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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-06-2018

Masivas movilizaciones de mujeres
Un feminismo desde el Sur

Carolina Olmedo y Luis Thiellemann
Brecha


El neoliberalismo en Chile traslad a una gran parte de la ciudadana desde la esfera privada del hogar hacia la polis: las mujeres. La independencia econmica que implica tener un trabajo, por ms precario que sea, permiti generar un nuevo sujeto poltico la mujer pobre que hoy es protagonista de uno de los movimientos de masas contemporneos ms importantes de Amrica Latina y el mundo. Surgido de las luchas estudiantiles, el movimiento feminista chileno denuncia tanto el patriarcado como el capitalismo, y ha revolucionado la totalidad del escenario poltico y social.

El denominado mayo feminista que estall en Chile este ao traspas la frontera temporal con manifestaciones que se continan en este mes de junio, y ya se ha convertido en la movilizacin feminista ms grande de la historia de Chile y en una de las ms grandes del mundo. Es todo un acontecimiento en la historia de las luchas sociales, sin duda, pero tambin en la pelea por la emancipacin de las mujeres en Chile y el continente. Se trata de un movimiento que ha sido capaz de hacer mutar el escenario poltico y social chileno y a sus participantes en su totalidad. Un movimiento que ya ningn actor social o poltico puede obviar.

Uno de sus aspectos ms renovadores ha sido justamente su capacidad de expresar malestares generales que hasta ahora se vivan en la soledad del mercado o del hogar. Es as posible ver el movimiento feminista chileno actual como el momento ms agudo y consciente de un conflicto abierto, surgido de la transformacin social inmensa que supuso el avance neoliberal en Chile en cuanto al lugar que ocupan las mujeres en la sociedad.

El salvajismo que alcanz el neoliberalismo chileno destruy a tal punto la vida y el tejido social que gener la necesidad de las mujeres de generar una defensa. Al mismo tiempo, el grado de desarrollo del propio modelo econmico llevaba en s la semilla de la contradiccin material entre las necesidades de una sociedad liberal y una sociedad conservadora: la incesante demanda de mano de obra de un mercado liberalizado sac a las mujeres del dominio privado del hogar al mercado laboral, y tambin gracias a los salarios y diversas posibilidades organizativas que supone el trabajo asalariado a la esfera pblica, ciudadana, de la accin poltica.

Que vivan los estudiantes

Al igual que en 2011, cuando estallaron las masivas movilizaciones estudiantiles contra la privatizacin de la educacin, ha sido en las universidades (en Chile, en su mayora masivas, privadas y con fines de lucro) donde se produjo la sntesis de esta contradiccin.

El corazn de las movilizaciones de mujeres en Chile es el inters comn en una reforma total de la educacin pblica en clave feminista, la instalacin de una educacin no sexista a todo nivel, y la denuncia de la precarizacin de la vida femenina como sustento del crecimiento econmico chileno.

Las masas de estudiantes chilenos estn compuestas por jvenes de sectores populares que acceden a la educacin terciaria a travs del endeudamiento, y en su mayora son mujeres. En Chile las estudiantes son el combustible principal de un mercado de certificaciones que permiten el ingreso a un mundo laboral altamente profesionalizado y basado en el endeudamiento. Tras dcadas de expansin mercantil de la educacin superior, este mercado laboral impone bajos salarios a quienes no poseen un ttulo universitario. En Chile hay 750 mil jvenes, en su mayora de sectores populares, endeudados con la banca privada para pagar sus estudios. La deuda en promedio es de 9 mil dlares, y puede llegar hasta los 50 mil.

De este modo, las universidades chilenas se han convertido en la experiencia comn y escenario del despliegue de diferentes generaciones de feministas; algunas de ellas se movilizan desde la revuelta en la educacin secundaria de 2006, y hoy lo hacen como docentes. Ello ha consolidado una lucha por la igualdad en la educacin que ha servido de semillero de la sociedad transformada a la que se apunta, y tambin una defensa de la universidad como espacio que debe transitar hacia la incorporacin de las demandas feministas a modo de modelo. De hecho, una de las chispas que encendieron la pradera fue justamente la lucha contra el abuso y el acoso sexual en las universidades, que en los ltimos aos han resultado en castigos y despidos de acadmicos a lo largo del pas.

Heterogeneidad asumida

Como una anomala respecto de las rgidas identidades polticas que caracterizaron a la izquierda chilena del siglo pasado, esta nueva fuerza se ha mostrado altamente maleable, asume su heterogeneidad (incluye grupos de orgenes muy diversos: desde movimientos de mujeres pobladoras hasta organizaciones que nacieron de la lucha contra la dictadura) como una fortaleza y es el resultado de un itinerario de resistencia, muy creativo y reflexivo, a las polticas pactadas entre la izquierda y la derecha en la posdictadura.

En un pas donde las ideas revolucionarias fueron casi destruidas y lo que qued ha sido deformado y ninguneado, las feministas de izquierda tenan pocos ttems que respetar. Actualmente su capacidad de movilizacin es masiva: slo este ao ya han logrado convocar a ms de 100 mil manifestantes en al menos tres ocasiones para marchas en la capital, y ms de la mitad de las alrededor de 70 universidades chilenas participaron en mayo pasado de las ocupaciones feministas. La masividad alcanzada desde hace algunos aos por el movimiento se explica en parte porque mayoritariamente no ha asumido posiciones separatistas o esencialistas, es decir, no excluye a quienes no son mujeres. Al contrario, se ha planteado la integracin con los grupos de diversidad sexual, y, no sin roces, con las organizaciones de la izquierda. El movimiento feminista emergido de las franjas sociales ms empobrecidas de la sociedad neoliberal (mujeres endeudadas, con trabajos feminizados, mal pagos y precarios) pero tambin de los restos de las luchas pasadas ha sido y se asume como un laboratorio de nueva poltica para las y los sujetos marginados del ejercicio poltico impuesto por el Estado subsidiario. Haciendo converger las luchas en el enfrentamiento contra el despojo de las mujeres en una economa de mercado, ha logrado imponerse a todos los niveles de la accin social (a tal punto que hasta el propio presidente, el derechista Sebastin Piera, se vio obligado a declararse feminista). Cualquier movimiento poltico en Chile que hoy busque convocar deber abordar los conflictos que plantean esas mujeres movilizadas.

Huellas recientes

Continuadora de las luchas de resistencia a la dictadura y las de los inicios de la redemocratizacin en Chile, la reflexin feminista surgida en los mbitos universitarios durante los ltimos diez aos adquiri gran relevancia meditica a partir del movimiento social de 2011 por una reforma en la educacin. En las revueltas masivas de ese ao, las ms grandes desde la dcada de 1980, se instal en la sociedad la demanda de una educacin pblica, gratuita y de calidad. A sta las organizaciones feministas estudiantiles luego sumaron la de crear una nueva educacin de carcter no sexista para la verdadera democratizacin de la educacin como derecho universal. Y es que muchas de las dirigentes se formaron en escuelas y universidades que desde 2006 han vivido fuertes cambios culturales, en clave progresista, que han hecho estallar las concepciones tradicionales sobre la sexualidad y el gnero. Fue basndose en esta experiencia que el feminismo chileno desarroll dentro del movimiento estudiantil una perspectiva de superacin del patriarcado y ms tarde apunt a que lo que se reconoci como un proceso en marcha trascendiera las salas de clases y los campus y se proyectara al resto de la sociedad, haciendo propia la defensa de la educacin pblica junto al movimiento estudiantil.

La reflexin abierta por el feminismo en el mbito educativo se ocup tanto de dar visibilidad y legitimacin pblica a las mujeres como de interpelar desde una perspectiva de gnero las relaciones, prcticas y produccin de conocimiento en las instituciones educativas donde se despleg, sirviendo de base para el cuestionamiento radical de las histricas estructuras de dominacin presentes en las universidades.

