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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-06-2018

Municipalismos: en Mxico se piensa mucho en ti

ngel Calle Collado
El Salto

Mxico es un autntico laboratorio municipalista donde las tradiciones comunitarias (indgenas y campesinas) se dan la mano con las formas de autogobierno socialista (con races marxistas, anarquistas o libertarias).


Mxico y este pas quizs compartan ms de lo que piensan. Compartimos situacin perifrica dentro de economas y poderes polticos que nos desbordan por el Norte. Compartimos tradiciones de ida y vuelta, como lenguas, msicas y poticas que van y vienen. Sobre Mxico se asientan cerca de 60 culturas. Como aqu, compartimos una mal encajada diversidad poltica y cultural: nos movemos de forma excluyente entre distintas races identitarias, donde la diferencia es percibida como amenaza y no como riqueza de un Estado, por otra parte, progresivamente neoliberal y conservador.

Compartimos tambin bsquedas de nuevas formas de hacer poltica, intentando desplazar las referencias tradicionales asentadas en las ltimas dcadas, dentro del juego institucional representativo, en un bipartidismo de centro-derecha. All PAN (Partido de Accin Nacional) como remedo conservador del PRI (Partido Revolucionario Institucional), ac PP como valedor de una vieja y desigual Espaa que encuentra apoyos en el PSOE.

En ambos pases han emergido apuestas polticas que buscaban promover alternativas para canalizar el descontento. Y entre las alternativas comunes, el municipalismo es una propuesta que se enfrenta a aquellas que emergen desde la izquierda institucional.

En Mxico, no obstante, la apuesta ms meditica de una renovada izquierda, aunque con un candidato ligado a los entramados polticos del pas desde hace dcadas, se aglutina alrededor de Antonio Manuel Lpez Obrador (AMLO, como es conocido popularmente). Las encuestas y las lites mexicanas parecen preparadas para recibir a AMLO como futuro presidente de la nacin.

Obtendra alrededor de un 35% de votos en las elecciones del 1 de julio, 10 puntos por delante de Ricardo Anaya (PAN-Frente) y algunos ms de Jos Manuel Meade (PRI), considerado como un recambio independiente del denostado Pea Nieto, pero que se hunde paulatinamente en las intenciones de voto directo manifestadas en los sondeos.

Por estas tierras, la posibilidad de sorpasso de Podemos se difumin, en parte, por su deseo de jugar al marketing poltico del populismo: discursos genricos buscando una transversalidad meditica, desde una organizacin marcadamente piramidal. En su lugar, al hilo de una guerra de banderas, el partido poltico de Ciudadanos (cercano al llamado movimiento naranja con el que se promociona en Mxico el partido Movimiento Ciudadano) se ofrece como un populismo conservador con menos complejos, ms agresivo y que no precisa empuje social, antes al contrario, confa en el voto del miedo que genera la precariedad y la falta de referentes colectivos en lo cotidiano.

El candidato AMLO, o tambin Andrs Manuelovich como l se bautiz irnicamente tras ser acusado de recibir financiacin rusa, no ha dudado en apoyarse en proyectos polticos que le cuestionan su apelativo de izquierda. Su partido MORENA (Movimiento de Regeneracin Nacional) se ha aliado con el PT (Partido del Trabajo) pero tambin recientemente con el conservador partido de Encuentro social (PES), prximo a crculos profundamente conservadores y protestantes del pas, conformando la alianza Juntos Haremos Historia.

AMLO procede de las zonas ms izquierdistas del PRI, pero su propuesta poltica ha ido volvindose ms ambigua o directamente menos considerada hacia los referentes emancipatorios que originaron el surgimiento de MORENA como organizacin social en 2011, reconvertido en opcin poltica institucionalizada en el 2014.

Como prueba de ello destacan la idea de mostrar mano dura frente a la delincuencia y de perdonar los pecados de los narcotraficantes; su apuesta por un defensor de los transgnicos (Vctor M. Villalobos) como su futuro secretario de Agricultura; el neoliberalismo con el que se relacionan las ideas del director del programa econmico (Abel M. Hilbert); as como la incorporacin reciente de candidatos que militaron en el PRI o en el MC. Se tratara de un giro que recuerda en gran medida el reformismo negociador con las viejas lites de Lula en Brasil. Paradjicamente AMLO representa, a partes iguales, el fin y el regreso del viejo PRI.

Frente a un ms de lo mismo, el municipalismo transformador paulatinamente viene ocupando espacios territoriales y polticos en Mxico. Advertencia: el municipalismo no est de moda en Mxico, es toda una tradicin que, como en el Estado espaol, toma fuerza ante el histrico blindaje de las lites por arriba. Demandas de autogobierno, resistencias indgenas, prcticas comunitarias y pedagogas fundadas en la autonoma social conforman un ramillete de tradiciones que sustentan actualmente el municipalismo en Mxico.

