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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-06-2018

La jaura militar: otra forma de dominacin por el terror

Manuel Ruiz Robles
Rebelin


No son conspiraciones de pelcula, son realidades de documental.

El libro negro del Ejrcito espaol, por Luis Gonzalo Segura


El terrorismo

Puede resultar chocante hablar hoy de terrorismo, cuando ETA militar dej de matar hace ms de seis aos y ha desaparecido de nuestras vidas para siempre.

El GAL, terrorismo de Estado, tambin dej su estela de crmenes y de vctimas. Sin embargo, no es de ambos terrorismos de los que voy a tratar nicamente en este artculo, sino tambin de algunos hechos que se desprenden de su primer y ms radical concepto, segn la RAE:

Terrorismo

1. m. Dominacin por el terror.

El golpe militar, origen del rgimen borbnico

Me referir, en primer lugar, al golpe militar nacional-catlico, de impronta fascista, una de cuyas modalidades de dominacin por el terror fueron los fusilamientos masivos indiscriminados, as como la agresin sexual, preconizada por el general fascista Queipo de Llano, que incitaba a sus tropas a violar a mujeres indefensas.

Dominacin por el terror que ocasion la huida hacia Mlaga, y despus hacia Almera, -por la N-340, la llamada carretera de la muerte- de una inmensa marea humana. Fueron bombardeados sin piedad desde el aire y desde la flota sublevada: huan como ratas. Fue una masacre de proporciones equivalentes al bombardeo de Guernica: entre 3000 y 5000 civiles asesinados. Un holocausto narrado por el mdico canadiense Norman Bethune, que cruz el Atlntico, con su equipo sanitario, en socorro de aquella Espaa martirizada.

Me refiero, tambin, a la forma en que se desarroll la llamada Transicin. Fue un caso claro de dominacin por el terror, imponiendo a las naciones y pueblos que conforman nuestra patria un rgimen borbnico auspiciado por Franco, mediante el terror que inspiraba su ejrcito.

Las acciones terroristas de ETA, alguna inducida por servicios secretos extranjeros la CIA? fueron un elemento ms de la llamada estrategia de la tensin. El atentado del almirante Carrero, lo prueba.

La corrupcin

Me refiero, tambin, a los que con su corrupcin -ya sea poltica, ya sea financiera- incrementan una deuda impagable que crece sin cesar, propiciando polticas pblicas contra la gente comn.

Son los recortes en sanidad, en dependencia, en educacin, en las pensiones

Recortes sanitarios que disminuyen la esperanza de vida del pueblo llano, de aquellos que no pueden pagarse una sanidad privada de alto standing en cualquier clnica de lujo, en pases ms o menos lejanos.

Mientras tanto, enfermos graves, aparcados en largas listas de espera, ven pasar los das y los meses sin poder acceder a los excelentes especialistas de la sanidad pblica, agobiados por la escasez de recursos. Muchos esperan impacientes las pruebas y el consiguiente diagnstico, previos al tratamiento que les devuelva la esperanza y tal vez la salud. De ah una de las causas de la disminucin reciente de la esperanza de vida, especialmente en las zonas rurales, un dato estadstico que hace opaca la cifra real de muertes concretas.

Polticas anti-obreras

Estas polticas pblicas han dado lugar a recientes movimientos sociales de protesta, tales como el 15-M, las marchas de la dignidad, las mareas, el potente movimiento de mujeres, que han desembocado en una toma de conciencia ciudadana, propiciando la llegada al gobierno del socialista Pedro Snchez, con el apoyo de todas las fuerzas progresistas presentes en el Congreso.

Sin embargo, tmidas iniciativas para llevar a cabo el cumplimento de la ley de memoria histrica, han provocado de nuevo las airadas protestas de un general monrquico, que preside nada menos que la Fundacin Franco. Un nuevo intento de dominio por el terror? Cul es el autentico papel entre bastidores del rey? Hasta cundo todo esto?

