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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-06-2018

La crisis agrcola de 1919-1923 y la industria del azcar en Puerto Rico
Lecciones para el presente

Rafael Rodrguez Cruz
Rebelin


El decenio que va de 1919-1929 es uno de los menos estudiados en Puerto Rico. Ciertamente, no ha recibido la atencin dada a la dcada siguiente, marcada por el colapso del mercado de valores y la Gran Depresin de 1929-1934. La realidad, sin embargo, es que entre la primera mitad de la dcada de los veinte y la llegada del Nuevo Trato en 1933, la economa de Puerto Rico mostr una gran continuidad, en lo que toca al proceso de acumulacin de capital por las grandes empresas extranjeras. Es ms, podramos decir que el intervalo que va de 1926 a 1934 fue la poca dorada de las compaas azucareras estadounidenses en la isla. De entrada, esto parece un contrasentido, pues se trata de un periodo de crisis y estancamiento relativo de la agricultura del imperio. Sin embargo, el anlisis indica, precisamente, que el sistema colonial result ms til al gran capital extranjero durante los aos de crisis y estancamiento de la produccin agrcola en Estados Unidos. Pocos aspectos del aparato estatal local jugaron un papel ms importante, en este proceso, que la creacin de un sistema pblico (combinado) de irrigacin y electrificacin, al servicio de los monopolios azucareros estadounidenses.

La crisis agrcola de 1919-1923

A fines de la segunda dcada del siglo XX nadie avistaba la ocurrencia casi inmediata de una crisis de sobreproduccin agrcola en Estados Unidos. Todo el periodo 1900 a 1919 se caracteriz por una expansin sin precedentes del mercado interior de alimentos y materias primas. La demanda del sector industrial pareca no tener fin. Ello determin que los precios de los productos agrcolas crecieran ms rpidamente que los costos de produccin, incluyendo los concernientes a los materiales provenientes de la industria. Espoleados por los elevados precios, los granjeros estadounidenses incrementaron las tierras bajo cultivo y comenzaron a emplear las nuevas maquinarias movidas por el vapor, que ya imperaban en la industria. En particular, los tractores a vapor adquirieron popularidad en el campo.1 El estallido de la primera Guerra Mundial hizo que aumentara an ms la demanda de productos agrcolas, cuyos precios alcanzaron niveles hasta entonces inimaginables. La agricultura de Rusia, una de las naciones suplidoras de alimentos para el mercado mundial, cay en la ruina. Lo mismo ocurri en toda Europa Occidental. De hecho, hasta 1914, Europa haba sido la principal fuente de azcar a escala mundial, seguida cercanamente por Cuba.2 Entre las mercancas favorecidas por la guerra y los elevados precios se encontraba, por supuesto, el azcar de Estados Unidos y sus posesiones. En 1919 la cosecha de productos alimenticios en Estados Unidos alcanz lo que pareca su punto mximo posible.

Naturalmente, los grandes intereses azucareros estadounidenses en nuestra isla se beneficiaron del alza de precios agrcolas de 1914-1919. Estos monopolios acababan de recibir en 1914, sin costo alguno, un sistema de irrigacin que les resolva el viejo problema de la falta del agua en la regin sureste de Puerto Rico. Ahora, como si fuera un regalo divino, les llegaba encima un aumento del precio del azcar, que abultara sus ganancias. El precio azcar puertorriquea alcanz su tope en 1920, cuando se cotiz a 7,8 centavos la libra.3 Ese mismo ao, el total valor de la azcar exportada a Nueva York ascendi a la cifra rcord de $100 millones, cuatro veces lo que fue en 1914. Puerto Rico no contaba con muchos terrenos vrgenes para incrementar sbitamente la cantidad de acres sembrados de caa, en respuesta a la demanda de la guerra; pero, gracias al sistema de riego del sureste, las grandes centrales lograron aumentar el volumen de produccin.4 As, por ejemplo, la siembra de caa de azcar subi de 211, 110 acres en 1915, a 240, 151 acres en 1920. La produccin de azcar pas de 364,490 toneladas cortas en 1915, a la cantidad de 485, 070 tres aos despus.5 Hay que suponer que las centrales azucareras en manos locales tambin se beneficiaron de los elevados precios del periodo 1915-1919, o sea, de la Primera Guerra Mundial. Esa catstrofe humana, o sea la carnicera de la guerra, sirvi de trasfondo a una tregua en la competencia entre los intereses azucareros nativos y los extranjeros, pausa que no durara, naturalmente, mucho.

