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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-06-2018

Dos Italias frente al Mediterrneo

Manuel Tori
Pblico

Con el ultraderechista Matteo Salvini como nuevo ministro del Interior que acta tambin como titular de Exteriores, Italia est viviendo su propia era Trump.


El pas con forma de bota, en cuestin de tres meses, cambia radicalmente su papel dentro de la UE: de reconocerse como fundador de la misma, a convertirse en su posible detonador: instrumentalizando la cuestin migratoria. Por qu, de golpe, una polmica por un barco con 629 migrantes se vuelve, de la noche a la maana, en un problema europeo? Acaso Italia no recibe miles de migrantes todos los aos coordinando sus rescates en el Mediterrneo desde hace aos?

Los nufragos del ya conocido Aquarius son lo de menos (sic). Por eso su destino, a lo largo de esta semana, ha viajado entre los puertos de Malta, Sicilia, Valencia y Cerdea sin un rumbo claro. Salvarlos, al final, es un deber internacional. El recin estrenado Gobierno italiano, liderado por el primer ministro Giuseppe Conte, sin embargo, est echando un pulso a la Unin Europea diciendo su primer no a la hora de socorrer un conjunto de migrantes a la deriva. Algo nuevo pero no desconocido, la Liga lo haba prometido en campaa electoral. As pues, los medios de comunicacin transalpinos estn siguiendo con cierta preocupacin la forma en la que Italia recibe grandes crticas de Francia y fuertes aplausos de Hungra. Cierto es que en migraciones ningn pas puede dar lecciones, pero s que los italianos estn notando cierta discontinuidad con este nuevo Ejecutivo. Unos para bien, otros para mal. Con el leguista Matteo Salvini como nuevo ministro del Interior que de facto acta tambin como titular de Exteriores, Italia est viviendo su propia era Trump.

El barco de rescate MV Aquarius es visto por los migrantes rescatados por la organizacin SOS Mediterranee durante una operacin de bsqueda y rescate (SAR) en el Mar Mediterrneo. REUTERS / Tony Gentile

Pero no todos los italianos comulgan con esta nueva discontinuidad respecto al Mediterrneo, ni en la calle ni en la poltica. Cuando Matteo Salvini arranc estos das su eslogan en Twitter #chiudiamoiporti (en italiano, cerremos los puertos) diferentes alcaldes de importantes ciudades sureas de Italia han respondido con mensajes de solidaridad hacia los inmigrantes y refugiados del Aquarius; volviendo a confirmar la disponibilidad de los puertos de sus ciudades: Si un ministro del Interior sin corazn est dispuesto a que mujeres embarazadas, nios y ancianos mueran en el mar, el puerto de Npoles est listo para acogerlos, declaraba hace unos das Luigi De Magistris, alcalde de la ciudad partenopea. Para el lder del ayuntamiento de Palermo, Leoluca Orlando, el jefe de la Liga est incumpliendo las leyes internacionales, demostrando la naturaleza cultural de la extrema derecha. En la misma lnea los alcaldes de Messina (Sicilia), Taranto (Apulia) y Reggio Calabria (Calabria). El desafo, para este verano, est servido.

Pero cmo ha podido Salvini ganar tanto poder, en dos semanas, en relacin a la cuestin migratoria en la poltica italiana y europea? En las ltimas elecciones generales de marzo se han hundido los partidos tradicionales, el PD socialdemcrata de Matteo Renzi y Forza Italia de Silvio Berlusconi. El ganador claro ha sido el Movimiento 5 Estrellas (32%), sin ideologa declarada y con vocacin solitaria de gobierno. En menor medida, la Liga de Salvini ha cosechado un gran xito, aunque sea con un 17% de los consensos. Dejando a un lado su separatismo, la ex Liga Norte, hoy simplemente Liga, ha conseguido superar en votos al propio Berlusconi, aliado histrico. Pero la aritmtica no poda garantizar a nadie las llaves del Palazzo Chigi, si no fuera por una unin extravagante entre el Movimiento 5 Estrellas y la Liga. Durante meses nadie apostaba por ella, hasta que tres meses despus se confirm. Con tal de poder crear un Gobierno del cambio, el Movimiento 5 Estrellas del joven Luigi Di Maio ha dejado entrar a la Liga en el Ejecutivo transalpino, repartiendo las carteras incluso en partes iguales, no obstante el diferente peso electoral. As pues, Salvini ministro del Interior y va libre para que pudiera cumplir sus promesas electorales en mbito migratorio. Vicepresidencia compartida con Di Maio y un semi desconocido Giuseppe Conte como testaferro simbitico de un Gobierno casi imposible.

 

El ministro del Interior, Matteo Salvini, en la reunin de Confcommercio de la Asociacin Empresarial Italiana en Roma. REUTERS / Tony Gentile

Estamos asistiendo, tambin a travs de Italia, de qu forma la inmigracin est siendo un factor agitador y decisivo de la poltica interna de los pases de Europa, salvo Espaa. El soberanismo, por definicin, es promover el nosotros en poltica; y partidos como la Liga, aprovechando que las opiniones pblicas europeas se mueven en trminos anti migratorios, saben que este argumento es un multiplicador de votos. Pero tambin de miedo. Italia, creyendo que puede defender por completo una frontera martima, tendr que tener cuidado a la hora de elegir sus futuros aliados, que cada vez menos son Francia y Alemania y cada vez ms Hungra. De ser as, estaramos hablando de los mismos pases que niegan todo tipo de redistribucin de los migrantes. Cuando precisamente Italia sigue teniendo muchos de aquellos que no han conseguido todava viajar al Norte de Europa.

Desde hace ms de 7 aos el Mediterrneo es sinnimo de aguas revueltas. Tras la muerte del dictador libio Muamar El Gadafi en 2011 y la desintegracin estatal de Libia, el pas africano ha pasado a ser la va de escape de miles de migrantes africanos y asiticos que huyen del Sur al Norte del mundo, ponindose en manos de traficantes de seres humanos. El objetivo es tan sencillo como el de arriesgar la vida en el mar, para tener la posibilidad de salvarla. Italia, desde entonces y con diferentes tipologas de operaciones militares, ha intensificado su labor de rescate en el Mediterrneo, concretamente en el Canal de Sicilia. Todo ello, ante una mirada pasiva de la Unin Europea (que s concreta acuerdos con Turqua por el Este) y de unos Gobiernos italianos que, segn el momento, han utilizado esta temtica para pedir ms flexibilidad presupuestaria a Bruselas a cambio de posponer el problema en beneficio de todas las partes en juego. Pero sea lo que fuere, la Guardia Costera italiana ha seguido coordinando, desde Roma, los rescates a migrantes y refugiados en el Mediterrneo Central, aplicando el derecho internacional.

Ahora, sin embargo, la seal que ofrece el nuevo Gobierno italiano sienta un peligroso precedente. Cierto es que ninguna ley europea acepta la entrada de migrantes irregulares a no ser que se trate de refugiados, ya que son merecedores de proteccin internacional. Y que estos ltimos suponen realmente slo un pequeo porcentaje de los flujos migratorios totales. Pero ante una Unin Europea nuevamente atnita a la hora de reconocer la frontera Sur como un lmite continental comn, una Italia con tintes soberanistas est dispuesta a confirmar el Mediterrneo como un confn propio por proteger. Todo ello, a costa de renunciar a la obligacin internacional de proteger la vida humana en el Mediterrneo, cada vez que lo considere. En Italia hay quienes, en plena era Trump, piensan que la inmigracin es cuestin de levantar muros. Pero ante una frontera lquida, una Italia indita aumentara el riesgo de unos muros internos que, no obstante los continuos avisos de un Francisco pontfice, dividirn definitivamente a la Vieja Europa.

Fuente: http://www.publico.es/internacional/italias-frente-mediterraneo.html



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