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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-06-2018

De la tragedia a la hecatombe, en un pas que parece haber perdido el sentido

Manuel Humberto Restrepo Domnguez
Rebelin


Los prejuicios y reiteraciones para calificar a unos como malos y a otros como buenos, acostumbr a un pas que de tanto vivir engaado perdi el sentido. La gente sabe que vive una tragedia pero la mitad prefiere ocultarlo o negarlo. La nacin esta desecha y el estado es controlado por una elite insistentemente condenada por violar derechos, que ensea a mirar con desprecio a los vecinos, a acusar, juzgar, condenar, envidiar, odiar, y a perseguir la actitud critica y transformadora. Los medios de comunicacin usualmente coinciden, con los jefes polticos, en manipular noticias unos y testigos judiciales otros y con falsedades provocan emociones que producen reacciones catastrficas.

El pas vive en la tragedia y tiende a pasar a la hecatombe, por su perdida del sentido. Fue invadido por Europa y libertado por Bolvar, su cabeza esta en el mar caribe y sus pies en la amazonia. Con inmensas riquezas naturales andinas, petrleo, coltan, agua, montaas, islas tropicales. Su gente aprendi a sobrevivir, a huir, reponerse y conservar su alegra. All mueren nios por hambre y viejos por abandono, porque mafias y dirigentes locales falsifican contabilidades para robarse a los necesitados. Seis millones de jvenes y viejos estn en el rebusque, dos millones buscan un empleo que no conseguirn y un milln no puede acceder a una universidad. Mas de cinco millones, esta por fuera del pas huyendo, trabajando, exiliada o en el rebusque, que da igual. Centenares de presos de conciencia no son reconocidos, ni reciben debido proceso. Una de cada seis personas porta un carnet de victima y espera respeto y justicia. Intelectuales y periodistas independientes por insistir en la verdad son obligados a escapar. En lo corrido del siglo XXI, 54 periodistas han sido asesinados y muchos intelectuales enredados judicialmente con falsedades y uno que otro encarcelado o asesinado.

Miles sufren y mueren por inasistencia y olvido. Hay quienes en este siglo no han logrado una sola cita medica. Los hospitales y puestos de salud carecen de instrumentos, salas, medicamentos y garantas para mdicos y enfermos. Los pasillos de los centros de salud son depsitos de enfermos, de virus y de olor a enfermedad y los vigilantes son los que aprueban o no, el ingreso del enfermo sea para ser tratado o rogar por una cita para tres meses despus, luego de rellenar papeles inservibles. Medio milln de mujeres se ven obligadas a interrumpir sus embarazos en condiciones de insalubridad que dejan decenas de lisiadas y, todos los das los jvenes pobres aunque estn sanos corren el riesgo de ser maltratados o asesinados por colarse en un bus publico o por sospecha.

8 de cada 10 que lograron un empleo estable y acceso a derechos incompletos, ganan menos de 15 dlares por da y cinco de cada cien jubilados (de elite), recibe mas de 10.000 dlares mensuales, mientras los dems obtienen una mesada para pagar servicios y comer mal. Cerca de un milln de nios son explotados laboralmente y 48 son torturados y agredidos sexualmente cada da. En 2017 fueron asesinados 687 nios y 200 mujeres. Todos los das se roban 65 vehculos y 92 apartamentos y cada dos minutos un celular. Hay 3 asesinatos cada dos horas y uno de cada dos corruptos, de elite, no paga siquiera un da de crcel. Hay una guerra letal con origen en la desigualdad que irrumpe con violencia y muerte cotidiana. Las cifras de horror son hbilmente maquilladas por el gobierno porque exponerlas espantara a cualquier pas de la OCDE, del primero o segundo mundo. El gobierno las esconde, refuta y contrataca para negarlas. Es fcil ser seor un da y al siguiente un villano reclamado en extradicin y rechazado por los bancos. Las grabaciones de atracos a personas y comercios son el cine popular que repiten los noticieros para trivializar la tragedia y preparar para la hecatombe. La clase en el poder, cuenta sus fechoras en billones y negocia penas de crcel con magistrados y jueces que luego podrn ser sus compaeros de celda. La poltica fue reducida a elecciones, politiquera y clientelismo, que alimentan el chisme y el chiste nacional, sobre todo cuando se escucha a los ms corruptos anunciar que harn pagar caro su delito a los menos corruptos y entre tanto juntos roban, asaltan, amenazan, gobiernan y ajustan leyes a sus necesidades.

Este fragmento de realidad muestra que la dignidad humana esta afectada a fondo en un pas suramericano, con millones de personas empobrecidas y en el que todo ocurre en democracia, incluido haber cambiado la constitucin mediante fraude. El agua potable, la energa, las comunicaciones, el poder, son propiedad de empresarios y polticos. Los alimentos, las semillas, las medicinas estn controlados por grandes inversionistas. Es comn encontrar enlatados extranjeros con maz, mazorca, cebollas, arvejas o frijoles en los comercios y or que por bultos se exporta maz, arvejas, cebollas, frijoles y mazorcas, que alimentarn cerdos, que luego sern salchichas, o producir biocombustible. Al integrar estos fenmenos es innegable que se vive una tragedia humanitaria de responsabilidad directa e indelegable del estado y sus gobernantes por omitir o distorsionar las garantas de realizacin de derechos para todos y por entorpecer al estado de derecho. Ese pas padece amnesia, no parece tener conciencia de su propia realidad y ocurre que los mas dbiles eligen con entusiasmo a los poderosos que gobernarn para someterlos, pero igual juntos celebran la victoria, quiz porque la barbarie y el miedo, dejaron secuelas de honda afectacin mental sin precedentes ni retorno.

Ese pas, se llama Colombia y mucha de la tragedia sealada, empez o empeor con el presidente lvaro Uribe Vlez, que configur un modelo de poder totalitario en democracia, un Uribismo del siglo XXI, con una poltica sin tica, sin reglas, con horror, engao, persecuciones y un incontenible espectculo meditico, que afianza la presuncin de que su poder es intocable y la sumisin de los pobres a su voluntad una necesidad. El riesgo que viene con el gobierno recin elegido, es entrar en la Hecatombe, entendida como el suceso trgico en el que se produce una gran destruccin y muchas desgracias humanas y materiales, que tiende a poner en retroceso de la paz y los dems derechos, reinventar un enemigo comn y volver a la guerra que afiance un patriotismo de fanticos y una adhesin ciega al rgimen. Podrn venir nuevos consejos comunitarios, recompensas, populismo punitivo, sealamientos, venganza, verdades a medias, engaos y control de todos los poderes. El reto de las mayoras es entender la crudeza del desafo que tienen que enfrentar y asumir la opcin de poder real que tienen, afirmando una oposicin social y poltica efectiva, de movilizacin en calles, plazas e instituciones y una organizacin solida y en unidad, que fortalezca la conciencia de lucha para defender la esperanza como lo recomend el Papa Francisco y lo ratificaron los 9 millones de votantes que llamaron al cambio inclusive unos con su blanco silencio y meditacin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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