Portada :: Argentina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-06-2018

Construir un enemigo para destruir todo

Facundo Iglesia
Rebelin


Dos hechos gravsimos firmados por los responsables de las dos carteras que tienen a su cargo fuerzas armadas y puntuados con el mismo chivo expiatorio sucedieron durante los ltimos das en nuestro pas, al margen de la marea verde que afortunadamente ba el Congreso consiguiendo la media sancin al proyecto de Interrupcin Voluntaria del Embarazo. Ellos son la difamacin pblica de la organizacin social La Poderosa y el despliegue del Ejrcito en la zona de la Triple Frontera.

Una ministra superpoderosa

El viernes 8, tras un comunicado enviado a las redacciones convenientemente el da del Periodista, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich brind una conferencia de prensa para desenmascarar la mentira de La Garganta Poderosa, segn ella. Esta publicacin, editada por la organizacin social La Poderosa, haba dado a conocer en sus redes sociales una denuncia por un operativo ilegal en la villa 21-24 de la capital portea, que dej un saldo de dos detenciones arbitrarias, torturas e incluso un abuso sexual perpetrado a una vecina del barrio por un prefecto. En su discurso del 8, la ministra mostr imgenes extradas de una cmara de seguridad de un colectivo en la que se ve una pelea entre un prefecto y otras dos personas, yuxtapuestas con el audio de una entrevista que el referente del movimiento barrial, Ignacio Levy, dio el da de los hechos. Un pequeo detalle: la narracin de Levy y la denuncia de La Poderosa no tena nada que ver con la filmacin mostrada. La organizacin habl de una razzia; la ministra de un prefecto supuestamente insultado y atacado unos minutos antes.

Siempre resulta perturbadora la escena de un alto funcionario de un gobierno mostrando pblicamente imgenes de un civil para explicar algo que a todas luces es un problema estructural. Es perturbadora incluso ms all de la mentira, porque ese montaje siempre revela que el poder que tienen los gobiernos sobre su poblacin emana de un lugar distinto del de la representacin del pueblo: parecera el poder emana justamente de los artefactos de vigilancia y represin que los Estados utilizan para mantener su poder. La conferencia del viernes 8 no fue la excepcin, y result ms inquietante an por la bizarra edicin de video de un dirigente social que obviamente slo buscaba ridiculizarlo ms que mostrar algo especfico de su discurso (la sucesiva repeticin de un fragmento en el que Levy piensa su respuesta diciendo ehhh parece extrada de un episodio de Los Simpson). Ms perturbadora an es la torpe intransigencia demostrada por la ministra, apoyada en unas imgenes (en una sociedad imagen-cntrica) que de ningn modo desmentan nada de lo que haba dicho la organizacin. Qu ms pruebas necesitan?, le respondi a un periodista que la increp, antes de seguir asegurando que un video sin audio era evidencia suficiente para demostrar que los jvenes haban insultado a un prefecto, o que esas mismas imgenes legitimaban a los prefectos a reprimir brutalmente a otras personas que no eran las que aparecan en esa filmacin.

Pero si algo result por dems inquietante en todo aquello, fue la determinacin de Bullirch en definir a La Poderosa como una organizacin que busca liberar zonas para que entre el narcotrfico a los barrios. La afirmacin, ridcula por donde se la mire, es mucho ms que la conclusin de una ministra que no ofreci ninguna prueba, real o imaginaria, que pudiera respaldar esto. Representa una orden a las fuerzas que ella comanda, como lo fue su cerrada defensa de la gendarmera en la desaparicin de Santiago Maldonado, de la Polica Federal en el asesinato del joven Rafael Nahuel, de la Polica tucumana en el fusilamiento del nio Facundo Ferreira y de la polica de la Ciudad en la ejecucin de Juan Pablo Kukok. Por cierto, este ltimo hecho fue el que inaugur mediticamente la doctrina Chocobar de disparar primero y preguntar despus amparada en una ministra de Seguridad que siempre banca a las cuestionadas fuerzas a su cargo, una modalidad que en realidad llevaba mucho ms tiempo vigente.

