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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-06-2018

El complejo militar-industrial golpea de nuevo
El extrao amor de la Fuerza Area por el nuevo bombardero B-21

William J. Astore
TomDispatch

Traduccin del ingls para Rebelin de Carlos Riba Garca


Hacer posible el Apocalipsis

Introduccin de Tom Engelhardt

Recordis el plan mgico de Donald Trump para convertir 200 millones de dlares del tesoro federal... oh, sorpresa!... en 1,5 billn para invertirlos en la infradotada y avejentada infraestructura de Estados Unidos a la que la Sociedad Estadounidense de Ingenieros Civiles (ASCE, por sus siglas en ingls) concedi el grado D+ en 2017? Por qu habrais de saberlo, sobre todo desde que el proyecto est oficialmente muerto en el Congreso y los estadounidenses lo saben? Una encuesta reciente de la Universidad de Monmouth, New Jersey, muestra que el 55 por ciento de los estadounidenses piensa que el presidente no le presta la debida atencin a la deteriorada infraestructura del pas y que solo el 26 por ciento piensa que s lo hace.

Sin embargo, hay una excepcin raramente mencionada en esta cada vez mayor realidad estadounidense. Ya sabis que las demoras en los vuelos y el descalabro general del sistema de transporte areo de pasajeros desde aeropuertos caticos y abarrotados de gente forman parte de esa realidad en lo que todava se considera la nacin ms poderosa y rica del planeta. Sin embargo, el poder areo militar es otra cuestin. De hecho, mientras el Congreso est prcticamente partido en dos y paralizado cuando se trata de invertir en la infraestructura civil de un pas que hasta ahora no ha construido una sola lnea de ferrocarril de alta velocidad, siempre hay una mayora bipartidista dispuesta a financiar la construccin de alguna infraestructura para las fuerzas armadas de Estados Unidos. Casi no hay un sistema de armas ni cualquier cosa que quiera el Pentgono que no cuele. Muy recientemente, por ejemplo, el Congreso aprob un astronmico presupuesto para el Pentgono, que respondi pidiendo todava ms dinero para 2019, y est prcticamente garantizado que en un pas cuyo presidente se jacta un da s y el otro tambin de la reconstruccin de sus fuerzas armadas y del gran despertar del... podero estadounidense los conseguir. Ms barcos de guerra nuevos! Ms aviones nuevos! Ms misiles nuevos! Ms armas nucleares nuevas! Esta es la infraestructura que triunfa en el Estados Unidos del siglo XXI.

Hoy, el teniente coronel retirado y colaborador habitual de TomDispatch, William Astore se centra en un pequeo (aunque terriblemente caro) aspecto de ese fortalecimiento: un nuevo y superfluo avin bombardero con capacidad nuclear, el B-21, y en la razn por la cual contra toda lgica en un pas que necesita tanto otro tipo de inversiones es imposible que un futuro Congreso se lo pierda.

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El complejo militar-industrial golpea de nuevo

Sabais que la Fuerza Area de Estados Unidos est trabajando en un nuevo bombardero indetectable? Si no lo sabis no es por vuestra culpa; el proyecto es tan secreto que la mayor parte de los congresistas no tiene conocimiento de sus detalles (ojo, que no se entere nadie!). Conocido como el B-21 Raider en recuerdo de los famosos Raiders (asaltantes) del general Doolittle en la Segunda Guerra Mundial est diseado para llevar armas nucleares aunque tambin misiles y bombas convencionales. En los dibujos conceptuales se parece mucho a su predecesor, el bombardeo furtivo B-2 Spirit, todo alas sin fuselaje alguno, una forma que ayudara a penetrar y salir sin dao de los ms modernos sistemas de defensa antiarea existentes, con el propsito de realizar un ataque en cualquier lugar del mundo (pensar en el Apocalipsis nuclear).

A medida que la Fuerza Area s reciba los futuros B-21, retirar los ms viejos bombarderos B-1B, aunque los venerables B-52 (de la poca de la Guerra Fra), muy modificados, se mantendrn en servicio en un futuro inmediato. A razn de 550 millones por avin (antes de que los inevitables aumentos de costo tengan efecto), la Fuerza Area planea comprar nada menos que 200 aparatos B-21. Esto significa ms de 100.000 millones solo en costo de adquisicin, un gran beneficio para Northrop Grumman, la principal empresa contratista del avin.