Marx sola decir que es durante las crisis econmicas que los principios de la dialctica les entran en la cabeza a los capitalistas. Efectivamente, la produccin capitalista es, ante todo, produccin de mercancas. Si estas no se venden, el valor no se realiza y todo se interrumpe. Apenas un ao despus de firmado el armisticio de la Primera Guerra Mundial, el 11 de noviembre de 1918, comenzaron a sentirse las seales de la sobreproduccin de alimentos y materias primas en el mercado interior y de exportacin del imperio. Pero la euforia causada por los elevados precios de la Primera Guerra Mundial motiv a los capitalistas del campo a seguir produciendo. Los comerciantes y distribuidores de alimentos, confiados en el retorno de los elevados precios, aumentaron sus inventarios con miras a la especulacin. No pocos agricultores haban invertido considerables sumas en expandir la produccin, mediante la obtencin de crditos a corto plazo. Y continuaron hacindolo. Entre 1910 y 1920, por ejemplo, las hipotecas de los productores agrcolas independientes en Estados Unidos aumentaron en 132%. As, en 1920, y gracias a la elasticidad que siempre inyecta el crdito en las operaciones capitalistas, se registr en el pas una cosecha record de maz, tabaco, arroz, azcar de remolacha y otros granos.6 La cada de los precios agrcolas, sin embargo, devino un pnico en el otoo de ese ao. Entre julio y diciembre se registr una cada de 57% en los precios de las diez cosechas ms importantes de Estados Unidos, incluyendo el azcar. Para mayo de 1921, estas no se cotizaban ni a una tercera parte de lo que reciban en el verano de 1920. El punto ms bajo de la crisis de sobreproduccin, como tal, ocurri en diciembre de 1921. Los precios cayeron por debajo de los costos de produccin.

La crisis, sin embargo, no lleg a su fin con la desaceleracin de la cada de los precios de los productos agrcolas. A la sobreproduccin en el campo se uni una crisis crediticia. Confiados en la coyuntura econmica de 1914-1919, los agricultores comenzaron a endeudarse a gran escala. Las elevadas tasas de inters impuestas por los bancos parecan poca cosa, dada la inflacin del precio de la tierra para actividades agrcolas. El resultado fue un endeudamiento generalizado del campo a favor de la ciudad y los bancos. Con el abarrotamiento de los mercados, se esfum el crdito. En particular, los bancos reclamaron el pago inmediato de los prstamos a corto plazo y la ejecucin de hipotecas. A pesar de los intentos, incluso violentos, de los agricultores de crear una escasez artificial de sus productos, los bajos precios haban llegado para quedarse un buen rato. Cada empresa agrcola intent sobrevivir por s misma, contribuyendo de ese modo a una mayor anarqua y sobreproduccin. La crisis se extendi a la industria y no mostr algunos signos de recuperacin hasta 1924. Aun as, nada como la poca dorada de la agricultura estadounidense habra de repetirse. Todo el periodo de 1923-1928 estuvo marcado por un crecimiento desacelerado y la deflacin de la agricultura del imperio.7 En 1929 lleg el colapso.

