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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-06-2018

La recta final, elecciones al borde del riesgo

Eduardo Nava Hernndez
Cambio de Michoacn


En varias ocasiones durante su campaa, Jos Antonio Meade ha dicho que en la eleccin su partido seguir el ejemplo del Estado de Mxico y Coahuila. No se trata de un mero discurso de consumo interno para reconfortar a los priistas, sino de un lineamiento y consigna poltica para orientar la accin de sus militantes y aliados. Basta con ver cmo en la primera de esas entidades el priismo se impuso mediante la compra masiva de votos y cmo en la segunda la eleccin no qued satisfecho ninguno de sus opositores, que incluso hicieron frente comn para defender el voto y denunciar las anomalas en las que haba incurrido el partido oficial. Es decir, Meade ha estado dando la orientacin de recurrir al trampeo de siempre, actualizado como en esas dos elecciones de 2017, para obtener un triunfo a costa de lo que sea.

La maquinaria del fraude ya est en marcha y operando a nivel de la calle; pero tambin se ha asegurado suficientes apoyos entre las instancias arbitrales y de sancin en materia electoral, el INE, el Tribunal Electoral y la Fepade. Ya desde hace varios meses se ha sabido cmo el TEPJF revirti una decisin reglamentaria del INE de excluir por completo la circulacin de tarjetas y monederos electrnicos por los partidos polticos, de manera que en la presente contienda se sigue traficando con las hoy muy famosas tarjetas rosas, como medio legalizado de comisin de un delito electoral tipificado: la compra de votos. Otra decisin arbitraria lo fue el dar, por razones de procedimiento, el registro como candidato a Jaime Rodrguez Caldern, El Dcil, quien se ha mantenido en la contienda presidencial a pesar de no haber reunido el nmero de firmas suficientes para participar como independiente y de estar sealado y denunciado ante la Fiscala Especial para la Atencin de Delitos Electorales por coaccionar las firmas y por un gran nmero de suscripciones de apoyo dudosas.

Pero qu esperar de la misma Fepade? De ella se expuls a quien era un titular honesto y confiable, Santiago Nieto Castillo, cuando ste avanzaba en la investigacin de los sobornos Odebrecht a Emilio Lozoya durante la campaa de 2012 y el probable uso de los mismos para asegurar el triunfo de Enrique Pea Nieto. Desde entonces, la Fiscala navega sin rumbo ni timn y ha dejado hacer en una serie de irregularidades que estn ya a la vista de todos. Bsta con leer el ilustrativo artculo de Luis Hernndez Navarro Doa Luz y el fraude (La Jornada, http://www.jornada.com.mx/2018/06/19/opinion/017a2pol) para aquilatar la operacin de manipulacin del sufragio mediante los programas sociales y el simple mercadeo de credenciales para votar.

Y el INE, por su parte ya fall en aspecto que pueden ser graves en caso de un resultado dudoso durante la jornada electoral; se ha podido constatar que los plumones a utilizar para cruzar las boletas son borrables; y tambin que un gran nmero de funcionarios de casilla estn vinculados a partidos, especialmente al PRI.

Y la honestidad misma de los candidatos de dos de las coaliciones se encuentra en entredicho. No olvidemos el cochinito de 12 mil millones de pesos de Jos Antonio Meade en la Sedeso, escamoteados de los apoyos a adultos mayores o de la estafa maestra que l no vio cuando era titular de Hacienda. Y tampoco omitamos la venta fraudulenta de Ricardo Anaya de una nave industrial al chofer de Luis Alberto Lpez, chofer de su amigo Manuel Barreiro.

La cuestin a debatir es si ese conjunto de irregularidades les sern suficientes a las coaliciones en disputa, particularmente al priismo, para revertir la enorme desventaja en que se encuentran en los sondeos serios sus candidatos a la Presidencia, a los gobiernos estatales y a los congresos federal y locales.

Ya ha fracasado el PRI en lo que era una parte fundamental de su estrategia: sacar a Ricardo Anaya de la contienda, recurriendo incluso a investigarlo por parte de la PGR, o quiz presionarlo para aliarse a Meade y formar un solo frente contra el candidato puntero Lpez Obrador. Lejos de ello, Meade se ha estancado en el tercer lugar y Anaya ha retomado su beligerancia discursiva contra el priismo y particularmente contra el presidente Pea Nieto. Tampoco est claro que al candidato frentista ese discurso agresivo le sea suficiente para acercarse al cimero en un nivel realmente competitivo.

