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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-06-2018

Una nueva economa desde la naturaleza con derechos

Alberto Acosta
Rebelin

5 de junio del 2018, Da Mundial del Medioambiente


Alejada de la naturaleza, la existencia humana queda vaca de contenido (Masanobu Fukuoka)

 Amrica Latina est llena de contradicciones y contrastes. En ocasiones, los pases con gobiernos conservadores sorprenden positivamente, mientras que -con frecuencia- los pases con gobiernos progresistas defraudan. Ese es el caso de los Derechos de la Naturaleza.

Hace algunas semanas Colombia asombr al mundo. En un pas donde neoliberalismo y extractivismos marcan la senda desarrollista, la Corte Suprema de Justicia fall a favor de una tutela para frenar la persistente degradacin de la Amazona, provocada por los extractivismos . Tal fallo histrico reconoce a esta regin como sujeto de derechos, lo cual permitir desde los seres humanos- exigir su proteccin. Ya en 2017, esta Corte Constitucional marc otro hito histrico, al otorgar la misma categora al ro Atrato .

Estas decisiones sintonizan con los pasos dados en la Asamblea Constituyente de Montecristi, en Ecuador. En 2008 dicha Asamblea estableci un hito cuando aprob una Constitucin que reconoce a la Naturaleza como sujeto de derechos (Derechos de la Naturaleza que ya cumplen 10 aos de haber sido proclamados), sumndole el derecho a ser restaurada cuando ha sido destruida. Un paso que no tuvo el eco esperado desde el gobierno ecuatoriano. El entonces presidente Rafael Correa se llen la boca de revolucin, pero impuls una oleada de extractivismos nunca vista en ese pas, al tiempo que preparaba el retorno neoliberal [1] . Justo cuando Correa reconoci que le qued grande la Iniciativa Yasun-ITT, un 15 de agosto de 2013, dira que el mayor atentado a los Derechos Humanos es la miseria, y el mayor error es subordinar esos Derechos Humanos a supuestos Derechos de la Naturaleza . A la par de demostrar una total incomprensin del significado de los Derechos de la Naturaleza, Correa defenda tales Derechos para combatir los destrozos ambientales ocasionados por mineros informales para abrir paso a grandes mineras transnacionales. Correa -un verdadero charlatn- quiso vender el mensaje de que fue el mundo el que nos defraud, cuando en realidad fue l quien defraud a su pas y al mundo .

Es crucial tener claro cun importantes son los Derechos de la Naturaleza en la construccin de sociedades democrticas, justas y libres, con economas solidarias y sustentables (como puerta de entrada a otro mundo posible ). A contrapelo de las alergias provocadas a conservadores de todas las ideologas, la cristalizacin de la Naturaleza como sujeto de derechos es parte de la senda a seguir para pensar en otro mundo, y son varios ms los esfuerzos que se mueven en esa direccin en diversas partes del globo a nivel nacional [2] y tambin a nivel local [3] .

A lo largo de la historia del derecho, cada ampliacin de derechos fue antes impensable. Hasta el derecho a tener derechos se consigui siempre con una intensa lucha poltica. Por ello, reconocer a la Naturaleza como sujeto de derechos y liberarla de la condicin de mero objeto de propiedad exige un esfuerzo poltico; ms an si aceptamos que todo ser vivo tiene igual valor ontolgico, sin implicar que todos sean idnticos.

Los cambios demandados para alcanzar tal fin son profundos en todos los mbitos

Para empezar, la Humanidad debe entender que tambin es Naturaleza y que cualquier empeo de dominarla y manipularla es suicida; tendencia agudizada en el capitalismo. La Naturaleza no es infinita, tiene lmites que -peligrosamente- se estn superando. Esto implica cuestionar toda institucionalidad y organizacin social, poltica y econmica que destruye a la Naturaleza y, en definitiva, a la Humanidad misma.

En vez de mantener el divorcio Humanidad-Naturaleza, urge un reencuentro. Esto empieza por desmercantilizar la Naturaleza, as como todos los bienes comunes, sin implicar su estatizacin. Precisamos un manejo y un control comunitarios de dichos bienes y, por cierto, de las relaciones con la Naturaleza (liberndolos tanto de las fauces del mercado como de las fauces del Estado centralizado).

La economa y sus objetivos deben subordinarse a las leyes naturales, asegurando siempre la calidad de vida humana. Como parte de una gran transformacin, en palabras de Karl Polanyi en 1944 , urge superar la religin dominante del crecimiento econmico y, tambin, de la acumulacin incesante de bienes materiales que nutre al capitalismo.

Salir de la sociedad del crecimiento, es crucial. No se trata solo de reducir fsicamente el metabolismo econmico. La bsqueda permanente de ganancias obtenidas explotando a seres humanos y Naturaleza debe cesar y, sobre todo, urge imaginar opciones de vida fuera de los lmites utilitaristas y antropocentristas de la Modernidad. Eso implica, entre otras cosas, desmitificar a los fetiches del desarrollo y del progreso, con el fin de superar el laberinto capitalista .

