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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-06-2018

Para una crtica de la poltica econmica
Hacia una caracterizacin del Gobierno de Cambiemos

Varios Autores
Espacio Autnomo de Pensamiento Crtico


En el primer documento de anlisis crtico de la gestin de Cambiemos, difundido en febrero de este ao, nos ocupamos de la poltica en materia de derechos humanos y de seguridad ciudadana. En el presente documento nos interesa abocarnos a presentar un anlisis crtico de su poltica econmica.

Tal como dijimos en aquel primer documento, es en el rea econmica donde el gobierno de Cambiemos utiliza con mayor insistencia la coartada de la herencia recibida para justificar los resultados ms negativos de su gestin. En esa lnea, tambin sostuvimos que no hay dudas de que los problemas econmicos heredados del gobierno anterior eran numerosos: economa estancada y sin acceso al financiamiento internacional, alto y creciente dficit presupuestario financiado por expansin monetaria, sostenida y elevada inflacin, mercados de cambio paralelos, creciente dficit externo con ineficaces controles de movimiento de capitales y mercaderas, drenaje de reservas, creciente costo de subsidio a los servicios pblicos sin retornos ni en eficiencia ni en inversin. A esto se sumaba un default selectivo de la deuda, un nivel de pobreza por ingresos creciente y muy superior a las cifras oficiales, nula creacin de empleo privado y marcado deterioro de los servicios sociales pblicos.

Sin embargo, a ms de dos aos de la nueva gestin, muchos de estos problemas no slo persisten, sino que adems las polticas actuales generaron otras dificultades que van delineando un preocupante proyecto econmico y social. Entre las polticas emblemticas que vienen mostrando fracasos preocupantes cabe mencionar la poltica monetaria de metas de inflacin, el estmulo oficial a la renta financiera por emisin de deuda, el descontrolado ajuste de las tarifas pblicas sin mejoras en la produccin, inversin y prestacin de servicios, la errtica poltica cambiaria, el creciente endeudamiento y su impacto cada vez ms preocupante en las cuentas pblicas, el persistente desbalance de las cuentas externas, la poltica en materia salarial, etc.

Las polticas del gobierno de Cambiemos indican que tiene ms en claro los errores del gobierno anterior que los errores de gobiernos que han aplicado polticas econmicas neoliberales en el pasado y en otras latitudes. En realidad, no estamos frente a un ensayo novedoso y original: la historia argentina muestra recurrentes ciclos que van de la crisis de polticas de expansionismo proteccionista a la crisis de polticas de aperturismo neoliberal. En esa lnea, el gobierno de Cambiemos resucit visiones y polticas cuya inconsistencia se ha probado de modo acabado en el pasado, tanto aqu como en otras economas; polticas que llevan a mayores desigualdades distributivas y que tarde o temprano terminan en crisis del sector externo, monetarias y fiscales.

Desde esta perspectiva, consideramos que debera analizarse el estrecho y confuso debate entre gradualismo y shock que aparentemente enfrenta a quienes buscan imponer el modelo aperturista neoliberal en el pas. Este debate sobre los ritmos o la velocidad de los procesos en realidad oculta lo verdaderamente importante: los objetivos que buscan dichos procesos. El problema es que el gobierno busca imponer un modelo que profundiza un rgimen econmico liderado por las rentas extractivistas - ligada a los recursos naturales-, la renta financiera y las ganancias de las corporaciones ms concentradas del poder econmico. Es en este sentido que hay que entender la normalizacin de la economa de la que constantemente habla el gobierno.

La cuestin de las tarifas de los servicios pblicos, y en especial respecto de la energa, ejemplifica lo anterior. La poltica oficial pretende recomponer las seales de los precios, afirmando que as recuperar produccin, inversin y autoabastecimiento. Equivoca el camino: la energa y los recursos naturales son bienes comunes, lo cual implica reafirmar su carcter colectivo, colocarlos al servicio del conjunto del sistema econmico y social, en una lnea de respeto y cuidado por el ambiente. Si bien se trata de un sector econmico mercantilizado, su carcter estratgico es evidente a poco que se piense que es un insumo de uso generalizado e ineludible por todos los agentes econmicos, por lo cual la poltica debe contemplar los intereses del conjunto y no slo de las corporaciones directamente vinculadas al mismo. Lejos de entenderlo as, el gobierno coloca el conjunto del sector energtico al servicio de las ganancias corporativas, tal como lo muestra el subsidio a los hidrocarburos, muy especialmente orientados a los no convencionales. Esto explica los resultados desesperantes: sube la inflacin y a su vez, baja la produccin y la inversin. En otras palabras, con la poltica oficial los recursos pblicos se orientan hacia uno de los sectores ms ricos y concentrados de la economa con resultados negativos, mientras resta fondos para sectores socialmente crticos como la educacin y la salud-, a la vez que se incrementan los daos ambientales, tanto a nivel local como global (cambio climtico).

Ante las repercusiones negativas de su poltica, el gobierno pretende compensar el impacto de la suba de tarifas con baja de impuestos sobre los servicios pblicos. O sea, para garantizar las ganancias de las corporaciones y sin que se sepa muy bien a cambio de qu, el gobierno alienta la inflacin y pierde recursos pblicos. Lo anterior no pretende defender la carga impositiva regresiva sobre los consumos energticos ni tampoco sugiere que debera continuar la poltica de subsidios del gobierno anterior. Lo que busca es sealar que una vez ms la poltica en esta rea estratgica est plagada de contradicciones y al servicio de grupos de inters sectoriales.

Por otra parte, es sabido que la reforma impositiva es una deuda pendiente de nuestra democracia. Ms all de las declamaciones, ningn gobierno se ha abocado seriamente a realizar una reforma progresiva. As, cualquier gobierno que apuntara a ella, debera efectivamente preocuparse por bajar impuestos regresivos, compensando dicha baja con el aumento de impuestos progresivos, por ejemplo, a los grandes patrimonios de los que parecen disfrutar muchos de los actuales y exfuncionarios pblicos, a la elevada renta financiera que garantiza el propio estado, a las grandes herencias, entre otros. No slo que esta reforma no figura en la agenda de Cambiemos sino que su insistencia en la necesidad de bajar impuestos tiende a agravar el dficit fiscal que sigue en niveles similares al del gobierno anterior. El anlisis comparado muestra que el problema no es el nivel de presin tributaria, sino su sesgo regresivo. Y no es este sesgo el que busca cambiar el gobierno que ofreci uno de los blanqueos de capitales ms vergonzosos de la historia.

Desde la perspectiva descripta debe comprenderse el fracaso de la poltica oficial contra otro emblema del pensamiento ortodoxo: la inflacin. Aqu no puede fingir fallas de mercado ni herencia recibida. La persistente inflacin se vincula directamente con su ineficaz poltica monetaria, el crecimiento de los precios de los servicios pblicos, la libertad de las corporaciones para formar precios, la errtica poltica cambiaria, entre otros. Es muy preocupante observar que, ante el fracaso de sus polticas contra la inflacin, el gobierno slo propone la baja de salarios reales, el ajuste de beneficios sociales y la mayor suba de tasas de inters. Parece que para el gobierno, para bajar la inflacin hay que flexibilizar el trabajo (bajar salarios) y aumentar la renta financiera, mientras se suben tarifas y se bajan impuestos (mayor dficit fiscal).