Porque ms all de las encuestas conocidas, o mejor, adicionalmente a ellas, el fortalecimiento del candidato presidencial de la coalicin Juntos Haremos Historia ha sido notorio en el tejido de una red de alianzas incluso inverosmiles o impensadas hasta hace muy poco, y en la adhesin pblica de una gran cantidad de fuerzas polticas y sociales, dirigentes y personajes pblicos. No hay elementos visibles para pensar que en una eleccin limpia y transparente pueda ser derrotado ni por Anaya ni menos an por Meade.

Por ello, por la consolidacin de un candidato como favorito a medida que la campaa se acerca a su fin, es que las elecciones se han venido haciendo ms riesgosas. A los antilopezobradoristas no les han funcionado sus distintas tcticas de desprestigio, como equipararlo con Hugo Chvez, Nicols Maduro o el mismo Luis Echeverra. Han tratado de desacreditar tambin a algunos de sus aliados reales o supuestos y a determinados candidatos de Morena, sin que eso haga mella en la popularidad del mismo Lpez Obrador. El mejor promotor del hoy candidato opositor ha sido el gobierno de Pea Nieto, con sus inacabables escndalos de corrupcin, su ineficacia ante el fenmeno de la inseguridad, su entreguismo ante el gobierno antimexicano de los Estados Unidos y su errante manejo de la economa que, pese a todo y a sus reformas, no crece.

Lo cierto es que el presente proceso electoral no se ha desarrollado de ninguna manera en normalidad y que, adems de las irregularidades del mismo, se ha visto rodeado de amenazas y hechos ominosos. Ms de 120 candidatos o agentes de los partidos en contienda han sido asesinados; y un millar, al menos, han abandonado sus postulaciones, en su mayora, segn se sabe, por amenazas contra su vida o su seguridad. Estos hechos han alcanzado a los postulados por prcticamente todos los partidos, sin exceptuar al PRI, al PAN, a Morena o al PRD. Eso significa que el fenmeno de la delincuencia organizada sigue desbordado frente a las autoridades gubernamentales y desafiante frente a la sociedad en su conjunto. Hace unos das el secretario de Gobernacin, Alfonso Navarrete Prida, ha tenido que reconocerlo pblica aunque tardamente al anunciar que se dar proteccin personal particularmente a los presidenciables aun cuando ellos o sus partidos no lo estn solicitando.

Durante una parte de la campaa, algunos de los candidatos han llegado a plantear que una de las opciones de la eleccin representa al miedo, o que el triunfo de cierta candidatura se constituye en una amenaza. Es lo que en redes sociales, spots y llamadas telefnicas se ha llegado a difundir muy ampliamente. Ahora vemos que la amenaza real no est en el triunfo de alguna de las posturas electorales sino que en el proceso mismo de competencia se ciernen ya elementos funestos.

En ese ambiente, el proceso electoral en s enfrenta al menos una doble amenaza: las irregularidades toleradas o insuficientemente combatidas y la amenaza peor an de la violencia poltica, ya muy presente durante las campaas. Lo ominoso es que la respuesta de los gobiernos federal y locales, de las instituciones encargadas de conducir y vigilar el proceso, de los partidos polticos en disputa y de la sociedad no ha sido tampoco oportuna ni en la medida que sera de esperarse. No se trata de crear entre los ciudadanos una alarma que podra inhibir el ejercicio del sufragio, pero s de concientizar acerca de los riesgos de una eleccin que, pese al decir de las autoridades electorales y de las gubernamentales, dista de desarrollarse en calma y normalidad. Sera de esperarse que los resultados de la jornada del 1 de julio nos desmientan y que en ese da y los siguientes se restablezca la convivencia poltica y social, y que Mxico transite en paz hacia una nueva etapa de su vida institucional. Desafortunadamente, los signos, hasta ahora, nos indican otra cosa.

Eduardo Nava Hernndez. Politlogo UMSNH

Fuente: http://www.cambiodemichoacan.com.mx/columna-nc43793



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