Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-06-2018

Resistir frente a "La Manada"

Mara Eugenia Rodrguez Palop
Ctxt

El feminismo jurdico siempre tuvo razn: las mujeres no estamos a salvo ni frente al Derecho, ni frente a las decisiones judiciales, supuestamente ciegas y neutrales, que se ocupan de ejecutarlo


En la sentencia del caso de La Manada se dieron por probados unos hechos constitutivos de violacin que fueron despus calificados de abuso con prevalimiento, con el voto particular del juez con problemas singulares que peda la absolucin. La sentencia gener una ms que justificada ola de indignacin con la que no se pretenda el incremento de las penas, ni se peda la prisin permanente revisable, ni se incurra en ninguna forma de populismo punitivo, sino que se solicitaba una tipificacin adecuada que llamara a las cosas por su nombre y que hablara de violacin si era una violacin lo que mostraban los hechos. De manera que cuando las mujeres pedimos entonces, como pedimos ahora, una justicia libre de patriarcado, no estbamos pidiendo cabezas, ni ramos hordas, ni jauras, ni histricas al grito de muerte y destruccin. Esto es algo que tiene que quedar meridianamente claro.

El 21 de junio supimos que los miembros de La Manada iban a salir a la calle y las calles se volvieron a llenar de mujeres pidiendo, legtimamente, una justicia con perspectiva de gnero, sensible a la criminalidad brutal que sufrimos reiteradamente. La impunidad frente a la violencia machista ha sido tal en estos aos, que empieza a hacer aguas el pacto de confianza que exista entre las mayoras sociales y un poder judicial al que cada vez se entiende menos.

Sin embargo, y a pesar de eso, somos muchas las que seguimos defendiendo la excepcionalidad de la prisin provisional para estos y para todos los casos, porque se trata de una medida cautelar que ni es ni puede convertirse en una pena anticipada. La prisin provisional ha de aplicarse, nicamente, cuando existe una posible alteracin de pruebas, manipulacin o coaccin de testigos, riesgo de fuga o reiteracin delictiva. Y es esto lo que hay que valorar ahora en el caso de La Manada.

En las dos ocasiones anteriores en las que se acord mantener a sus miembros en prisin, el juicio an no se haba celebrado, pero estaba cerca, y precisamente por esa cercana se consider que haba un peligro cierto de eludir la accin de la justicia. Ahora, con una condena, el tiempo que ha transcurrido, y la difusin meditica del caso, se entiende que el riesgo de fuga y de reiteracin ha disminuido.

En primer lugar, aunque es cierto que, si se tienen dudas, es la libertad lo que debe primar, llama poderosamente la atencin el escrpulo con el que se ha valorado el levantamiento de la prisin provisional en este caso, y el automatismo con el que se aplica en otros sobradamente conocidos. Por esta razn, la Asociacin de Mujeres Juezas ha evidenciado en un comunicado que lo acordado para La Manada es completamente inusual. Y, de hecho, en la prctica, resulta casi imposible que el mismo Tribunal que dicta sentencia tome la decisin de la excarcelacin porque, como seala Isabel Elbal, los jueces consideran que, una vez condenado, aunque el acusado recurra, la prisin provisional no vulnera la presuncin de inocencia o no en el mismo grado que antes de la condena.

Que haya casos, como el de Alsasua, con condenas similares, en los que se ha apreciado que el riesgo de fuga aumentaba y no disminua tras la sentencia, muestran la doble vara de medir que utiliza la justicia en este pas y denota un uso abusivo de la preventiva que precisamente ahora se ha querido evitar. Como se desprende del informe de la Asociacin Pro Derechos Humanos de 2015 sobre este asunto, la alarma social est entre los criterios extrajurdicos que se ha utilizado frecuentemente para aplicar la prisin provisional, y aproximadamente la mitad de las resoluciones judiciales en las que se acuerda, carecen de una valoracin suficiente y pormenorizada. Con La Manada, evidentemente, se ha sido mucho ms garantista.

