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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-06-2018

La incertidumbre en Italia solo acaba de empezar

Jnatham F. Moriche
La Marea

Los votantes del Movimiento provenientes de la izquierda ni se movilizan ni parece que vayan a penalizar un entendimiento con la extrema derecha. Unas nuevas elecciones solo serviran para tener que volver a la mesa de negociacin con un Salvini muy reforzado.


De izquierda a derecha, Luigi di Maio, Giuseppe Conte y Matteo Salvini, tras la sesin de confianza en el Senado italiano del 5 de junio. Foto: www.governo.it

En las elecciones italianas del pasado 4 de marzo, el Movimiento 5 Estrellas de Luigi di Maio se convierte, con 227 de los 630 escaos de la cmara baja, en el mayor partido del pas, aunque muy lejos de su objetivo histrico de gobernar en solitario. La coalicin conservadora suma 265, tambin lejos de la mayora absoluta, y por primera vez la Forza Italia de Silvio Berlusconi, con 106 escaos, es superada por su tradicional socio ultraderechista, la Liga de Matteo Salvini, con 124, a sumar a los 31 de los tambin ultraderechistas Fratelli dItalia. La alianza de centro-izquierda articulada en torno al Partido Democrtico del ex-primer ministro Matteo Renzi se desploma hasta los 122, y su moderada escisin por la izquierda, Libres e Iguales, solo obtiene 14. Un nuevo gobierno tcnico de continuidad neoliberal sustentado por Forza Italia y el Partido Democrtico, como los que han gobernado el pas desde la dimisin de Berlusconi forzada por las potencias europeas y los mercados financieros en 2011, se hace inviable, pero todas sus posibles alternativas resultan harto problemticas.

Para el justicialista Movimiento 5 Estrellas, fundado hace una dcada por el cmico Beppe Grillo y el publicista Gianroberto Casaleggio al calor de las protestas contra la corrupcin y el autoritarismo de Berlusconi, cualquier pacto de gobierno que incluya a Forza Italia constituye poco menos que un imposible metafsico, y existe adems el temor de que la importante porcin de su electorado proveniente del centro-izquierda y la izquierda desapruebe un acuerdo con la ultraderecha xenfoba de la Liga, por mucho que comparta con ella la crtica a las polticas de austeridad auspiciadas desde Europa y aplicadas por los gobiernos tcnicos. Para la Liga, que de la mano de Salvini ha mutado con xito en los ltimos aos de rudo regionalismo reaccionario norteo a nueva derecha proletaria y nativista de proyeccin estatal y conexiones globales, un pacto en solitario con el Movimiento supone convertirse en socio minoritario de un gobierno predominantemente grillista, romper la coalicin conservadora cuyo preciado liderazgo acababa de cobrarse y desatar la hostilidad de los medios de comunicacin propiedad de Berlusconi. Las sucesivas rondas de conversaciones entre Movimiento y Liga encomendadas por el presidente de la Repblica, Sergio Mattarella, chocan infructuosamente contra estas prevenciones mutuas. Aparentemente agotada esta va, el 23 de abril Mattarella propone conversaciones entre el Movimiento y el Partido Democrtico, que apenas llegan a iniciarse ante el palpable desinters de ambas partes, dursimamente enfrentadas desde el mismo origen del Movimiento. El presidente plantea entonces, como ltimo recurso antes de dar por fallida la legislatura, un gobierno neutral con apoyo multipartito, que en seis meses deje aprobados los presupuestos del ao que viene y convoque elecciones, pero ni el Movimiento ni la Liga consienten tal posibilidad, con lo que una nueva llamada a urnas parece ya inevitable.

El 9 de mayo, un encuentro entre Di Maio y Salvini lo cambia todo. Se rompe el bloqueo. Movimiento y Liga piden a Mattarella tiempo para negociar, y en apenas diez das cierran un extenso contrato de gobierno -que no contempla la salida del euro, pero s la renegociacin de los tratados europeos, adems de la dura represin de la inmigracin propuesta por la Liga o el ingreso de ciudadana propuesto por el Movimiento, entre otras muchas medidas- y presentan al presidente de la Repblica un candidato comn a la presidencia del gobierno, Giuseppe Conte, un jurista sin pasado poltico recientemente adherido al Movimiento. Qu ha hecho posible este acuerdo? Sobre todo dos cosas. La primera, la rpida y tajante asuncin del liderazgo de la coalicin conservadora por parte de un Salvini en campaa electoral permanente y disparado en las encuestas, frente a un Berlusconi visiblemente desfondado que, tras unos cuantos zarpazos agnicos contra los grillinos, acaba asumiendo quedar fuera del gobierno sin romper la coalicin conservadora, como mal menor ante la perspectiva de unas elecciones en las que segn las encuestas podra traspasar hasta la mitad de su electorado a la Liga. La segunda, la constatacin del Movimiento de que sus votantes provenientes de la izquierda ni se movilizan por un acuerdo con el Partido Democrtico ni parece que vayan a penalizar un entendimiento con la extrema derecha, y de que unas nuevas elecciones solo serviran para tener que volver a la mesa de negociacin con un Salvini muy reforzado.

