Portada :: Otro mundo es posible
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-06-2018

Una reflexin sobre la falta de tiempo como nueva pobreza y los modos de remediarla
Cronopolticas: alguna vez te han regalado un siglo?

Amador Fernndez-Savater
eldiario.es


En el ao 2161 el gen del envejecimiento ha sido localizado y desactivado. Las personas dejan de envejecer a partir de los 25 aos. Todo el mundo es inmortal, pero slo potencialmente. El sistema concede a cada cual un ao ms de vida, luego hay que ganar tiempo. El tiempo es la moneda de cambio: se gana y se gasta. Un reloj digital impreso en el brazo izquierdo de los individuos cuenta hacia atrs lo que les queda

In time es una pelcula made in USA aparecida en 2011. Una obra de ciencia ficcin distpica: esos relatos que captan una tendencia negativa del presente y la proyectan, exagerada, en un futuro de pesadilla.

Cul es rasgo que la pelcula lleva el extremo? El desbocamiento del tiempo. Hoy perseguimos, a la carrera y llenos de ansiedad, un tiempo que siempre nos falta. Se trata de un fenmeno que est siendo registrado y analizado en ensayos, documentales, incluso a nivel clnico (ya se habla de cronopatologas).

Las metforas que usamos habitualmente para hablar de nuestra relacin con el tiempo se vuelven literales en la pelcula. Solemos decir por ejemplo no llego, no puedo ms o no me da la vida. Pues bien, en la pelcula los personajes mueren al agotarse su tiempo. Ni siquiera mueren, se consumen.

No hay tiempo para lo no productivo, para aquello que no tiene una eficacia directa e inmediata: dormir sin poner el despertador, comer o hacer el amor despacio, los afectos o la empata (los cuerpos de quienes se han consumido yacen en las calles sin que nadie pierda un minuto en velarlos o recogerlos). El encuentro entre las personas se vuelve casi imposible cuando cada cual lucha contra el reloj por su cuenta, acelerando la carrera para llegar antes que los dems.

Cmo huir? Los personajes llevan el agobio pegado al cuerpo, tatuado en un reloj digital que va descontando lo que les queda. No hay donde fugarse -irse al campo o junto al mar- porque transportan el mal consigo adonde quiera que vayan.

Permanentemente a la carrera, muy liados, soando con algo ms de tiempo, desgarrados entre los pendientes y los posibles, siempre en culpa por el tiempo mal invertido: la huida hacia adelante de los personajes de In time es nuestra experiencia cotidiana. Esa fuga es nuestra crcel.

Lucha de clases en el tiempo

Por qu falta tiempo? Will Salas es un proletario del barrio de Dayton. Un da se topa por casualidad con un hombre que lleva un siglo en el antebrazo (Henry Hamilton). Este se comporta de un modo muy extrao: se pasea por los barrios ms peligrosos exhibiendo su reloj como si buscase que le matasen. Salas le salva de una banda-narco del tiempo (los minutarios) y Hamilton le revela un secreto: hay tiempo para todos, pero las clases altas lo acumulan explotando a los pobres. Esa noche, mientras Will duerme, Hamilton le transfiere su siglo y se suicida. No malgastes mi tiempo, le deja escrito.

Hay una lucha de clases en el terreno del tiempo y la van ganando los ricos. En la pelcula se les reconoce porque caminan despacio, hacen todo lento, tienen el tiempo por delante. Habitan zonas temporales propias, amuralladas y con altos peajes de entrada (una dcada para entrar en New Greenich, por ejemplo).

La explotacin del tiempo en el mundo real se llama hoy precariedad. El precario es, en primer lugar, pobre en tiempo.

Qu es la precariedad? La podemos pensar como un fondo de arenas movedizas: nunca hay nada que pueda darse por garantizado, por slido, por estable. Hay que correr siempre ms para llegar al mismo sitio: una vivienda, unos ingresos, un trabajo.

Las arenas movedizas se tragan todo el tiempo disponible: el precario hace malabares en la cuerda floja de la vida. Se puede trabajar y ser igualmente pobre: son los llamados working poors. Hay que simultanear varios trabajos para sostener una familia y, en el caso de las mujeres, hacerse cargo tambin del trabajo de cuidados.

Pero la precariedad va incluso ms all de la dificultad de acceso a los bienes bsicos: las mismas capacidades, destrezas, saberes y competencias son precarias. Hay que demostrarlas una y otra vez, actualizarlas de manera constante. Si te paras, mueres.

La vida se encarece, los salarios bajan y nos endeudamos: hay que pensar la deuda como un mecanismo de conquista permanente del tiempo. Es el reloj grabado en nuestro cuerpo.

Por un lado, una vida hipotecada es una vida ms vulnerable al chantaje y la violencia: si no ganas tiempo, ests muerto. Cmo puedes decir que no, cmo puedes decir basta, bajo la amenaza de perderlo todo?

Por otro lado, una vida hipotecada es una vida sin futuro: lo que viene es puro descuento, la deuda que debemos pagar poco a poco. En caso de no poder pagarla, le arrebatar tambin el porvenir a tus hijos o incluso a tus nietos.

La deuda es una crcel del tiempo. Con razn hablaba Hannah Arendt del perdn como condicin de la libertad: slo cancelando las deudas del pasado puede abrirse en el tiempo lo nuevo e inesperado. Por esa razn el impago de la deuda es hoy una reclamacin poltica de la mayor importancia, particularmente en el movimiento feminista.

La explotacin, explica Hamilton en la pelcula, es la produccin y la organizacin de la escasez: hay poco (donde en realidad hay mucho) y los pobres deben batallar entre s por ello. El mercado del tiempo encubre en realidad una guerra, una guerra del tiempo en la que los ganadores se lo llevan todo.

Lo que no es seguro es que los ricos reales vivan tan lentamente como en la pelcula. Tal vez la antigua burguesa o la aristocracia, pero hoy los ricos tambin corren. Pueden, eso s, pagarse ms colchones que los dems: vacaciones, terapias y pastillas, fragmentos de tiempo en lo que ya se conoce como el mercado de la desconexin.

Cuando consigue acceder a la zona temporal de las clases altas, Will Salas descubre que tampoco los ricos disfrutan plenamente el tiempo: tienen millones de aos en sus relojes, pero viven con miedo a que se los quiten, a que se los roben, a perderlos. Su tiempo es un tiempo malo: el tiempo como propiedad.

Cronopolticas: cmo darnos tiempo

El amor nace entre Will Salas y Sylvia Weis, hija de un millonario del tiempo (Philippe Weis). Esa relacin se vuelve enseguida una mquina de guerra revolucionaria: Salas ya no busca simplemente venganza personal por la muerte de su madre, sino el mismsimo colapso del mercado horario. Perseguido por la polica del tiempo, Will hace lo que mejor sabe hacer: correr y correr, pero ahora se trata de una fuga liberadora. Sylvia y Will se dedican a atracar los bancos de tiempo y a distribuir cpsulas con semanas, meses o aos entre los pobres. Y de ese modo empieza una autntica insurreccin, una insurreccin del tiempo.

Cmo podemos darnos tiempo o liberar tiempo? Hablamos en este sentido de cronopolticas y vamos a distinguir tres niveles.

Un primer nivel: hay, entre los proletarios del tiempo, prcticas de solidaridad y apoyo mutuo. En un gesto hermoso, se agarran de los brazos y as se transfieren tiempo.

Entrelazarnos nos da tiempo: hay una riqueza que es relacional.

Qu permite el dinero? Comprar las relaciones que no tenemos: si no tenemos amigos que nos echen una mano con la mudanza podemos comprar el tiempo de una empresa; si no tenemos ningn odo amigo que nos escuche, podemos pagar el tiempo de un odo mercenario. El dinero compra tiempo y nos libera de los vnculos, pero sin vnculos somos el hmster en la rueda: una fuga hacia adelante permanente y sin sentido.