Est histricamente comprobado que un gran beneficio para una empresa Northrop Grumman, en este caso puede acabar siendo un infortunio para el contribuyente estadounidense. Para comenzar, Estados Unidos no necesita un nuevo bombardero estratgico indetectable, gran capacidad de penetracin, costossimo y capaz de llevar bombas nucleares para ser utilizado contra posibles contendientes como China y Rusia. Pero antes de abordar esta cuestin, hagamos un poco de historia.

Un dj vu*: todo otra vez

Hace mucho tiempo (en 1977, exactamente), en un pas muy lejano, el presidente Jimmy Carter hizo algo magnfico: cancel un importante sistema de armas del Pentgono justo cuando estaba a punto de iniciarse su produccin. Era el bombardero B-1, un avin con sofisticada esto es, muy cara avinica diseado para penetrar en el espacio areo de la Unin Sovitica ante la eventualidad de una guerra atmica y sobrevivir a ella. Carter lo anul por la ms sensata de las razones: no era necesario.

La Fuerza Area ya haba desarrollado un misil de crucero aire-tierra que permita que aviones de bombardeo como el B-52 atacaran con precisin objetivos enemigos desde cientos de kilmetros. Tambin era, como todos los modernos sistemas de armas, escandalosamente oneroso. Por qu gastar enormes sumas de dinero en un nuevo bombardero, razon Carter, cuando la nacin agregaba bien poco a su capacidad de disuasin nuclear? Adems, esa anulacin tena la intencin de enviar un doble mensaje al complejo militar-industrial: que l no tena deuda alguna con los halcones de la defensa que vendan como esencial cuanto sistema de armas se les ocurriera sin que les importara su precio ni su necesidad, y que no se dejara intimidar por ellos.

En ese momento, yo era un adolescente con una mana por los aviones de EEUU. Incluso hice un modelo del B-1 que hasta tena alas de geometra variable, es decir, podan llevarse hacia adelante para vuelo de baja velocidad o hacia atrs para vuelo supersnico. Todava puedo verlo con el ojo de mi mente, casi todo de color blanco como el prototipo que Rockwell International, su primer contratista, construy fsicamente. A modo de protesta simblica contra la anulacin de Carter, cog mi modelo, le fij un par de petardos con cinta adhesiva y lo lanc desde el terrado del edificio donde vivamos, hacindolo estallar satisfactoriamente. Tanto peor para el B-1, pens.

Yo era demasiado joven para entender las cosas. Cuando en 1981, Ronald Reagan lleg a la presidencia, como parte de una enorme acumulacin defensiva (que, ironas del destino, sera continuada por Carter), reactiv el B-1. Rpidamente, la Fuerza Area se comprometi a comprar 100 aparatos al por entonces astronmico precio de 280 millones de dlares cada uno. El B-1B Lancer (como se hizo conocido) sirvi en la Fuerza Area durante las tres ltimas dcadas sin haber cumplido nunca afortunadamente el propsito para el que haba sido diseado: un ataque nuclear. Castigado por los accidentes, los altos costos operativos y las cuestiones relacionadas con el mantenimiento, el B-1 fue una decepcin para una Fuerza Area que ahora est deseando reemplazarlo por un bombardero completamente nuevo, que seguramente tendr una historia ms o menos parecida.

Sin embargo, por mucho que en mi adolescencia me encantara la posibilidad de volar, una vez que me incorpor a la Fuerza Area todo fue muy diferente para m. En 1986, como joven teniente, incluso escrib un trabajo para un concurso interno de la fuerza en el que yo argumentaba que el concepto de un bombardero nuclear estratgico tripulado, capaz de penetrar en el espacio areo enemigo era muy equivocado. Fundamentalmente, me bas en la posicin de Carter, sugiriendo que las otras dos patas de la trada nuclear de Estados Unidos (misiles estratgicos lanzados desde silos subterrneos y misiles similares a bordo de submarinos nucleares) eran ms que suficientes para disuadir y derrotar a un potencial enemigo (incluso destruir el mundo) y que la nuevas tecnologas de precisin, como la del misil de crucero, hacan que las peligrosas misiones de bombardeo tripuladas bien dentro del espacio areo enemigo fueran no solo obsoletas sino antidiluvianas.

Lgicamente, mi trabajo no gan el concurse y el B-1B s lo hizo. No obstante fue una incorporacin absurda, incluso para los estndares de la Fuerza Area, dado que Estados Unidos ya tena a su disposicin un abrumador arsenal de misiles y una flota de bombarderos B-52 que, aunque carentes de velocidad y poder de penetracin, estaban envejeciendo bastante bien. De hecho, los B-52 todava continan volando, nada sorprendente cuando se tiene en cuenta el desarrollo de misiles de altsima precisin que permiten que ese avin no deba acercarse a los blancos ni exponerse a las defensas antiareas enemigas.

Mientras tanto, la Fuerza Area un servio que nunca se ha negado a los costosos sistemas de armas de alta tecnologa y nunca le ha importado lo redundantes que puedan ser estaba trabajando arduamente en un bombardero furtivo que hiciera realidad su sueo de alcance, potencia y ataque; todo ello en dimensin global. Lo que surgi fue el B-2 Spirit, un bombardero indetectable tan dispendioso (2.100 millones de dlares cada uno) que solo se construyeron 21 unidades. El tenerlo en actividad fue tambin ms caro que el B-1, aunque era menos fiable que este debido a la fragilidad de su revestimiento para hacerlo indetectable, que exiga un mantenimiento ms prolongado y costoso. En otras palabras, ambos aviones resultaron ser onerosas decepciones que, afortunadamente, nunca fueron probados en su misin primordial para los que haban sido diseados: achicharrar a millones de personas en una guerra nuclear.

El B-21 Raider, cuyo nombre supuestamente revela su tecnologa de vanguardia, es el primer bombardero de un nuevo siglo. Ya esta siendo alistado para repetir la nefasta y previsible historia de sus predecesores.

Seguir el bombardero el mismo camino que el dodo**?

A las ideas antiguas y las tradiciones consagradas les cuesta morir, sobre todo cuando son tan lucrativas para el complejo militar-industrial-legislativo. Solo hace falta mirar la resistencia del desastrosamente oneroso avin de combate furtivo F-35, proyectado para que costara 1.450 millones de dlares mientras durara el programa. Hablando en plata, la Fuerza Area de hoy, lanzada al futuro tal como en el pasado, todava quiere ser capaz de presenta combate al enemigo con un bombardero tripulado. Todava quiere que sus tripulaciones areas pongan las bombas en el blanco. En tiempos en los que drones como el Predator y el Reaper son pilotados remotamente estn dejando sin empleo a tantos pilotos de aviones de caza, la Fuerza Area no tiene la intencin de permitir que su flota de bombarderos estratgicos tripulados siga el camino de los dodos. Sus jefes bregarn siempre por tener bombarderos estratgicos tripulados porque esto encaja con su propia imagen: escabullirse entre los cazas enemigos, los misiles y el fuego antiareo. Y llevar la lucha a la propia puerta del enemigo.

De hecho, la Fuerza Area no solo quiere que el B-21 sea su bombardero de quinta generacin; tambin quiere un nuevo avin de combate para escoltar al B-21 en sus misiones de penetracin profunda en el espacio areo de China, Rusia u otros pases. Recordad el legendario Mustang P-51, acompaaba a los aviones de bombardeo estadounidenses hasta su objetivo en lo ms profundo de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. En otras palabras, la imagen que la Fuerza Area tiene de la batalla area del futuro presenta una misteriosa similitud con las escenas de accin de la clsica pelcula de guerra de 1949 Twelve OClock High, salvo que los B-17 y los P-51 de aquella contienda sern bombarderos de quinta generacin que volarn acompaados de aviones de combate de sexta generacin para abrirse paso en el espacio areo enemigo.

Por supuesto, los funcionaros del Pentgono tiene un conjunto de argumentos en apoyo del B-21. Entre ellos, el mantenimiento de la paridad, si no la supremaca, de cara a China o Rusia o algn otro indefinido futuro enemigo y la necesidad de nuestros heroicos soldados de lo ms avanzado y lo mejor en materia de armamento. Ponen el acento en que la anulacin de un sistema de armas tan importante como el B-21 equivale a un desarme unilateral, que comunicara debilidad a los rivales y enemigos, y que los bombarderos tripulados proporcionan el mximo de flexibilidad dado que, al contrario que los misiles, pueden ser llamados de regreso a su base o asignarles otro objetivo despus de haberse iniciado la operacin.

