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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-06-2018

La amenaza de separacin familiar empieza a hacer mella en los migrantes que pretenden cruzar la frontera con EE.UU.

Nina Lakhani
The Guardian / El diario

Las mujeres y nios que confan en llegar a Estados Unidos se enfrentan a un dilema: quedarse y arriesgarse a morir o sufrir la separacin forzosa en Texas.



Migrantes centroamericanos protestan a su paso por la poblacin de Nicols Romero el martes 3 de abril de 2018 en el estado de Oaxaca (Mxico). El Gobierno de Mxico reiter hoy la soberana de su poltica migratoria y rechaz que est

Migrantes centroamericanos protestan a su paso por la poblacin de Nicols Romero en el estado de Oaxaca (Mxico), en una imagen del pasado 3 de abril. EFE/LUIS VILLALOBOS

Son un grupo de mujeres, estn cansadas y revisan una maleta llena de ropas usadas en el sombro patio de un refugio para migrantes cerca de la frontera mexicana con Estados Unidos. Sus bebs toman el pecho o duermen la siesta en camas improvisadas. Los nios se turnan para tirarse por un tobogn pintado de brillantes colores.

La mayora de las 60 mujeres que vive en el Madre Assunta Scalabrini, un refugio de monjas de Tijuana, se ha apuntado en una lista de espera que crece a toda velocidad para solicitar asilo junto a sus hijos al otro lado de la frontera, en San Diego. All esperan que las autoridades estadounidenses se apiaden de ellas.

Ana Ramrez, de 34 aos, lleg hace 12 das desde la violenta ciudad costera de Acapulco, en el sur de Mxico. Vino con tres hijos, de entre 11 y 17 aos; y su nieto, de 18 meses. Huan de un grupo de hombres armados que amenazaba con matar a la familia si el hijo mayor, que tiene 14 aos y est estudiando la secundaria, no acceda a vender drogas para la banda. Los mismos hombres se haban llevado a tres de sus compaeros de clase, desaparecidos desde entonces.

Ramrez denunci las amenazas ante las autoridades y all fue donde les aconsejaron que se fueran: no podan garantizar la seguridad de la familia. Aterrados, dejaron su casa, su ropa, sus juguetes, el trabajo en el hotel y la escuela de los nios. Con dinero prestado volaron hasta Tijuana. El martes, la familia ya estaba en el puesto 400 de la cola para solicitar asilo. Haban avanzado un trecho desde el nmero por encima de 1.000 que les dieron al llegar.

"Si volvemos, nos matan a todos"

Como la mayora de las mujeres en el refugio, Ramrez no sabe nada de las nuevas restricciones para solicitar asilo anunciadas la semana pasada por el fiscal general de EEUU, Jeff Sessions, que perjudican especialmente a las vctimas de violencia de las bandas y abuso domstico.

El asilo es para los perseguidos por su religin, sus creencias polticas o su pertenencia a grupos sociales, dijo Sessions, y no para los que huyen del crimen.

Ramrez ha venido preparada con un informe policial con el que espera persuadir a las autoridades de inmigracin estadounidenses para que le concedan el asilo. "Tengo pruebas, si volvemos, se llevarn a mi hijo o nos matarn a todos, estoy tratando de mantener a la familia unida. Estoy pidiendo asilo, no entrara de forma ilegal".

Hay al menos 3.700 nios separados de sus padres, un nmero que aumenta rpidamente por la poltica de tolerancia cero con que la Administracin Trump pretende disuadir a inmigrantes y solicitantes de asilo. La mayora de las familias separadas viene del tringulo norte de Amrica Central: El Salvador, Honduras y Guatemala, la zona ms peligrosa del mundo sin estar en guerra.

Amnista Internacional ha calificado la prctica como tortura segn el Derecho internacional. No hay un plan coherente para reunir a las familias.

Ramrez ha escuchado rumores de nios hondureos siendo separados de sus padres, pero slo cuando son mayores de 14. Se echa a llorar y abraza fuerte a su nieto cuando le ensean las fotos de nios en jaulas publicadas en los ltimos das. "No dejar que eso suceda, regresar".

Algunas no han odo nada sobre esta polmica. Laura Ruiz, de 18 aos, de Copn (Honduras), est amamantando a su nio de dos aos, que a duras penas mantiene los ojos abiertos. Llegaron despus de un viaje agotador y no han visto ninguna noticia ni han odo nada sobre lo que est ocurriendo a pocos kilmetros de all, al otro lado de la frontera.

Su plan es cruzar de forma ilegal junto al padre del beb, que vive en el refugio masculino de al lado. "Estamos tan cerca que tenemos que intentarlo".

Muchas de las mujeres entrevistadas por The Guardian mantienen la esperanza, alentadas por las historias de familiares y amigos que en los ltimos meses y aos s pudieron solicitar asilo. Exactamente los casos que la Administracin de Trump dice que quiere cerrar.

"T qu haras?"

Esther Castro, de 21 aos, viaja con su pequea y ruidosa hija de dos aos, no puede dejar de llorar por el agotamiento, la desesperacin y un punzante dolor de espalda que no ha podido curarse por falta de dinero. Es madre soltera, vino de Michoacn y lleva gravemente deprimida desde que la violaron a los 17 aos.

En las ltimas semanas, recibi una avalancha de llamadas annimas de personas que la amenazaban con violarla a ella y a su hija. Se asust tanto que meti algunas cosas en la maleta y se fue. "Voy a contarles mi historia, como te dije, y voy a tener fe en Dios y en que nos dejarn pasar... Si tratan de llevarse a mi hija, regresar, no lo permitir".

De acuerdo con los expertos consultados, no est tan claro que pueda regresar. Probablemente, dependa de su nacionalidad, del punto en el que entr a Estados Unidos y de la disponibilidad de los centros de detencin.

En un ao normal, el refugio Madre Assunta acoge a unas 1.200 mujeres y nios. Pero en los primeros cinco meses de 2018, el nmero se ha disparado hasta 1.560. En un cambio radical con relacin a 2017, este ao cerca del 80% ha venido de Mxico, en su mayor parte de los castigados estados de Guerrero y Michoacn. All los grupos armados controlan todo, desde los mercados de drogas hasta las granjas de aguacate. El resto de las residentes del refugio proviene en su mayora de Amrica Central, y unas pocas de pases africanos como Sudn y la Repblica Democrtica del Congo.

Con casi 30.000 asesinatos, 2017 fue el ao ms violento registrado en Mxico. En lo que va de 2018, la tasa de asesinatos ha aumentado un 20%. En la frontera, muchas prefieren arriesgarse a una posible separacin en EEUU antes que la violencia garantizada de sus hogares.

A Mary Galvn, una trabajadora social de Madre Assunta, le horroriza la nueva poltica de Estados Unidos y le enoja que el Gobierno mexicano no la condene de forma inequvoca. "[Trump] Es el anticristo. Pero ponte en el lugar de estas mujeres, imagnate que tienes que elegir entre quedarte en casa y ser asesinada, o cruzar la frontera y arriesgarte a que tus hijos sean encerrados en jaulas y tratados violentamente, pero con un poco de esperanza, t qu haras?".

En esta crnica se han cambiado los nombres de los que participaron para proteger su identidad.

Traducido por Francisco de Zrate

Fuente: http://www.eldiario.es/theguardian/encrucijada-migrantes-frontera-EEUU-intentan_0_784272627.html


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