Darnos tiempo es compartir y poner a circular horizontalmente bienes y servicios: cuidados, atencin, escucha. La circulacin no comercial de bienes y servicios (como favores, etc.) es an muy grande, incluso en las sociedades donde la penetracin de las relaciones sociales capitalistas es mayor.

Un segundo nivel: de qu lado estn las instituciones pblicas en la guerra del tiempo?

Podemos imaginar las instituciones pblicas como bancos de tiempo: depsitos de tiempo almacenado. Lo pueden hacer circular: poner al servicio de todos espacios, infraestructuras y recursos; luchar de distintas maneras contra el encarecimiento de la vivienda y dems bienes bsicos: bajar el precio de los transportes y otros servicios, etc.

Pueden, en definitiva, crear condiciones donde la presin de la escasez y la competencia sea menor. Pueden repartir tiempo, inyectar tiempo en la sociedad O bien todo lo contrario.

Autores como Mark Fisher advierten de la emergencia de una nueva burocracia en el supuestamente anti-burocrtico neoliberalismo. Es la burocracia de la reglamentacin infinita, de la evaluacin constante, del control de la eficiencia, del cronometraje totalitario (el departamento que supervisa que los trabajadores pblicos fichen a su hora se llama control horario). Esta nueva burocracia (pensemos en la Universidad o en la cultura) funciona como la polica de tiempo: vigila, como explica el jefe de los guardianes del tiempo en la pelcula, que el tiempo no circule por donde no debe. Captura toda la atencin de los trabajadores, se traga el tiempo de los colectivos, grupos o pequeas empresas que reclaman su derecho a los recursos pblicos, acaba paralizando toda capacidad de invencin e iniciativa de la administracin.

Es la burocracia que pinza todo para que nada cambie y que tantas compaeros y compaeras de la nueva poltica han encontrado al acceder a las instituciones pblicas. Sern capaces de desactivar las pinzas para liberar las riquezas y el tiempo o acabarn burocratizados ellos mismos?

Un tercer nivel: la insurreccin del tiempo.

Los dos protagonistas de la pelcula se convierten en los Robin Hood del tiempo: roban a los ricos para repartirlo entre los pobres. El mercado del tiempo empieza a resentirse y da comienzo una insurreccin popular.

El tiempo empieza a circular por donde no debe. La poblacin del gueto desborda y atraviesa los muros de las zonas temporales. El tiempo se fuga y viaja en sentido contrario al habitual: de los ricos a los pobres.

Las revoluciones siempre han sido revueltas contra el tiempo. Es ya clebre el pasaje en el que Walter Benjamin describe cmo los revolucionarios franceses de 1830 comenzaron en cierto momento a disparar contra los relojes de las torres, interrumpiendo el tiempo continuo de la dominacin y abriendo lugar a un tiempo nuevo.

La insurreccin es una fbrica del tiempo. Recordemos nuevamente las plazas del 15M: las asambleas podan durar seis, siete, ocho horas y all estaba todo el mundo, feliz. Dnde se fue la angustiosa falta de tiempo cotidiana aquellos das? No tenamos tantas cosas que hacer, tantos mails por responder y tantas entregas que acabar? Fabricamos tiempo cuando estamos de cuerpo entero en lo que estamos.

Lenin dijo que hay jornadas revolucionarias que valen por siglos. Hay que leer esa frase literalmente.

Deseo de inmortalidad

El pnico se extiende entre las clases dominantes y la polica del tiempo, pero sin embargo el millonario Philippe Weis est muy tranquilo. Sabe un secreto: la escasez de tiempo no tiene que ver slo con la explotacin. En el fondo todos, ricos y pobres, quieren ser inmortales. Para que haya gente inmortal, otros deben morir. Pero cada cual en su fuero interno se dice: yo ser uno de los elegidos. Ms pronto que tarde, confa Weis, ese deseo de inmortalidad restablecer el orden del tiempo desigual.