Es necesario desactivar todo el arsenal represivo dejado en herencia por el anterior gobierno del PP, pues no es aceptable que estructuras e instituciones no democrticas dominen la vida pblica y frenen las iniciativas de nuestros representantes, elegidos democrticamente.

La OTAN y los refugiados

Me refiero, tambin, a aquellos que impiden la acogida de refugiados, que huyen de las guerras que el imperialismo desencadena en su enloquecido afn de dominio. Son gobiernos al servicio de grandes compaas que, sosteniendo regmenes corruptos, explotan en condiciones ventajosas a pases del tercer mundo: ricos en su subsuelo -petrleo, diamantes, coltan, uranio- pero desesperadamente pobre su poblacin.

Esta funcin imperialista, dominacin por el terror, es ejercida mediante los ejrcitos encuadrados en la OTAN, responsables de cientos de miles de vctimas, como fue el caso de Irak o de Libia, creando estados fallidos que incuban el terrorismo yihadista y expanden sus metstasis urbi et orbi. Es el cncer de la guerra, que amenaza a toda la humanidad. Poblaciones enteras que huyen, a su vez, del terror inducido por las hambrunas.

Desesperacin que el occidente cristiano provoca, en su alocada carrera para intentar neutralizar la tendencia decreciente de la cuota de ganancia del capital.

La memoria democrtica

Son cientos de miles de personas annimas, masacradas, que no tienen monolitos recordando sus nombres en rotondas, a la entrada y salida de los pueblos de nuestra geografa nacional; tampoco en el llamado Valle de los Cados, en donde continan honrndose los despojos del dictador genocida Francisco Franco, rodeado de miles de sus victimas, para mayor gloria de Borbones y cortesanos, pues fue su mentor y le deben su corona.

La autentica funcin de esa gigantesca cruz - una espada clavada en el corazn de Espaa- es la de perpetuar su dominacin por el terror. S, el terror que inspira su memoria genocida, enaltecida por ese descomunal adefesio, visible a muchos kilmetros de distancia.

La puesta en libertad de la manada

La ola de indignacin provocada por la puesta en libertad de esta abominable agrupacin de malhechores ha recorrido todas las ciudades y pueblos de nuestra geografa.

Expresamos nuestra admiracin y respeto por las compaeras y compaeros -militares, guardias civiles y policas- simpatizantes de nuestro colectivo, que tambin se han unido al sentimiento de repulsa impulsado por el movimiento de mujeres, en protesta por una decisin judicial incomprensible, que deja en libertad a la tristemente clebre Manada, ms bien jaura militar. Quin vigilar a los vigilantes?

Expresamos, tambin, nuestra sorpresa por el silencio atronador de algunas asociaciones de militares y de guardias civiles ante tamaa arbitrariedad, sin duda por un irracional corporativismo que nubla su conciencia. Han de saber que el vrtigo se vence mirando de frente y a lo lejos.

Agradecimientos

Por ltimo, agradezco a mis compaeros y compaeras del colectivo Anemoi, y a sus numerosas y numerosos simpatizantes, mayormente jvenes, su valiossimo apoyo a mi modestsima funcin de portavoz, pues de ellas y de ellos aprendo a ver el mundo militar con nuevos ojos.

Referencias:

El libro negro del Ejrcito espaol, por el escritor y ex teniente del Ejrcito Luis Gonzalo Segura. Un asombroso y profundo ensayo, que arroja una mirada inteligente y profesional sobre este desconocido mundo del Ejrcito borbnico, modernizado tcnicamente a lo largo de estos ltimos 40 aos, pero escasamente democrtico.

Resistir frente a "La Manada", por Mara Eugenia Rodrguez Palop

Cuerpos de inseguridad feminista y el aliento del croman, por Sonia Vivas Rivera

Manuel Ruiz Robles es miembro del colectivo de militares demcratas Anemoi, capitn de navo de la Armada.

En twitter: @colectivoanemoi

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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