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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-12-2005

Tras el teln electoral

Txente Rekondo
Rebelin


Las elecciones parlamentarias en Iraq suponen un nuevo paso dentro de la estrategia marcada y teledirigida desde Washington. Mientras que muchas voces, tanto dentro como fuera de aqul pas, se alzan para denunciar una elecciones que no cumplen ninguno de los mnimos exigidos en cualquier cita electoral equiparable a las que conocemos por estos parajes, los idelogos neoconservadores de la Casa Blanca ven cmo avanzan en la lnea marcada hace tiempo.

Paralelamente al desarrollo de estas elecciones, y a los movimientos posteriores en funcin de las diferentes sumas y alianzas aritmticas para formar un nuevo gobierno, Estados Unidos lleva tiempo trabajando en una nueva poltica, o tal vez la misma bajo otro manto, que le permita llevar adelante una salida militar honrosa de una situacin cada vez ms empantanada militar y econmicamente.

A finales de noviembre Bush pronunci el famoso discurso "Estrategia Nacional para la victoria en Iraq", base de lo que puede ser el devenir norteamericano en ese pas. Si bien el discurso est perfectamente maquillado con terminologa victoriosa, rechazando trminos ambiguos y realzando la victoria final del proyecto norteamericano, una lectura ms detallada del mismo permite ver algunas fisuras en los planes iniciales. Los "ocho pilares" sustentan las ideas que todos conocemos. Acabar con "la resistencia y el terrorismo", permitir una transicin hacia la democracia, fomentar las instituciones democrticas y "ayudar" en el desarrollo econmico, al tiempo que se busca el apoyo internacional para Iraq y este proyecto.

Salida militar

Una de las frases que ms se pronuncian en voz baja en los crculos militares y polticos norteamericanos es la "salida militar" de Iraq. Esta decisin parece que puede estar madurando en los crculos del poder en Washington, pero al mismo tiempo su definicin y materializacin tardar algn tiempo. Toda una serie de variables confluyen a la hora de entender esas "dificultades tcnicas" que alegan algunos portavoces militares.

Esas mismas fuentes apuntan a que podra tratarse de una salida escalonada, en diferentes fases, de forma ordenada y en ningn caso dando la imagen de medida apresurada. Y para entender esto, planean en la mayora de los anlisis un importante nmero de dudas, que los propios dirigentes norteamericanos estaran valorando. Una de ellas sera en torno a los problemas logsticos que acarreara esa salida. No podemos olvidarnos que EEUU lleva a delante una campaa mundial "contra el terror", y que en esa lnea justifica, de malas formas, la invasin de Iraq y la posterior construccin de decenas de bases militares en el pas. Qu sern de stas si EEUU sale del pas? Como seal un militar norteamericano, "los analistas aficionados hablan de la estrategia, los autoproclamados profesionales hablan sobre las tcticas, mientras que los verdaderos profesionales lo hacemos sobre logstica".

Otra de las pesadillas que planea sobre EEUU es la escenificacin final de esa posible salida. En la mente de todos estn las salidas de Vietnam, Lbano, e incluso la derrota de los soviticos en Afganistn, que plasm en el colectivo de muchos pueblos una clara imagen de las potencias derrotadas por enemigos tericamente ms dbiles, al tiempo que anim a otros a tomar el mismo camino de lucha contra las ocupaciones de esas potencias en sus pases. Y Bush y sus asesores son conscientes de que eso podra repetirse, con la consiguiente carga negativa para su poltica de dominacin global.

Contradiccin

Conforme parte de la estrategia norteamericana se est desmoronando, surgen sobre el tapete importantes contradicciones de cara a los prximos movimiento de Washington. Parece que su triste destino en Iraq le lleva a depender cada vez ms de sus ms acrrimos enemigos, al menos si quiere lograr una "salida honrosa". Las divisiones que existen dentro de las estrategias de los diferentes grupos resistentes, los enfrentamientos puntuales de stos con los movimientos jihadistas son realidades que en estos momentos son aceptadas por la Casa Blanca. El ltimo discurso de Bush es bastante elocuente, ya que hasta la fecha los norteamericanos slo reconocan dos tipos de resistencia, los llamados "terroristas" y "los seguidores del Baath". Sin embargo hace unas semanas el presidente estadounidense mencion una tercera faccin, "los que rechazan la ocupacin y las instituciones emanadas de stas".

Algunas informaciones apuntan que podran estar dndose los primeros contactos formales con algunos de los dirigentes de los grupos guerrilleros, aunque todava es pronto para augurar movimientos de peso.

El crculo de contradicciones de EEUU es todo un frenazo para sus intenciones iniciales. En estos momentos son conscientes de que por un lado necesitan a los lderes chitas para "poder buscar un pacto de proteccin para la minora sunita del pas", y al mismo tiempo ve que es necesaria la participacin de los dirigentes de la guerrilla para buscar alguna salida negociada y frenar as el probable ascenso de los movimientos y las opciones jihadistas en Iraq. Pero adems en ese tablero resulta indispensable el papel que desempee Irn, uno de los "enemigos ms perseguidos por Washington". Cualquier actitud que este pas adopte hacia la poltica de el Iraq ocupado ser determinante en el devenir del futuro de los norteamericanos all.

Alguna clave

La situacin en Iraq se puede volver ms insostenible tras las elecciones de perdurar la ocupacin, pero adems, una de las claves para entender mejor la situacin actual radica en el reconocimiento de la guerra y ocupacin de Iraq no es un problema militar, sino poltico. De esta manera puede resultar ms sencillo comprender el rechazo de buena parte de la poblacin hacia esas instituciones ilegitimas, al tiempo que puede permitir buscar una salida negociada a la situacin. Y dentro de esta lectura, la salida de las tropas ocupantes es una condicin necesaria e imprescindible para que sea la poblacin iraqu la que decida libremente su futuro.

Algunas fuerzas buscarn asentar el status propuesto por los norteamericanos, conscientes de que en el fondo sirven para sus intereses, otros en cambio rechazarn cualquier utilizacin de ese montaje extranjero, tambin conscientes de que lo contrario puede suponer su marginacin de las riquezas y de los crculos de poder y decisin del pas. Tambin estarn los que aprovecharn la diferencias ideolgicas para buscar movimientos manipuladores e incluso un escenario de enfrentamiento civil, siguiendo la lnea de cuanto pero mejor.

Para avanzar en una u otra direccin es necesario tiempo, de ah que aventurar a describir escenarios en el futuro Iraq dentro de unos meses es un riesgo y una insensatez. Los hechos han demostrado en estos aos de ocupacin que las primeras lecturas de algunos analistas se basaban ms en las "ganas de cada uno" que en el conocimiento de la realidad o de datos cercanos a las mismas, ms all de las habituales fuentes de informacin occidentales.

Despus de estas elecciones el panorama seguir en buena medida igual o peor que en la actualidad, pero detrs del teln electoral se seguirn moviendo al mismo tiempo los resortes de unos y otros, y no olvidemos que todos buscarn inclinar la balanza de su lado, y que tal vez la solucin pase por la bsqueda del equilibrio de esa misma balanza, pero ajena en todo caso a cualquier mano norteamericana o aliada.

GAIN



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