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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-06-2018

Reflexiones sobre el posanarquismo

Capi Vidal
El Viejo Topo


El concepto de posanarquismo que nos ocupa en esta entrada es, de forma obvia, difuso. En Internet puede encontrarse algn manifiesto donde se alude a un conjunto amplio y heterogneo de teoras anarquistas, las cuales (supuestamente) han sido ignoradas por el anarquismo clsico (anarcosindicalismo, comunismo libertario, plataformismo, incluso se menciona la ms contempornea ecologa social).

Uno de los personajes centrales, en torno al posanarquismo, sera Saul Newman, que hay quien asegura que acu el trmino a partir del posestructuralismo y ms tarde lo asent en su obra From Bakunin to Lacan (1999); la visin de Newman es deudora de la filosofa posmoderna, con su rechazo al esencialismo, a cualquier tipo de naturaleza humana e incluso al concepto de revolucin. En Anarquismo es movimiento, en cambio, se dice que el trmino proviene de Hakim Bey y de su texto Post-Anarchism Anarchy (1987), especie de alegato contra el inmovilismo de algunas organizaciones anarquistas y contra el anarquismo convertido en ideologa (sic). No obstante, parece ser en 1994, con la obra de Todd May The Political Philosophy of Postestructuralism Anarchism, donde se define lo que va a ser la visin posanarquista al incorporar elementos conceptuales provenientes del posestructuralismo. En 2002, aparece otra obra llamada Posmodern Anarchism, donde se apuesta por la vinculacin con la filosofa posmoderna. En definitiva, es cierto que en la ltima dcada se han multiplicado los textos posanarquistas, que pueden considerarse un intento de hibridar el anarquismo con el posestructuralismo a partir de la teora radical contempornea iniciada en Mayo del 68 en Pars.

Para el posanarquismo, no necesariamente opuesto al anarquismo clsico, hay que tener en cuenta a otros movimientos antiautoritarios de la actualidad, que no necesariamente se colocan la etiqueta anarquista; trata de ir ms all del anarquismo clsico, suponiendo que el mismo marcara algn lmite, realizando una crtica al pensamiento de la modernidad. Se piense lo que se piense de esta visin posanarquista, es al menos importante tenerla en cuenta de cara a una constante actualizacin (y oxigenacin) de las ideas anarquistas. Como ya hemos insistido en este blog, hay que comprobar si esa delimitacin y rigidez que quiere observarse en el anarquismo clsico es cierta o tal vez producto de cierto desconocimiento; el devastador nihilismo de un Stirner, tantas veces reivindicado por los anarquistas (clsicos y contemporneos) o el pragmatismo de un Malatesta, crtico con el cientificismo decimonnico, nos hace poner en cuestin esta obsesin para etiquetar (o prefijar, en este caso) a las ideas anarquistas. No obstante, estamos de acuerdo con las siguientes palabras de Saul Newman: No se trata de sustituir el anarquismo por el posanarquismo sino de volver a pensar el anarquismo a la luz del posestructuralismo. El prefijo pos no significa despus o ms all, sino trabajar en los lmites de la conceptualizacin anarquista para radicarlizarla, revisarla y renovarla. Pero, qu es exactamente el posestructuralismo? Nos encontramos ante un juego filosfico de palabras de lo ms cuestionable? Veamos.

El estructuralismo, nacido en la dcada de los 50 del siglo XX, se esfuerza en analizar cualquier campo especfico como un sistema complejo compuesto de partes interrelacionadas; dicho de otro modo, en palabras de Roman Jakobson, el estructuralismo busca las estructuras a travs de las cuales se produce el significado dentro de una cultura. Por lo tanto, hay que indagar en los hechos para descubrir qu los produce, hay que buscar las estructuras latentes e invisibles. El estructuralismo comparte algunos de los presupuestos de la modernidad, como la confianza en la ciencia y en la razn, pero crtica algunos otros como la idea de un sujeto autnomo capaz de crearse a s mismo y a la historia. Uno de las crticas que realiza el estructuralismo es a los acontecimientos, considerados secundarios e intrascendentes, por lo que el declive de esta visin filosfica hay quien lo sita en Mayo del 68 (obviamente, un acontecimiento con su importancia histrica). Lo que vendra tras aquel mayo de Pars ser lo que entendemos como posestructuralismo, donde se realiza ya una crtica ms devastadora a las premisas de la modernidad: cuestionamiento de la condicin universal de la razn cientfica y, por lo tanto, de conceptos como la verdad, la objetividad y la certeza sin que pueda ya asentarse el conocimiento sobre unos fundamentos absolutos y definitivos; otro de los monstruos que tratan de derribarse es, como no poda ser de otra manera en lo que ya conocemos como posmodernidad, la idea de una naturaleza humana. El posestructuralismo retoma algunos conceptos importantes para la modernidad, aunque de otra forma: la historia, ausente en la visin estructuralista, vuelve a cobrar importancia, aunque no de forma lineal y finalista (rechazo, por lo tanto, a la teleologa); el sujeto, por otra parte, vuelve a ser importante, con un papel activo, aunque asumiendo su condicin de ser instituido (no instituyente y plenamente consciente, como en la modernidad).

Bien, esperando que no hayamos sido especialmente farragosos en la enunciacin de conceptos (desgraciadamente, tantas veces la filosofa lo es), retomemos lo que nos importa acerca del anarquismo. Los que se etiquetan como posanarquistas quieren realizar una crtica devastadora al anarquismo clsico por las influencias ideolgicas que habra recibido de la modernidad. No podemos estar ms en desacuerdo con visin tan estricta, ya que el anarquismo no nace con una esencia previa, sino tal y como dice Toms Ibez: habindose constituido a travs de un conjunto de prcticas social y culturalmente arraigadas en la historia; como es lgico, esas prcticas se producen en la modernidad, por lo que inevitablemente tienen que verse, hasta cierto punto, impregnadas del espritu de la poca. Consideramos que posmodernos, y posanarquistas, tienden demasiado a la esquematizacin: el anarquismo no es simplemente hijo de la Ilustracin, es decir, de la razn crtica y cientfica, y tambin adopta algunos postulados provenientes del romanticismo (prioridad de los sentimientos frente a la razn y bsqueda de la libertad), por no hablar de su gusto por pensadores tan opuestos a la modernidad como Stirner e incluso Nietzsche (eso s, sin abandonar en ningn caso la perspectiva tica y la apuesta por la solidaridad social). Si hablamos de una permanente reconceptualizacin del poder, al modo de un Michel Foucault, estamos tambin de acuerdo con esta crtica posanarquista, como lo estamos en cuanto a la bsqueda de la liberacin en todos los mbitos de la vida y no solo en el campo poltico (no existi siempre esa preocupacin en los movimientos anarquistas?). En cuanto a otro de los anatemas de la posmodernidad, como es el concepto de revolucin social, nos mostramos en franco desacuerdo con esa identificacin, tan burguesa, de la tentativa revolucionaria con alguna forma de totalitarismo. En definitiva, el anarquismo, sin prefijos ni etiquetas, ha sido siempre heterodoxo en su bsqueda de la emancipacin social, no debera abandonarse nunca a una deriva dogmtica e instituida y s apostar por una permanente oxigenacin de sus planteamientos.


Texto publicado originalmente en el blog del autor Reflexiones desde Anarres

Nuestra fuente: http://www.elviejotopo.com/topoexpress/reflexiones-sobre-el-posanarquismo/



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