Tratando de eliminar los caciques territoriales, las lites mexicanas desarrollaron la idea de municipios libres tras la revolucin mexicana en la segunda dcada del siglo XX. Por libre se entiende formalmente la capacidad de administrar presupuestos e impuestos, y evitar la subordinacin entre el alcalde (presidente municipal) y el gobernador.

La demandas de (auto)gobierno, con claras referencias a un municipalismo libertario de la mano de pedagogos como Ivan Illich, Gustavo Esteva y las propuestas emanadas del zapatismo, se aunaron con las reclamaciones indigenistas, recogidas en la constitucin mexicana, de gobernarse de acuerdo a sus usos y costumbres. En la prctica, consejos comunitarios e instituciones modernas marcadas por una democracia participativa y por redes de economas cooperativistas conforman un tndem municipalista que se mueve con fuerza por abajo y a la izquierda del propio AMLO.

El legado del Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional (EZLN) est hoy marcado y legitimado por la propuesta de Municipios Autnomos. Cuando el EZLN irrumpe en 1994 difunde un primer comunicado, hoy conocido como la Primera Declaracin de la Selva Lacandona. Hoy decimos basta, donde no aparecen referencias al autogobierno municipal. Los anhelos territoriales y de justicia social indgena-campesinos se aliaban en ese instante con el marco de radicalizacin democrtica que tanto circulara por el mundo a lo largo de los 90: la campaa 50 aos bastan! en 1994, inicio de la protesta antiglobalizacin, consolidacin de los primeros foros sociales (locales y mundiales) un lustro despus.

De aquellas lluvias democratizadoras vendran despus los futuros 15M (protestas marcadas por un lo llaman democracia y no lo es) y el ciclo poltico municipalista posterior, en la cual las alcaldas por el cambio son un referente significativo.

Sera en diciembre de 1994 cuando la propuesta del EZLN se articula en torno al desarrollo de municipios rebeldes. A da de hoy, estos municipios son resistencia territorial, formas de democracia que combinan la apertura de instituciones (democracia participativa) y una nueva organizacin directa desde asociaciones y ciudadana (democracia radical), que nutre de salud, educacin, economas locales y capacidad de decisin ms all de los deseos del Estado mexicano y los mercados globales. Slo as explicamos la permanencia del EZLN tras ms de tres dcadas.

Toda una nueva generacin educada en ese municipalismo de bases libertarias y comunitarias que ha fortalecido la construccin de un poder desde abajo como ellos indican a travs de los llamados MAREZ (Municipios Autnomos Rebeldes Zapatistas), organizados a su vez en frmulas de intercooperacin municipalista como son, a partir de 2003, las Juntas de Buen Gobierno.

Estas nuevas generaciones zapatistas, no obstante, han propuesto irrumpir mediticamente en la arena poltica a travs de la candidata indgena Marichuy. Una (pre)candidata que no ha podido finalmente recopilar las firmas que se necesitan para postularse en la contienda electoral. Indgena y mujer, a la bsqueda de apoyos comunitarios que en ocasiones no han considerado apropiada esta maniobra electoral y, sobre todo, enfrentada a una exigencia de validar sus firmas a travs de telfonos celulares (en un pas pobre, sin conectividad o luz elctrica en amplias zonas rurales) son los factores que la han alejado del escenario electoral. Por el momento.

Si bien el zapatismo representa una renovada base ya consolidada de ese municipalismo poltico y social, existen en Mxico otros referentes. Oaxaca es un Estado en el que 418 municipios de los 570 que lo conforman se rigen por el sistema de asambleas comunitarias. Algunos ms participativos, otros ms apegados a instituciones indgenas propias, aunque no faltan reformulaciones a las que se adaptan partidos tradicionales como el PRI. Pero no es una cuestin de nmeros, no slo. Estos municipios autnomos cada vez impiden ms el aterrizaje de la maquinaria electoral.

Existen pueblos que se blindan durante las llamadas electorales para que no lleguen autoridades o urnas, no hay permiso de la comunidad para apostarle a acceder al ayuntamiento va partidos. Los partidos nos fraccionan me comentaba un joven oaxaqueo con cargo comunitario. En su lugar, estos municipios negocian directamente el acceso a presupuestos as como el respeto al desarrollo de procesos comunitarios como base del autogobierno.

