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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-06-2018

Allende, el precursor olvidado

Atilio A. Boron
Rebelin


Es bien sabido que con el triunfo de la Revolucin Cubana en 1959 Amrica Latina y el Caribe reanudaron su marcha hacia su Segunda y Definitiva Independencia. El ascenso de Hugo Chvez a la presidencia de lo que luego sera la Repblica Bolivariana de Venezuela es usualmente considerado como el segundo hito en esta larga marcha. Esto es indudable, pero pasa por alto una importantsima etapa intermedia, breve pero de enorme importancia: la que aportara el gobierno de Salvador Allende y la Unidad Popular en Chile, entre 1970 y 1973 y que es imprescindible rescatar del olvido en que ha sido sepultada por el inmenso aparato propagandstico de la derecha tanto dentro como fuera de Chile.

Allende llega al Palacio de la Moneda con un programa de gobierno que nada tiene que envidiar al que luego procuraran implementar -en un contexto internacional, econmico y poltico mucho ms favorable- los gobiernos bolivarianos de Venezuela, Bolivia y Ecuador. Hombre de inconmovible convicciones socialistas Allende no demor un segundo en aplicar el programa de la UP, adoptando trascendentales medidas como la nacionalizacin de las riquezas bsicas de Chile: la gran minera del cobre, hierro, salitre, carbn y otras, en poder de empresas extranjeras entre ellas los gigantes de la industria cuprfera: la Anaconda Copper y la Kennecott- y de los monopolios nacionales. Con una inversin inicial de unos 30 millones de dlares al cabo de 42 aos la Anaconda y la Kennecott remitieron al exterior utilidades superiores a los 4.000 millones de dlares. No contento con esto Allende nacionaliz casi la totalidad del sistema financiero del pas: la banca privada y los seguros, adquiriendo en condiciones ventajosas para su pas la mayora accionaria de sus principales componentes. Nacionaliz a la International Telegraph and Telephone (IT&T), que detentaba el monopolio de las comunicaciones y que antes de la eleccin de Allende haba organizado y financiado, junto a la CIA, una campaa terrorista para frustrar la toma de posesin del presidente socialista. Recuper la gran empresa siderrgica, creada por el estado y luego privatizada. Aceler y profundiz la reforma agraria, que con su predecesor democristiano haba avanzado con pasos lentos y vacilantes. Una casi olvidada ley de la fugaz Repblica Socialista de Chile (4 de Junio-13 de Septiembre de 1932) facultaba al presidente a expropiar empresas paralizadas o abandonadas por sus dueos. Se constituy un rea de propiedad social en donde las principales empresas que condicionaban el desarrollo econmico y social de Chile (como el comercio exterior, la produccin y distribucin de energa elctrica; el transporte ferroviario, areo y martimo; las comunicaciones; la produccin, refinacin y distribucin del petrleo y sus derivados; la siderurgia, el cemento, la petroqumica y qumica pesada, la celulosa y el papel) pasaron a estar controladas por el estado. Todo esto hizo Allende en los pocos aos de su gestin, aparte de crear una gran editorial popular, Quimant, para acercar la cultura universal a chilenas y chilenos y de devolver la dignidad a un pueblo por dcadas sometido al yugo de una feroz oligarqua neocolonial.

Y todo, absolutamente todo, lo hizo el gobierno de la UP sin salirse del marco constitucional y legal vigente, pese a lo cual la oposicin: la vieja derecha oligrquica y sectores progresivamente mayoritarios de la democracia cristiana se arrastraron sin el menor recato por el fango de la ignominia, arrojando por la borda su (siempre escaso) respeto por las normas democrticas para fungir como agentes locales de las maniobras criminales de la reaccin imperialista. Aqullas haban sido desatadas por Washington la misma noche del 4 de Septiembre de 1970, cuando an se estaban contando los votos que daran el triunfo a la UP. Furioso, el bandido de Richard Nixon, orden sabotear a cualquier precio al inminente gobierno de Allende. El asesinato del general constitucionalista Ren Schneider, poco antes que el Congreso Pleno ratificara su triunfo, fue apenas el primer eslabn de una ttrica cadena que con la dictadura de Pinochet sembrara muerte y destruccin en Chile. La permanente solidaridad de Allende con la Revolucin Cubana y con todas las causas emancipatorias de la poca, antes y despus de asumir la presidencia, fue otro de los factores que encendi las iras de la Casa Blanca y su terminante decisin de acabar con l. En 1967, y en su calidad de Presidente del Senado de Chile Allende haba acompaado en persona a Pombo, Urbano y Benigno, los tres sobrevivientes de la guerrilla del Che en Bolivia, para garantizar su seguro retorno a Cuba. Por eso el desafo que planteaba el mdico chileno: la construccin de un socialismo con sabor a vino tinto y empanadas, precursor del socialismo del siglo veintiuno, era viscerablemente inaceptable para Washington y merecedor de un ejemplar escarmiento. Especialmente cuando el imperio, agobiado por la inminencia de una derrota catastrfica en Vietnam, senta la necesidad de asegurar la incondicional sumisin de su patio trasero. Pero Allende, un marxista sin fisuras, no cedi un pice, ni en sus convicciones ni en las polticas que persegua su gobierno. Y lo pag con su vida, como lo dijera en su alocucin final por radio Magallanes ese aciago 11 de Septiembre de 1973.

Al cumplirse 110 aos de su nacimiento, se impone un sentido homenaje a esa figura universal, querible e imprescindible de Nuestra Amrica, el gran precursor del ciclo de izquierda que se iniciara en diciembre de 1998 en Venezuela.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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