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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-06-2018

Trump, los migrantes y la poltica del terror

Mathieu Magnaudeix
Mediapart/InfoLibre


Desde que lleg a la Casa Blanca, Donald Trump pretende aterrorizar a los migrantes para contentar a sus bases y conseguir la aprobacin de una ley que financie el muro de separacin con Mxico. Pero la ltima ocurrencia de Trump, separar a las familias en la frontera, ha suscitado una inmensa indignacin.

Donald Trump a veces hace milagros. As es como ha conseguido resucitar una especie de nostalgia extraa por la familia Bush. Desde que es presidente de Estados Unidos, la dinasta de los dos jefes de Estado se ve, por contraposicin, como el sumun de la distincin y de la moderacin poltica. De modo que el clebre clan de Texas se permite incluso dar lecciones de moral.

El pasado fin de semana, Laura Bush criticaba con dureza la poltica migratoria de Trump, juzgndola como cruel e inmoral, sin medias tintas. Tengo el corazn partido, lleg a decir en The Washington Post la esposa de George W. Bush, 43 presidente, el mismo que declar la guerra a Irak con mentiras y sembr el caos en Oriente Medio. Estas imgenes nos recuerdan de forma siniestra a los campos de internamiento para japoneses-norteamericanos de la Segunda Guerra Mundial, uno de los episodios ms vergonzosos de nuestra historia.

La causa de su ira? La poltica migratoria de tolerancia cero de la Administracin Trump, que ha declarado la guerra a la inmigracin ilegal, el tema favorito de los electores republicanos. Y, sobre todo, su decisin ms discutida: la separacin arbitraria de los padres de sus hijos.

Esta poltica migratoria, instaurada de forma discreta en los ltimos meses, se aplica ahora de forma oficial. Segn las ltimas cifras dadas a conocer al Senado, 2.342 nios, a veces de corta edad, fueron separados de sus padres entre el 5 de mayo y el 9 de junio.

En teora deben ser confiados a personas cercanas y a familias de acogida, pero son internados en centros. La coordinacin entre los servicios de inmigracin y los servicios sociales es prcticamente inexistentes, no tienen ninguna garanta de encontrar a sus padres... encarcelados o devueltos a toda velocidad a sus pases de origen por una justicia expeditiva basada, y desde hace mucho tiempo, en las reglas internacionales que rigen el derecho al asilo.

La separacin de las familias, anunciada el 7 de mayo por el attorney general (ministro federal de Justicia), ha desencadenado la repulsa nacional. Y, por una vez, el revuelo es tan grande que Donald Trump, maestro de la contraprogramacin improvisada, no consigue desviar la atencin.

Cada da las protestas van a ms. Proceden de asociaciones que trabajan en la defensa de los derechos humanos (Amnista Internacional habla de tortura), de la oposicin demcrata, de simples ciudadanos que tuitean frenticamente, recaudan millones de dlares en Facebook para ayudar a las asociaciones de ayuda a los inmigrantes, participan en protestas a lo largo y ancho del pas... o de un exdirector de la CIA que ha comparado a Trump con Hitler.

Tambin proceden de Naciones Unidas, de la asociacin de pediatras de Estados Unidos que ha hablado de maltrato infantil, de las iglesias e incluso de una parte de los evanglicos protestantes ultras, que hasta ahora haban aplaudido todas las actuaciones de Trump. Incluso figuras conservadoras como Bill O'Reilly, el que fuera estrella de la cadena ultraconservadora Fox News, amigo de Trump despedido por agresin sexual, han manifestado su desacuerdo.

Donald Trump, aconsejado en la Casa Blanca por Stephen Miller, asesor presidencial muy de derechas protegido de Steve Bannon, amigo americano de los Le Pen, haba previsto que la medida obligara a los demcratas a aceptar en el Congreso una ley muy dura contra la inmigracin, incluida la financiacin del muro con Mxico, la famosa barrera prometida en campaa.

Aunque, de momento, lo que ha provocado ha sido indignacin. Y el acuerdo legislativo esperado parece alejarse: los demcratas no estn dispuestos a ceder al chantaje y los republicanos se encuentran divididos entre los defensores de la lnea dura presidencial y los ms moderados, que temen pagar el precio del fanatismo presidencial en las elecciones de mediados de mandato de noviembre.

La nueva doctrina tiene como objetivo encerrar y perseguir ante la Justicia a todos los migrantes que han cruzado la frontera de forma ilegal, aun cuando aspiran a realizar una demanda de asilo por sufrir persecuciones en su pas, a menudo en Estados de Amrica Central como Honduras, El Salvador o Guatemala, lugares arrasados por la violencia y minados por la pobreza.

