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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-06-2018

Poltica cientfica frente a poltica de innovacin

Antonio Snchez Andrs
CTXT

Desde hace al menos veinte aos en Espaa se percibe una creciente desvinculacin entre la investigacin (ciencia) y la innovacin (aparato productivo). La comparacin con pases de nuestro entorno lo refleja de manera ntida


FELIXIONCOOL

Recientemente han vuelto a salir a la palestra las deficiencias en la poltica de I+D+i en Espaa a travs de la publicacin del nuevo informe anual de la COTEC. Los resultados son desalentadores. Se vuelve a destacar, como ya es tradicin, el poco inters existente en Espaa por las actividades de I+D+i: inestabilidad en el gasto, poca participacin y escasa sensibilidad del sector privado en este tipo de actividades, falta de perspectiva del sector pblico respecto a la financiacin, heterogeneidad territorial y otros muchos ms. Aunque existen grandes deficiencias en este mbito estratgico, en este trabajo solamente se profundizar sobre unos aspectos especficos, en especial, acerca de algunos vinculados a la poltica cientfica y la poltica de innovacin. Parte de los comentarios tendr como horizonte el papel de la Universidad espaola, centro vital de la generacin de investigacin en nuestro pas, y su impacto en la actividad productiva. Debe sealarse que una de las consideraciones de fondo que se asume en este trabajo es que la actividad cientfica en su mayor parte debe orientarse hacia su aplicacin en el aparato productivo y no simplemente ha de contemplar una perspectiva artstica, por decirlo de alguna manera.

Si miramos retrospectivamente, el gasto en I+D en Espaa, segn el INE, hasta la mitad de los aos 90 se encontraba estancado y slo hacia mediados de esa dcada lleg a los 4.000 millones de euros. A partir de ese momento (en especial a partir de 1998), se va acrecentando ms visiblemente, primero hasta alcanzar casi los 6.000 millones de euros en 2000 y despus se duplic en 2006. La tendencia al alza sigui hasta 2008, cuando se alcanz casi el nivel de los 15.000 millones de euros. A partir de ese momento, la sensibilidad del gobierno, e incluso de las propias empresas, hacia este tipo de partidas se oscureci. La cada en el gasto en I+D comienza al inicio de la crisis y se prolonga hasta 2014. Durante el periodo 2012-16 se estabiliza en torno a los 13.000 millones de euros.

Esta tendencia a la baja se refleja en la actividad investigadora, donde se pueden utilizar varios indicadores para medirla. Entre ellos, el nmero de artculos cientficos publicados en revistas relevantes (medira, en parte, los resultados de la investigacin que, a la sazn, son los que se encuentran ms en boga). El creciente inters por el gasto en I+D se vio reflejado en que mientras que en el ao 2000 se publicaron 685 artculos cientficos por milln de habitantes, en 2008 se alcanzaron los 1.183 y en 2012 los 1.640. Esta ltima cifra fue creciendo posteriormente, por ejemplo: hasta los 1.850 en 2014, ltimo ao del que se dispone de datos. Esta situacin aparenta ser bastante positiva puesto que ubica a Espaa en una situacin que se acerca a pases de nuestro entorno, como son los casos de Alemania (1.307 artculos por milln de habitantes en 2008), Francia (1.320 artculos) o Italia, aunque seguimos alejados de otros como el caso del Reino Unido (1.996), pero especialmente de pases con fuerte dinmica tecnolgica como son Corea del Sur (1.937 artculos) o Israel (2.006).

Para valorar el impacto de las actividades de I+D+i en el aparato productivo se puede utilizar el nmero de patentes de gran calidad (tridicas). En este sentido, en el ao 2000 se registraron 3,6 patentes tridicas por milln de habitantes, que aumentaron a 4,9 en 2008 y ascendieron ligeramente, hasta 5,2 en 2012. Esta evolucin es mucho ms modesta que la que se refleja en trminos de investigacin, pero resulta pattica cuando se compara con otros pases del entorno o similares al nuestro. En particular, en 2012 en Alemania se registraron 66,8 patentes del mencionado tipo, en Francia 38,9, en el Reino Unido 26,9 o en Italia 11,5. En caso de considerar pases ms dinmicos tecnolgicamente la diferencia es abismal: Corea del Sur registr 57,6 e Israel 49,5. As pues, nuestra actividad innovadora queda bastante en entredicho.

No obstante, lo que se pretende destacar en este trabajo es la conexin entre el mbito cientfico y el productivo, que puede medirse al comparar los artculos publicados y las patentes registradas (por milln de habitantes) en un periodo de tiempo. Mientras que en Espaa en 1999-2000 una patente requera la publicacin de 189 artculos, en 2008 se necesitaron 241 artculos y en 2012 se requirieron 315. Y todo ello a pesar del esfuerzo realizado en gasto pblico desde el ao 2000! Estas cifras son ms llamativas en la medida en que se contrastan en trminos internacionales. En 1999-2000 en Alemania era necesario publicar 14 artculos para conseguir una patente, en Francia 28, en Israel 33 y en Corea del Sur 42. En 2008, para estos pases, y respectivamente, los artculos necesarios fueron d 18, 35, 38 y 47. La brecha con Espaa ha seguido en la misma lnea posteriormente. As pues, se constata una tendencia ya vigente en al menos los ltimos 20 aos que consiste en la desvinculacin creciente entre la investigacin (ciencia) y la innovacin (aparato productivo). Este problema constituye uno de los retos ms importantes de la poltica econmica y no se va a resolver con ms volumen presupuestario, sino a travs de un condicionamiento en el gasto pblico.

Adems, lo que se est revelando cada vez con mayor nitidez es que la investigacin no sirve para el desarrollo de la propia ciencia. A este respecto un indicador de la utilidad de un artculo (resultado de la actividad cientfica) es su utilizacin para la propia actividad cientfica, es decir, que sea utilizado (citado) por otros cientficos. En el caso espaol, ocurre que los artculos de los cientficos espaoles no se citan. Espaa ocupaba el lugar nmero 20 (en documentos publicados en 2010 y citados hasta 2015). Es decir, que los artculos no sirven ni siquiera para fundamentar la actividad cientfica, sino que nicamente repercuten en beneficio del propio autor (para su promocin personal). La lucha contra este creciente autismo investigador constituye otro de los grandes retos de la poltica econmica.

Sin obviar la necesidad de llevar a cabo polticas econmicas sobre el aparato productivo (poltica industrial activa) y programadas (dentro de un plan econmico nacional a largo plazo), e incluso, orientadas a estimular los distintos segmentos del I+D+i, aquello que es estratgico en Espaa es la vinculacin de la ciencia con el aparato productivo.

En trminos de polticas econmicas relevantes, se puede sugerir que, dado una parte sustancial de la actividad cientfica se produce en la Universidad, resulta absolutamente necesario, por un lado, vincular estrechamente las ayudas cientficas concedidas (relacionadas con investigacin) a esta institucin con su colaboracin con el aparato productivo (este sera el condicionamiento antes mencionado). Por otro lado, dada la deformacin que se ha generado en la Universidad en la que se estimula la investigacin endogmica, que slo le interesa a quin la produce es perentorio un cambio en el sistema de incentivos-promocin del profesorado-investigador dentro de esta institucin.

Antonio Snchez Andrs es miembro del Departamento de Economa Aplicada-Poltica Econmica de la Universidad de Valencia. https://paradojadekaldor.com/

Fuente: http://ctxt.es/es/20180620/Politica/20267/Antonio-Sanchez-Andres-la-paradoja-de-kaldor-economia-patentes-espa%C3%B1a.htm

 



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