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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-06-2018

Alemania: el proyecto de Sahra Wagenknecht
Un nuevo movimiento a imagen de la France Insoumise

Manuel Kellner
Viento Sur


Sarah Wagenknecht es portavoz del grupo parlamentario de Die Linke (La Izquierda) en el Bundestag, junto con Dietmar Bartsch. Proviene del ala anticapitalista del partido y durante mucho tiempo ha sido su portavoz ms popular. Ella y su marido, Oskar Lafontaine, ambos muy presentes en los medios de comunicacin, lideran desde hace algn tiempo un agrupamiento informal, al que la gente puede adherirse por internet (Team Sarah), que aboga por la creacin de un nuevo movimiento poltico a imagen de la France Insoumise (FI) de Jean-Luc Mlenchon. Anuncian que este movimiento se lanzar en septiembre de 2018, no para competir con Die Linke, sino para presionar a los dems partidos a favor de una poltica ms social.

En este contexto, algunas posiciones desarrolladas por Wagenknecht y Lafontaine se sitan a la derecha no solo el ala anticapitalista del partido, sino tambin del programa oficial de este. El enemigo designado ya no es el capitalismo como tal, sino el capitalismo neoliberal desbocado. Las fronteras abiertas son a su juicio un proyecto de la burguesa neoliberal para exacerbar la competencia entre los de abajo y de este modo debilitar a la clase trabajadora y rebajar los salarios reales. La defensa de las conquistas democrticas pasa entonces por la defensa de la soberana de los Estados nacionales frente a la Unin Europea y los proyectos (por ejemplo, de Macron) de reforzar la integracin europea en su seno. En suma, el proyecto de Wagenknecht y Lafontaine aspira a debilitar a la extrema derecha, a contrarrestar el ascenso electoral de Alternative fr Deutschland (AfD, partido xenfobo) y a atraer a sectores asalariados y precarizados alemanes que, descontentos con la socialdemocracia del SPD y seducidos por la demagogia de la AfD, no se reconocen en las posiciones de Die Linke que, segn Wagenknecht y Lafontaine, hace caso omiso de sus temores con respecto a la competencia de los inmigrantes.

En una entrevista en Mediapart, Sarah Wagenknecht explica con razn que el proyecto tradicionalmente asociado a la derecha gubernamentalista de Die Linke ha dejado de ser realista:

Este proyecto de unin de las izquierdas no es mayoritario actualmente. El SPD obtiene en estos momentos el 17 % de las intenciones de voto y, aunque siga en el gobierno, podra sufrir un declive rpido. Por lo dems, el SPD de ahora est muy lejos de las posiciones tradicionales de la socialdemocracia. Es la tercera vez que participa en una gran coalicin con el partido conservador de Merkel.

La crisis electoral bastante terrible del SPD tiene que ver con el hecho de que este partido no ha roto nunca con la Agenda 2010 y sus feroces contrarreformas. Esto es lo que motiva, segn Wagenknecht, el proyecto de lanzar un nuevo movimiento amplio, centrados en temas sociales:

Previamente, los socialdemcratas llevaron a cabo las reformas liberales de la Agenda 2010 de Gerhard Schrder, que representa lo contrario de una poltica de igualdad y de proteccin social. Esto ha llevado a la creacin de un enorme sector de bajos salarios en Alemania, que provoca a su vez una enorme inseguridad social. Todas esas cosas no tienen nada que ver con nuestro programa poltico. Por eso estamos preparando el lanzamiento de un gran movimiento popular, abierto a todas las buenas voluntades de izquierda. Deber reunir a quienes todava creen en ciertos elementos de una poltica socialdemcrata clsica.

Wagenknecht no desea, segn ella, volver a la situacin de comienzos de la dcada de 1970. Sin embargo, lo que opone al neoliberalismo y al capitalismo desenfrenado es sobre todo un Estado de bienestar nacional con ms seguridad social y ms proteccin contra los efectos perversos de la globalizacin capitalista. La solidaridad internacional de los trabajadores y oprimidos casi ni se menciona en su discurso poltico. Para ella, es el Estado el que debe proteger a las personas, y sobre todo a las ms desfavorecidas:

Quiero decir con esto que queremos promover los valores de un Estado ms social, salarios ms altos y ms justos, una poltica exterior europea autnoma, una poltica de desarme, etc. No se trata, desde luego, de volver al programa socialdemcrata de la dcada de 1970. El mundo ha evolucionado y hay que modernizar. Con respecto a las pensiones, por ejemplo, no se trata de remozar el antiguo sistema, sino de crear un nuevo seguro en el que cotizar todo el mundo, desde el funcionario hasta el autnomo, y no solo el trabajador asalariado, como ahora. Se trata de proponer un programa en que el Estado proteja a la gente de un capitalismo desbocado, de una globalizacin dirigida por las multinacionales y de una competencia exacerbada por el dmping social. Queremos reconstruir un Estado que impulse una poltica a favor de la mitad menos favorecida de la poblacin y de quienes son los perdedores en la situacin actual.

No son muchos los afiliados y las corrientes del partido Die Linke que apoyan el proyecto de Wagenknecht y Lafontaine. Adems, no est claro cul ser la magnitud de la respuesta positiva al llamamiento a crear el nuevo movimiento en septiembre. Las crticas al proyecto en el debate en el seno de Die Linke, articuladas de manera contundente sobre todo por la Antikapitalistische Linke (Izquierda Anticapitalista, corriente organizada del partido), se sitan en tres distintos niveles de argumentacin.

En primer lugar, se reprocha a Wagenknecht y Lafontaine que no hayan sometido sus propuestas a las instancias del partido y a sus debates y decisiones. En efecto, Wagenknecht se apoya en su popularidad personal, en su presencia en los medios y en sus seguidores polticos personales para cortocircuitar cualquier debate controvertido sobre su planteamiento en el seno del propio partido. La dinmica polarizadora de su propuesta en el seno del partido parece tener que ver con la rivalidad con los dos portavoces del partido, Katja Kipping y Bernd Riexinger. Este ltimo acusa a Wagenknecht y Lafontaine de adaptarse excesivamente al discurso de la AfD y del populismo de derechas cuando rechazan reivindicaciones como la de fronteras abiertas por temor a perder la posibilidad de influir polticamente en sectores de la poblacin alemana desfavorecida. En tercer lugar, no solo el ala izquierda del partido teme que el lanzamiento del nuevo movimiento podra restar fuerza al propio partido Die Linke. Dado que Wagenknecht y Lafontaine no dejan de repetir que la FI de Mlenchon es a su juicio un buen ejemplo, este temor es perfectamente comprensible, dado que la FI se construy sobre las cenizas no solo del Front de Gauche, sino tambin del Parti de Gauche francs.

No obstante, el argumento de Wagenknecht de que Die Linke no ha podido hasta nueva orden aprovechar plenamente de la crisis electoral del SPD est en lo cierto:

La principal alternativa que me oponen es que todos los que estn descontentos con la situacin no tienen ms que unirse a Die Linke. Ol! Pero eso no funciona. Hace aos que esperamos que los electores del SPD decepcionados vengan a unirse a nosotros. La realidad es que desde 1998 el SPD ha perdido ms de 10 millones de electores. Y nosotros hemos ganado 2 millones. Por tanto, hay por lo menos 8 millones de electores que no nos han apoyado.

A la pregunta de si el temor a crear un partido que compita con Die Linke est justificado o no, Wagenknecht contesta de manera disuasoria:

No. Crear un partido no me parece ser una etapa obligatoria. El objetivo del movimiento es presionar a los partidos para obligarles, ante todo al SPD, a realizar una poltica ms social.

Entonces, se trata de no seguir el cacareado ejemplo de la FI de Mlenchon? No es fcil comprender todo esto. De todas maneras, me parece que existe una relacin entre la orientacin, si se quiere, populista de izquierda y las formas de organizacin de la FI y del movimiento que Oskar y Sarah quieren lanzar: las personas normales pueden adherirse al mismo, pueden venir a aplaudir, pero no pueden participar en la elaboracin las posiciones y preparar las iniciativas: en ese bonito mundo nuevo, son los tribunos quienes hacen todo y deciden todo.

En cuanto al contenido, en mi opinin hay que tomarse en serio el argumento de la competencia y de las inquietudes populares formulado por Wagenknecht:

As, los refugiados, que tambin son pobres, buscan viviendas sociales, es decir, en barrios modestos, por no decir desfavorecidos. Ahora bien, en Alemania existe una gran escasez de viviendas sociales, pues el gobierno ha preferido aplicar una poltica de austeridad. La competencia en el mbito de la vivienda se agudiza a medida que vienen refugiados. La situacin se ha deteriorado tanto en numerosas escuelas que no se encuentran precisamente en los barrios ricos y que ya tenan problemas graves antes de 2015. Finalmente, en el sector de bajos salarios, donde se emplea a trabajadores poco cualificados, la competencia es feroz. Creo que en estos momentos, y durante un tiempo todava, la democracia no podr funcionar bien si no es en el marco de los Estados nacionales.

Frente al argumento de la competencia, de nada sirve oponerle una actitud puramente humanitaria y moralizante a la que le dan lo mismo la realidad y los sentimientos de los sectores populares desfavorecidos. Est claro que la reivindicacin de fronteras abiertas no resuelve todos los problemas. Debe formar parte de un conjunto de reivindicaciones transitorias que incluya el salario mnimo y prestaciones sociales mnimas suficientes, un sistema fiscal que haga pagar a los ricos, una reduccin radical de la jornada laboral sin reduccin del salario y con contratacin proporcional, etc.

Pero sobre todo, frente al argumento de la competencia, no podemos oponer un inters de clase proletario puramente nacional que es totalmente ficticio. Los intereses de clase reales no se articulan si no es por la accin solidaria comn internacional en pos de los mismos objetivos, tanto a escala europea como mundial.

Manuel Kellner es miembro de la ISO (Internationale Sozialistische Organisation), seccin alemana de la IV Internacional, y redactor de la Sozialistische Zeitung (SoZ) en Colonia.

Traduccin: viento sur.

Fuente: http://www.vientosur.info/spip.php?article13900



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