Aqu nos encontramos un problema mayor de los procesos de cambio social. Cmo se reprodujo en la URSS, a pesar del inmenso cambio poltico y econmico, el mismo tipo humano del capitalismo burocrtico? O un poco ms cerca: cmo se reprodujo bajo los gobiernos posneoliberales de Amrica Latina, a pesar de las mejoras en las condiciones de vida de las clases populares, la subjetividad neoliberal que acab votando en masa contra ellos (Macri, etc.)?

El millonario del tiempo apunta una cuestin fundamental: la dominacin no es slo una cuestin de estructuras objetivas, sino tambin de deseo. De nada servir una redistribucin del tiempo si seguimos habitados por el deseo de inmortalidad.

Cul es el deseo de inmortalidad en el mundo real? La idea de que la buena vida consiste en acumular experiencias, actividades, relaciones. No queremos perdernos nada, entonces corremos. Corremos consumiendo experiencias, actividades y relaciones, pero el tiempo se acelera y nunca llegamos.

Se habla del sndrome FOMO (fear of missing out): el pnico a estar perdindonos algo, la sensacin constante de que la vida de los otros es ms interesante que la nuestra, intensificada por las redes sociales.

Deseo de inmortalidad. Deseo de no perderse nada. Deseo de ser rpido para no perderse nada. Deseo de ser ligero para ir rpido. Deseo de cortar todos los vnculos para ir ligero. El hmster en la rueda.

La escasez de tiempo no es slo una cuestin objetiva que podra solucionarse con mejores instituciones. Hay disposiciones subjetivas que reproducen la escasez. Nuestro tiempo no es slo explotado verticalmente, sino que nos lo quitamos unos a otros en la competencia por acumular siempre ms.

De nada servira por ejemplo una Renta Bsica (una inyeccin monumental de tiempo en la sociedad) si seguimos habitados por ese deseo de siempre-ms. El cambio social depende del nacimiento de un deseo alternativo, ms atractivo y poderoso que el deseo depredador que ahora nos habita. El mal est inscrito en nuestros cuerpos, la revolucin es un problema somtico.

Morir a tiempo

Hamilton, el suicida centenario, le dice a Salas: hay tiempo de sobra para todos, nadie debera morir antes de tiempo.

Qu significa morir antes de tiempo? Byung-Chul Han se plantea esta pregunta punzante en su ensayo sobre el tiempo y responde: morir a destiempo es morir con todo a medias, con muchas cuentas pendientes, sin haber recorrido hasta el final ningn camino, sin haber hecho experiencia de nada, sin haber agotado ningn posible.

Hoy se muere a destiempo, como los personajes de la pelcula. Nos consumimos.

Qu sera por el contrario morir a tiempo?

Al final de la pelcula, tras escapar a la polica del tiempo, Will y Sylvia se miran y despus miran sus relojes. Cunto les queda? Slo un da. Pero un da da para mucho.

Exacto: un da da para mucho si es nuestro. La cuestin no es vivir mucho tiempo (los ricos poseen siglos y viven mal), sino vivir un tiempo propio.

Morir a tiempo es morir habiendo tenido una vida. Morir como desenlace a una vida vivida plenamente, tanto las alegras como los sufrimientos.

Morir no es el problema: el problema es vivir muriendo da a da en un tiempo ajeno.

La revolucin es la reapropiacin social del tiempo que nos ha sido expropiado, la autodeterminacin del tiempo.

Morir sin haber llegado a tener una vida, morir a destiempo, eso no puede ser.

Para Ethel, Marga, Marta y Raquel, cpsulas de tiempo bueno.

Referencias:

Alienacin y aceleracin, Hartmut Rosa, editorial Katz

El aroma del tiempo, Byung-Chul Han, Herder editorial

Fenomenologa del fin, Franco Berardi (Bifo), Caja Negra

No tengo tiempo. Geografas de la precariedad, Jorge Moruno, Akal

Realismo capitalista, Mark Fisher, Caja Negra

Tratado del saber vivir, Raoul Vaneigem, Anagrama (paginas 261-279)

Fuente: http://www.eldiario.es/interferencias/cronopoliticas-in_time_6_780132005.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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