Acusar a La Poderosa, una organizacin territorial que realiza tareas comunitarias en 80 barrios de Latinoamrica, de complicidad con el narcotrfico es sumamente grave para una ministra acostumbrada a definir lineamientos para las fuerzas de seguridad por televisin. Significa una orden de ataque ms o menos directa a una Prefectura que ya est alterada porque seis de sus miembros estn siendo juzgados por las torturas que recibieran dos jvenes, tambin de la villa 21-24, en el 2016 y que tambin fueran denunciados por La Poderosa.

Distintos tonos de verde

Por otro lado, el mismo da que la Cmara de Diputados haca historia al aprobar el proyecto por la legalizacin del aborto, otra ola verde rompa en el pas, pero esta vez al norte. Sin pasar por el Congreso, el presidente Mauricio Macri orden el envo de 1.000 efectivos del Ejrcito (que pronto llegarn a 4.000) a la zona de la Triple Frontera. La justificacin a esta altura no debera sorprendernos: combatir al narcotrfico.

La forma en que se construy el discurso legitimador de esta poltica guarda algunas similitudes con aquella en que comienzan muchas de las medidas ms polmicas del gobierno nacional. En primer lugar, durante el acto del da del Ejrcito, el presidente Mauricio Macri pidi por Fuerzas Armadas que brinden apoyo a las fuerzas de seguridad para cuidar a los argentinos. Luego, declaraciones de funcionarios y el debate por todos los medios aclitos de la administracin cambiemita. Finalmente, el no-anuncio de lo ya hecho, aprovechando un da intenso en el que todos los ojos estaban puestos en lo que suceda en la Cmara Baja, a miles de kilmetros del lugar al que llegaban las tropas.

La utilizacin de las Fuerzas Armadas para temas de seguridad interior est prohibida desde el 2006, cuando la entonces Ministra de Defensa Nilda Garr limit su uso a combatir "agresiones de origen externo perpetradas por fuerzas armadas pertenecientes a otros Estados". Sin embargo, y a pesar del rechazo del jefe del Ejrcito Claudio Pasqualini, ya se est decidido el envo de personal del Ejrcito y de Fuerzas Armadas a la franja norte del pas, bien cerca del acufero Guaran.

La aparicin del factor narco como ordenador de ciertas polticas gubernamentales tampoco es nuevo: basta con chequear las redes sociales del Ministerio de Seguridad para encontrar numerosas referencias a decomisaciones de sustancias ilegales, o con hacer una bsqueda rpida de las declaraciones de Bullrich. Combatir al narcotrfico, incluso, form parte de la plataforma que llev a Cambiemos a la presidencia del pas.

Narcoqu?

En febrero de este ao, Bullrich acord con la DEA (Administracin para el Control de Drogas, por sus siglas en ingls) estadounidense la creacin de un task force (escalofriante y literalmente, grupo de tareas en la lengua anglosajona) compuesto de fuerzas norteamericanas y nacionales para controlar el narcotrfico en el noreste argentino. As, nuestro pas termina de alinearse discursiva y polticamente a los designios de los Estados Unidos en esta materia, en la materia de construccin de enemigos internos. El otro gran cuco que les gusta a los yanquis, el del terrorismo, tiene representantes en nuestro pas como la Ley Antiterrorista aprobada durante la administracin kirchnerista y la persecucin a la RAM que fue un chivo expiatorio para deslegitimar la lucha de los mapuches.

El despliegue de las Fuerzas Armadas para combatir al narcotrfico o a grupos calificados de terroristas tiene actualmente dos principales practicantes en Amrica Latina, en dos pases que casualmente son asesorados por Estados Unidos en este tema. Se trata, ni ms ni menos, de Mxico y Colombia. En la nacin azteca, tuvo un saldo de aproximadamente 30.000 desaparecidos o ejecutados, adems de 42 periodistas asesinados desde el 2006. En Colombia, asesinan a un lder comunitario por semana.

Caminamos hacia all? Es difcil decirlo a esta altura, pero dadas esas cifras, es bastante significativo que a quienes Bullrich acus de narcotraficantes, una semana antes de que se movilizara el Ejrcito al norte, hayan sido precisamente una revista y un movimiento social.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter