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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-06-2018

A un mes de la emergencia con Hidroituango, las condiciones de los afectados se tornan indignas
Desarrollo y despojo

Bibiana Ramrez
Agencia Prensa Rural


Lo que para algunos empresarios y gobernantes fue un impase con Hidroituango, para las poblaciones aledaas al ro Cauca es una tragedia que lleva un mes y an no hay soluciones para los afectados ni EPM ha aclarado cul fue el verdadero problema. Despus de recorrer los municipios afectados y observar la magnitud queda la conclusin de que todo esto se sali de las manos y no se ha aceptado la responsabilidad, por el contrario todos los das el gerente de EPM dice que todo est bajo control. Y en ocasiones el gobernador Luis Prez ataca o defiende la empresa.

Es necesario saber que el procurador general envi una carta al presidente de la junta directiva de EPM, Federico Gutirrez, solicitando aclarar aspectos corporativos, tcnicos y de postemergencia sobre lo que ha pasado con la represa. Le hace alrededor de 35 preguntas que debe responder en quince das, entre ellas: Cules han sido los cambios estructurales del proyecto desde que se inici la construccin? Cules fueron las recomendaciones de las autoridades ambientales sobre exposicin al riesgo durante la construccin del proyecto? Otras sobre los tneles, la casa de mquinas, el vertedero.

Fue una gran sorpresa pasar un domingo por Puerto Valdivia y verlo totalmente vaco. Este era un corregimiento donde todos los das las cantinas tenan los equipos a todo volumen, el movimiento era constante, algunos pescadores con bagres grandes al hombro. Campesinos con botas, machete y sombrero lo adornaban. Hoy est desolado, solo algunos perros o gatos al borde de la muerte y la tristeza porque sus amos se fueron. Y fue ms impactante no ver el clsico puente amarillo que atravesaba el Cauca, fue uno de los que se llev el ro.

Valdivia se encuentra totalmente detenido con las miles de personas que han llegado a cuatro albergues centrales y gran cantidad de autoalbergues, donde familias deciden acoger a otras familias afectadas y donde deben llegar las ayudas. Una de las denuncias que hacen es que nada de eso llega y les toca casi aguantar hambre. La tristeza y el desamparo rondan por las calles y los rostros de quienes lo perdieron todo, adems de la libertad.

Campos de concentracin

Cuando llega un periodista a alguno de los albergues la gente quiere contar su desgracia a gritos, no perder la oportunidad de ser escuchados y tal vez visibilizados, con la esperanza de que algo ayuden a resolver. Las quejas con pruebas contra EPM abruman porque es indigno el trato que les dan. Les quitan la casa y la tranquilidad.

La alimentacin es uno de los grandes problemas. No les llega a tiempo, no es balanceada, tres veces al da los inunda de icopor. Vea, en la maana estamos desayunando huevo pero ya estamos cansados. Nos han dicho que no estn para llevar caprichos. Al almuerzo pude ver un pedazo de carne, una papa cocinada y arroz.

El hacinamiento dentro de los albergues es evidente. Carpas muy juntas llenan un coliseo. Dentro de ellas se ven colchonetas, a los alrededores ropa y enseres que pudieron rescatar. En unas duermen tres personas, pero en otras del mismo tamao, hasta nueve. Un seor es levantado del suelo por dos muchachos para sentarlo en una silla de ruedas y llevarlo al bao. Dicen que todos los das tienen que hacer ese esfuerzo que debilita ms al enfermo.

La atencin para discapacitados no existe. Yo tengo un nieto discapacitado. La hija ma en este momento est con un cuadro de depresin, no come, ni nada, es muy terrible. Estamos en un segundo piso y toca bajar al nio todos los das al bao. Vinieron y anotaron lo del nio pero no nos han resuelto nada, dice una seora en medio de lgrimas.

Cuentan que hay que hacer filas hasta de una hora para entrar al bao o para lavar la ropa. Con tanta gente no dan abasto esos baos. Cada da est ms crtica la cosa. Los horarios y las visitas dentro de los albergues son restringidos. No nos dejan salir en la noche. Aqu no pueden venir mis hijos a verme, no los dejan entrar, me toca salir a la calle a verme con ellos.

Todas las entradas estn vigiladas por Polica, Ejrcito y Defensa Civil. Los dos primeros son los encargados de hacer los censos, entregar las ayudas, la comida, jugar con los nios, conquistar a las muchachas. Nadie ha visto a funcionarios de EPM haciendo la labor. La gente se siente en la crcel.

Nos tienen encerrados como animales, nada ms comiendo y engaados. Ya nos dijeron que el resto de ao ya no podemos habitar a Puerto Valdivia. Si no tenemos una manilla no podemos entrar, nos tienen marcados y esas manillas se caen cuando uno lava la ropa. Soy la lder del saln seis y no me iban a dejar entrar porque no tengo la manilla. Despus de las nueve de la noche no nos abren la puerta. Nosotros no estamos en la crcel, es lo que tenemos por casa.

EPM les est ofreciendo un milln cien mil pesos para que dejen los albergues y busquen una casa en arriendo. Que busquemos las casas nosotros mismos, si son ellos los del problema. No tenemos a dnde ir. Dejamos casa, cama, perros, ropa, todo, por culpa de la represa. Nosotros necesitamos que nos reconozcan la propiedad, si nos dan un milln cien, para pagar un arriendo, alimentarnos cuatro personas, sin trabajo, eso no alcanza.

La gente habla de que les ofrecieron un milln quinientos mil pesos, es decir que se estn perdiendo 400 mil.

Censura y desinformacin

Cuando un grupo de periodistas alternativos quisimos entrar a los albergues para registrar la situacin, nos frenaron a la entrada negando el permiso aunque lo hayamos solicitado en el Puesto de Mando Unificado (PMU). Yo tengo que preguntar al coordinador mo a ver si los dejan ingresar, nos respondi una mujer de la Defensa Civil. Unos cinco minutos despus regres y dijo que no nos permita la entrada. Que furamos al PMU.

En la tarde nos toc ver a periodistas de CNN entrando a los albergues sin problema. Nos dijeron que si venan personas del noticiero no podamos hablar. Han venido RCN, Caracol y Teleantioquia y los han dejado entrar. Vienen los medios cuando el Ejrcito est poniendo una pelcula a los nios, cuando estn haciendo teatro o cuando llegan algunas cosas, pero no muestran las condiciones en que nos mantenemos nosotros diario.

Dentro de los albergues no los dejan tener televisor con el argumento de que pueden entrar en pnico con lo que transmiten los noticieros. En estos das trajeron un TV, lo colocaron en un saln y se los hicieron quitar. Solicitamos uno y nos dijeron que s pero no lo han trado. No tenemos informacin de ninguna clase.

Viven en la incertidumbre, con deseos de regresar a sus casas. Muchos lo han hecho sabiendo los riesgos que pueden correr. Los pueblos y veredas a orilla del ro estn desolados, son fantasmas que alguna vez tuvieron una historia y que solo quedar en el recuerdo de quienes la presenciaron.


Fuente original: https://prensarural.org/spip/spip.php?article23184



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