Sin embargo, la verdad es que, en el siglo XXI, los escenarios como el de Twelve OClock High parecen cada da ms absurdos y anticuados. Pero que nadie le diga eso a la Fuerza Area de Estados Unidos. Cuando sus estrategas imaginan un bombardero, todo lo que ven es posibilidad, promesa e incluso desempeo. Pero la historia nos muestra algo ms que eso: la posibilidad de destruccin generalizada e indiscriminada y de enormes carniceras. En todo caso, desde la Segunda Guerra Mundial, la flota de bombarderos de EEUU ha dado alas a este pas para atacar en lugares y formas claramente contraproducentes para prcticamente cualquier definicin de la seguridad nacional, as como un incalculable nmero de inocentes muertos por el fuego de artillera disparado desde esos aviones o las bombas que ellos han dejado caer. La guerra de Vietnam durante la cual se lanzaron siete millones de toneladas de explosivos es un ejemplo acabado de esto.

Esta es la terrible realidad a la que nos enfrentamos de implementarse esos sistemas de armas: cuando las fuerzas armadas de Estados Unidos desarrollan una capacidad tratan de utilizarla, incluso en situaciones en la que es absolutamente inadecuada (una vez, mas, pensemos en los intensos bombardeos realizados por los B-52 en Vietnam, Laos y Camboya en el contexto de una campaa de contrainsugencia supuestamente pensada para ganar el corazn y la mente de los habitantes del lugar). La presencia de un nuevo bombardero estratgico capaz de atacar en cualquier lugar del mundo incluyendo arrojando artefactos termonucleares no mejorar la seguridad nacional; solo animar a futuros presidentes a atacar en cualquier sitio y cuando lo deseen provocando solo devastacin y muerte de seres humanos. El B-21 no es un multiplicador de fuerza: es algo que hace posible el Apocalipsis.

Volando alto en nuestro B-21

Aunque Donald Trump se ha vendido a s mismo como un sensato crtico militar, hay alguna posibilidad de que tenga la inteligencia que demostr tener Jimmy Carter en relacin con el programa del B-1? Ahorrar Estados Unidos por lo menos 100.000 millones de dlares (posiblemente muchos ms) si elimina otro redundante sistema de armas del departamento de Defensa? Poco probable. En los tiempos que corren, hasta Donald Trump si lo quisiera, lo tendra difcil frente al Pentgono.

Inundadas de ms miles y miles de millones de dlares del contribuyente, entre los que est la financiacin de los F-35 y las nuevas armas atmicas, concedidos por una coalicin bipartidista en un Congreso habitualmente dividido para otras cuestiones, las fuerzas armadas de Estados Unidos lucharn para conseguir todava ms sistemas de armas; entre ellos, el B-21. Lo mismo har el Congreso, especialmente si Northrop Grumman emplea la misma estrategia de construccin que Rockwel International utiliz por primera vez con el B-1: esparciendo la subcontratacin de partes y los proveedores de piezas en tantos estados y distritos electorales como fuese posible. Por supuesto, esto asegurara que cualquier recorte en el programa del B-21 afectara al empleo y esto, a su vez, hara que las votaciones en el Congreso le favorecieran. Despus de todo, qu congresista deseara votar en contra de empleos muy bien pagados en su propio estado o distrito electoral por el bien de la seguridad del pas?

Entonces, he aqu mi consejo a un joven maquetista de aviones de cualquier sitio: no se apresure a estrellar su modelo de B-21. Espere a asegurarse de que la cosa real ha llegado. Si la Fuerza Area quiere asegurarse de que cuenta con un nuevo bombardero para hacer volar por los aires a los enemigos de Estados Unidos, amn. Si funcion (parcialmente y a un costo tremendo) en los cielos surcados por el fuego antiareo y los aviones de caza de la Alemania nazi, por que no funcionara en 2043 en los cielos de vaya uno a saber qu pas cuyo nombre acabe en -istn?

