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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-06-2018

Desde Amrica Latina, mirando a Trump en Singapur

Iroel Snchez
La pupila insomne


Pasan los das y siguen las interpretaciones y los anlisis. El encuentro entre los Presidentes de los Estados Unidos y Corea del Norte en Singapur este 12 de junio ha sido denominado la reunin del siglo por no pocos medios de comunicacin.

Despus de que la tensin se elavara hasta el borde de la guerra nuclear, la humanidad respira aliviada porque al parecer se ha encontrado un camino de distensin en una de las zonas que desde la dcada del cincuenta del siglo pasado ha estado siempre en las pginas que recogen los conflictos con menos esperanza de solucin.

Los Demcratas y Republicanos que se han alternado en la Casa Blanca desde 1950 han mantenido a miles de kilmetros de su territorio una presencia militar de ms de 20 mil norteamericanos y la capacidad para emplear all las armas atmicas que el General Douglas MacArthur deseaba utilizar cuando el podero militar estadounidense fue incapaz de ganar en la pennsula coreana la guerra contra el comunismo.

El que tal vez sea el menos diplomtico de los Presidentes que ha tenido Estados Unidos ha dialogado con un loco, sangriento dictador, y muchas denominaciones similares que dirige Corea del Norte, e incluso ha llegado con l a acuerdos que suponen la desnuclearizacin de la pennsula coreana. La personalizacin de la poltica que suelen hacer muchos medios de comunicacin relaciona poco lo que acaba de suceder con la lectura objetiva que pueden haber hecho los militares estadounidenses de la capacidad norcoreana para hacer pagar un alto precio a Wahgington de concretarse las amenazas que hace pocos meses profieriera Donald Trump al respecto.

La sonrisa y amabilidad que ha mostrado Trump en Singapur con quien desde la tribuna de la ONU llam hombre cohete dan la razn a quienes luego de aquel episodio plantearon que las amenazas proferidas desde EE.UU. solo haran que los norcoreanos se unieran ms que nunca y apoyaran ms a sus autoridades mientras que en el Sur de la pennsula ganaran ms apoyo las posiciones que buscaban un entendimiento entre las dos Coreas. Tambin como consecuencia de aquellas tensiones ha crecido el papel de China como garante de la estabilidad regional en su interlocucin con Kim, adems del fortalecimiento de la alianza de Pekn con Rusia.

En medio de un conflicto econmico y poltico con los europeos por el acuerdo nuclear con Irn y los aranceles a importaciones significativas, de una abierta guerra comercial con China, la reunin con Kim ha matizado la imagen de Trump, incluso hay quienes habla ya de legado, y tambin ha dado razn a los iranes en su camino de endurecer su postura ante la ruptura por Washington del pacto que haban acordado con Obama. Pareciera que una vez ms los dbiles slo pueden recibir bofetadas desde la Casa Blanca.

Entonces, qu podemos esperar en Amrica Latina de Trump si a sus aliados europeos, unidos hace dcadas en una fuerte organizacin poltica y econmica, los trata con tal arrogancia y a los chinos, considerados la mayor potencia emergente se les pretende imponer un rgimen comercial desfavorable? Con los procesos de integracin debilitados, con una CELAC en franco retroceso y ni la Cumbre de las Amricas reconocida como escenario de dilogo con la regin que merezca la presencia del Presidente de EE.UU., los vecinos sureos del gigante norteamericano no pueden recibir de Washington otra cosa que no sea desprecio.

Como un smbolo de los tiempos que corren, el mismo da que Trump se reuna en Singapur con Kim Jung un, llegaba a Panam el expresidente Ricardo Martinelli , extraditado desde Estados Unidos, sin que sus servicios a la CIA a solicitud de Obama para escandalizar con el pretexto de un barco norcoreano que transportaba armamento defensivo obsoleto para ser reparado y devuelto a Cuba le sirvieran de atenuante.

Aunque no lo reconozca, los frutos de la estrategia de Obama, comenzada con el golpe militar de 2009 contra Zelaya en Honduras, le han permitido al dueo de la Trump Tower tener una Latinoamrica sin gobiernos de izquierda en la mayora de los pases, con una capacidad de contestacin colectiva muy disminuida y en la que ni el servilismo ms abyecto merece atencin. Un Donald Trump tratando con un mnimo de respeto a los latinoamericanos y sentndose a negociar con ellos solo es posible si se revierte esa situacin.

( Al Mayadeen )

Fuente: http://lapupilainsomne.wordpress.com/2018/06/18/desde-america-latina-mirando-a-trump-en-singapur-por-iroel-sanchez/



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