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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-06-2018

Mirar para arriba

Ernesto Prez Castillo
Progreso Semanal


Si algo mal me sabe, es la pelea del tiburn que enfrenta a la sardina. Y ms, si la pelea parece arreglada a favor del tiburn. As de incmoda es la sensacin con que me dejaron varios reportajes recientes en los noticieros cubanos que reportan el enfrentamiento a la corrupcin que campea en la geografa nacional.

A veces uno hasta siente pena por estos personajes de poca monta, aunque estn haciendo algo mal, porque se los ve acorralados frente a una cmara para dar explicaciones que ellos en realidad no tienen. Me explico: el dependiente de una tienda, que est para vender, no es responsable de si llega o no la mercanca. Qu va a decir? O en el caso de la venta de combustible, cuando se ataca a los taxistas, aunque sepamos que muchos de ellos son unos especuladores, pero no hay entrevistas a la entidad de transporte responsable por el funcionamiento correcto del transporte pblico, por el recambio de piezas o por el propio abastecimiento y precio de los combustibles. La sensacin es incmoda porque faltan respuestas, entrevistas a los ms altos responsables.

Uno de los ms recientes, realizado en la provincia de Cienfuegos, comienza por la evidencia detectada de que en las gasolineras los autos que consumen Diesel no compran ms de medio litro al da. Eso, obviamente, echa a ver lo que es un secreto a voces, para decir algo, porque eso para nadie es un secreto: si no la mayora, gran parte de los autos de este pas circulan quemando combustible de trasmano.

Para comenzar, habra que preguntarse cmo la prensa obtuvo ese dato. Estoy casi seguro de que el dato no le lleg investigando. En principio, el periodista que lo hubiese intentado, no habra conseguido respuestas de los trabajadores de las gasolineras ni de los funcionarios a cargo, que solo abren la boca si tienen una orden de arriba. De lo contrario, cualquier pregunta incmoda de la prensa ser tomada como una intromisin en sus elevadas y secretsimas funciones.

No hay que olvidar que incluso, en muchas tiendas, advierten que est prohibido tomar fotos, como si con ellas uno pudiera estar robando informacin clasificada que de publicarse afectara la seguridad nacional. Dejando eso en claro, puedo especular que hubo una reunin con los factores factores de los cuales ninguno es periodista ni trabaja en la prensa, que ilustraron el asunto con pelos y seales, y encomendaron la tarea. Luego, cuando tuvo listo el reportaje, volvieron los factores, a revisarlo, a editarlo, a ponerle y sobre todo a quitarle, hasta que al fin le dieron el visto bueno.

Pero eso ya se sabe. El hecho de que en nuestra prensa salgan estos reportajes donde los corruptos parecen ser nicamente los ltimos eslabones de una larga y burocrtica cadena alimenticia demuestra que existe un doloroso patrn.

En otro reportaje reciente la arremetida era contra de las panaderas estatales y su generalizado y psimo servicio. A la maana siguiente a la publicacin, dos periodistas advertan ante las cmaras que el objetivo del reportaje no era dejar a nadie sin trabajo sino mostrar cmo la despreocupacin de las administraciones era parte sustancial de la mala calidad de los servicios. El caso es que supieron que la dependiente de una panadera haba sido despedida de su trabajo, en un amago de borrn y cuenta nueva. Su pecado? Al vender el pan, lo manipulaba con las manos como si esa no fuera la norma nunca establecida, como si ese no fuera el pan nuestro de cada da.

Antes fue el tema la anomala del expendio de materiales de construccin en las afueras de los puntos oficiales de venta, donde a menudo falta lo que esos otros venden all afuera. Resultado ms publicitado, el que ms se repite en el boca a boca de la calle? Varios revendedores fueron puestos a disposicin de los tribunales. Previsin a corto o mediano plazo: otros ocuparn su lugar, cuando las aguas se calmen. Los especuladores de turno pasaron ante las cmaras, pero los responsables ltimos de los retrasos en la llegada de los materiales, que propician la aparicin de esos especuladores, pocas veces son presentados.

Y as tambin con los agromercados, donde las pesas desde siempre pesan como se les da la gana, donde la carne duerme dulcemente la siesta al arrullo del zumbido de las moscas, donde para qu seguir hablando. Y antes fueron los parqueadores, que cobran como les parece, sin que nadie les seale la tarifa.

Cul es el factor comn de todas esas denuncias periodsticas? Que los infractores, que lo son, estn luchando, estn a la vista de todo el mundo y no se esconden, afectan y lucran con el sudor de la gente, s, pero ninguno tiene en las manos los destinos de la economa nacional. Apenas clasifican como ladrones de gallinas, gentuza que est al final, muy al final, de la lista de los que se benefician del descontrol y de la impunidad.

Luchar contra todo eso no est mal, esa es de hecho una tarea urgente de las autoridades. Lo que jota-o-de-e es que sean siempre los ladrones de gallinas los que tengan que aparecer, a todo color, esposados ante las cmaras.

Valdra la pena que en su reflejo de la corrupcin y los males que genera, la prensa alguna vez levantara la vista y escalara un poco ms en esa larga cadena alimenticia, y que lo hiciera por propia voluntad, no cumpliendo una orientacin puntual y tutorada. El menudeo de la corrupcin de los de abajo, por ms que sea, probablemente sea nada, apenas un goteo para usar una palabra que las propias autoridades han usado frente al trapicheo de los de ms arriba, no apunta a esos que la prensa no investiga por mano propia.

All, donde se mueve, se desva y malbarata el dinero de todos, el dinero de verdad, el que cuenta, nuestra prensa no mete las narices. Esos casos han sido informados, s, medianamente, pero nunca jams de los jamases han sido el resultado de una investigacin periodstica que devele los entresijos, las componendas y los tejemanejes de los que han salido no pocas mansiones, piscinas, autos, restaurantes y otras manzanas podridas. Las ms de las veces terminan en una breve nota en la esquinita de la pgina dos de los peridicos.

Todo esto ocurre tambin porque no existe an una ley que obligue a los funcionarios pblicos a rendir cuentas a la poblacin y a dar respuestas a la prensa. Al periodista ms investigador le saldrn hongos si espera a que un jefe responda una entrevista sin que lo manden.

Cuando la prensa conquiste su roll de contraparte, en un ecosistema que pueda convivir con esa independencia y no vea mal la informacin responsable y al servicio de la ciudadana, y, sin dejar de mirar para la calle, comience a mirar tambin hacia las oficinas donde no se apagan los aires acondicionados; cuando los reportajes sobre la empresa equis o el ministerio zeta no sean solo para alabar los sobrecumplimientos sino para encontrar las causas ltimas de los desastres, entonces esa ser una prensa mucho ms revolucionaria, la prensa que necesitamos y que ella misma desea ser.

Fuente: http://progresosemanal.us/20180628/mirar-para-arriba/



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