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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-06-2018

DuckTales: Un guio de la televisin cubana a la resurreccin de Mr. Hyde

Antonio Gutirrez Laborit
Rebelin


[] mientras Donald sea poder y representacin colectiva, el imperialismo y la burguesa podrn dormir tranquilos

Ariel Dorfman y Armand Mattelart


Para leer al Pato Donald

El Canal Multivisin de la Televisin Cubana como parte de su parrilla de programaciones exhibe de lunes a viernes la serie de dibujos animados de Disney DuckTales -tambin conocidas como Las Patoaventuras por el pblico hispanoparlante- protagonizada por Scrooge McDuck o Rico McPato.

Cuando en 2013 se public por ltima vez la Forbes Fictional 15, la revista Forbes tuvo a bien posicionar a McPato como el personaje ficticio ms adinerado del mundo, con 65.4 billones de dlares. As, lo que podramos llamar como el personaje de ficcin que encarna las esencias mismas del Capital Financiero Transnacional se ha apoderado, por decisin institucional, de un segmento importante del dedicado por dicho canal a nuestros nios y jvenes, apuntalando al conglomerado Disney como parte habitual de la representacin colectiva de estos grupos etarios.

Rico McPato apareci por vez primera en la historieta nmero 178 del Pato Donald titulada Christmas on Bear Mountain, en diciembre de 1947, y fue el primer miembro del clan McDuck.

El to del Pato Donald, fue creado por el artista Carl Barks para The Walt Disney Company, inspirado en Ebenezer Scrooge, personaje de ficcin del libro Un cuento de Navidad, escrito por Charles Dickens.

El personaje de Dickens parece ser algn tipo de prestamista. Sea cual sea su trabajo, est relacionado con la usura hacia gente de escasos recursos. Esto, junto con su falta de caridad y el trato desptico hacia su empleado parecen ser sus principales defectos. Scrooge siente una total repugnancia hacia los pobres, sobre los cuales piensa que sera mejor que estuvieran muertos para rebajar la poblacin que sobra y alaba los asilos para pobres de la poca victoriana. Siente un particular disgusto por las fiestas Navideas, y rechaza la invitacin de su sobrino Fred de celebrar la Navidad con l y su familia, y su nico acto de amabilidad hacia su empleado en estas fechas es darle el da libre por Navidad, aunque parece que lo hace por obligacin social ms que por autntica amabilidad. Para l no es ms que un da de dinero perdido.

Nada ms parecido entonces a Scrooge McDuck, el personaje de Disney, por su parte es un perspicaz hombre de negocios muy tacao. Entre sus hobbies se encuentran zambullirse y nadar entre sus monedas y tirarlas hacia arriba de forma tal que al caer le golpeen la cabeza. No es casual entonces que sea miembro del Club de Billonarios de Patolandia una asociacin que incluye a los hombres de negocios ms exitosos del mundo y les permite estar en contacto entre s.

Es el placer del dinero que se apodera entonces del imaginario infantil, la concrecin de un mundo donde cada uno de los personajes vale por lo que tiene, el dinero se vuelve la esencia misma de los protagonistas, del mundo que los sustenta y como una mano invisible, comienza a moldear el mundo de nuestros nios y nias.

A decir de Ariel Dorfman y Armand Mattelart en su ya clsico Para leer al pato Donald No es una novedad el ataque a Disney. Siempre se le ha rechazado como propagandista del american way of life, como un vendedor viajero de la fantasa, como un portavoz de la irrealidad. Sin embargo, aunque todo esto es cierto, no parece ser esta la catapulta vertebral que inspira la manofactura de sus personajes, el verdadero peligro que representa para pases dependientes. La amenaza no es ser portavoz del american way of life, el modo de vida del norteamericano, sino porque representa el american dream of life, el modo en que los EE.UU. se suean a s mismo, se redime, el modo en que la metrpoli nos exige que nos representemos nuestra propia realidad, para su propia salvacin (Dorfman y Mattelart, 1972: 159).

Pongamos solo un ejemplo. Hace unos das Multivisin transmiti el segundo episodio de la tercera temporada de DuckTales, que lleva por ttulo Da de mesada.

Con el fin de recibir sus mesadas antes de tiempo para poder comprar una nueva motocicleta, Hugo, Paco y Luis, los sobrinos de Donald, engaan a Scrooge hacindole creer que es sbado en lugar de viernes.

A partir de que el multimillonario comienza a afirmar que es sbado todo el mundo que lo rodea cambia, escuelas, hospitales, fbricas, negocios, la sociedad toda asume que es sbado ya que el poderoso personaje lo da por sentado. El poder del dinero, que todo lo puede trastocar, incluso el calendario, es ese el mensaje final de captulo, donde solo vuelve a ser viernes porque de no depositar unos dineros para ese da, McDuck perdera una fbrica.

El capitalismo y su industria del entretenimiento, encargada de reproducir sus valores, encuentra resquicios en nuestra institucionalidad, que no ha logrado consolidar un discurso cultural hegemnico asociado a los valores propios de la transicin socialista. Es cierto que estamos expuestos a una invasin cada vez ms creciente de productos culturales universales que debemos saber articular con lo mejor de nuestra produccin nacional y con la incipiente creacin de contracultura que el propio capitalismo genera. Es de suma importancia entonces el hecho de jerarquizar correctamente los productos audiovisuales que hoy se transmiten por nuestros canales televisivos.

La transicin socialista es esencialmente un hecho cultural, formar hombres y mujeres nuevos depende, tambin, de la produccin de imgenes culturales, alejados de todo vestigio de discriminacin, explotacin y del clsico concepto de sentido comn.

No podemos complacernos con crear, como en varias ocasiones ha expresado el Ministro de Cultura, Abel Prieto Jimnez, doctores Jekyll diurnos y antiimperialistas y que al caer la noche, al tomarse la pcima elaborada por nosotros mismos, se conviertan en misters Hyde culturalmente entregados a lo peor de Hollywood. Eso no es posible (Prieto, 2008) .

No es casual que en el fatdico ao de 1991 DuckTales fuera el primer programa norteamericano en exhibirse en la ex Unin Sovitica.

REFERENCIAS

Dorfman y Mattelart, A. D. (1972). Para leer al Pato Donald: comunicacin de masas y colonialismo. Argentina: Siglo XXI Editores.

Prieto, A. J. (2008). Necesitamos dar una batalla contra los modelos coloniales que hoy nos contaminan. Obtenido de Cubadebate: http://www.cubadebate.cu/opinion/2008/04/07/necesitamos-dar-una-batalla-contra-los-modelos-coloniales-que-hoy-nos-contaminan/

Antonio Gutirrez Laborit. Licenciado en Filosofa Marxista Leninista por la Universidad de la Habana, profesor de Filosofa en la Universidad de las Ciencias Informticas. Entre sus publicaciones destacan David Palmer, Barack Obama y 24 horas. Realidad o ficcin, vidas paralelas publicada en la Revista La Calle del Medio.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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