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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-06-2018

Mauritania, un estado esclavista

Guadi Calvo
Rebelin


La larga historia de la esclavitud en frica no ha terminado, en Mauritania, que fue el ltimo pas del mundo en abolirla, oficialmente en 1981, miles de personas siguen sumidas en esa condicin, sin que ningn cambi se haya producido: la venta, la separacin de hijos y madres, para que no se establezcan vnculos afectivos, los castigos fsicos, el abusos de todo tipo y las violaciones sexuales siguen a la orden del da.

Desde la invasin berebere en los siglos III y IV se estableci un rgido sistema de castas, que ha subsistido hasta hoy, en que las tribus de los grupos afro-mauritanos, como los moros negros o haratine, bambara, imeraguen, sonink, y tukulor a diferencia de los moros blancos o beydan que representan las clases dominantes y son de origen berebere-rabe. Aunque el origen de los haratines, literalmente esclavo liberado, cuyos orgenes no estn bien definidos aunque se creen que se conformaron con los esclavos negros que fueron liberados a lo largo de la historia y que se asentaron en algunos oasis del norte del pas.

Las tribus originarias han debido servir como esclavos, tanto a los bereberes como ms tarde a los propios rabes. Desde entonces la condicin de esclavo fue trasmitida de madre a hijo, lo que se ha continuado sin modificacin hasta nuestros das. Aunque los gobiernos sucesivos desde la independencia mauritana se han jactado de haber terminado con esa herencia atroz.

No existen datos ciertos del verdadero nmero de personas que se encuentran privadas de su libertad ya que por razones obvias es imposible hacer un relevamiento estadstico

Segn Naciones Unidas, ms all de las negativas del gobierno de Nuakchot, siguen sumergidas en el sistema esclavista, 900 mil de los 4.5 millones de habitantes, otras fuentes sealan nmeros menores, como la Walk Free Foundation, que hablan de un nmero prximo a los 150 mil, mientras que otras fuentes disminuyen la cantidad hasta los 43 mil almas. Fuera el nmero que fuese, el agravi es intolerable.

En Mauritania, oficialmente es una Repblica Islmica, (Yumhuriya Islamiya Mauritaniya) una antigua colonia francesa que ms tarde pas a ser parte del reino de Marruecos, se aplica la sharia (ley islmica) en una versin extremadamente rigurosa. El gobierno aduce que la totalidad de la poblacin es musulmana, por lo que se castiga cualquier incumplimiento. En el pas africano se pena con prisin o muerte a la homosexualidad, los actos sacrlegos, la apostasa y la blasfemia.

Recientemente se endureci la ley que daba tres das, para arrepentirse, antes de ser castigado, tanto por blasfemar o pretender abandonar la fe, con la nueva legislacin, desde ahora el castigo se llevar a cabo, ms all del arrepentimiento del inculpado, incluso en los casos de pena de muerte.

Si bien en Mauritania la esclavitud se aboli oficialmente en 1960, ao de la independencia del pas, y ese hecho fue ratificado en 1981 y vuelta a ratificar en 2007, el vasallaje sigue siendo un fenmeno habitual. Las clases poseedoras de esclavos, a fuerza de influencias y sobornos evitan que las leyes se cumplan, impidiendo el reconocimiento de esta prctica, por lo que no es de extraar que nunca haya habido un procesamiento exitoso contra un poseedor de esclavos, aunque segn las ltimas legislaciones las condenas por este delito se elevan a veinte aos de prisin.

As todo, miles de personas, permanecen en condicin de sumisin absoluta, como trabajadores manuales, peones de labranza, personal de servicio domstico o mujeres y nias para la explotacin sexual. Miles de personas viven en condiciones pauprrimas, sin acceso a agua potable y con horarios extenuantes de trabajo, entre otros muchos agravios.

Se estima que uno, de cada dos, Haratines se encuentran en condicin de esclavitud, obviamente sin paga, sin derechos y sin posibilidad de acceso a la educacin. Incluso aquellos Haratines, que no son esclavos tienen restringido el acceso a muchos puestos laborales, solo por su condicin y adems de tener vedado el ingreso tanto al ejrcito, como a la polica.