La cada de los precios agrcolas se sinti severamente en la industria azucarera de Puerto Rico. En 1920, por ejemplo, el precio promedio de una tonelada corta de azcar exportada a Estados Unidos fue de $235, 88. Con un volumen total de exportaciones de esa mercanca ascendiente a 419,388 toneladas cortas, el valor anual de los embarques ese ao ascendi a $98, 923,750. Dos aos despus, la tonelada corta se cotizara a $86,86. Y, aunque la cantidad total de azcar exportada ascendi ahora a 469,889 toneladas cortas, el valor total de las exportaciones en 1922 fue tan solo de $40, 820, 333. Es decir, sufri una cada de 60%; lo que no fue muy distinto a la deflacin general de los precios de alimentos en Estados Unidos.8 Por los prximos tres aos, la libra de azcar promediara 5,6 centavos, hasta que en 1925 alcanza su punto ms bajo de 4,7 centavos.

Como era de esperarse, la crisis de 1919-1923 intensific los conflictos entre los azucareros nativos y las grandes centrales estadounidenses. Estas ltimas, al poseer la tecnologa ms avanzada y el control de los bancos, podan operar rentablemente en la coyuntura de precios bajos. Adems, algunas posean concesiones de irrigacin, que las exima de ese importante costo. Tal era el caso, por ejemplo, de la central Aguirre. Las ms pequeas, sin embargo, apenas sobrevivan. Muchas optaron por la venta de sus terrenos y mquinas, con la resultante centralizacin del capital en la industria azucarera del pas. Un caso importante fue el del sureste de Puerto Rico. Precisamente en 1924, la central Aguirre adquiere la central Machete y su embarcadero.9 Machete haba sido modernizada en la segunda dcada del siglo XX. Mediante esta compra, el emporio Aguirre adquiere dominio efectivo de todo el distrito azucarero del sureste, cuyas tierras eran consideradas las mejores para el cultivo de la caa en todo el pas. Ya para mediados de la dcada de los 20, tres grandes corporaciones controlaban ocho molinos que procesan 43,6% del azcar.10

 

Siguiendo el patrn de los precios agrcolas en Estados Unidos, fue muy poca la mejora del precio del azcar puertorriquea en el resto de la dcada. El promedio del precio por tonelada entre 1924 y 1929 fue de 90,468 dlares.11 No obstante, en ese periodo se inicia una de las fases ms aceleradas de concentracin y centralizacin de capitales en la industria azucarera de Puerto Rico, ahora dominada aplastantemente por los monopolios. Aunque la cantidad de acres sembrados se mantuvo constante, el volumen de azcar producida en la isla explosion. Entre 1924 y 1925 solamente, hubo un incremento de 47,5% en la molienda. Haciendo salvedad del ao 1929, en que la isla sufri los efectos del huracn San Felipe II, el aumento entre 1924 y 1932, o sea, pasando por el colapso del mercado de valores y la incepcin de la Gran Depresin, fue de 112 por ciento.12 Es esto, precisamente, lo que lleva a Pedro Albizu Campos a denunciar el que los grandes intereses azucareros en la isla, contrario a la propaganda del imperio, nunca entraron en crisis.13 La difcil situacin que vivi el pas en la dcada de los veinte, lejos de afectar negativamente a las compaas forneas en Puerto Rico, las puso en una situacin de mayor control de la industria azucarera local. Las ganancias eran extraordinarias. Y eso contino durante los primeros cuatro aos de la Gran Depresin.

Ciertamente, la expansin de la produccin de azcar en la isla entre 1924 y 1932 no estuvo desvinculada de la poltica arancelaria del imperio durante esos aos. Esto lo examin Albizu Campos, exhaustivamente, en sus escritos de 1930. Particularmente despus de 1929, nos dice el lder revolucionario, el desplazamiento del azcar cubana del mercado estadounidense persegua abrir un espacio adicional para las exportaciones de los monopolios estadounidenses operando en Puerto Rico.14 Sin embargo, la tarifa arancelaria, de por s, no explica el gigantesco incremento en el cultivo de caa y produccin de azcar a nivel local entre 1924 y 1932. Aqu entran, por necesidad, factores objetivos de la acumulacin del capital, en unas operaciones econmicas de carcter industrial avanzado.

La acumulacin de capital en el azcar: 1923-1926

Considerada por s misma, al margen de ejemplos y comparaciones, la produccin de azcar en Puerto Rico presentaba en 1920 dos conjuntos o crculos de contradicciones, que se condicionaban mutuamente. Aunque relativamente independientes en sus causas, estos conjuntos de factores y de tendencias recprocamente excluyentes se enroscaran entre s con el avance de la crisis de la tercera dcada del siglo XX. Para ser justos, hay que reconocer que la burguesa puertorriquea intent responder, con lo mejor de su talento (pues entonces lo haba ms que ahora), a los escollos planteados por la crisis de 1919-1923. La renuencia de los burgueses del patio a romper con el colonialismo, sin embargo, los llev a aliarse con el gran capital monopolista, en el impulso de medidas que intensificaran, en lugar de aliviar, las contradicciones de una economa ya casi totalmente volcada al exterior. Estos factores antagnicos, que a continuacin describiremos, hicieron explosin simultnea en 1929-1932, con el colapso final de los precios agrcolas y la Gran Depresin.

 

Primer crculo de contradicciones

El primer conjunto de contradicciones tena un fundamento natural. Con la expansin de 1917-1920 el cultivo de caa en Puerto Rico alcanz su extensin territorial mxima, su lmite casi absoluto. Si entre 1915 y 1924, gracias al sistema del riesgo del sureste, el promedio de extensin total de terrenos sembrados de caa fue de 231,701 acres; entre 1924 y 1931, sera apenas de 248,810 acres, o sea, un crecimiento de apenas 7,8%. Es decir, el proyecto monopolista de produccin de azcar de caa para la exportacin en grandes volmenes choc con las condiciones de topografa, geografa y clima de la isla.15 En 1923 reapareci el problema de la escasez de agua en el sureste.16 Ese mismo ao el gobernador Reilly orden un nuevo estudio de la hidrografa de Puerto Rico, convencido de que el sistema integrado por Carite, Patillas y Guayabal era insuficiente. En el centro de la isla, abundaba el agua; en el sureste, todava escaseaba. Las compaas azucareras queran tambin apoderarse del agua de Villalba, Ciales y Orocovis. En particular, soaban con la represa del Guineo y con el mejoramiento del sistema hidroelctrico vinculado a Toro Negro, para accionar las plantas de bombeo elctricas distribuidas por toda la regin caera del sur.17

Segundo crculo de contradicciones:

 

El segundo conjunto de contradicciones tena su base en el sistema capitalista y colonial de explotacin de Puerto Rico. La expansin de 1914-1920 agudiz dos caractersticas de la produccin de azcar en la isla: el empobrecimiento extremo de los suelos del sureste y la pauperizacin de los trabajadores de la siembra y cultivo de caa. Lo que se ha venido a conocer como la industria azucarera de Puerto Rico combinaba, en realidad, dos tipos de leyes de productividad del trabajo en conflicto. Por un lado, estaba el proceso de molienda, altamente maquinizado o, usando la expresin de Marx, industrializado. Por el otro, estaba la produccin de caa (siembra y cosecha) dominada por mtodos manufactureros muy por debajo de los estndares en la agricultura mundial e incluso del Caribe. En particular, los suelos no se araban a profundidad.18 Por el contrario, se surcaban y sembraban superficialmente a mano, una y otra vez. Dada la composicin de nuestros suelos, en que hasta los terrenos de caliza contienen un grado de arcilla, el resultado inevitable era el empobrecimiento de la materia orgnica.19 Adems, se utilizaba muy poco la fertilizacin natural. nicamente, el arado profundo con mquinas de vapor habra brindado una solucin a largo plazo a la cada de la fertilidad natural, a la muerte de suelos que otrora haban recibido elogios de los principales hidrlogos que llegaron a la isla en 1898. Entre 1914 y 1924, irnicamente, el principal obstculo al mejoramiento de la fertilidad de los terrenos del sureste fue el mismo factor que le haba dado una cierta ventaja comparativa a la produccin de azcar en la regin: los bajsimos salarios de los trabajadores de la siembra y cosecha de caa en Puerto Rico.20

Marx seal, una y otra vez, que la introduccin de maquinaria por el capitalista responde siempre a la necesidad de abaratar el costo de la fuerza de trabajo, mediante la ampliacin del ejrcito permanente de desempleados. Cierto es que la molienda de caa en la isla se efectuaba por mtodos tecnolgicos avanzados. Pero el componente principal del costo del azcar no era la molienda, sino la siembra y cosecha. Y en Puerto Rico, gracias a la destruccin de la pequea propiedad campesina, abundaba la fuerza de trabajo barata. De hecho, en los aos posteriores a la Primera Guerra Mundial, la agricultura estadounidense atraves lo que se conoce como su segunda revolucin tecnolgica, marcada por el uso de los nuevos tractores y arados de motor de combustin interna.21 En 1917 Henry Ford produce su primer tractor liviano de quema de gasolina, el Fordson. Poco tiempo despus, en 1923, International Harvester introduce el Farmall, y comienza a vender el primer tractor de siembra en surcos.22 La produccin de caa de azcar en la isla, sin embargo, estuvo al margen de los principales cambios tecnolgicos en la siembra y cosecha de productos agrcolas, porque ninguna maquina poda competir con los salarios miserables del pas. Al menos eso es lo que afirman los investigadores del Departamento de Comercio de Estados Unidos.23

La contradiccin, en su forma madura, madura surgi del impacto de la cada de los precios a partir de 1920. Con ello, la presin para bajar los costos de produccin, mediante el incremento de la productividad del trabajo, se torn crtica, en especial para los agricultores puertorriqueos. Cerca de 70% de la caa que procesaban las centrales en 1920 era cultivada por colonos en granjas de distintos tamaos.24 Dada la resistencia natural al empleo de maquinaria, provocada por los bajos salarios, los administradores de la colonia revivieron en 1924 la idea de ampliar el sistema de riego. Pero esto, lejos de resolver el problema, lo complic a largo plazo.

Por qu complic el problema? Simplemente porque, bajo el capitalismo, las leyes del avance de la productividad del trabajo operan en la agricultura, hasta cierto punto, con arreglo a sus propias determinaciones. La produccin de azcar sobre bases no mecanizadas es el mejor ejemplo, aunque no el nico. El incremento de la productividad del trabajo en la siembra y cosecha de caa no siempre abarata el costo del producto, en trminos de unidad o libra, sino que generalmente lo aumenta.25 Producir cada libra de azcar termina costando ms. Eso fue precisamente lo que sucedi en Puerto Rico entre 1915 y 1920, gracias al moderno sistema de riego. El incremento registrado en el rendimiento de toneladas de caa por acre, e incluso en las libras de azcar por tonelada de caa, no estuvo acompaado por una reduccin en el costo de la unidad del producto; o sea, en la libra de azcar. Todo lo contrario, lo aument. Si dejamos de lado el efecto de la tarifa arancelaria, encontramos que el sistema de riego borr, en realidad, la poca competitividad que tena la produccin de azcar en la isla en 1919. Los nicos productores que, en adelante, podran obtener grandes ganancias eran los que tenan agua gratis, por virtud de concesiones antiguas. Tal era, precisamente, el caso de las grandes compaas azucareras extranjeras, como la central Aguirre. El agua barata o gratis era fundamental para sus ganancias.

El papel del sistema de riego se amplific grandemente tambin por la introduccin de nuevas variedades de caa en la isla en respuesta a la enfermedad del mosaico.26 Ya no bastaba con el sistema de riego del sureste, sino que entre 1924 y 1931 el estado colonial, apoyado por los polticos anexionistas de la isla, impulsaron la desnacionalizacin de todas las corrientes de agua en el pas para el beneficio del gran capital estadounidense. Pocos procesos de confiscacin han sido efectuados bajo condiciones de tanta desigualdad para los expropiados: un rgimen colonial en una nacin cuyas masas proletarias y campesinas haban quedado reducidas a la miseria extrema. Y una burguesa local sin el ms mnimo sentido de identidad propia o decoro. Es decir, una desnacionalizacin para beneficiar al capital extranjero dominante del aparato de estado colonial. Ciertamente, con el desarrollo del sistema pblico de irrigacin, el gran capital bloque la posibilidad de confrontarse con una aspiracin local a cobrar rentas por el uso del agua.

 

Como sealamos, en 1929 los precios de los productos agrcolas se desplomaron por completo. La produccin de azcar en la isla se torn ms parasitaria; es decir, ms dependiente del agua gratuita, los salarios nfimos y la bonificacin arancelaria. La sobreexplotacin de las masas trabajadoras del pas haca innecesaria la verdadera transformacin tecnolgica de la industria. nicamente los grandes intereses azucareros estadounidenses continuaron gozando de grandes ganancias, simplemente por el volumen de sus capitales y la explotacin parasitaria de los colonos; y gracias tambin al crdito usurero y la estafa. Exprimieron al pas, dejando apenas los bagazos.

La crisis estall con una fuerza gigantesca en 1930. Nuestra clase obrera intent en vano responder. Igual hizo Pedro Albizu Campos, que se lanz a la lucha antiimperialista. Al final, los dos crculos de contradicciones se enroscaron el uno en el otro, para hacer de la dcada de los treinta una de crisis intensa y de lucha por la sobrevivencia de la nacin puertorriquea. Nuestra dependencia se hizo ms profunda. La burguesa de nuestro pas, en lugar de aprender de la crisis de 1919-1923, busc formas renovadas de conectarse al parasitismo del imperialismo en Puerto Rico. No es acaso eso mismo lo que est tratando de hacer hoy en pleno siglo XXI?

Notas:

 

1 Hurt, R. D. (2002). American Agriculture: A brief History. Indiana: Purdue University Press, pp. 231-235.

2 U.S. Department of Agriculture (1971). A history of Sugar Marketing. Washington: U.S. Government Printing Office, p. 22.

3 U.S. Department of the Interior. (1926). Twentieth-Fifth Annual Report of the Governor of Puerto Rico. Washington: Government Printing Office, p. 29.

4 Ibd., p. 27.

5 Chardn, C. (1932). The varietal Revolution in Puerto Rico. En lnea.

6 Shideler, J. H. (1957. Farm Crisis: 1919-1923. Berkeley: University of California Press, p. 46.

7 Hurt (2002), p. 263.

8 U.S. Department of the Interior. (1926), p. 27.

9 Tirado, Alexis. O. (2014). Historia de una ciudad: Guayama, 1898-1930. Caguas: Ediciones Bayon, pp. 155-156.

10 U.S. Department of the Interior (1926), p. 28.

11 U.S. Department of the Interior. (1928). Twenty-Eight Annual Report of the Governor of Puerto Rico. Washington: Government Printing Office, p. 12.

12 Chardn, C. (1932).

13 Albizu Campos, P. (1973). Obras Escogidas, 1923-1936, Tomo I. san Juan: Editorial Jelofe, pp. 111-115.

14 Dalton, J. E. (1937). Sugar: A Case Study of Government Control. New York: McMillan, p. 65.

15 U.S. Bureau of Foreign and Domestic Commerce. (1917). The Sugar cane Industry. Washington: Government Printing Office, p. 241-244.

16 U.S. Department of the Interior. (1928). Twenty-Third Annual Report of the Governor of Puerto Rico. Washington: Government Printing Office, p. 35-37.

17 U.S. Bureau of Foreign and Domestic Commerce. (1917), p. 260.

18 Ibid, p. 255-257.

19 Ibidem.

20 U.S. Bureau of Foreign and Domestic Commerce. (1917), p. 25-68.

21 Hurt, R. D. (2002), pp. 231-235.

22 Hurt, R. D. (1991). Agricultural Technology in the Twentieth Century. Kansas: Sunflower University Press, pp. 9-29.

23 U.S. Bureau of Foreign and Domestic Commerce. (1917), p. 256.

24 Ibid, p. 252-253.

25 Ibid, pp. 25-29.

26 Chardn, C. (1932).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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