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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-06-2018

Capitalismo y globalizacin contra la democracia

Alejandro Nadal
La Jornada


En 1929 el consejo del secretario del Tesoro Andrew Mellon al entonces presidente Herbert Hoover fue drstico: Hay que liquidar el trabajo, las acciones, a los agricultores, los bienes races, y slo as podremos purgar la podredumbre del sistema. La gente trabajar emprendedora podr recoger los escombros y remplazar a los menos competentes. La Gran Depresin estaba comenzando y la recomendacin de Mellon sintetiz de manera brutal la contradiccin entre capitalismo y democracia. Algunos poderosos agentes econmicos pueden invocar las fuerzas del mercado capitalista para destruir la forma de vida de millones de personas, sin importar sus opiniones polticas, con tal de purgar al sistema de toda la podredumbre.

Hace ya casi 30 aos, con el colapso de la Unin Sovitica, se reaviv la creencia de que democracia y capitalismo formaban un binomio indestructible. La globalizacin era la prueba de que el capitalismo desbocado era la mejor forma de organizar la vida econmica y poltica en el mundo. El neoliberalismo se present como la va para una nueva era de riqueza, bienestar y, desde luego, democracia. Se deca que la nica sombra que amenazaba este panorama se situaba afuera de las economas capitalistas y se ubicaba en el extremismo que albergaba el terrorismo islmico.

En el frente econmico, el fantasma de una crisis econmica pareca desvanecerse y en su lugar reinaba el optimismo. Los acuerdos comerciales que cristalizaban el ideal de la globalizacin se multiplicaban y la Organizacin Mundial de Comercio era presentada como guardin de unas reglas que supuestamente habran de regir en la naciente economa globalizada.

Hoy las cosas han cambiado. La desigualdad se intensific en todo el mundo. El pacto social que existi en los aos dorados del capitalismo se fue rompiendo a golpes a partir de 1982, un poco a la manera que recomendaba Mellon, para purgar el sistema. En su lugar se fue imponiendo el rgimen frreo del capitalismo desenfrenado. Y los resultados no tardaron en mostrar su verdadera cara. El crecimiento se hizo cada vez ms lento. Los salarios se estancaron desde hace ms de cuatro dcadas y para la mayora de la poblacin en las economas capitalistas la nica forma de mantener el nivel de vida tuvo que hacerse mediante el endeudamiento creciente. La especulacin se adue del espacio econmico y los gobiernos se convirtieron en amanuenses del capital financiero.

Ya es lugar comn afirmar que las masas en las sociedades capitalistas se sienten decepcionadas. Su frustracin alimenta un rencor que crece en la confusin poltica. Por eso se buscan culpables entre los migrantes o los extranjeros, los gobiernos, las lites o las grandes corporaciones. Por eso las elecciones han desembocado en triunfos de gobiernos que transmiten esa engaosa narrativa. Racismo, xenofobia, clasismo y fascismo son los puntos de referencia de estos movimientos. Ah estn los ejemplos del partido de Victor Orvan en Hungra, Ley y Justicia en Polonia, Cinco Estrellas y la Liga en Italia, y, desde luego, Trump y la victoria del Brexit en Inglaterra. En todos estos casos el repudio a los gobiernos que en su momento se consideraban portaestandartes de la democracia liberal se ha hecho ms fuerte. El mensaje es claro: la principal amenaza a la democracia es interna y se encuentra anidada en la desigualdad intrnseca que es la piedra angular del capitalismo.

El auge de la globalizacin neoliberal termin por minar las frgiles bases de la democracia en las economas occidentales. Si el capitalismo est cimentado en la desigualdad, la nica manera de preservar algo que se parezca a la democracia es mediante una regulacin capaz de frenar los abusos de las fuerzas econmicas en una sociedad mercantilizada. El neoliberalismo es la reaccin del capital en contra de esa regulacin y la globalizacin es la culminacin de un peligroso proceso histrico en el que las instituciones democrticas y el bienestar de la poblacin pasaron a segundo plano. El sueo de que un capitalismo sin restricciones podra ser el aliado de la democracia liberal es una quimera, como bien seala Robert Kuttner (prospect.org).

La globalizacin neoliberal se organiz alrededor de una idea central: el libre juego de las fuerzas econmicas debe ser el principio rector de la sociedad. Por eso en esta globalizacin neoliberal no hay lugar para una verdadera autoridad monetaria internacional, tampoco existe una agencia capaz de frenar el crecimiento de los oligopolios o la concentracin de poder de mercado, y no impera una organizacin que proteja los derechos laborales. El rgimen de la globalizacin neoliberal no rinde cuentas a nadie. Ni siquiera a sus principales beneficiarios, el capital financiero y los grandes grupos corporativos. Para retomar la senda de la democracia es necesario revertir el proceso histrico que condujo a la globalizacin neoliberal.

@anadaloficial

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2018/06/13/opinion/022a1eco



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