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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-06-2018

Aproximacin al proceso electoral mexicano de 2018 (Primera Parte)
Democracia y elecciones una relacin conflictiva

Juan Carlos Gmez Leyton
Rebelin


El calendario electoral latinoamericano y caribeo durante el presente ao ha sido bastante activo y agitado. Desde enero hasta el presente se han efectuado cinco elecciones generales (presidenciales y parlamentarias) y an quedan dos torneos por realizarse. Las elecciones presidenciales realizadas en Costa Rica (4 de febrero) y en Paraguay (22 de abril) no tuvieron ni concitaron la misma atencin de los medios de comunicacin internacional como nacional como si lo tuvo el proceso electoral presidencial de Venezuela (15 de mayo). Tampoco ha tenido la misma atencin la eleccin colombiana que concluye este prximo domingo (17 de junio). Algo de atencin meditica, pero con un escaso anlisis politolgico serio y profundo, tuvieron las elecciones para la Asamblea Nacional del Poder Popular en Cuba y el consiguiente recambio gubernamental. Luego de 51 aos de proceso revolucionario, en mayo de este ao, asumi el poder poltico Miguel Daz-Canel Bermdez, un representante de la generacin pos-revolucionaria. Este proceso electoral constituye, sin lugar a dudas, uno de los procesos polticos ms relevantes y destacados de la regin. Por todas las implicaciones polticas que tiene no solo para Cuba sino para toda la izquierda latinoamericana. Habr que volver en algn momento sobre este proceso y realizar un profundo anlisis crtico y poltico de l. Fundamentalmente por la significacin terica, poltica e institucional que tiene para la construccin de un sistema poltico alternativo a las democracias capitalistas.

Volviendo al calendario electoral este se cierra con dos poderosas elecciones generales, que considero las ms relevantes, significativas y transcendentales de la regin, la mexicana del el 1 de julio, y la brasileira, del 7 de octubre de este ao.

Por su relevancia y trascendencia que tienen para la regin, le vamos a dedicarles varias columnas de anlisis a ellas. Pues tengo la conviccin que, para conocer, entender, comprender dichos procesos electorales no basta con presentar a los diversos candidatos que participa, los rasgos principales de sus programas polticos, ni las cifras obtenidas en la eleccin, etctera, como comnmente se hace sino hay que profundizar en el contexto poltico, social e institucional en el cual se llevan a cabo los procesos electorales. Tanto la futura eleccin mexicana como la brasileira se van a realizar en escenarios dominados por una profunda crisis poltica e institucional como social. La crisis poltica afecta tanto a la forma de estado como al rgimen poltico. En ambos pases, el Estado y el rgimen poltico sufren desde hace un largo tiempo un tortuoso proceso de crisis poltica institucional. En otros trminos, ambos procesos electorales se efectuarn al interior de la vorgine de la crisis. Por esa razn, las y los ciudadanos, actores sociales y polticos participantes activos como no participantes pasivos tienen la esperanza que los ganadores de esos comicios sean los portadores y gestores de la resolucin de la crisis. Sin embargo, la experiencia histrica y poltica ensea que, en muchas ocasiones, las elecciones generales, no son la re-solucin de las crisis. En muchos casos la prolongan o la agravan. Es lo que ocurre tanto en Mxico como en Brasil. Estas crisis polticas, como veremos, por su profundidad, extensin y multidimensional no se solucin con elecciones.

Antes de entrar a exponer el caso mexicano, me voy a detener en un punto que muchas veces se presta para equvocos o para una muy mala compresin del fenmeno poltico que ello implica. Me refiero a la relacin entre elecciones y democracia o democracia y elecciones.

Esta relacin es, sin lugar a dudas, un tema complejo y delicado que la ciencia poltica o la sociologa poltica actual ha venido discutiendo largamente, pero hasta hoy, hay ms disensos entre que los especialistas que acuerdos. Para algunos, la solo existencia de elecciones permite hablar de democracia. Mientras que, para otros, dentro de los que me cuento, no basta con la realizacin de elecciones para designar o calificar al rgimen poltico como democrtico. Sin embargo, a pesar, de los disensos, los especialistas concuerdan que los procesos electorales deben darse bajo un conjunto de reglas y normas que permitan su realizacin de manera transparente, abierta, libre, etctera.