As, una nueva economa deber priorizar la suficiencia, en donde se ample solo la produccin de lo que realmente reproduce a la vida ( objetivo que jams debi separarse de la economa ). Ampliacin que respete siempre los ciclos de la Naturaleza, en vez de buscar mayor eficiencia -e incontrolada competitividad- para saciar un desbocado y asesino consumismo. La equidad de ingresos y riqueza son tambin pilares de esa nueva economa. Hasta podramos plantear un principio: que los privilegiados -tanto de estratos altos como medios- vivan con menos hasta que todos vivamos con dignidad y armona.

Esta aproximacin demanda cada vez ms un abastecimiento simple y autnomo, una subsistencia creativa va autoproduccin, con usos comunes y con mayor durabilidad de los bienes. En las empresas, habra que atenuar la obligacin de crecer reduciendo la especializacin. Todo encaminado a que el capital -en cuanto relacin social- abandone la produccin (reduciendo desde la presin por la ganancia infinita hasta los crditos y la especulacin). Se trata de producir local y regionalmente para desenredar el comercio internacional y las cadenas de produccin -ambos enmaraados-, generando cercana y confianza. Adems, cabe reducir y redistribuir el horario laboral, abriendo espacio a ocupaciones social y culturalmente productivas (y no degradantes). Pero, sobre todo, individuos y comunidades debern ejercitar su capacidad de vivir diferente (todos y todas viviendo con dignidad, en armona con la Naturaleza, NdA), como plantea el alemn Niko Paech, y los pases deben aprender a vivir con lo nuestro, por los nuestros y para los nuestros, como recomendaba el argentino Aldo Ferrer .

Esa nueva economa no puede ser ni productivista, ni consumista, ni aspirar al crecimiento absurdo. Esa nueva economa demanda otro posicionamiento frente a los mercados, al Estado, -e incluso frente a nuestra propia concepcin de qu es el trabajo y la produccin- teniendo a lo comunitario y lo popular como bases. Transformacin posible si, desde ya, reconstruimos relaciones armoniosas entre Humanidad y Naturaleza, lo cual exige cristalizar los derechos de sta desde iniciativas polticas, como el Tribunal Internacional por los Derechos de la Naturaleza , tribunal que sanciona -al menos moralmente- los crmenes en contra de la Madre Tierra y de quienes la defienden, al tiempo que informa sistemticamente sobre dichas violaciones; e incluso en los diversos observatorios ciudadanos creados para denunciar los atropellos contra la Naturaleza y las comunidades como el Observatorio Petrolero Sur , el Observatorio Oil Watch, el Observatorio de Conflictos Mineros de Amrica Latina , el Atlas Mundial de la Justicia Ambiental: conflictos ecolgico-distributivos o el reciente Observatorio de los Derechos de la Naturaleza .

El reto econmico de los Derechos de la Naturaleza tambin est planteado: lo aceptamos o avanzamos desquiciadamente a un mundo en donde el capital se coma a la vida misma?.-

Notas:

[1] Para comprender mejor lo que represent este gobierno recomendamos revisar los artculos recogidos en el portal La Ecconoma Poltica del Antipoder

[2] En 2010 Bolivia se aprob una Ley de los Derechos de la Madre Tierra. En noviembre 2016 la Corte Suprema de Uttarakhand, al norte de la India, sentenci que los ros Ganges y Yumana son seres vivientes. En marzo de 2017, en Nueva Zelanda, se permiti que el ro Whanganui sea representado judicialmente a travs de sus dos representantes, uno de la tribu Whanganui iwi y otro de la comunidad Crown; aos antes en el mismo pas, en 2013, el Parque Nacional Te Urewera fue reconocido como una entidad legal con los derechos de una persona, a cargo de los Crown y los Tuhoe. En Nepal est en proceso una iniciativa para reconocer los derechos de la Naturaleza a travs de una enmienda constitucional.

[3] En los EEUU, el condado de Tamaqua, Pennsylvania fue el primer municipio en aprobar una ordenanza local reconociendo los Derechos de la Naturaleza de existir, prosperar y evolucionar en 2006; desde entonces ms de 36 comunidades en siete estados de los Estados Unidos -Pennsylvania, Ohio, New Mexico, New York, Maryland, New Hampshire y Maine- tienes similares ordenanzas que codifican los Derechos de la Naturaleza. En ese mismo pas un grupo de ciudadanos present una demanda para que las Montaas Rocosas o el desierto de Nevada puedan demandar legalmente a individuos, corporaciones y al gobierno.

Alberto Acosta es economista ecuatoriano, profesor universitario, exministro de Energa y Minas, expresidente de la Asamblea Constituyente y excandidato a la Presidencia de la Repblica.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 


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