Hasta la fecha, lo ms habitual era que quedasen en libertar hasta que llegaba el momento de revisar su estatus. Ahora, el objetivo explcito es juzgarlos lo antes posible y devolverlos a su pas de origen. Cada semana pasan por los tribunales un millar de migrantes. Un ritmo infernal que, segn la ONG WOLA, corre el riesgo de suponer, de inmediato, el colapso de los juzgados, las prisiones y los puertos de entrada , donde los migrantes pueden pedir asilo, al menos en la teora. Pero es en ellos donde se produce la separacin familiar. Segn la ley, los nios no pueden ser encerrados en centros de detencin, ni siquiera en las prisiones federales donde se retiene a los adultos. Pero, a pesar de que han llegado con sus respectivas familias, la Administracin ha decidido enviarlos a centros de retencin especiales para menores aislados, centros gestionados por los servicios sociales.

Segn los grupos de apoyo a los inmigrantes, la separacin se lleva a cabo en condiciones terribles. A veces los guardias de fronteras les dicen a los padres: Nos llevamos a vuestro hijo y cuando stos preguntan que cundo vuelve el menor, les responden: No podemos decrselo. La justificacin nunca es clara , cuenta en The Texas Monthly Anne Chandler, directora en Houston (Texas) de la ONG Tahirih Justice Center.

A veces no se les dice nada de nada. O, muy a menudo, hay oficiales que les responden: Su nio va a baarse. Entonces, el nio se marcha y media hora ms tarde, el padre pregunta: Dnde est mi pequeo? de cinco aos, de siete aos... El bao es largo... y es entonces cuando se les dice: No volver a ver a su hijo. Las madres lloran, los nios gritan y vomitan, se prohbe a su padre consolarlos [...]. El oficial les dice: Tienen que dejar que se marchen, de lo contrario, se presentarn cargos contra usted. [...] Los padres no son informados sobre sus derechos para poder comunicarse con sus hijos, no se les dice cmo encontrarlos .

La Biblia como refuerzo

Hace una semana que los medios de comunicacin publican relatos desgarradores de familias separadas, de madres desoladas o la tragedia de un padre, llamado Marco Antonio Muoz, demandante de asilo procedente de Honduras, que se suicid de desesperacin, tras haber sido separado de su hijo de tres aos.

La pgina de investigacin ProPublica publicaba el lunes una grabacin realizada recientemente en un edificio del Customs and Border Protection (CBP), la agencia de aduana de Estados Unidos. En ella se oye a nios recin separados de sus padres gritar, llorar, llamar a sus progenitores. Menuda orquesta tenemos , bromea entonces un guardia de fronteras...

Los periodistas y los parlamentarios autorizados a visitar algunos de los centros para menores, en McAllen o Brownsville, dos ciudades situadas en la zona meridional de Texas, describen a cientos de nios, algunos traumatizados o llorando, detenidos, tras los barrotes de un recinto que se asemeja a una jaula, envueltos en mantas, bajo una luz que no se apaga nunca, retenidos en el interior buena parte del tiempo (se pueden leer diferentes relatos, que concuerdan, en Associated Press, The New York Times, The Washington Post o The Nation).

Los testigos no han podido tomar fotos, grabar, ni hablar durante mucho tiempo con los detenidos, pero el CBP ha publicado imgenes oficiales que confirman el relato.

A 1.200 km de all, en la ciudad texana de Tornillo, cerca de El Paso, en el desierto donde la temperatura alcanza los 40 en este mes de junio, se construye un nuevo campamento de tiendas (climatizadas) para adolescentes. En unos das sern algo ms de 400. El campamento podr acoger, a largo plazo, diez veces ms.

Cuanto ms crece la contestacin, ms persevera la Administracin. Jeff Sessions, el ministro de Justicia, un ultrarreligioso de Alabama, ha reabierto las crticas citando la Epstola a los Romanos que pide , dice: Obedecer a las leyes gubernamentales porque Dios ha ordenado al Gobierno para ese fin . Un pasaje discutido de la Biblia, segn recuerda The Washington Post, empleado en el pasado por los contrarios a la revolucin americana y por los partidarios de la esclavitud

Por su parte, Donald Trump considera, por supuesto, estas polticas horribles y su mujer Melania las ha condenado. Pero es l quien las ha aplicado y lo nico que tiene que hacer es anularlas. Pero, en lugar de eso, el presidente de Estados Unidos repite que se trata de una ley demcrata que prev la separacin de los nios, algo que es falso. Asegura que slo les corresponde a ellos sentarse para hablar de inmigracin. Cmico, sin duda, cuando Trump ha rechazado en varias ocasiones un acuerdo bipartidista sobre la inmigracin negociado en el Senado por considerarlo demasiado blando

En realidad, de cara a unas elecciones de mitad de mandato que se anuncian difciles para l, Trump ha decidido utilizar la suerte de los nios como instrumento poltico. Su objetivo es aprobar por fin una ley sobre inmigracin que recoja sus promesas de campaa. Y, a falta de dicha ley, quiere demostrar a las bases, caldeadas, que cumple sus promesas.

Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, se han multiplicado las polticas antimigrantes. El decreto presidencial que fija el marco de lo que sucede a da de hoy se firm cinco das despus de su investidura. Despus, Trump, suprimi el programa Daca, creado por Barack Obama y que garantiza a 700.000 nios crecidos en Estados Unidos, de padres extranjeros, que no sern devueltos a su pas de origen (sigue en vigor por decisin judicial). La Administracin Trump persigue en los tribunales a las ciudades santuario que se niegan a que su Polica colabore en las operaciones de expulsin. Quiere prohibir tambin que los migrantes detenidos accedan al aborto.

Ya muy activos con Obama, un presidente que expuls la cifra rcord de 2,5 millones de inmigrantes ilegales entre 2009 y 2015, los servicios aduaneros y de la inmigracin (Immigration and Customs Enforcement, ICE) multiplican las batidas contra los trabajadores migrantes, expulsan a sin papeles presentes en sus ficheros o incluso detenidos en accidentes de coches o banales controles, algo indito.

A comienzos de junio, un padre de familia ecuatoriano, casado con una estadounidense, era detenido cuando entregaba una pizza en un edificio del Ejrcito en Brooklyn: el caso se ha convertido en un smbolo del miedo ciego de los sin papeles en todo el pas.

Hace una semana, Jeff Sessions, otra vez l, anunciaba que las vctimas de las bandas o de la violencia domstica slo obtendran asilo en Estados Unidos si demostraban que las autoridades de su pas de origen se negaban a prestarles auxilio. En la prctica, dicha condicin corre el riesgo de resultar imposible de cumplir.

Desde su llegada a la Casa Blanca, Donald Trump alimenta lo que el think tank Migration Policy Institute de Washington denomina un narrativo de la frontera en crisis .

Describe a los candidatos al asilo como miembros de bandas, enva a la guardia nacional a la frontera, hace levantar prototipos de su futuro muro en la frontera mexicana, lucha contra una caravana de migrantes que avanza hacia la frontera, trata a algunos de ellos como animales , denuncia a los inmigrantes procedentes de pases de mierda y prev devolver a sus pases de origen, a partir del ao que viene, a 400.000 ciudadanos de Hait, de El Salvador o de Honduras que se beneficiaban hasta la fecha de protecciones temporales.

El objetivo de esta agitacin tambin es disuadir por todos los medios a los candidatos al asilo, asustndolos. Sin embargo, contrariamente a lo que podran llevar a pensar estas declaraciones incendiarias, el nmero de arrestos en la frontera de Estados Unidos (40.000 al mes) es estable.

En cuanto a las estrategias de disuasin de la inmigracin lanzadas desde los 90 con la Administracin Clinton, amplificadas desde esa fecha por Bush y por Obama, y ahora a punto de ser industrializadas por Trump sobre todo los procesos judiciales cada vez ms expeditivos o las restricciones continuas del derecho de asilo, tienen, en la prctica, dbil influencia sobre los flujos: stos estn mucho ms relacionados con la situacin econmica, poltica y social de los pases de origen.

Ocupado por estimular a sus bases republicanas, obsesionadas por los inmigrantes, Donald Trump se burla de esta realidad; piensa que la inmigracin puede ser su as en la manga para movilizar a las bases republicanas en las elecciones del 6 de noviembre. Y ello bien vale varios miles de nios en jaulas.

Mathieu Magnaudeix Historiador, politlogo y periodista, es el corresponsal de Mediapart en EEUU. Autor de Tunis Connection, enqute sur les rseaux franco-tunisiens sous Ben Ali (Seuil 2012), con Lnag Bredoux; y Macron & Cie, enqute sur le nouveau prsident de la Rpublique (Don Quichotte, 2017).

Fuente del artculo original: http://www.mediapart.fr/es/journal/international/200618/trump-los-migrantes-y-la-politica-del-terror

Versin en castellano: Mariola Moreno, infoLibre: http://www.infolibre.es/noticias/lo_mejor_mediapart/2018/06/20/trump_los_migrantes_las_politicas_del_terror_84170_1044.html



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