Llama tambin la atencin, en segundo lugar, que haya salido de prisin Antonio Manuel Guerrero que, a juzgar por la carta que escribi desde la crcel, no ha entendido todava que cometi una violacin. En la carta da las gracias a Forocoches y burbuja.info por no dejarse llevar por el rebao, ignorando que algunos de sus chats han sido cerrados por incitar al odio contra las mujeres, y se queja, incluso, de haber vivido fenmenos paranormales.

Con el transcurso de los meses dice lleg el tan ansiado juicio y con l los primeros problemas: No es no, pero ahora resulta que la chica dice que ella en ningn momento dice que no. Bueno, pues se cambia el eslogan y no pasa nada: Si no digo que s es que no. Solucionado. Yo s te creo hermana. Pero una duda, Aclranos si eran 4 o 5? Aclranos si entraste a la fuerza o a fumarte un porro? Si ests incmoda, por qu te besas con uno en el portal? Cmo podemos justificar la masturbacin que protagonizas en el video? De verdad alguien se creer que cuando tienes el pene en la mano fue porque te tropezaste y te agarraste para no caerte?.

En fin, considerando estas dudas y el tono que utiliza, es evidente que este seor sigue inmerso en su pelcula porno y que es incapaz de descodificar la cultura de la violacin que ha ingerido sin digerir. Estos pronunciamientos pblicos, jactndose de haber cometido un delito, del que no parece ser consciente, y agrediendo frontalmente a la vctima, no pueden dar garanta alguna de seguridad. No s si cuando escribi esta carta, Guerrero saba, adems, que podra llegar a usarse en el futuro para denegarle permisos penitenciarios o terceros grados en prisin. Finalmente, la carta se public en un medio que ofreci tambin datos, fotos de la vctima y capturas del vdeo que estaban bajo sumario, y todo esto lo hizo alguien que forma parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

En relacin al resto de los miembros de La Manada, entiendo que la alarma social y las caractersticas vomitivas de sus actos, sus personalidades y actitudes no se pueden utilizar para alargar una prisin provisional, y tampoco puede usarse la causa que contra algunos de ellos se instruye en Pozoblanco como si fuera un antecedente.

Aunque este caso nos genere repugnancia, no debemos incurrir en el derecho penal de autor que tanto celebraran Soraya Senz de Santamara, Albert Rivera y sus secuaces. En plena carrera por el caudillaje, Santamara gritaba ayer en favor de la prisin permanente revisable, en la idea de que esta medida protege mucho a la sociedad frente a los que no estn reintegrados, y pidi a los dems partidos que, aprovechando este debate, volvieran a reflexionar sobre el asunto.

Frente a tales hiperventilaciones, creo que nos corresponde defender la presuncin de inocencia hasta que haya una sentencia firme que espero sea condenatoria; una sentencia en la que se aprecie que hubo violacin sin ningn gnero de dudas, que condene a todos los miembros de La Manada de acuerdo con tal tipificacin y en la que no se utilicen mayores paliativos. Y creo que esa condena contundente hay que exigirla desde los mismos principios de justicia y la misma cultura democrtica que nos debera llevar hoy a respetar unas garantas procesales que tanto el Partido Popular como su judicatura afn nos han venido sustrayendo a lo largo de estos aos.

Entretanto, hay que seguir en las calles presionando para que se tomen medidas. Ya se prepara una ley integral para la erradicacin de las violencias sexuales que deban haberse incluido en el Pacto de Estado, tal como exige el Convenio de Estambul; se ha planteado una reforma del Cdigo Penal para homogeneizar los tipos que afectan a la libertad sexual; y, sobre todo, se ha insistido en la necesidad de una formacin en perspectiva de gnero en el mbito judicial, asumiendo esta perspectiva como un mandato jurdico vinculante. Una de las cosas que hemos aprendido con La Manada es que el feminismo jurdico siempre tuvo razn; que las mujeres no estamos a salvo ni frente al Derecho, ni frente a las decisiones judiciales, supuestamente ciegas y neutrales, que se ocupan de ejecutarlo. 

M Eugenia Rodrguez Palop es profesora titular de Filosofa del Derecho en la Universidad Carlos III de Madrid.

Fuente: http://ctxt.es/es/20180620/Firmas/20336/La-manda-sentencia-feminismo-derecho-resistencia-machismo.htm


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter