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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-06-2018

Cinco mitos sobre la crisis de refugiados

Daniel Trilling
El diario/The Guardian

Las cmaras se han ido, pero el sufrimiento contina. El autor desmonta las creencias que todava condicionan la poltica y la opinin pblica.


Refugiados caminan hacia Austria desde Hegyeshalom, Hungra, en 2015. EFE

Primer mito: la crisis ha acabado

En 2015 y 2016 la cobertura que dieron los medios de comunicacin de la crisis de los refugiados se centr mayoritariamente en el gran aumento del nmero de personas que llegaba a Europa y peda asilo. Las llegadas han disminuido y los gobiernos han impulsado medidas enrgicas para frenar la circulacin de migrantes ilegales dentro de la UE. Miles de ellos se encuentran retenidos en centros de detencin o campamentos de refugiados en el sur de Europa mientras que otros intentan empezar un nueva vida en un el lugar donde se han asentado.

Sin embargo, creer que la crisis es un fenmeno que empez en 2015 y termin un ao ms tarde es un error, ya que no tiene en cuenta el hecho de que las causas que lo generaron se mantienen. Verlo bajo este prisma da la impresin de una Europa hasta ese momento impoluta que de repente se vio sacudida por una ola de refugiados con la que no tena nada que ver.

Es una idea incorrecta. La catstrofe de los ltimos aos tiene tanto que ver con las polticas de inmigracin de los gobiernos europeos como con los acontecimientos que ocurren fuera del continente. La crisis tambin consiste en una reaccin exagerada y aterrorizada, alimentada por una serie de ideas falsas sobre quines son los inmigrantes, por qu vienen y qu consecuencias tiene su llegada para Europa.

La Unin Europea tiene probablemente el sistema para evitar la entrada de migrantes no deseados ms complejo del mundo. Desde los aos noventa, a medida que se han ido reduciendo las fronteras dentro de Europa, lo que ha permitido a la mayora de los ciudadanos de la UE circular libremente y viajar sin pasaporte, su frontera exterior se ha ido militarizando cada vez ms.

Amnista Internacional estima que antes de la crisis, entre 2007-2013, la UE gast casi 2.000 millones de euros en vallas, sistemas de vigilancia y patrullas terrestres o martimas.

En teora, los refugiados, que tienen derecho a cruzar fronteras para solicitar asilo conforme a la legislacin internacional, deberan quedar exentos de estos controles. En la prctica, la UE ha intentado por todos los medios que los solicitantes de asilo no puedan entrar en su territorio: ha terminado con vas legales, como por ejemplo la posibilidad de solicitar asilo en embajadas extranjeras, y ha aprobado sanciones para aquellas empresas de transporte que permitan que estos migrantes entren en la UE sin la documentacin apropiada.

Tambin ha firmado tratados con pases vecinos para que sean estos los que controlen las olas migratorias. Dentro de la UE, el Reglamento de Dubln obliga a los solicitantes de asilo a cursar la solicitud en el primer pas de llegada.

Tras la Primavera rabe en 2011 empez a aumentar la cifra de personas que llegaban a Europa con el objetivo de pedir asilo, desde Turqua o cruzando el Mediterrneo desde el norte de frica. Sin embargo, la prioridad de la UE continu siendo la seguridad en vez de centrarse en la proteccin de personas vulnerables. Gast 2.000 millones de euros para reforzar la seguridad en sus fronteras, pero solo destin unos 700 millones de euros en el acondicionamiento de los centros de recepcin y los campamentos para los refugiados.

Casi tres millones de personas solicitaron asilo en la UE entre 2015 y 2016, una cifra pequea si tenemos en cuenta que la poblacin total de la UE es de 508 millones de personas. Sin embargo, su llegada fue catica y miles murieron en el trayecto. La mayora de los migrantes que consigui entrar en la UE continu su viaje con el objetivo de llegar a un pas del noroeste de Europa y durante un tiempo fue imposible aplicar el Reglamento de Dubln.

La proteccin de la frontera a menudo crea o empeora los mismos problemas que pretende resolver, obligando a los migrantes irregulares a tomar rutas ms peligrosas, lo que les empuja a menudo a depender de los traficantes de personas, lo que a su vez alienta a los Estados a tomar medidas an ms enrgicas.