La mayoritaria presencia femenina en las universidades de masas no haba implicado en ningn sentido una mayor democratizacin de estos espacios. El efecto que s tuvo la feminizacin de la educacin terciaria fue la expansin del mercado educativo con la creacin de nuevos nichos de la matrcula universitaria que replicaban las formas de segregacin existente (por ejemplo, se multiplicaron las universidades especializadas en carreras de profesiones tradicionalmente consideradas femeninas). Todo esto gener una disputa concreta y un campo de accin para el feminismo dentro del conflicto estudiantil. En este escenario, la emergencia de una crtica radical a la reproduccin de materiales de estudio y actitudes sexistas en las aulas le permiti al movimiento feminista recuperar la idea de derecho a la educacin como un mecanismo de defensa e integracin social, y tambin como base indiscutida en la construccin de una sociedad despatriarcalizada. Este proceso de concienciacin y construccin poltica feminista dentro de los campus es visible en la proliferacin, en las instituciones, de oficinas de sexualidades y gnero a partir de 2011, as como tambin la realizacin de distintos encuentros nacionales por la educacin no sexista, surgidos desde los movimientos, que desde 2014 facilitaron el dilogo entre las diversas corrientes y organizaciones dentro y fuera del espacio educativo.

Un mismo enemigo

A partir de la emergencia en el debate pblico de este feminismo universitario, facilitado por el contexto de intensa movilizacin estudiantil abierto en 2011, el movimiento tambin creci en las calles.

Desde all ha ido organizando a distintas franjas de mujeres excluidas de la poltica, con la precarizacin femenina como denuncia aglutinante. Organizaciones contra la violencia de gnero, contra el acoso sexual callejero y laboral, a favor de la despenalizacin del aborto y la legalizacin de la pldora del da despus, en lucha por la igualdad salarial, y una ley de identidad de gnero, se encontraron as enfrentadas a un mismo contendor: el orden socioeconmico surgido de la dictadura y perpetuado por gobiernos civiles. Y es que, segn el anlisis dominante en el movimiento, este orden socioeconmico neoliberal aprovecha las lgicas patriarcales para poder seguir expandindose, integrando a la mujer al mundo laboral como trabajadora precaria o controlando su cuerpo, tanto en el trabajo formal como en las tareas asociadas al gnero en el espacio privado y la reproduccin.

La unidad entre estas organizaciones y reivindicaciones se fortaleci en luchas concretas. A la constitucin de la Red Chilena Contra la Violencia hacia las Mujeres, en 2004, y la primera marcha contra la violencia de gnero bajo la consigna El machismo mata (en 2008), se sumaron iniciativas que a partir de 2013 declararon una batalla abierta a la prohibicin total del aborto, que en Chile se prolong hasta el ao pasado. Esta ltima lucha supuso un punto de inflexin importante en la masificacin del movimiento, que alcanz su zenit cuando se aprob una primera ley de aborto que lo legaliza en tres casos (riesgo de vida de la madre, embarazo por violacin, e inviabilidad fetal), algo nada menor en Chile. El debate se constituy como un espacio de dilogo polmico entre grupos ms autnomos y ms institucionalistas, entre organizaciones del feminismo radical, estudiantil, social y gubernamental.

Sobre esta arena de una lucha feminista tensionada por sus mltiples intereses, orgenes y orientaciones ideolgicas, la conformacin de la Coordinadora #Niunamenos en Chile (en 2016) fue otro paso adelante en la creacin de un espacio de contacto entre las diversidades feministas desde su unificacin en las calles. En el marco de una masificacin regional indita de la lucha feminista, se ha dado un proceso singular de dilogo y elaboracin entre las polticas y las activistas, inicindose un nuevo ciclo cuya ambicin es la refundacin desde el feminismo de una nueva izquierda para Chile.

Capitalismo y patriarcado

La reciente tradicin crtica y feminista en Chile se apoy en la experiencia neoliberal del siglo XXI, y la movilizacin de las mujeres ha ido ofreciendo una nueva reflexin acerca de las relaciones entre capitalismo y patriarcado. Sin que sus lderes principales abandonen la izquierda, han planteado una consecuente revisin de los viejos y monolticos sesgos ideolgicos respecto del trabajo de reproduccin y cuidados. As muchas intelectuales locales han ido elaborando su propia idea sobre las proletarias del Sur del mundo en el siglo XXI. Tambin las principales vanguardias feministas activas en Chile han propuesto una revisin creativa del rol de las mujeres en una poltica de emancipacin de trabajadores, y han analizado la acelerada integracin neoliberal femenina al trabajo en su doble y contradictoria dimensin: como un factor indito en la historia del capitalismo chileno, y como una inmejorable oportunidad para la expansin del feminismo como herramienta de lucha a nivel general; la proletarizacin de las mujeres facilita el ejercicio de su ciudadana, por lo que nace as un nuevo sujeto poltico.

