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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2018

Carta a Matteo Salvini, ministro de Interior italiano

Gabriele del Grande
Ctxt

Legalicen la emigracin frica-Europa, concedan visados para buscar trabajo en Europa, arranquen a las mafias libias el monopolio de la movilidad y hagamos que el Mediterrneo vuelva a ser un mar de paz en lugar de una fosa comn


Confieso que en una cosa estoy de acuerdo con Salvini: hay que cerrar la va libia. Basta de tragedias en el mar, basta de dar dinero a las mafias libias del contrabando. Yo tambin sueo con un Mediterrneo sin desembarcos. La cuestin es cmo lograrlo. Y sobre esto, como llevo diez aos investigando el asunto, me voy a permitir darle un consejo al ministro, ya que me parece que est repitiendo los mismos errores de sus predecesores.

Bloqueo naval, devoluciones en el mar, centros de detencin en Libia. La receta sigue siendo la misma desde hace diez aos. Los ministros Pisanu, Amato, Maroni, Cancellieri, Alfano o Minitti ya lo intentaron. Y todas y cada una de las veces fue un fracaso: miles de millones de euros perdidos y miles de muertos en el mar.

Esta vez tampoco va a ser distinto por el mero hecho de que todo se basa en dos leyes de mercado que, pese a todo, se siguen ignorando. La primera es que la demanda genera la oferta. La segunda es que el prohibicionismo sostiene las mafias.

En otras palabras, mientras haya alguien dispuesto a pagar por viajar de frica a Europa, alguien le dar la posibilidad de hacerlo. Y si no son las compaas areas, lo har el contrabando.

Vivimos en un mundo globalizado, donde los trabajadores se desplazan de un pas a otro en busca de mejores salarios. Europa, que lleva dcadas importando mano de obra a bajo coste en gran cantidad, estos aos ha firmado acuerdos de libre circulacin con decenas de pases extraeuropeos, que resulta que son los pases de donde proceden la mayor parte de nuestros trabajadores emigrantes: Rumana, Albania, Ucrania, Polonia, los Balcanes, toda Sudamrica. En cambio, esa misma Europa sigue prohibiendo a los trabajadores africanos la posibilidad de emigrar legalmente en su territorio. Dicho de otro modo, las embajadas europeas en frica han dejado de conceder visados, o bien han hecho imposible obtener uno.

Hemos llegado al extremo de que el ltimo y nico camino factible para emigrar de frica a Europa pasa por el contrabando libio. Las mafias libias se han hecho hoy por hoy con el monopolio de la movilidad sur-norte en el Mediterrneo central. Consiguen mover hasta a cien mil pasajeros por ao con una facturacin de millones de dlares, aunque tambin con miles de muertos.

Y, sin embargo, no siempre fue eso lo que ocurri. En serio que nos hemos olvidado de que no haba desembarcos antes de los aos noventa? Se han preguntado por qu? Se han preguntado por qu en 2018 en lugar de comprarse un billete de avin una familia debe pagar el precio de su propia muerte en una barca destartalada en medio del mar? El motivo es bien sencillo: hasta los noventa resultaba bastante fcil conseguir un visado en las embajadas europeas en frica. Luego, a medida que Europa fue dejando de conceder visados, las mafias consiguieron hacerse con el negocio.

As pues, si Salvini quiere de verdad poner fin, segn dice, al negocio de las mafias libias del contrabando, que reforme los reglamentos de visados y que no prosiga el camino de su predecesor. Que no mande a nuestros servicios secretos a Libia con las maletas llenas de dinero contante para pagar a las mafias del contrabando para que cambien de oficio o hagan de perros de guardia. Que no construya ms crceles en la otra orilla con el dinero de los contribuyentes italianos, puesto que es nuestro dinero y no queremos drselo ni a las mafias ni a las policas de pases como Libia o Turqua.

Nosotros habamos pagado los impuestos para financiar nuestro bienestar. Para abrir guarderas que no hay. Para construir viviendas sociales que no hay. Para financiar la escuela y la sanidad que estn desmantelando. Para crear trabajo. De hacerse eso, s que dejaramos de hacernos la guerra entre pobres, s que tendramos un objetivo comn por el que luchar. Porque tambin ese es otro embuste: que no hay dinero para los servicios. Vaya si lo hay, pero cmo se gasta? Cuntos miles de millones hemos pagado a escondidas a las milicias libias cmplices de las mafias del contrabando en los ltimos aos? Cuntas guarderas se podan abrir con ese dinero?