En noviembre de 2017, una coalicin de entidades en defensa de los derechos humanos public una lista de 33.293 personas que haban muerto desde 1993 como resultado de "la militarizacin, leyes de asilo, polticas de detencin y deportaciones" en Europa.

Europa ha seguido alejando del continente a los miles de inmigrantes que intentan llegar a sus costas. Un acuerdo con Turqua, en marzo de 2016, ha reducido el trfico de refugiados sirios hacia Europa, a pesar de que ms de 12 millones de sirios siguen desplazados por la guerra, cinco millones de ellos fuera de su pas, y muchos siguen necesitando ayuda humanitaria urgente.

Incluso cuando es evidente que Afganistn se ha vuelto ms peligroso, los gobiernos europeos persisten en sus intentos de deportar a muchos afganos a Kabul. Por otra parte, con el objetivo de frenar la migracin no deseada desde el frica subsahariana, Europa ha tratado de alcanzar acuerdos para cerrar las rutas del trfico de personas que atraviesan el desierto y el norte de frica.

Italia ha tomado medidas duras contra las ONG de rescate martimo y ha financiado a las milicias en Libia, a pesar de que cada vez hay ms pruebas de que en los centros de detencin libios se cometen actos de tortura y abusos.

La UE ha explorado acuerdos con la dictadura represiva de Sudn. En Nger, uno de los pases ms pobres del mundo, el dinero, los soldados y los diplomticos europeos han inundado la ciudad desrtica de Agadez para intentar poner fin al contrabando. Cientos de miles de personas vulnerables se vern directamente afectadas por estas nuevas polticas.

Nos animan a buscar soluciones a la crisis, pero lo cierto es que no se divisa su final. Mientras haya guerras, guerras que en muchas ocasiones son iniciadas o en las que participan los pases de la UE, o alimentadas por las armas que se fabrican en el continente, habr refugiados. Adems, aunque la UE no lo quiera, muchas personas persistirn en su empeo por migrar en busca de una vida mejor. Los esfuerzos de nuestros gobiernos para frenar estas olas migratorias podran generar o empeorar los mismos problemas que intentan evitar.

Las decisiones para intensificar el control de la inmigracin que fueron tomadas en momentos de crisis, o en respuesta a la presin de los medios de comunicacin, pueden tener efectos profundos y duraderos. Esto ha sido evidente en el trato dado a los refugiados de Windrush en Reino Unido o en las condiciones de los campamentos de refugiados de las islas del Egeo en Grecia.

La crisis no solo hace referencia a las olas de refugiados, sino tambin a los sistemas fronterizos que se han diseado para impedir su entrada. Y esto no ha terminado.

Segundo mito: hay una diferencia clara entre refugiados y migrantes econmicos

La mayora de nosotros somos inmigrantes econmicos, incluso dentro de nuestro propio pas. Sin embargo, desde la crisis de refugiados este trmino parece haber adquirido un significado peyorativo. A menudo se utiliza de la misma forma que en su da la prensa sensacionalista de Reino Unido utiliz la expresin solicitante falso de asilo para insinuar que estas personas intentan jugar con el sistema, que son la causa de los problemas en las fronteras y que si se pudieran filtrar sera posible restablecer el orden.

De hecho, la historia de las migraciones es una historia de controles sobre los movimientos de la poblacin. De toda la poblacin, excepto las lites.

En el pasado, los pases intentaron restringir los movimientos de sus propias poblaciones, a travs de la esclavitud o la servidumbre, o de leyes deficientes y actos de vagancia. Hoy en da, el derecho a circular libremente dentro del propio territorio est consagrado en la Declaracin Universal de los Derechos Humanos de 1948. La mayora de nosotros damos por sentado este derecho, a pesar de que es relativamente reciente.

En la actualidad, en cambio, el flujo de personas a travs de las fronteras internacionales est estrictamente controlado y regulado. Comparado con la poblacin mundial, el nmero total de migrantes internacionales, de cualquier tipo, se ha mantenido relativamente estable: alrededor del 3% desde 1960, segn el socilogo Hein de Haas.