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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-06-2018

Argentina y la lgica de los mercaderes

Jorge Majfud
Rebelin


Cuando en 1970 los chilenos decidieron elegir un presidente que no agradaba a los dueos del mundo, el presidente Richard Nixon dijo: vamos a hacer que su economa grite. Efectivamente lo hicieron, aunque la crisis econmica ni fue suficiente crisis ni fue suficiente para desestabilizar el orden democrtico, por lo cual el clan Kissinger-Pinochet opt por el tradicional Plan B para Amrica Latina, documentado por sus perpetuadores desde antes de las elecciones de 1970, solucin probada y conocida a todo lo largo y ancho del siglo XX: un sangriento golpe de Estado y la posterior instauracin de una dictadura. Chile no fue el nico caso, ni este modus operandi se remonta a los principios de la Guerra Fra, sino que la precede por lo menos en sesenta aos: aprovechar el descontento y las revueltas populares, pacficas o armadas, para instaurar brutales regmenes represores que protegiesen el statu quo, es decir, los intereses de las elites criollas y el de los inversores extranjeros.

Una vez desestabilizados los pases rebeldes e instaurada las dictaduras amigas, el proceso fue el mismo. Por parte de los mercaderes del mundo libre, se volvi a abrir el grifo de los dlares fciles, creando inundaciones de crditos para el desarrollo de esos pases endmicamente atrasados por sus enfermedades mentales (se dijo y hasta titul en libros, ya que la teora de la incapacidad racial haba sido destrozada a principios de siglo y quedaba feo seguir usndola sin maquillajes).

Durante los aos 60 y 70, por ejemplo, los prstamos a las dictaduras latinoamericanas eran con tasas de intereses mnimas, an ms bajos que la inflacin de los pases receptores. Incluso el secretario de Hacienda y Crdito Pblico mexicano se quejaba de ser acosado desde el exterior para recibir ms dinero. En ese perodo, Amrica latina multiplic por cien su deuda externa mientras se multiplicaron las favelas, se repriman las organizaciones sociales y sindicales y los salarios se mantenan deprimidos para favorecer la exportacin de materias primas, pese a los precios elevados. Nada nuevo. Alguien se benefici de esta bonanza y no es necesario ser un genio para darse cuenta quines. Los gobiernos (la gente comn) tomaron deuda y pasaron dlares a los privados. Nada nuevo.

Claro que haba un detalle: los intereses de las deudas no eran fijos. El problema lleg con la crisis del petrleo de los aos 70 y la posterior escalada inflacionaria en Estados Unidos. Como respuesta lgica, la Reserva Federal en Washington debi subir sus tasas de inters hasta 20 por ciento mientras en Londres hacan prcticamente lo mismo.

En los aos 80s, en Amrica Latina, las dictaduras amigas se enteraron del valor de la amistad no slo con la Guerra de las Malvinas sino cuando la masiva deuda externa, semilla del progreso y el desarrollo, se vio inflada por los mayores intereses hasta que se volvi impagable. O casi. Los pases del sur debieron destinar casi todos sus beneficios en pagar los intereses de estas deudas, lo que hizo imposible cualquier progreso y desarrollo. No fue una dcada perdida, como se la conoce hoy, porque, ms o menos, se recuperaron las democracias liberales. La verdadera democracia, como voluntad de los pueblos dentro de los marcos del derecho, no se recuper, en parte gracias a la falta de derechos de las vctimas de las dictaduras y en parte por las deudas externas heredadas.

En los 90, como solucin, el FMI volvi a la carga y abri nuevamente el grifo para solucionar el problema imponiendo, obviamente, condiciones. Suba de salarios y ayuda de emergencia a los necesitados como forma de reactivar la economa y la justicia social? No, eso es lo que se llama irresponsabilidad. Se recomend la privatizacin, como se vino haciendo desde un siglo antes en el gobierno de Porfirio Daz en Mxico, lo que promovi el progreso y el desarrollo, dej al 85 por ciento de los campesinos sin tierra y desencaden la Revolucin Mexicana. Lo mismo a lo largo del continente.

Como en los casos anteriores, la receta de los mercaderes termin en la catstrofe econmica y social del 2001 que todos conocen, hasta el extremo que incluso el FMI reconoci el fracaso de todos los pases que haban aplicado sus exitosas recetas.

En los aos 2000 Argentina logr independizarse del FMI, a pesar de la telenovela de los Fondos Buitres. La economa creci como pocas veces antes, aunque en parte se debiese, otra vez, a las condiciones favorables de los commodities. Los gobiernos de Lula y los Kirchner no lograron capitalizar ese gran crecimiento en reformas radicales en la educacin, por ejemplo. Pero en ese perodo Brasil sac a treinta millones de la pobreza y los convirti en contribuyentes, lo cual no es un detalle, ms considerando que en otros perodos de crecimiento anteriores del PIB no signific un decrecimiento de la pobreza y las desigualdades sino todo lo contrario.

Ahora, para lograr el milagro de repetir una historia de cien aos de fracasos, se inventan nuevos slogans y explicaciones, como la necesidad de sincerar la economa. El sinceramiento es selectivo. Hay que sincerar de la clase media para abajo.

Si todos los productos e insumos de primera necesidad suben como leche hervida, si el dlar rompe todas las barreras que el gobierno asegur nunca iban a romper, si a pesar de los recortes brutales que se llaman graduales la deuda del pas se dispara en slo dos aos, si el crecimiento es endmico, si despus de todos los intentos fallidos de sinceramiento se termina recurriendo a un desesperado salvataje del FMI que se grit como un gol de Messi, si las condiciones del FMI se llaman condiciones del gobierno argentino, como si el que pide dinero fuese capaz de imponer al prestamista las condiciones para el prstamo eso hay que premiarlo.

El grupo financiero Morgan Stanley Capital International acaba de mejorar la calificacin argentina de Pas de Frontera a Mercado Emergente (vale ms ser un buen mercado que un pas perifrico), categora que le haba quitado en el 2009, cuando el pas se encontraba en acenso econmico y se haba liberado del FMI. Argentina recupera su etiqueta de mercado emergente en su peor momento en quince aos. Esta calificacin, obviamente, facilitar un nuevo flujo de inversiones extrajeras, que es lo que realmente importa a los mercaderes.

La lgica es clara. La misma vieja receta se aplica ahora, con diferente narrativa: los comunistas ya no son la excusa (de ah que ya no hay dictaduras militares) sino los nuevos amigos, siempre y cuando sean amigos del capital, como en China.

Esta perversin de la lgica y de la moral no procede de los mercados sino de los mercaderes, por los cuales la sola idea del libre mercado no es ms que una idea. A los mercaderes nunca les import ni el libre mercado ni el pueblo. Si a la gente comn le va bien, mejor. Si no, no importa. El objetivo no es la gente sino los beneficios que deriven de ella. Qu diferencia hay, para esta lgica, entre la materia prima y un trabajador? La prueba est en que para Morgan Stanley no importa que a la gente le vaya peor. Si el pas es ms obediente y ms dependiente, mejor se lo califica.

Sin duda, una buena noticia para los capitales. Pero tal vez es tiempo que los argentinos dejen de sincerarse y empiecen a decirse la verdad.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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