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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-06-2018

La situacin del modelo econmico boliviano
De milagros y talones de Aquiles

Fernando Molina
Nueva Sociedad


El modelo econmico boliviano es celebrado por distintos sectores polticos y por los ms diversos actores internacionales. Para muchos, se trata de la prueba de que la izquierda tambin puede desarrollar una gestin eficiente de la economa, sin dejar de atender las necesidades sociales de la poblacin. Pero el modelo, para muchos milagroso, tambin tiene sus problemas.

Se suele atribuir parte del xito econmico de Bolivia en el ltimo tiempo a las Arcenomic, trmino que alude a Luis Arce, el economista que dise el modelo de desarrollo del pas y que lo dirigi personalmente de 2006 a 2017, ao este ltimo en el que enferm y renunci a su posicin como ministro de Economa de Evo Morales. Arce es un economista fuertemente contrario al neoliberalismo, partidario del Estado, pero moderado en poltica econmica y prudente en la macroeconoma. Su lnea continua guiando las decisiones del gobierno boliviano y sigue cosechando xitos. Entre ellos puede destacarse el crecimiento en un 4,7% del PIB durante este ao. Sin embargo, esta poltica no est exenta de crticas. Hay quienes la consideran como posible generadora de la llamada enfermedad holandesa, es decir, de la tendencia crnica de una economa extractiva a gastar mal.

El modelo boliviano considera la existencia de dos sectores. Uno de ellos es el generador de excedentes, compuesto por las industrias petrolera, minera y elctrica. El otro sector, en cambio, es el generador de ingresos y empleos y lo conforman las industrias manufactureras, agropecuarias, la construccin y el turismo, entre otras. El modelo se basa en la toma del primer sector por parte del Estado (que se convierte as en el principal actor de la economa) y en la transferencia de los excedentes de este al segundo sector por la va del gasto pblico y la redistribucin econmica -es decir, de la ampliacin de la demanda-.

Hace unos das, el ministro de la Presidencia, Alfredo Rada, espet a los empresarios que estaban ante un gobierno de los trabajadores. Esta afirmacin debe examinarse a la luz de lo siguiente: mientras que la presencia del Estado en el sector generador de excedentes es casi total, el sector generador de ingresos y empleo sigue siendo mayoritariamente privado y sigue orientado al lucro. Esto diferencia al modelo boliviano del socialismo del siglo XXI. Las limitaciones que ha puesto el gobierno al sector privado solo han sido cuantitativas. Todas ellas las ha tomado del arsenal nacional-popular y no del socialista. La lista es la siguiente: una poltica salarial dictada desde arriba y fuertemente pro trabajador, ciertos topes a las exportaciones de alimentos -a fin de asegurar el abastecimiento interno-, y la imposicin a los bancos de cuotas mnimas para los distintos tipos de crdito. Los empresarios dicen que estas medidas han impedido que la inversin privada sea ms vigorosa, pero nadie piensa que la hayan detenido como ocurri en Venezuela. Las principales amenazas a la industria nacional no son las nacionalizaciones sino la importacin muy abundante (y a menudo ilegal) de algunos productos, as como un tipo de cambio inmvil y sobrevalorado.

El modelo de transmisin de excedentes hacia dentro ha sido exitoso en el corto plazo. Gracias al shock de ingresos que sacudi al pas entre 2006 y 2014 -todos canalizados hacia el mercado interno-, se incrementaron el consumo y las actividades destinadas a satisfacerlo. Adems, se favoreci el bienestar social. La extrema pobreza monetaria (ingresos de menos de 2 dlares al da) cay de 38% a 18%, y hoy es de solo de un 10% en las ciudades. Al mismo tiempo, Bolivia se convirti en un pas de ingresos medios: solo el 30% de su poblacin gana menos de 4 dlares por da. Ocurri as el milagro.

Sin embargo, y tal como afirma la teora de la maldicin de los recursos naturales, puede haber complicaciones con este tipo de modelo. Cuando los excedentes se originan en la extraccin de recursos no renovables se tiende a distorsionar la economa a largo plazo, as como a cambiar la mentalidad de la sociedad convirtindola en adicta a la recepcin de estos excedentes fciles. La enfermedad holandesa es un crecimiento contrahecho a causa de la fuerza gravitacional. Evidentemente, promueve la actividad extractiva sobre todos los dems sectores. Se trata de un fenmeno que valoriza la moneda nacional, aumenta la capacidad de compra de los salarios y, en consecuencia, dispara las importaciones, mientras que disminuye la competitividad exportadora del pas. Todos estos sntomas se han presentado en Bolivia, aunque los puntos de vista sobre sus implicaciones son dismiles. El gobierno cree que la transferencia de excedentes no tiene por qu causar rentismo o dependencia de los sectores productivos de las rentas del gas. Esto, siempre y cuando se los destine a la inversin pblica en infraestructura, a la creacin de empresas estatales saneadas y a una poltica social muy activa en un contexto de equilibrio macroeconmico.

