de las mujeres quedaba suspendido a la tutela de un externo portador formal de derechos (lase el ejercicio de minorizacin en relacin a las categoras de menor, idiota o demente).

Con el regreso de la democracia, en 1984 se derog la normativa vigente durante la dictadura. Pero los alcances de la democracia alfonsinista fueron acotados. Como ocurri con la Ley de punto final, los derechos reproductivos de las mujeres fueron encerrados en un pacto de comunin en el que los privilegios de los sectores conservadores no se vieron afectados. Es entonces cuando los Derechos de la Mujer y la Ciudadana aparecen como un fantasma, una metfora precisa para desnudar la violencia de los Estados Patriarcales. Y sin embargo, a pesar de la guillotina hecha cdigo, seguimos luchando.

La ltima parte de nuestra historia nos conduce indefectiblemente a los logros que hemos obtenido gracias a la organizacin de las mujeres. En el 2004, durante el XIX Congreso Nacional de Mujeres surge la Campaa Nacional por el Aborto Legal Seguro y Gratuito. El primer proyecto de ley fue presentado un ao despus y desde entonces las feministas hemos cerrado filas en una lucha por el derecho bsico que como humanas debemos tener para poder decidir sobre nuestros cuerpos.

En el 2012 la Corte Suprema de Justicia de la Nacin (CSJN) emiti el fallo conocido como F.A.L., que zanj definitivamente la larga discusin sobre los trminos del aborto, pronuncindose a favor de la interpretacin que reconoce el derecho de toda mujer vctima de violacin a interrumpir el embarazo originado en tales circunstancias, y no slo en los casos de personas con discapacidad mental. A su vez, establece que el nico requisito para acceder a una interrupcin legal del embarazo es que la mujer, o su representante legal, realicen una declaracin jurada en donde afirme que el embarazo es producto de una violacin. No es necesaria la denuncia policial u orden judicial, y nadie puede exigirlas [1]. Un segundo triunfo del movimiento de mujeres se dio en el 2015, cuando desde el Ministerio de Salud se concret el Protocolo para la Atencin Integral de las Personas con Derecho a la Interrupcin Legal del Embarazo. En ste se establece que cuando una mujer solicita un aborto no punible porque ese embarazo pone en riesgo su salud, no se considera que el peligro sea nicamente fsico, sino que tambin puede alegar que ese embarazo afecta su salud mental y equilibrio psicolgico. Si bien este Protocolo establece que es de aplicacin obligatoria en todo el territorio argentino y debe ser puesto en prctica por todas las instituciones sanitarias, tanto pblicas como privadas, lo cierto es que el documento carece de estatus de resolucin ministerial y no ha sido acompaado por una estrategia firme que promueva su difusin y aplicacin por parte de las autoridades federales. De hecho, a seis aos del fallo de la Corte, slo nueve de las 24 jurisdicciones provinciales poseen protocolos propios de atencin de abortos no punibles. Con todo, ms de la mitad de las jurisdicciones del pas an no cuenta con una normativa que asegure de modo efectivo el ejercicio de un derecho que las mujeres tenemos desde 1921.

Si revisamos los ocho proyectos de ley sobre la interrupcin voluntaria del embarazo que se estn discutiendo actualmente en el Congreso, encontraremos un degrad que parte por el proyecto de La Campaa, hasta el presentado por el legislador del PRO Sergio Wisky. El ltimo apunta claramente a una retraccin de los derechos de las mujeres, en consonancia con el proyecto de nacin oligrquica al que histricamente han apuntado los sectores del liberalconservadurismo. Mientras, el radicalismo se divide entre sostener la letra del cdigo de 1921 como lo hiciera Alfonsn en el 84, o pactar trminos conciliadores con las posturas ms rancias del macrismo; con su apoyo, el bloque del PRO promueve una lectura de ultratumba sobre el aborto. En el proyecto de Wisky se asume que las mujeres antes que ciudadanas portadoras de derechos somos entes reproductivos nucleados al interior de la institucin familiar. Esta percepcin nos recuerda el ejercicio coactivo que contra nuestros cuerpos se cimentara en los cdigos de 1886 y 1903. Por el contrario, el proyecto de la Campaa va ms all al establecer que el derecho a la interrupcin voluntaria del embarazo no se restringe a las mujeres en su concepcin ahistrica como categora monoltica- sino que debe ser dispuesto para todos los cuerpos con capacidad gestante, interiorizando as los derechos ganados por el movimiento LGBTIQ en la consecucin de la ley de identidad de gnero promulgada en el 2012.

Para finalizar debemos estar en alerta ante las disputas del campo conservador y no subestimar al enemigo. Paradas en este turbio lugar hay tres escenarios posibles: Estamos en un momento histrico en el que la matriz oligrquica puede organizar sus intereses re-pactando con la iglesia los trminos de una posible reforma al Cdigo Penal vigente, tomando por antecedentes el marco legal de 1903 tal como lo expresa el proyecto de ley de Sergio Wisky. Un segundo escenario posible es aquel en el que restableciendo relaciones con la iglesia catlica, el gobierno busque tirar para atrs las ltimas nimias victorias contenidas en el fallo F.A.L. y el Protocolo del Ministerio de salud. Ahora bien, en una lectura optimista -dada la presin social impulsada por el movimiento feminista-, cabe la posibilidad de la aprobacin de una ley, donde a modo del mundial de 1978, se pretenda ganar el campeonato en un intento por silenciar las medidas antipopulares que viene llevando a cabo el gobierno liderado por Mauricio Macri.

