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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-06-2018

Cmo ser contemporneos de Pessoa?

Miguel Casado
Rebelin


Resulta difcil ahora reconstruir las sensaciones que tuve al leer por primera vez poemas de Pessoa, seguramente a principios de los 80; me vienen a la cabeza algunos de los atribuidos a Alberto Caeiro: el afn por devolver las cosas los rboles, el ro, los elementos de la escena rural de El guardador de rebaos a su desnuda realidad, por delimitarlas con una palabra justa y cristalina que excluya otros sentidos, interpretaciones, cualquier clase de misterio; un nominalismo estricto que se opone, por ejemplo, a hablar de naturaleza, porque lo que as llamamos seran simplemente "partes sin un todo". Me vienen a la cabeza tambin poemas de lvaro de Campos, no las grandes y extensas "Odas" de 1914-1917, sino otros posteriores, como el que cuenta un viaje en coche por la carretera de Sintra, haciendo de l una aguda experiencia de la falta de finalidad de los actos, de aislamiento respecto a todo lo exterior; el poema se mueve con el coche, fluye aunque parecera fatalmente cerrado, explica la vida sin que uno se la explique. Es imposible saber qu queda en esto de aquella sensacin primera de lectura, qu se ha ido adhiriendo despus; pero s que el impacto fue enorme, que estableci una relacin personal.

En los aos siguientes fui leyendo todo lo que estaba traducido Llardent, Crespo, Campos Pmpano, como aquel deslumbrante Libro del desasosiego; tambin estudios, un nmero inolvidable de la revista Poesa, alguna biografa, me fui asomando a los textos en portugus. En ese proceso, junto a la huella que dejan las palabras, junto a la resonancia dolorosa de una vida, prevaleca la fascinacin por el proyecto, el mecanismo de los heternimos: esos personajes con vida propia, distintos del autor y entre s, que firman libros y poemas, tienen su potica diferenciada y su pensamiento, que discuten y disienten y tambin disfrutan de un peculiar compaerismo, el de compartir escena en el mismo solitario teatro del drama em gente. Lo que se ha escrito sobre Pessoa habla especialmente de ellos, reconstruye su gnesis, propone interpretaciones; de algn modo, aquel latigazo de Rimbaud, "yo es otro", encuentra aqu su prctica y su relato, reformulando los vnculos entre vida y escritura, sujeto y experiencia, identidad y pluralidad del yo. Esto es sabido y, tambin, las monumentales dimensiones que Pessoa adquiri, el lugar propio en el curso del siglo XX que para nosotros conserva.

Cuando hace pocos aos, movido por un amistoso proyecto editorial, decid volver a Pessoa de manera sistemtica, preguntarme qu haba sido de aquella relacin personal, vi que necesitaba lo que Caeiro llama "aprender a desaprender", lo que describe como "raspar la tinta con que me pintaron los sentidos". Cmo recuperar el contacto con los poemas?, cmo pensar que realmente los lea y no estaba reemplazndolos por lecturas sobrevenidas?, por un mito, una imagen de ese poeta ya clsico y legendario? Tuve la sensacin ahora no s si injusta de que dos aspectos se haban comido la obra de Pessoa, la centralidad de sus textos: uno era el filolgico y editorial, la publicacin ininterrumpida del enorme e informe legado el clebre bal que dej a su muerte, y todas las discusiones y polmicas aadidas; el otro eran los propios heternimos, pues todo pareca leerse pensando en cmo interpretarlos, cmo explicarse su funcin para el autor, las relaciones entre ellos, el sistema psicolgico o filosfico o literario que en su constelacin tejan. Pero lo que en el origen a m me haba ganado eran los poemas, el calambre de su voz: no era esto lo que haba hecho de Pessoa una referencia forzosa de la poesa moderna?, sus poemas, y no todo lo dems?, no era un poeta, antes que ninguna otra cosa? Y entonces, si esto fuera as, habra que restablecer las prioridades.

De este modo lo veo: como un poeta inmenso, capaz de producir poticas plurales, todas de alta intensidad, y de componer en la multitud de sus voces (no solo las de los heternimos, sino las que van cambiando y quebrndose dentro de cada uno de ellos) un espacio de escritura inseparable de la vida, por donde esta fluye ajena a todo, ajena a quien la vive, objetivada en unos seres que se hacen y deshacen segn los atraviesa. La escritura de Pessoa sera esa mutabilidad y ese movimiento; pero tambin y aqu, en ocasiones, parece que su proyecto estalla y se reconduce a un cauce nico el obsesivo mantra de quien se siente arrasado por un dolor existencial implacable y sin ancdota. Todo est ah por el poder de su poesa, y ese poder es un trabajo de la lengua que quiz todava no hemos sabido explicarnos; por eso Pessoa no se convierte del todo en monumento, sigue operando como ncleo de energa activa donde las poticas de ahora encuentran an sus propias preguntas, las vas abiertas para explorarse.

Despus de hablar de pluralidad, de asumir que por ejemplo Ricardo Reis surge como mtodo de Pessoa para negarse a s mismo, para contraponerse a sus convicciones poticas ms firmes, despus de esto, quiz sea un disparate afirmar lo que sigue; pero al leer aprecio que esas preguntas, esas vas, son sobre todo tres, que me parecen repetirse a travs de las diferencias. Una es el trabajo que se realiza en el lmite entre el verso y la prosa "escribo la prosa de mis versos", la indagacin de hasta dnde se puede llegar sin traspasar ese lmite, pues Pessoa sigue creyendo que la poesa necesita el verso y logr escribir, junto a muchos versos medidos, un verso libre de ilimitada virtud de apertura y reinvencin. Otra va es la intuicin de una potica sin metforas, en que la exactitud literal de las palabras se desliza en tautologas y repeticiones, en el juego de las negaciones y el movimiento sintctico, hasta alcanzar tal vez una imposibilidad: que lo exacto sea lo que est fuera de s, fuera de lugar, propio y ajeno a la vez. La tercera es la quiebra de la categora de obra, ante ese fluir continuo de escritura que se resiste a la articulacin y a cualquier manera de acabado. Por los tres caminos queda mucho que andar. Tener esto presente, intentarlo, quiz sea una de las formas de lo que Alain Badiou propona a sus colegas filsofos en el ttulo de un ensayo extraordinario: "Una tarea filosfica: ser contemporneo de Pessoa". Tambin, una tarea potica. Y de la vida ya no me atrevo a aadir ms.

Lecturas:

Las ediciones de la obra de Fernando Pessoa son innumerables y en continuo aumento; como estn al alcance de todos, no parece necesario citarlas, ni siquiera las traducciones histricas a las que el artculo alude. El mencionado "amistoso proyecto editorial" es el puesto en marcha por Abada Editores, en Madrid, para publicar toda la poesa pessoana; en traducciones de Juan Barja y Juana Inarejos han ido apareciendo, acompaados por ensayos mos que han servido de prlogo, los volmenes correspondientes a Alberto Caeiro, lvaro de Campos, Ricardo Reis y el libro Mensaje; est en preparacin el primer tomo de la poesa ortnima, la firmada con el nombre del propio autor.

Alain Badiou, "Une tche philosophique: tre contemporain de Pessoa", en: Colloque de Cerisy, Pessoa. Unit, diversit, obliquit. Edicin de Pascal Dethurens y Maria-Alzira Seixo. Paris, Christian Bourgois, 2000.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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