Otro frente ms discutible es la conformacin de poderes locales por parte de las llamadas autodefensas comunitarias, nombre con el que se conoce a grupos civiles armados que a partir de 2013 se alzaron frente a la violencia impuesta por las bandas de narcos. 37 grupos se constituyeron rpidamente en el Estado de Michoacn. En algunos casos, el control del territorio pareca dar paso a formas de autogobierno, desplazando a militares, narcotraficantes y a una administracin estatal inexistente o cmplice de estos dos ltimos. A la postre, gran parte de las autodefensas han sido tambin refugio de nuevas bandas organizadas en su propio beneficio, como los H3 o Los Viagras.

Sin duda, la incapacidad o el desprecio del Estado mexicano, como la de otros Estados del mundo, para considerar prioritarios en su agenda poltica el bienestar de la poblacin y sus formas de gobierno, han animado iniciativas de autogobierno que van de lo econmico a lo poltico. Una referencia significativa son el despegue del cooperativismo econmico que arropa los municipios autnomos en Chiapas. Como tambin son ejemplos de un cooperativismo en alza, con amplia base comunitaria, el caso de la Tozepan, en el Estado de Puebla. Nace a finales de los 70 como cooperativa de consumo y de ah a la produccin de caf y otros alimentos; y en paralelo a facilitar servicios de salud, acceso a vivienda, crdito y educacin a las comunidades que forman parte de ella. Hoy componen Tozepan ms de 30.000 familias asentadas en 26 municipios. Las cooperativas estn integradas en ms de un 60% por mujeres.

Con una orientacin hacia la constitucin desde el mbito local, nacen tambin partidos y organizaciones sociales al grito de fuera partidos tradicionales. En ese sentido, expresando una desafeccin institucional como lo indicara el 15M en el Estado espaol. Pero distancindose del 15M por su mayor conexin con el mbito electoral desde sus inicios, algo que aqu slo se producira posteriormente con el ciclo municipalista y en menor medida con Podemos.

Se trata de iniciativas como Wikipoltica. A caballo entre el Partido X y Podemos. De progresiva implantacin en 10 estados del pas, fue espoleado en gran parte por la red #YoSoy132 que sacudiera los cimientos polticos del pas al forzar al mismsimo ex-presidente Enrique Pea Nieto a refugiarse en los baos de la Universidad Iberoamericana, perseguido por estudiantes que lo increparon en una conferencia. Su lder ms visible, Pedro Kumamoto, insiste en que su propsito no es ganar la eleccin, sino modificar la forma de hacer poltica y facilitar los flujos de la comunicacin.

Poder local, con todo, no es sinnimo de autogobierno para procurar bienestar social, democratizacin desde abajo o unas economas ms sustentables para las comunidades beneficiarias. Por ejemplo, el desarrollo del municipio como institucin de gobierno local fue usado como el recurso gubernamental para detener la expansin del zapatismo. Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de Len, ambos del PRI, canalizaban fondos municipales y otras inversiones en infraestructura para contrarrestar la legitimidad del zapatismo y capturar redes clientelares.

Tambin el uso de lo local, como puede ocurrir aqu, puede representar un aterrizaje de marcas blancas de grandes partidos estatales, alejndose de una prctica municipalista de abrir instituciones liberales y refundar la autonoma social desde nuevas instituciones ciudadanas, en lnea con el municipalismo propuesto por Janet Biehl y Murray Bookchin. La propia derecha renueva su imagen, ms verde y preocupada por enlazar con proyectos locales tangibles, como demuestra la irrupcin en importantes reas metropolitanas (como Guadalajara, la segunda ciudad del pas en habitantes) de apuestas sobre gestin de aguas, medidas frente al cambio climtico o apoyos a la agricultura urbana encabezadas por el Movimiento Ciudadano.

Como vemos, Mxico es un autntico laboratorio municipalista donde las tradiciones comunitarias (indgenas y campesinas) se dan la mano con las formas de autogobierno socialista (con races marxistas, anarquistas o libertarias). No forman an redes densas que compartan proyectos desde abajo. Pero ciertamente hay exploraciones interesantes, como la idea de comunalidades, basadas en un hacer territorial que construye vnculos, se apega a territorios, promueve economas locales. Nuevos comunes (o Rebeldas en comn) emparentados con el municipalismo diramos por ac. Iniciativas para radicalizar la democracia y promover una sustentabilidad social y ambiental que se comparten con pueblos kurdos, comunidades andinas o propuestas de ciudades en transicin. Pero que tambin se enfrentan a quienes hacen del municipalismo una marca, un eslogan, acaso un lugar donde hablar de poderes locales pero no de poder ciudadano.

ngel Calle es profesor en la Universidad de Crdoba, y coautor de Rebeldas en Comn (edit. Libros en accin).

Fuente: http://www.elsaltodiario.com/mapas/municipalismos-mexico

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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