Que no pierda tiempo Salvini. Que deje desembarcar a los seiscientos nufragos del Aquarius en vez de tomrsela con las ONG; que llame al Ministerio de Asuntos Exteriores italiano y que reescriban de inmediato los reglamentos para la expedicin de visados en los pases africanos. Que introduzca el visado por bsqueda de trabajo, el mecanismo del patrocinador, la reunificacin familiar. Y ya de paso que vaya a negociar a Europa para que sean visados vlidos para circular por toda la zona UE y buscar empleo en toda la UE, en lugar de agravar un sistema de acogida que hace agua por todos lados.

Yo sigo sin entender por qu un veinteaero de Lagos o Bamako debe gastar cinco mil euros para cruzar el desierto y el mar o sufrir en Libia una detencin, torturas, su propia venta; por qu debe ver morir a sus compaeros de viaje y por qu debe llegar a Italia al cabo de un ao, traumatizado y arruinado cuando con un visado en el pasaporte se hubiera podido comprar un billete de avin de quinientos euros y gastarse el resto de su dinero en alquilarse una habitacin y buscar un trabajo. Igual que hicieron cinco millones de trabajadores inmigrantes en Italia, que ntese bien ni pasaron por los desembarcos ni por la acogida. Llegaron de Rumana, Albania, China, Marruecos, se remangaron y empezaron a trabajar. Igual que hicieron cinco millones de italianos, entre los cuales me incluyo, que emigraron estas ltimas dcadas. Igual que quisieran hacer los cien mil que se encuentran aparcados en el limbo de la acogida.

Cien mil personas obligadas a esperar aos para tener un permiso de residencia que ya sabemos que jams llegar en uno de cada dos casos. Puesto que en uno de cada dos casos estaremos ante trabajadores y no refugiados de guerra. Para ellos no est previsto el asilo poltico, pero tampoco la repatriacin, al ser demasiado numerosos y porque no existe la colaboracin con sus pases de origen, lo cual significa que dentro de un ao al menos otras cincuenta mil personas pasarn a formar parte del ejrcito de los sin papeles y del mercado negro del trabajo.

Que Salvini les d un permiso de residencia por motivos humanitarios y un ttulo de viaje con el que puedan salir de ese limbo de la acogida para as poder firmar un contrato de trabajo, ya sea en Italia o Alemania. Y tambin para dar sentido a proyectos que no han tenido seguimiento hasta ahora. Porque la integracin la hace el trabajo. Y si el trabajo est en Alemania, Dinamarca o Noruega carece de sentido forzar a las personas a estar dentro de un mapa por motivos burocrticos. Porque no podemos permitirnos tener ciudadanos de primera y segunda divisin. Y miren que nos lo debemos, antes de nada, a nosotros mismos.

Porque quienquiera que tenga hijos sabe que crecern en una sociedad cosmopolita. Ya ahora sus mejores amigos en las guarderas son rabes, chinos, africanos. Desencadenar discursos racistas es una bomba de relojera para la sociedad del maana. Porque acaso no nos hayamos dado cuenta, pero en realidad somos ya un nosotros: el nosotros frente al ellos es un relato anticuado. Un relato que puede que an suene lgico a odos de algn viejo nacionalista, pero que mis hijos jams entenderan. Porque yo no conseguira nunca explicarles a mis hijos que hay nios como ellos que ha tenido que sacarlos del mar una ONG y que llevaban dos das esperando en alta mar porque nadie les quera dejar tocar tierra.

Quin sabe. Tal vez debiramos partir justo de ah. De ese nosotros, de esas batallas comunes. Despus de todo, somos o no una generacin a la que el mercado le rob el mercado y la dignidad? Somos o no una generacin que retom el camino de la emigracin? As es que basta de guerras entre pobres. Basta de polticas duras con los dbiles y dbiles con los poderosos.

Legalicen la emigracin frica-Europa, concedan visados vlidos para buscar trabajo en toda Europa, arranquen a las mafias libias el monopolio de la movilidad sur-norte y hagamos que el Mediterrneo vuelva a ser un mar de paz en lugar de una fosa comn. O es que treinta mil muertos todava no son suficientes?


Gabriele del Grande es el fundador de Fortress Europe

Traduccin de Gorka Larrabeiti



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