Toda revolucin implica un quiebre en la superestructura ac expuesta en su sentido moderno democrtico y patriarcal- y la base social. La revolucin feminista debe superar el piso de la democracia formal, pero tambin debe pensarse la transformacin de las condiciones de vida de las mujeres en su totalidad. Lo cual no implica otra cosa que militar con lxs histricamente excludxs por la democracia liberal republicana. La posibilidad de la apertura de la CGT a los movimientos sociales en los cuales se nuclean lxs desclasadxs de nuestro tiempo nos abre un nuevo panorama para ello. La sororidad revolucionaria le debe aportar a la coyuntura histrica el empoderamiento de las mujeres de la economa popular: campesinas, textileras, cartoneras y dems auto-explotadas, hoy nucleadas en la CTEP.

Cuando le apostamos a un proyecto de ley donde debe estar garantizada la produccin nacional de Misoprostol y su abastecimiento en los centros pblicos de salud, estamos pensando en las mujeres ms pobres, aquellas que mueren da a da por la indolencia del Estado Patriarcal que asume como desechables sus cuerpos al no considerarlas productoras de ningn plusvalor. La maquinaria aberrante que nos gobierna no va a dar puntada sin dedal. Pero como histricamente lo hemos hecho, las feministas estaremos paradas al pie del can para dar la batalla que deba ser dada por la consecucin de los derechos de lxs de abajo.

Debemos ser consecuentes a la hora de pensar la historia del Estado Moderno Patriarcal y superar un modelo de democracia que no nos adeuda nada, porque es justamente con sus normas con las que se sojuzgan los cuerpos sin posibilidad coactiva institucional. En juego estar nuestra sororidad para profundizar nuestro ideario revolucionario de la mano de un feminismo popular, consciente de las necesidades de aquellas que se ven empujadas a la muerte por la opresin de un sistema republicano, histricamente misgino, xenfobo e inequitativo. La democracia no es un regalo, es una disputa histrica.

JUNTAS MS QUE NUNCA

FEMINISMO, SOCIALISMO Y ADELANTE!

Fuentes:

Peker, Luciana. Ms cerca de la ley en https://www.pagina12.com.ar/105977-mas-cerca-de-la-ley

Proyecto de Ley para la Interrupcin Voluntaria del Embarazo: https://www.cynthiagarcia.com.ar/wp-content/uploads/2018/03/PROYECTO-IVE-2018.pdf

Segato, Laura. La guerra contra las mujeres. Ed. Traficantes de sueos, 2016

Amnista Internacional El acceso al aborto en Argentina: Una deuda pendiente 2017 https://amnistia.org.ar/wp-content/uploads/delightful-downloads/2017/09/EL-ACCESO-AL-ABORTO-EN-ARGENTINA-ENTREGA03-FINAL.pdf

Exposicin de Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnista Internacional Argentina, en el plenario de comisiones de la Cmara de Diputados a favor del aborto legal, seguro y gratuito. 26 de abril de 2018 https://amnistia.org.ar/wp-content/uploads/delightful-downloads/2018/04/Exposici%C3%B3n-Mariela-Belski-1.pdf

Informe CEDAW: La situacin del aborto en Argentina. 2016 https://www.cels.org.ar/web/wp-content/uploads/2017/06/situaci%C3%B3n-del-aborto-en-la-argentina.Informe-CEDAW.pdf

Entrevista con Olga Cristiano, fundadora del Moviemiento por el Aborto Legal en Argentina https://www.lahaine.org/mm_ss_mundo.php/entrevista-con-olga-cristiano-fundadora

Rabbi-Baldi, Renato. El Aborto no punible en Argentina. Facultad de Derecho, UBA 2013 http://www.derecho.uba.ar/publicaciones/pensar-en-derecho/revistas/0/el-aborto-no-punible-en-la-argentina.pdf

Maffia, Diana. Aborto no punible: Qu dice la ley argentina? en Susana Checa (comp.) Realidades y coyunturas del aborto. Entre el derecho y la necesidad. Buenos Aires, Paidos, 2006 http://dianamaffia.com.ar/archivos/Aborto-no-punible.-Qu%C3%A9-dice-la-ley.pdf

https://notasperiodismopopular.com.ar/2017/09/29/juntas-aborto-socorrista-primera-persona/

Socorristas: Cmo son las redes que acompaan a las mujeres que buscan abortar de forma segura

http://borderperiodismo.com/2018/04/02/socorristas-como-son-las-redes-que-acompanan-a-las-mujeres-que-buscan-abortar-de-forma-segura/

Nota:

[1] Marco legal del aborto en Argentina: historia de un reclamo vigente. En http://economiafeminita.com/marco-legal-del-aborto-en-argentina-historia-de-un-reclamo-vigente/

Diana Carolina Alfonso. Estudiante de Historia de la Universidad Nacional de La Plata. Militante de la Colectiva Feminista Mala Junta La Plata. Escribe en rebelion.org y historiaygeopolitica.wordpress.com

Publicado en: http://batalladeideas.org/articulos/aborto-un-modelo-de-nacion-en-juego/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter