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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-06-2018

Por qu lo llaman tradicin, cuando quieren decir discriminacin?

Joxemari Carrere y Alba Fatuarte
Rebelin


A una costumbre, un rito o un acontecimiento social que se transmite de generacin en generacin lo definimos como tradicin. La mayora de las veces ocurre que el origen de esa tradicin se guarda en la memoria de la comunidad que la sostiene; pero siendo la memoria un soporte condicionado por el paso del tiempo, por la calidad de la transmisin y la adaptacin al momento vital de quien recuerda, suele ser fuente de manipulaciones e interpretaciones. Es por ello que la tradicin se utiliza segn convenga y se embadurna de subjetividad, aunque se vista con un tosco traje de objetividad.

La tradicin es sobre todo tiempo y memoria. Un hecho o actividad que se instaur en un determinado lugar y momento, se convierte en tradicin gracias al paso del tiempo; y el tiempo es determinante en la memoria. Y la memoria es muy traicionera, ya que el recuerdo, del mismo modo, est condicionado por el paso del tiempo, y con los determinantes sociales e histricos del momento en que recordamos. Pero la tradicin, lejos de ser algo inamovible, se muestra dinmica y receptora de los cambios sociales, adaptndose a ellos, aunque muchas veces de manera imperceptible. La tradicin necesita tiempo para vivir y tambin para transformarse. Sin esa capacidad de adaptacin no habra sobrevivido a los tiempos.

La interpretacin conservadora de las tradiciones, en cambio, evita su transformacin. Se utiliza la tradicin por encima de los deseos y derechos de las personas. Se utiliza la tradicin, esto ha sido as toda la vida, para que nada cambie, para que quienes se arrogan el poder sobre la sociedad puedan seguir ejercindolo, legitimando ese control en su posicin social preponderante adquirida por su funcin religiosa, econmica o poltica. Un poder oculto, aunque reconocido por la mayora; que se ejerce desde las sombras, con apariencia de ciudadana responsable; un poder que se adentra en las tinieblas de la historia y pretende perpetuarse. A esa sombra del poder le interesa que las tradiciones se vean como algo que trasciende al deseo de sus seguidores, para, de este modo, se les vea a ellos mismos como algo que trasciende a los tiempos. Para que se vea la existencia misma como algo inmutable, sin posibilidad de transformacin. El mero hecho de plantearse la tradicin como algo cambiante, que evoluciona con la sociedad y las personas, siendo estas mismas las que deciden sobre aquello que es parte de sus vidas, supone una trasgresin inaceptable. No pueden aceptar que las personas piensen por s mismas y contemplen la posibilidad de que todo es cambiante.

El conflicto de los Alardes de Irun y Hondarribia tiene mucho de todo esto. Escudndose en la tradicin, se impone una manera de ver y actuar en la vida que choca con cualquier visin transformadora de la misma. Se presenta la tradicin como algo inalterable a travs de los tiempos y las personas; como una suerte de regalo divino que hay que mantener a salvo de quienes quieren pervertirlo.

La constante apelacin a la tradicin para negar la participacin de las mujeres en las mismas condiciones que los hombres, esconde ese apego a un poder masculino y jerarquizado que se niegan a abandonar, aferrados a ese lugar preponderante y dominante en la sociedad. Para ello, lejos de aparecer como tal, apela a la mayora de la comunidad que encuentra en el mantenimiento de las tradiciones un lugar comn identitario. Esa apelacin a la identidad comunitaria, en cambio, no busca una reflexin crtica sobre la misma, no persigue entender las relaciones humanas comunitarias como un hecho que se va construyendo por mutuo acuerdo; que evoluciona a la par que las personas; que pretende una convivencia basada en la igualdad de derechos para todas las personas. Plantear la tradicin como un hecho dinmico, compartido en igualdad de condiciones, vendra a poner patas arriba toda esa estructura jerrquica levantada a travs de los tiempos, basada en las desigualdades sociales y humanas, en el poder patriarcal y el control clasista.

As, apelar a la tradicin para defender la no participacin en igualdad de las mujeres en los alardes es una falacia interesada, ya que no tiene que ver con la tradicin sino con la discriminacin de la mitad de la sociedad por el simple hecho de ser mujeres. Un machismo que se oculta y se trasviste, pero no por ello deja de serlo. La discriminacin de las mujeres en cualquier orden de la vida se denomina machismo, y disfrazarlo bajo las vestimentas de la tradicin, no es ms que una justificacin que busca confundir, tergiversar y distorsionar el debate.

Por ello resulta incomprensible que ante la existencia de dos alardes en Irun, uno donde se respeta el derecho de las mujeres a participar en pie de igualdad en sus fiestas y otro donde se discrimina a la mitad de la poblacin por razn de sexo, al segundo se le siga denominado tradicional en lugar de llamarlo por su nombre: Discriminatorio, alarde de la desigualdad o machista. Es lamentable que tras 20 aos sigamos aguantando hasta en medios pblicos, como EITB, se hable de alarde tradicional. Se busca una imagen de normalidad en base a una falsa legitimidad recibida por la tradicin en contraposicin al alarde pblico, que muestran como una invencin moderna fuente de conflictos. Porque lo cierto es que el alarde pblico, ms all de respetar la participacin en igualdad de las mujeres, impulsa otro modelo festivo, ms horizontal y democrtico, alejado de las estructuras opacas e inflexibles del Discriminatorio.

Las tradiciones son creacin y parte de las comunidades humanas, y como tal la nica manera de que sobrevivan, es que se adapten a los tiempos, evolucionen y alimenten la diversidad humana. El olor a naftalina y humedad acumulado en las mentes, solo es sntoma de una sociedad que se niega a avanzar, a liberarse de sus miedos, impidiendo que el aire fresco entre en las vidas de todas las personas. El aire de la libertad. Luchar por ella es una tradicin que las mujeres han transmitido y mantenido a travs de los tiempos.


Joxemari Carrere y Alba Fatuarte - Alternatiba

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de las autoras mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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