Los miembros de la principal organizacin anti-esclavitud de Mauritania, Iniciativa para el Resurgimiento del Movimiento Abolicionista (IRA), han intentado en varias oportunidades desplazar electoralmente a la casta gobernante rabe-bereber, beydan.

El presidente del pas el general Mohamed Ould Abdel Aziz, en el poder desde el 2008 y que en abril de 2009, renunci a su rango militar para presentarse en las elecciones de julio de ese ao en que triunfara por un amplio margen y que en 2014, se volvi a imponer una vez ms, intentar el prximo ao alcanzar su tercer mandato, e imponerse a al lder del IRA Biram Ould Abeid, un haratine que ha padecido constantes reclusiones.

Aunque el aceitado sistema electoral de Aziz, sin duda har imposible ese logr. El referndum para una reforma constitucional promovida por el presidente en 2017, con el fin de suprimir el Senado y cambiar la bandera, se impuso con un apabullante 85% de los votos. De manera que Abdel Aziz por la va del referndum abre la posibilidad para constantes modificaciones con el fin de adaptar la Constitucin a nuestra realidad, segn los propios dichos del Aziz.

El silencio de los inocentes.

La esclavitud est fuertemente establecida en la cultura mauritana, no solo en los grupos sociales profundamente racistas conocidos como moros blancos o beydan, sino tambin en el inconsciente de muchas de las vctimas de este sistema.

Se han conocido casos de jvenes que han logrado huir de sus apropiadores y tras regresar para liberar a su madre o hermanos, han sido denunciados por ellos mismo para que los vuelvan a retener. No son pocos los haratines que consideran que estn condenados, por pertenecer a esa casta, a ser sumidos en ese estado, al tiempo que deben lealtad y respeto a los amos.

La mayora de los esclavos liberados temen por lo que pueda acarrear sus denuncias o protestas, ya que las lites esclavistas, sigue utilizando el castigo por insolencia, que suelen ser muy violentos e incluso en algunos casos letales.

Las vctimas de esta trata, suelen desconocer su origen familiar y solo se identifican con su apropiador. El estado de subordinacin absoluta al amo sometidos y aislados, los convierte en dependientes de sus patrones, lo que hace que muchos no tengan otro sentido de vida que el de pertenecer a sus amos. Inhibidos de todo sentido de solidaridad con sus iguales, incluso si por alguna razn consiguen escapar de su situacin, avergonzados buscan a algn grupo abolicionista solo para conseguir apoyo material y despus intentar alejarse de toda esa experiencia para volver a empezar, ausente de cualquier compromiso con la lucha antiesclavista. Muchos de ellos se refieren a s mismos como moros o a algunos de los grupos tnicos, tratando de eludir el trmino Haratine (esclavo liberado).

Mientras esto sucede el presidente Mohamed Ould Abdel Aziz, continua con su diatriba poltica negando la existencia de una estado esclavista y acusado a las ONGs de promover una campaa contra l y su gobierno, ya que el prximo ao deber otra vez enfrentarse a una pugna electoral.

Abdel Aziz, ha sabido congraciarse con los Estados Unido y muchas naciones europeas, debido a dos razones de gran peso, la primera por su involucramiento en la contencin de la inmigracin hacia Europa y en segundo lugar por su colaboracin con los Estados Unidos y Francia en su lucha contra los grupos rigoristas armados que operan fundamentalmente en Mali, con quien Mauritania tiene una frontera de casi 2300 kilmetros, absolutamente permeable y sin barreras naturales. Adems el gobierno de Nuakchot, es parte del G5 Sahel, el grupo que junto a Nger, Mali, Chad y Burkina Faso, se han unido para luchar contra el terrorismo wahabita.

Mauritania, por su parte ha sido el nico pas de la regin, que salvo un incidente aislado en la frontera con Mali, y el secuestro en 2009 de tres cooperantes espaoles, ha conseguido extraamente mantenerse exento de la violencia terrorista de los ltimos aos., por lo que sumado a la expectativa del descubrimiento de grandes yacimientos de gas y petrleo en sus costas, prximas a la frontera con Senegal, suman suficiente mritos para que nadie se espante por la existencia de un estado esclavista.

Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en frica, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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