Otro argumento reiterado por este tipo de ensayo econmico es que todo se normalizar cuando lleguen las inversiones externas, gracias a la confianza recuperada en el pas. No slo que las turbulencias financieras recientes contradicen esta expectativa, sino que adems la experiencia dice que la inversin productiva depende de elementos que por ahora no estn presentes. Quines van a invertir genuinamente con una poltica tan errtica y proclive a generar altas rentas financieras de corto plazo? Cmo se va a generar confianza de largo plazo si la competitividad que se pretende pasa por la va de menos impuestos y ms ajuste de costo laboral? Finalmente, quin va a invertir en un pas con endeudamiento, desequilibrios en cuentas externas y fiscales y un gobierno que no logra coordinar su poltica monetaria y cambiaria? En esta lnea, no es extrao que los propios ministros del gobierno declaren tener la mayor parte de su riqueza en el exterior, argumentando que no tienen confianza en que la poltica oficial cambie las condiciones econmicas del pas.

Que no se repatrien los recursos de los propios funcionarios de gobierno parece una consecuencia natural de un contexto en donde las polticas agravan cada vez ms el dficit en el sector externo, algo que -la historia nos ensea tambin- representa otra marca registrada de polticas de aperturismo neoliberal. Mientras tanto, sigue creciendo el consumo de argentinos en el exterior, siguen aumentando las importaciones y la salida de capitales (por cierto, otro ejemplo del poco xito de la confianza que supuestamente generara el publicitado blanqueo de capitales). Efectivamente, el crecimiento de las reservas solo se debe a la entrada de capitales financieros, los cuales sabemos, tarde o temprano saldrn en busca de calidad en el exterior.

A estas preocupaciones se suma la riesgosa apuesta por las inversiones en infraestructura mediante contratos de participacin pblico-privada. El argumento oficial seala las ventajas de corto plazo: son los privados los que gastan en obras de gran necesidad y visibilidad. Pero lo cierto es que hay muchos costos que son inciertos y se transfieren a futuro, como los de financiamiento y ajuste hasta el final de las obras, sin considerar que otra vez el gobierno compromete mltiples incentivos fiscales (desgravaciones y diferimientos de IVA y Ganancias) ms avales y garantas que comprometen recursos pblicos. Una vez ms, la experiencia comparada, fundamentalmente en pases con gobiernos afines a la ideologa neoliberal de Cambiemos, no es muy positiva en la materia.

Tambin preocupa las reiteradas polticas regresivas en el rea laboral. Una vez ms se afirma que el empleo debe estar atado al crecimiento, el cual vendra con las inversiones. En su favor, el gobierno esgrime los datos positivos del ltimo ao. Sin embargo, la experiencia indica que se trata de un rebote de los pisos previos, el cual est alentado por el empuje de la demanda proveniente del ingreso de capitales, antes que por un resultado de inversin productiva. Adems, el empleo que (lentamente) se ha recuperado es sobre todo informal y precario, a lo que se suma la presin por negociar salarios por debajo de la inflacin culpando al costo laboral de los problemas de competitividad del pas. En todo caso, un planteo progresivo apuntara a estrechar la dispersin productiva y salarial, no a bajar los salarios de quienes menos ganan; basta mirar la experiencia de los pases nrdicos para entender que ste es el camino para una economa innovadora, competitiva y sobre todo, ms igualitaria.

Otro tema preocupante se advierte en relacin con las polticas sociales, tema que merece un documento en s mismo. En realidad, en este anlisis nos interesa destacar la funcionalidad que adquiere la poltica social dentro del esquema propuesto por Cambiemos. El gobierno reivindica hasta aqu la continuidad de algunas polticas sociales de la gestin anterior, reclamando un costado social, que supuestamente lo diferenciara de experiencias neoliberales previas. Sin embargo, los cambios aplicados hasta la fecha estn ampliando la dispersin de beneficios, al tiempo que exigen ms condiciones de acceso y refuerzan la fragmentacin institucional de los beneficios. As, se profundiza la tendencia heredada del gobierno anterior de degradacin de servicios pblicos de salud y educacin junto con polticas asistenciales cada vez ms condicionadas. En esa lnea, el gobierno corrobora que las polticas asistenciales heredadas en el rea social tenan y continan teniendo la funcin de legitimar socialmente la consolidacin de un rgimen econmico liderado por las ganancias y las rentas financieras de las grandes corporaciones.

En suma, basta mirar la historia para alarmarse respecto de los objetivos y los resultados que trae consigo este nuevo ciclo de aperturismo econmico neoliberal, sustentado en polticas pblicas que favorecen el endeudamiento, el desfinanciamiento fiscal, la renta financiera y las ganancias corporativas. As, ms all de los matices o especificidades, la historia ensea que con dichas polticas resulta muy difcil que la inversin productiva se recupere, que una poltica monetaria atenta a garantizar la renta financiera remueva las races de la inflacin, que la promocin de las rentas extractivas de bienes naturales mejore la desestructuracin productiva y la insercin subordinada del pas en la economa internacional. Queda claro que, en el rea econmica, el gobierno de Cambiemos, lejos de representar un gran cambio, sintetiza una fase ms, adaptada a los tiempos presentes, de los tpicos ciclos de apertura econmica neoliberal que suceden a la crisis de un ciclo de expansionismo proteccionista en nuestro pas.

La actual crisis y la vuelta el FMI dan cuenta de los problemas estructurales de la estrategia econmica del gobierno hasta aqu reseada. Al igual que sucedi en otras crisis de regmenes neoliberales, el gobierno de Cambiemos reacciona tardamente a los cambios internacionales, no entiende que la tasa de inters no es un instrumento antiinflacionario en economas como la argentina y tampoco pondera que la poltica de endeudamiento con desequilibrios estructurales lo vuelve muy vulnerable a los arbitrajes de los especuladores financieros. Tampoco parece comprender que el mercado interno necesita una reactivacin que no se va a lograr con errticas polticas que alteran la relacin de precios para cualquier productor. Finalmente, vuelve a cometer un error ya reiterado al pretender que el riesgo pas se puede bajar con discursos abstractos promercado en lugar de polticas consistentes. Los ajustes circunstanciales del tipo de cambio, la suba del riesgo pas, el crecimiento de la inflacin son expresin de un conjunto de inconsistencias de la poltica econmica y no de medidas aisladas.

Todo lo dicho hasta aqu arroja conclusiones claras sobre el carcter de este gobierno, reflejado en su poltica econmica: por un lado, se trata de una poltica abiertamente desigualadora, que genera mayores brechas sociales y beneficia a los sectores ms concentrados; por otro lado, sin siquiera garantizar inversiones, consolida una poltica muy vulnerable por su fuerte dependencia de los mercados financieros y por el sostenimiento de las ganancias a las grandes corporaciones. El reciente anuncio de un acuerdo con el FMI para apalancar la continuidad de la poltica monetaria y financiera es el lamentable broche de un gobierno perdido en su propio laberinto y que lejos de apuntar al futuro retrotrae al pas a repetir frustrantes experiencias pasadas. Se termina as el breve auge de crecimiento econmico empujado por capitales de prstamo y dficit pblico. En un pas cada vez ms endeudado, nuevamente se fortalecen los acreedores y los certificados de buena conducta del FMI. Los impactos negativos en materia econmica y social son por dems conocidos. El ciclo econmico al que parece condenado el pas en la democracia argentina vuelve a repetirse.

Primeras firmas: Rubn Lo Vuolo, Roberto Gargarella, Maristella Svampa, Beatriz Sarlo, Gabriela Massuh, Alicia Lissidini, Patricia Pintos, Enrique Viale, Juan Piovani, Marcelo Giraud, Guillermo Genta, Jorge Guevara, Patricia Bracco, Gabriela Cardarelli, Haydee Troisi, Luis Escobar, Matias Drivet, Carlos A. Suarez...

Fuente: http://espacioautonomodepensamientocritico.blogspot.com/2018/05/hacia-una-caracterizacion-del-gobierno_11.html



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