Sin embargo, con los aos los problemas causados por esta transferencia hacia dentro se han ido sumando. Algunos casos de inversin pblica se han comenzado a revelar como despilfarro: escuelas sin alumnos, carreteras poco usadas y aeropuertos innecesarios. Al mismo tiempo, solo algunas empresas estatales -las que operan en nichos tradicionalmente rentables- han logrado generar altas utilidades. Pero las dems trabajan de forma muy ajustada o pierden dinero. Finalmente, el equilibrio macroeconmico se ha visto comprometido por la cada del precio del gas que el pas exporta y que es responsable de la mayor parte del shock de ingresos o, para seguir con la nomenclatura que estamos usando, del shock de excedentes experimentado. Desde 2015, Bolivia presenta una sistemtica cada de sus ingresos internacionales, que sum un 40% entre 2014 y 2017. El pas tiene, en consecuencia, problemas para financiar los gastos de un Estado ampliado, por lo que registra ya por tres aos un dficit fiscal de alrededor del 7% del PIB. En el mismo periodo las importaciones solo han cado un 20% (lo que parece confirmar el diagnstico de enfermedad holandesa), por lo que se ha producido una merma en las reservas internacionales de 15.000 a 10.000 millones de dlares. Esta situacin sigue siendo controlable, pero constituye el taln de Aquiles del modelo (en realidad, de todos los modelos latinoamericanos, toda vez que la regin comercia en una moneda que no es la suya). En este momento, las reservas disminuyen a razn de 200 millones de dlares mensuales y se calcula que, si el gobierno las dejara caer a 6.000 millones o menos, Bolivia estara en un serio problema.

Ventajas y problemas de la bolivianizacin

Evo Morales dijo ms de una vez que la estabilidad, es decir, el equilibrio macroeconmico, es un patrimonio del pueblo boliviano y debe conservarse. No es una tarea del Fondo Monetario Internacional -como ocurra en el pasado-, sino de un programa monetario y fiscal que, aprobado por el Ministerio de Economa y el Banco Central, define la cantidad de dinero que se pone en la economa a fin de alentar la actividad econmica sin crear presiones inflacionarias (desde hace ocho aos que la inflacin se ha mantenido en niveles bajos). Este programa ha sido facilitado por la abundancia de las reservas internacionales a consecuencia del boom de ingresos del exterior que vivi el pas entre 2006 y 2014, pero tambin del que probablemente es el mayor logro financiero de la gestin de Morales: la bolivianizacin de la economa. Gracias a ambos factores, la poltica monetaria y fiscal han podido ser constantemente expansivas y han alentado un crecimiento continuo del PIB anual que ha sido el mayor de la historia del pas.

Bajo el neoliberalismo, las autoridades monetarias no podan impulsar el crdito interno, pues este estaba casi completamente dolarizado. El nivel de las reservas internacionales se haba convertido en una rienda cuyo largo marcaba la amplitud mxima a la que poda crecer la economa. Ahora el gobierno tiene ms juego de cintura. Si a fines de la dcada de 1990 solo el 3% de los depsitos del sistema financiero estaba nominado en bolivianos y el resto en dlares, hoy esto es casi al revs: 94% de los depsitos est en bolivianos y solo el 6% en dlares.

Qu pas? Gracias a la entrada de una gran cantidad de dlares (100.000 millones) por el boom de las exportaciones, el boliviano se valoriz (o cada dlar comenz a cambiarse por menos bolivianos). Hasta 2011, el tipo de cambio fluctuaba libremente, as que la valorizacin dio al pblico la seal de que tener dlares significaba perder dinero. Luego el gobierno estabiliz el tipo de cambio en 6,96 bolivianos, que es el precio fijo del dlar desde 2011. Si se toma en cuenta la inflacin, esto implica que con el transcurso del tiempo cada dlar puede comprar cada vez menos cosas dentro del mercado interno. Estos estmulos cambiarios se complementaron con un mayor encaje bancario en dlares y la transformacin del Impuesto a las Transacciones Financieras, a fin de que solo gravara a las operaciones en moneda extranjera. Estas medidas, en un contexto de gran confianza en la economa nacional y con una gran cantidad de reservas internacionales de respaldo, obraron otro milagro. La bolivianizacin ha permitido que las autoridades monetarias mantengan un volumen expansivo de crdito a los actores productivos, incluso desde que las reservas internacionales comenzaron a caer en 2015.

Ahora bien, el problema est en que la bolivianizacin necesita que el tipo de cambio sea fijo, porque si no fuera as y ocurrieran devaluaciones, estas podran llevar a las personas, deseosas de no perder su capacidad de compra, a usar nuevamente el dlar. Se ha dicho que ese es el segundo taln de Aquiles (o, mejor dicho, otro aspecto de la misma debilidad) de la poltica monetaria actual, ya que le quita a las autoridades la herramienta de la devaluacin como medio para abaratar el costo de las exportaciones y enfrentar escenarios como el actual, en el que los pases vecinos han realizado esta maniobra cambiaria y, por tanto, ponen productos ms baratos en los mercados clientes de Bolivia y en el propio mercado nacional. El gobierno no cree que la devaluacin funcione en Bolivia. Piensa que la industria local no se beneficia claramente con un boliviano ms barato, porque es muy dependiente de maquinarias e insumos importados, y un boliviano barato reduce la capacidad para importar. Por esto en los ltimos aos el oficialismo ha resistido cualquier tentacin de devaluar el boliviano. Sin embargo, tal tentacin solo puede ser resistida cuando se tiene un alto nivel de reservas, lo que nos conduce nuevamente al mismo punto. Es decir, al punto de las divisas y del precio y el volumen de las exportaciones que pueden generar divisas. La estabilidad del modelo boliviano actual se disputa en la arena de la produccin de suficientes divisas para sostener la transferencia de excedentes y, con ello, la demanda interna incrementada.

Fernando Molina. Periodista y escritor. Ha producido numerosas obras ensaysticas, histricas y polticas sobre Bolivia. Dos de sus ltimas publicaciones son La izquierda boliviana frente a la revolucin y la democracia. Del marxismo nacional al MAS (Libro Nmadas, Cochabamba, 2016) y La idea aristocrtica y la idea liberal. Estudio de la lite poltica boliviana del siglo XIX (Libro Nmadas, Cochabamba, 2017).

Fuente: http://nuso.org/articulo/de-milagros-y-talones-de-aquiles/


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