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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-06-2018

La Revolucin liberal como anlisis y simiente

Pablo Mriguet​
Revista Crisis (Ecuador)


Los estudios sobre la Revolucin Liberal, con sus excepciones, suelen tener dos aristas. Por una parte, se la entiende como un acontecimiento aislado, de emergencia popular casi espontnea contra el conservadurismo serrano, que tena sumido al pas en una suerte de Edad Media criolla. Esta caracterizacin tiene la dificultad de no observar las particularidades de un proceso histrico en su dimensin ms amplia (nacional e internacional, as como una simplificacin del conservadurismo). Del otro lado, paradjicamente, se la mira como un proceso tan amplio que se hunde en la imposibilidad de la accin social. Con esto me refiero a que la Revolucin Liberal ha sido estudiada como producto de una serie de "consecuencias estructurales" del devenir nacional. Ambas posturas cometen un error fundamental la una desde la inmediatez de la heroicidad y la otra desde la mentalidad academicista : extraen del anlisis al sujeto histrico como forjador de la vida humana. Dicho sea de paso, otro problema de la segunda tendencia es el de la caracterizacin del proceso, y no de cuestionarse, conceptualmente, qu entiende por proceso histrico.

Por supuesto, habra que definir qu se entiende por sujeto histrico. Por motivos de espacio, se podra decir, llanamente y con vaguedad, que es aquel elemento de praxis social que construye la realidad mediante la transformacin material, y que a su vez redefine mediante el sostenimiento, transformacin o destruccin de una forma de vivir la propia sociedad que lo contiene (tanto a nivel ideolgico como material). Muchos tienden a decir que el sujeto histrico equivale a las clases populares; ello ignora que toda clase social existe en las disputas, alianzas, contradicciones, visibles o no, con otras clases sociales. Si la lucha de clases es el motor de la historia, el sujeto histrico es el conductor. As, tenemos que la primera visin tiende a ver en la simple emergencia espontnea una forma de cambio social, mientras que la otra termina por reducir la participacin activa de las clases sociales a un engranaje invariable.

La Revolucin Liberal, pues, tiene que ser entendida como una gran confluencia de condiciones histricas, sin duda, pero tambin como un proceso imposible sin la toma activa de conciencia de ciertos grupos sociales que aceptaron el reto de la transformacin del pas. Una buena parte de la historiografa ecuatoriana, especialmente la de corte economicista, asume que las diferencias entre el aperturismo o no de la economa nacional produjeron la posterior disputa poltica que enfrentara a la Costa liberal y a la Sierra conservadora. El problema de este anlisis, interesante en la medida que problematiza la visin de hroes y villanos de la historiografa clsica, es que minimiza a los sectores populares como simples actores secundarios que apoyaban o no las medidas de los "polticos" (y con ello entindase a las oligarquas). No obstante, hay algo de cierto en ello: las clases populares, desde antes hasta hoy, pujan en Ecuador, con mayor o menor suerte e intensidad, por la formacin de estructuras llmese partidos, movimientos, gremios, etc. que constituyan instituciones que no se divorcien de sus bases populares (pinsese en la Sociedad Civil de la que habl Gramsci). En todo caso, volviendo al tema, la aparente orfandad de una institucionalidad poltica clsica no debera ser un impedimento para considerar a los sectores populares como actores fundamentales en la historia nacional. Si nos cuesta esclarecer esto es porque an tenemos trabas del liberalismo terico en nuestras formas de entender el pasado, y el prejuicio de creer que las clases sociales dominadas no tienen formas propias de organizacin.

Precisamente, un gran ejemplo de emergencia y actuacin social fue la de los sectores populares en la Revolucin Liberal. Pese a que participaron muchos grupos sociales, las llamadas Montoneras lograron una especie de primaca al interior de las bases ms beligerantes de la Revolucin. De claro contenido popular, especialmente costeo (aunque no de manera exclusiva), las Montoneras lograran generar espacios de movilizacin popular consciente y decidida. Con excepcin de ciertos pequeos propietarios, estos grupos tenan un claro origen campesino. Esto les llev a entender que el problema de la propiedad era un asunto que iba ms all de los mandatos divinos. En este sentido, la propiedad estaba enlazada a los poderosos designios liberales: la propiedad como un derecho asequible. Por ello, el sentido fundamental era el de libertad, tanto de la "opresin" terrateniente como de ciertas reglas ideolgicas impuestas por los estratos ms reaccionarios de la Iglesia. Ms all de los ejrcitos ocasionales que lograban armar los grandes jefes del progresismo decimonnico (los marcistas, Urbina con una mencin especial, Veintimilla si cabe , etc.), el liberalismo revolucionario de la poca en que mandaba La Argolla (gobiernos que agruparon a los sectores ms moderados del liberalismo y el conservadurismo) logr convertirse en el dirigente de muchas de las reivindicaciones que exigan las Montoneras. Este fue el acierto histrico que le permitira al liberalismo revolucionario acceder al control del Estado mediante una larga lucha armada y la implantacin de su ejrcito como unas fuerzas armadas nacionales relativamente estables.[1] Sin embargo, esta alianza pujara en sus lmites.

Tras la toma del poder en 1895 y el primer gobierno de Alfaro, el sector ms cercano al radicalismo buscara romper con una alianza frgil, lo que luego se denominara "placismo" (el ala del liberalismo que curiosamente implant medidas severas contra el clero pero que al mismo tiempo abri un abanico de alianzas con los conservadores). Sin embargo, el endeble acuerdo entre alfaristas y placistas se quebrara definitivamente desde 1911 hasta el asesinato de Eloy Alfaro. Lo que vendra luego con la Rebelin de Concha ya seran las ltimas brazadas de una organizacin poltico militar que se agotaba. Los sectores populares ms radicales del pas en alianza con la naciente burguesa financiera, comercial y agrcola tomaron el Estado, pero estos ltimos sabran cmo sacar del juego estatal a los primeros.

El liberalismo radical, que contendra las futuras semillas de la lucha socialista en el pas, sera derrotado, y con ello la oportunidad de una participacin ms activa en la organizacin del nuevo Estado liberal. Paradjicamente, este ha sido el sino recurrente de los sectores populares revolucionarios. Sin embargo, la Revolucin liberal visibiliz a un gran segmento de la poblacin que sala de las lgicas del "buen gobierno", y esto sera algo a lo que las lites siempre despreciaran y temeran desde 1895 hasta el 2018. Y esa es la razn por la cual las lites de este pas (econmicas y polticas) miran a Alfaro con un respeto sospechoso. Su figura simboliza un proyecto que an no logra concluir (una parte de la dbil burguesa actual lo ansa y otra la desprecia, al estilo de los plutcratas del siglo XX), pero tambin huele a pueblo, y eso les da alergia.

Nota:

[1] ​​ Claro que podramos preguntarnos: es mrito o consecuencia ineludible, tanto de las burguesa comercial y agrcola y los campesinos costeos como con los habitantes de Pars para con la burguesa francesa, el ser dirigente de las sublevaciones populares pro liberales?

Fuente: http://www.revistacrisis.com/debate/la-revolucion-liberal-como-analisis-y-simiente


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