Por qu su Fuerza Area piensa as? No solo porque ama los grades bombarderos, sino tambin porque sus rivales ms importantes no son Rusia o China o algn pas fuera de la ley como Irn. Sus contendientes estn aqu mismo, en la patria. Por supuesto, estoy hablando de otros servicios militares. S, efectivamente, la rivalidad entre servicios contina viva y con buena salud en el propio Pentgono. Si la Marina de Estados Unidos sigue construyendo a un costo que deja a uno pasmado portaviones nucleares, como el plagado de problemas Gerald R. Ford) y submarinos nucleares, si el Ejrcito de Estados Unidos puede tener todos los tanques, helicpteros y otros juguetes por el estilo, entonces qu diablos!, la Fuerza Area puede tener lo que realmente la convierta en algo especial y nica: un nuevo bombardero indetectable escoltado por un ms nuevo an e indetectable avin de caza de gran autonoma.

Y no atribuyamos solo a la Fuerza Area un pensamiento tan retrgrado. Sus jefes saben lo fcil que es vender grandes y ostentosos proyectos al Congreso. Proyectos que conlleven dcadas de financiacin y den origen a decenas de miles de puestos de trabajo. Cuando los congresistas hacen cola para conseguir su entrada, los contratistas militares estn muy felices de poder hacer un favor. El principal contratista del B-21, Northrop Grumman, de Falls Church, Virginia, tiene la mayor parte para ganar, pero entre otros ganadores estarn United Technologies, de East Hartford, Connecticut; BAE Systems de Nashua, New Hampshire; Spirit Aerosystems de Wichita, Kansas; Orbital ATK de Clearfield, Utah, y Dayton, Ohio; Rockwell Collins de Cedar Rapids, Iowa; GKN Aerospace de St Louis, Missouri; y Janicki Industries de Sedro-Woolley, Washington. Y estos no son ms que los proveedores principales de partes para la construccin del avin; se necesitarn docenas de otras empresas que aportarn piezas y estas estarn repartidas entre tantos distritos electorales como sea posible. Es probable que el montaje final del bombardero se haga en Palmdale, California. Los componentes llegarn por mar desde todo el pas. Quin dijo que los enclaves costeros no pueden unirse con los del interior para conseguir que se hagan las cosas?

Aun si el presidente Trump quisiera anular el B-21 aunque segn su muy reciente discurso a los graduados de la Escuela Naval, lo ms probable es que no haya un solo sistema de armas que l no quiera llevar a buen trmino las posibilidades son, en la atmsfera militarista que reina hoy en da, que se enfrente a una enorme resistencia. Como lo expresa un antiguo camarada de armas mo, En comparacin con los tiempos de Carter, en este momento hay algo muy negativo: nuestra cultura de embanderamiento y sentimentalismo militar. Ni siquiera podemos discutir sobre las necesidades de nuestro pas por el temor de ofender o faltar el respeto a los soldados. Hoy en da, Carter sera tildado de desleal con esos soldados, a quienes estaba mandando a una muerte prematura debido a que en cada decisin de adquisicin gira en torno a una amenaza grave o existencial a la seguridad nacional cuyas consecuencias letales son inmediatas.

Y as, la Fuerza Area y sus generales aviadores ganarn la pugna por el B-21 y, en su viaje, se llevarn con ellos al contribuyente estadounidense, a menos que tengamos algn coraje y les quitemos los mandos a las fras y muertas manos de la retrgrada tradicin militar y a su poder de cabildeo institucional. Hasta que no lo hagamos, despeguemos (una vez ms) hacia el azul firmamento, volando alto en nuestros B-21.

 

* En francs en el original. (N. del T.)

** Dodo (Raphus cucullatus) m. Ave actualmente extinguida, de pico fuerte y ganchudo y alas no aptas para el vuelo, que vivi en algunas islas del Pacfico. Mara Moliner, Diccionario de uso del espaol, Gredos, Madrid, 1983.

 

William Astore, colaborador habitual de TomDispatch, es teniente coronel retirado de la Fuerza Area de Estados Unidos y durante 15 aos ense historia en la Academia de esa fuerza, en la Escuela Naval de Postgrado y en una escuela tcnica de Pennsylvania. Nunca ha olvidado su visita al sitio Trinity, en Alamogordo, Nuevo Mxico, donde en 1945 se prob el primer artefacto nuclear; tampoco el tiempo que pas en el complejo de Cheyenne Mountain, en un bunker horadado en el granito a ms de 600 metros de profundidad, a la espera de una guerra nuclear que nunca ocurri. Su blog personal es Bracing Views.

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/176431/tomgram%3A_william_astore%2C_enabling_armageddon/#more

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebelin como fuente de la misma.



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