Muchos procesos electorales que se han verificado en las ltimas dcadas en Amrica Latina y el Caribe cumplen con los requisitos mnimos para su realizacin; sin embargo, se realizan bajo contextos polticos donde, por ejemplo, el Estado no tiene la capacidad de otorgar proteccin ni resguardo tanto a la vida de las y los ciudadanos como a los candidatos que participan en los comicios; o en sociedades donde hay constantes violaciones a los derechos humanos, o dnde el Estado est dominado por la corrupcin poltica y econmica, por la violencia poltica y social. En muchos casos las sociedades civiles se encuentran atomizadas o fragmentadas o cruzadas por conflictividades que han generado irresueltas crisis de credibilidad y de confianza hacia las instituciones como de los actores polticos, los partidos, etctera. Sociedades donde la accin colectiva de los movimientos sociales esta criminalizada por el Estado. Dnde la libertad de expresin se encuentra monopolizada por actores privados al servicio del poder oficial o la actividad periodstica libre o alternativa se encuentra amenazada por la accin concertada del crimen organizado, etctera. Son sociedades en crisis.

Tengamos presente que las elecciones generales realizadas en Guatemala (2015), Honduras y Chile (2017) se realizaron en un contexto de profunda crisis de la poltica cuyo mnimo comn estaba dado por la corrupcin poltica y la descomposicin de su sistema poltico y de partidos. No obstante, en ninguno de esos tres casos las elecciones pusieron en cuestionamiento al rgimen poltico. Los actores polticos, especialmente, los partidos polticos, operaron como si la crisis de la poltica no existiera o fuera una ilusin o una falsa disyuntiva. En los tres casos, las elecciones y los actores polticos participantes encubrieron esas crisis generando la apariencia que todo era institucionalmente, normal.

Las elecciones en muchas ocasiones operan como sedantes polticos y sociales que ayudan al Estado y a las elites en el poder y de poder, controlar y someter a las ciudadanas descontentas. Las elecciones tienen la virtud de producir ya sea la alternancia poltica gubernamental como la continuidad de los controladores del poder poltico, pero tambin hacen pensar o suponer que los graves y extendidos problemas que afectan al Estado, al rgimen poltico, al mercado y a la sociedad civil sern resueltos por las nuevas autoridades polticas. Pero, por lo general, las elecciones generan nuevas autoridades, pero no dan solucin a las crisis polticas. Pues, muchos de los nuevos gobernantes son productores de la crisis. Por ello, las elecciones pueden provocar dos escenarios polticos: a) profundizar la crisis de la poltica o b) adormecer a las ciudadanas.

Las elecciones, han sido consideradas desde el siglo XIX hasta la actualidad, la esencia misma de la democracia. Sin embargo, en la actualidad, bajo la hegemona neoliberal, ellas han ido perdiendo esa caracterstica fundamental. Hoy las elecciones estn agotadas. Puesto que, entre otras cosas, ya no son generadoras de representacin poltica legitima y, sobre todo, porque las ciudadanas latinoamericanas han ido abandonando tanto la participacin poltica como electoral. Las elecciones latinoamericanas, con contas excepciones, la participacin electoral es cada vez menor.

En efecto, en las ltimas elecciones realizadas tanto en el 2017 como en presente ao, la abstencin electoral ha sido el comportamiento o la opcin poltica preferida y mayoritaria de las y los ciudadanos. Aqu los datos de la abstencin: el 40% en Paraguay, el 54% en Venezuela, el 44% en la primera vuelta de Colombia, el 52% en Chile; el 41% en Honduras; el 44% en Guatemala, y el 35% en Costa Rica.

Estos porcentajes, no son solo un dato estadstico electoral si no un indicador directo de la legitimidad de la representacin que sustenta a las autoridades que se hacen cargo del gobierno del Estados y son demostrativos de regmenes polticos en crisis. El surgimiento del partido de las y los no electores es una realidad en casi todos los pases de Amrica Latina y el Caribe.

Las y los ciudadanos no electores son la mayoritaria poltica en las sociedades latinoamericanas. Lo son en relacin tanto a los candidatos participantes como a los presidentes elegidos. Todos los presidentes elegidos, son presidentes minoritarios, incluso, aquellos que han sido elegidos en segundas vueltas. Las elecciones con baja participacin generan autoridades electas con bajos niveles de legitimacin y de representacin y, sobre todo, de popularidad. La baja participacin tiene otra consecuencia poltica no producen ni ayudan a generar regmenes democrticos con legitimidad y de calidad. Este es la tragedia poltica o el drama de las elecciones en Amrica Latina y el Caribe.

Por todo lo anterior, considero que las elecciones latinoamericanas son procesos electorales contradictorios, conflictivos. Que a pesar de la espectacularidad meditica que tienen, muchas de ellas, insisto no generan ni ayudan a conformar ni a construir democracias polticas, menos democracias sociales o econmicas. Este es el dilema poltico que atraviesa la historia poltica mexicana.

En Mxico las elecciones han sido la columna vertebral del rgimen poltico posrevolucin de 1910. Desde los aos 30 del siglo XX hasta la actualidad la transferencia del poder gubernamental ha sido mediante elecciones. Cumpliendo de esa forma con uno de los postulados centrales de la revolucin poltica institucional de 1910: sufragio efectivo y no reeleccin. Sin embargo, durante 70 aos, en el rgimen poltico impuesto y controlado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se realizaron regularmente elecciones. Aunque el voto fue efectivo en generar las autoridades este no fue eficaz para generar un rgimen democrtico. Si bien, ningn presidente se reeligi, quien se haca reelegr era el partido dominante, o sea, el PRI. Por esa razn, desde 1930 hasta el ao 2000, las elecciones mexicanas estuvieron controladas y manipuladas por el partido gobernante, no fueron competitivas, y, cuando lo fueron se impuso el fraude electoral, la violencia poltica electoral, la intervencin del sistema electoral como de los resultados. Emblemtico es la cada del sistema de conteo de votos en 1988, como la obtencin de la presidencia por Jos Lpez Portillo con el 100% de los sufragios, en 1976 y sin ningn adversario poltico. Por ello, Mxico, durante 70 aos fue un rgimen autoritario electoral, pero sin competencia poltica electoral. Jams fue una democracia ni siquiera una democracia electoral.

La decadencia del rgimen autoritario electoral priista para algunos analistas se inicia hace 50 aos con la rebelin estudiantil universitaria y la matanza de la Plaza de las Tres Cultura de Tlatelolco, en octubre de 1968. Para otros, la desestructuracin del autoritarismo electoral se habra iniciado hace 30 aos, en 1988, con la primera eleccin competitiva abierta a 6 bandas, entre el candidato del Frente Democrtico Nacional, Cuauhtmoc Crdenas , el panista Manuel Clouthier, el priista Carlos Salinas de Gortari y otros tres candidatos menores. Esta eleccin esta signada histricamente por haber sido decidida por el mayor fraude electoral mexicano. Por eso constituye un parteaguas en la historia poltica mexicana. Marca el comienzo del fin de la hegemona poltica priista. La crisis del rgimen se ve profundizada por el alzamiento armado del neozapatismo del EZLN en Chiapas, el 1 de enero de 1994; por el asesinato del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio, en marzo de 1994, y la mediocre administracin poltica de Ernesto Zedillo Ponce de Len (1994-2000). Todos estos acontecimientos polticos fueron y son hechos fundantes de la descomposicin del rgimen autoritario electoral priista.

Hechos polticos que abrieron los espacios polticos e institucionales para importantes y trascendentales reformas polticas que fueron estableciendo desde 1980 en adelante las reglas y normas institucionales que en apariencia instalaban una forma especfica de rgimen poltico democrtica: la democracia procedimental o la democracia electoral en Mxico. Se trataba de una particular forma de transicin poltica a la democracia.

Esta tena como centro nuclear provocar la derrota electoral del partido gobernante. La derrota electoral cual era vista y considerada por la mayora de los actores polticos como la condicin necesaria para abrir las puertas a la democracia. Por ello, la alternancia poltica y gubernamental constitua no solo un hecho poltico- electoral sino, fundamentalmente, simblico. El primer paso para deconstruir el rgimen poltico autoritario electoral.

El triunfo de la derecha poltica en las elecciones presidenciales del ao 2000, pusieron fin a 70 aos de hegemona poltica priista. Con la llegada al gobierno de Vicente Fox candidato presidencial del Partido de Accin Nacional, organizacin poltica de orientacin conservadora, catlica y pro-neoliberal, se dio iniciada la transicin a la democracia y el desarme del rgimen autoritario electoral. Sin embargo, la alternancia gubernamental producida en julio de 2000, si bien, dio inicio a la transformacin del rgimen autoritario electoral, pero, en los hechos concretos histricos, no dio ni ha dado lugar a la construccin de la democracia poltica en Mxico. Por cierto, que se han dinamizado cambios polticos institucionales que han edificado una democracia procedimental o una democracia electoral. Durante los ltimos 18 aos, el rgimen poltico ha ido incorporando diversas normas y reglas institucionales que perfeccionan lo electoral del rgimen. Por esa razn, la democracia sigue siendo una utopa en el Mxico actual.

La descomposicin o, mejor dicho, la transfiguracin del rgimen autoritario electoral en una democracia electoral, se explica, fundamentalmente, porque la transicin democrtica mexicana es coincidente con otro proceso histrico-poltico trascendente en la historia poltica reciente de Mxico: la instalacin del padrn de acumulacin neoliberal. La combinacin de ambos procesos ha dado lugar a un Estado y un rgimen poltico que he nombrado y caracterizado como un Estado y una democracia Gore. O sea, de un Estado y un rgimen poltico dominado tanto por la violencia poltica y social y la corrupcin extrema.

Esa forma de Estado y democracia ser el tema de anlisis de nuestra prxima columna.


Juan Carlos Gmez Leyton, Posdoctorado en Estudios Latinoamericanos. Dr. en Ciencias Sociales y Polticas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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