Es en esta clave que los feminismos chilenos convocados por la movilizacin iniciada el pasado mayo se asumen en general dentro de una tradicin de lucha local y global ms larga, que sin embargo vuelve sobre su historia en busca de aquellos momentos en que la prctica feminista encaus su accin hacia una teora unitaria de lucha socialista. Y es en un esfuerzo por inscribirse en esa historia y tradicin que se constituye un nuevo sujeto poltico protagnico en el presente: aquel de las mujeres pobres, que representan el segmento ms despojado en un sistema basado en la mercantilizacin de la vida y la privatizacin de lo pblico, en un pas donde el mercado de la educacin es uno de los proveedores de servicios ms grandes y que endeuda a amplias franjas de jvenes chilenos. Jvenes estudiantes que en su mayora, por las condiciones de dependencia tarda a las que estn sometidas y por el crecimiento del mercado de las carreras asociadas a las tareas de cuidado efecto colateral del aumento de la mano de obra femenina, son mujeres en edad laboral.

Las propuestas sociales, polticas e intelectuales que surgen de este movimiento se han presentado como la posta de relevo del pensamiento propuesto por la tercera ola feminista iniciada a fines del siglo XX, pero refundando sus saberes sobre el Chile actual, en tanto ejemplo del futurismo neoliberal. As, en las semanas pasadas se ha avanzado aos en el reconocimiento de las mltiples formas de ser mujer dentro de la experiencia capitalista, y en la incorporacin de las perspectivas de clase y raza como ejes fundamentales para cualquier construccin de sujeto poltico para la emancipacin. La extendida relectura de feministas latinoamericanas, y en especial de la chilena Julieta Kirkwood Baados, ha echado luz sobre las escrituras elaboradas en dcadas recientes y al calor de movilizaciones sociales contra la brutal y autoritaria conversin econmica al neoliberalismo en el Cono Sur. Estas revisiones tericas otorgan a la izquierda chilena anticapitalista un indito espacio para la construccin de nuevas identidades que incorporen al feminismo contemporneo como una modernizacin de sus preceptos ideolgicos y relaciones sociales.

Herencia del ciclo previo de movilizaciones estudiantiles (2001, 2006 y 2011), la fuerza del feminismo contemporneo chileno es su manifiesta ruptura de la idea conservadora de unidad nacional, a travs de una crtica al sistema en su conjunto formulada desde el lugar de la parcialidad; se apunta a la economa neoliberal y a las polticas del Estado subsidiario como mujeres que se asumen agraviadas por la reproduccin de la precarizacin de la vida y la segregacin social por igual.

Perspectivas

Ante este despliegue de movilizaciones, el gobierno chileno se vio obligado a actuar, pero respondi con un proyecto de reformas llamado Agenda Mujer, cuyo eje principal es el subsidio a la maternidad, pero nicamente para las mujeres con contratos, no para las que trabajan en negro, que son la mayora. Las organizaciones feministas y de izquierda retrucaron que se trata en el fondo de un fortalecimiento del Estado subsidiario y de la idea maternal y familiar de las mujeres. Denunciaron la tendencia de estas medidas pro mujer a la consolidacin de un sujeto femenino funcional para un sistema econmico que perpeta la precarizacin de la vida de las mujeres en su conjunto.

En este sentido, la mayor movilizacin feminista en la historia de Chile tiene como desafo no slo contar su propia historia (impedir que el exitismo neoliberal se la apropie), sino adems generar una estrategia poltica feminista y antineoliberal. En eso radica la potencia de este feminismo del Sur: en su interpelacin a la promesa incumplida de la transicin democrtica y a la crisis de las democracias neoliberales.

El movimiento feminista chileno se plantea a la vez como un producto de la modernizacin chilena y como su radical crtico. Incluso su verdugo. Retomando y reformando al socialismo como un horizonte colectivo, el feminismo actual representa en la regin una nueva y cierta posibilidad de repensar la poltica y la cotidianidad de nuestras siempre incompletas democracias.

* Carolina Olmedo, historiadora, Centro de Estudios Culturales y Latinoamericanos (Cecla) Universidad de Chile. Luis Thiellemann, historiador, Universidad Finis Terrae.

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