El 27 de mayo, el contrato de gobierno y la escuadra ministerial estn listos y la investidura parece inminente. Entonces estalla el caos. Cuando Conte presenta su propuesta de gobierno a Mattarella, con Di Maio y Salvini como ministros de Desarrollo Econmico e Interior y vicepresidentes del consejo, el presidente de la Repblica, en un jurdicamente muy cuestionable ejercicio de su prerrogativa constitucional, rechaza al candidato a ministro de Economa, el economista Paolo Savona, al que considera inelegible por sus crticas a la moneda nica europea, la inquietud que estas podran provocar en los mercados internacionales y sus consecuencias sobre la economa italiana. Di Maio y Salvini se plantan ante lo que consideran una interferencia intolerable de los poderes fuertes (el equivalente en italiano a nuestros poderes fcticos) en el proceso democrtico, exigen nuevas elecciones y el Movimiento llega incluso a plantear la posibilidad de iniciar el procedimiento de recusacin presidencial. Mattarella sube su apuesta encargando a Carlo Cottarelli, ex-economista del Fondo Monetario Internacional, la formacin de un gobierno tcnico. Dando torpemente la razn a las acusaciones de Di Maio y Salvini, el comisario europeo de presupuesto, Gnther Oettinger, el presidente de la Comisin Europea, Jean-Claude Juncker, o el lider del grupo liberal del Parlamento Europeo, Guy Verhofstadt, encadenan una serie de declaraciones que acrecientan an ms la crispacin y debilitan la posicin de Mattarella. Se multiplican los signos de inquietud en los mercados financieros. El Movimiento llama a manifestarse el 2 de junio, da de la Fiesta de la Repblica, en Roma y el resto del pas.

El 31 de mayo, con el pas al mismo filo de una crisis de Estado sin precedentes y de curso imprevisible, Movimiento, Liga y presidencia de la Repblica alcanzan finalmente un acuerdo. Cottarelli renuncia al encargo de gobierno, Mattarella vuelve a llamar a Conte y este le presenta de nuevo su escuadra ministerial, con Savona desplazado de Economa a Asuntos Europeos, que el presidente de la Repblica acepta. El 1 de junio, el nuevo gabinete jura sus cargos, el 5 recibe la confianza de la cmara alta y el 6 de la baja, con los votos favorables del Movimiento y la Liga, en contra de Forza Italia, el Partido Democrtico y Libres e Iguales y la abstencin de Fratelli dItalia. Terminan as doce semanas y media de incertidumbre que no solo han alumbrado un nuevo gobierno, sino todo un nuevo sistema poltico italiano y una nueva correlacin de fuerzas en Europa.

En el plano interno, este nuevo sistema poltico italiano queda articulado conforme a un esquema de doble alianza con la Liga, indiscutible ganadora de todo el proceso, en el centro, como mitad del gobierno con el Movimiento y a la vez cabeza de una coalicin conservadora que se mantiene vigente a pesar de aquel pacto a dos y de los votos en contra o abstenciones de sus otros dos socios en la confianza parlamentaria al ejecutivo -vigencia que explica la evidente sobrerrepresentacin de la Liga en el gabinete, casi en pie de igualdad con el Movimiento pese a aportar formalmente poco ms de la mitad de diputados. Fue seguramente la conviccin de que la rivalidad partidaria entre Movimiento y Liga impedira la articulacin de este complejo equilibrio, y que ese desencuentro les obligara a alianzas con los partidos tradicionales que atenuaran sus veleidades rupturistas, lo que provoc la respuesta inicialmente indolente del aparato del Estado italiano y la Unin Europea a los resultados electorales del 4 de marzo. Pero al menos hasta ahora, los incentivos compartidos se han impuesto a los costes individuales, permitiendo desbloquear las negociaciones post-electorales, sostener el pulso a la presidencia de la Repblica e investir gobierno. La singular estructura del ejecutivo, con una presidencia arbitral, una doble vicepresidencia poltica, un contrato de gobierno y una instancia bipartita de resolucin de conflictos, parece meticulosamente diseada para prolongar en el tiempo y optimizar los resultados de esta cooperacin. Si este sistema de doble alianza se consolida, estaramos hablando de un enorme bloque poltico de ms de 22 millones de electores y 480 diputados, capaz de emprender transformaciones profundsimas del pas y convertir la disputa por el gobierno en un asunto domstico entre las distintas familias de la derecha populista durante aos, dcadas o generaciones.

Dentro del pas, la resistencia al nuevo ejecutivo se anticipa, al menos en el corto plazo, muy dbil. El descrdito del Partido Democrtico, la incapacidad de sus dirigentes y la desmoralizacin de sus bases son profundsimas, y nada indica la presencia del menor impulso autocrtico o renovador, empezando por la inexplicable supervivencia poltica de Renzi. Libres e Iguales, que en ningn momento pas de ser una operacin fraccional contra el renzismo dentro de los lmites ideolgicos del neoliberalismo progresista, carece de entidad ni atractivo para convertirse en su alternativa. Se aguarda la aparicin de aqu a las elecciones europeas de 2019 de una iniciativa electoral en clave populista de izquierda, al estilo de Podemos o la Francia Insumisa, anticipada por la candidatura movimentista de Potere al Popolo y en la que probablemente habr de jugar un papel destacado el carismtico ex-fiscal y alcalde de Npoles, Luigi de Magistris. Los resultados de esta iniciativa revelarn si an existe en Italia un espacio sociocultural de izquierdas, a la espera de una oferta de representacin poltica propia atractiva y confiable, como la liderada por De Magistris en Npoles, o si la riada de votantes que durante la pasada dcada abandon el centro-izquierda y la izquierda para sumarse al Movimiento, y luego se han desplazado con l hacia la derecha hasta llegar a este pacto con la Liga, se han acomodado ya duraderamente a su nuevo emplazamiento ideolgico. Las reacciones a la deportacin masiva de migrantes y refugiados indocumentados demandada por la Liga y avalada por el Movimiento en el contrato de gobierno, que Salvini pretende comenzar de inmediato y que muy difcilmente podr desarrollarse sin un extraordinario despliegue de violencia institucional, sern indicativas de la profundidad de este desplazamiento ideolgico y de la capacidad de movilizacin de sus alternativas. De momento, las calles pertenecen a las turbas que aclaman a Salvini en sus incontables mtines organizados o improvisados de una punta a otra del pas -en los que la promesa de expulsin de indocumentados y las invectivas contra las ONG de rescate en el Mediterrneo arrancan invariablemente los mayores aplausos-, mientras la indignacin ante los atentados racistas de Macerata en febrero y Vibo Valentia en mayo encuentra limitado eco ms all de los ncleos militantes e intelectuales de la izquierda.

En el plano europeo y global, el enfrentamiento de este nuevo ejecutivo con el entramado de los poderes fuertes neoliberales parece inevitable. Aunque Movimiento y Liga hayan aparcado la idea de someter el euro a referendo, la revisin de los tratados de la UE que proponen como alternativa, y el significativo incremento del gasto pblico que implican medidas clave de su programa como la reversin del recorte de pensiones o la implantacin del ingreso de ciudadana, ponen a su gobierno en rumbo de colisin con el bloque de poder neoliberal europeo. Pero, a diferencia de lo ocurrido durante la defenestracin de Berlusconi y la imposicin del gobierno tcnico de Mario Monti en 2011, la intervencin exterior no enfrentara en esta ocasin un gobierno contestado dentro del pas y aislado en el continente, sino a un gobierno con una slida mayora parlamentaria y amplias simpatas populares que puede trabar alianzas con los gobiernos destropopulistas del centro y el este de Europa, Rusia y Estados Unidos, al mismo tiempo que la Unin trata de administrar la complejsima desconexin del Reino Unido y asoma en el horizonte el conflicto arancelario con Estados Unidos. Por aadidura, la distensin con Rusia que el nuevo gobierno italiano propone -y que Conte ha defendido sin ambages en su primera gran cita internacional, la reunin del G-7 del 9 y 10 de junio en Canad- puede abrir una nueva grieta en el flanco sur de la OTAN, ya muy tensionado por el desmarque de Turqua de la estrategia aliada en la guerra de Siria, y sus planes de devolucin masiva y contencin en origen de migrantes y refugiados pueden generar escenarios imprevistos en pases norteafricanos en muy precario equilibrio, como Tnez, o en completo y violentsimo desorden, como Libia. A la vista de este panorama endiablado, es posible que los poderes fuertes neoliberales europeos traten de eludir una ofensiva frontal contra el nuevo gobierno italiano, concediendo al pas un cierto relajamiento en la aplicacin de las medidas de austeridad y entablando una disputa prolongada y bizantina sobre los tratados que arrastre el contencioso hasta un momento ms favorable. Una suerte de fragilsima tregua que en nada aliviara ninguno de los grandes problemas econmicos y polticos de fondo que han desembocado en esta situacin, y que en cualquier momento podra saltar por los aires ante una oscilacin imprevista en la coyuntura local, europea o mundial. De un modo u otro, la incertidumbre en Italia solo acaba de empezar.

Fuente: https://www.lamarea.com/2018/06/13/la-incertidumbre-en-italia-solo-acaba-de-empezar/



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