Portada :: Colombia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-06-2018

Petrismo en guerra de posiciones

Horacio Duque
Rebelin


No fue por ahora, pero ser.

Sera inevitable que un bloque popular cohesionado, slido y sustentado en ideas de transformacin profunda acceda al poder del Estado y desaloje de all la vieja camarilla de poder oligrquico generador de los peores problemas de millones de colombianos.

La ruta de Petro ha sido titnica. Un discurso lucido y certero sobre los problemas que carcomen a Colombia logro convocar a millones de ciudadanos y ciudadanas libres. Su empuje fue demoledor. Sin antecedentes. En un contexto impregnado por las ambiguas retoricas de la paz, imperfecta tal como lo sabemos ahora, Petro construyo el significante vaco (las consignas del momento) y la contra hegemona popular por tantos aos buscada.

El susto oligrquico y del monstruo corruptor fue descomunal. Todos en masa pararon donde Uribe y su candidato de ocasin. Duque es un dolo efmero y con un soporte frgil y disperso que lo hace bastante inestable propiciando, como lo ha dicho Petro, la fragmentacin territorial y poltica por el empuje de las mafias locales que rpido estn ocupando los espacios de dominio en las regiones y hacia el mercado global de los narcticos. Son mafias del narcotrfico en las que participan activamente amplios segmentos de los aparatos militares, judiciales y policiales.

El discurso de Duque centrado en la reforma a la justicia y la seguridad democrtica con redes de informantes, como ocurri durante el primer gobierno de Uribe, abre el camino a la dictadura y el despotismo.

Es por tal razn que el movimiento popular expresado en ms de 8 millones de votos debe eludir la provocacin violenta de la ultraderecha y plantearse una accin poltica en guerra de posiciones, en vez de una guerra de movimientos o maniobras que conlleva el uso de la violencia, el ataque frontal, la insurreccin contra el Estado o una lucha que supuestamente podra destruir ms o menos rpidamente a todo el orden social existente y reemplazarlo por otro.

El Bloque popular petrista debe tener en cuenta que nuestro contexto se caracteriza por una sociedad con un amplio debate pblico, con un amplio desarrollo de la opinin pblica, con parlamento, con otros espacios de debate, con una sociedad civil desarrollada, donde el sistema de dominacin tiene hegemona, muchas mas herramientas para defenderse, ms fortalezas construidas en torno al ncleo duro del poder econmico y su sustento militar.

La nuestra es una sociedad con amplio desarrollo de los movimientos populares, con opinin pblica, pero tambin con instituciones que tienen partidos polticos que les sirven, parlamento, sindicatos de masas burocratizados. Hay una conformacin social que nos lleva a pensar que el escenario no es el de una guerra de movimientos sino de una guerra de posiciones contra el poder oligrquico fascista.

No podemos olvidar entonces que la guerra de posiciones requiere una concentracin inaudita de hegemona, necesita de la participacin de las ms amplias masas; no puede ser resuelta por un golpe de mano, por imperio de la voluntad, requiere un desarrollo largo, difcil, lleno de avances y retrocesos, pero tras lo cual, si se logra la victoria, sta es ms decisiva y estable que en la guerra de movimientos. As estamos pensando en una transformacin social que ya no est centrada en un determinado acontecimiento sino que es un proceso complejo y contradictorio, y que adems requiere disputar el consenso, las voluntades, el sentido comn, el modo de pensar, del conjunto de la poblacin, de las ms amplias masas en lo que la campaa presidencial que culmino ayer, ha significado un enorme salto.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter