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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-06-2018

Pensar el futuro desde el Frente Amplio
El Partido Socialista, el neoliberalismo y las izquierdas

Simn Ramrez
Rebelin


Luego de la victoria de la derecha en las elecciones presidenciales y la debacle electoral de la centro-izquierda tradicional junto con la emergencia del Frente Amplio como tercera fuerza poltica, hemos podido ver diversos esfuerzos de articulacin entre fuerzas de la ex Nueva Mayora (en particular el PS) y el Frente Amplio. Sin embargo, no se ha visto una reflexin respecto a qu es lo que se est fraguando tras estos intentos de articulacin, situndolos en el contexto de lo que cada fuerza es, representa y quiere construir como proyecto poltico para Chile.

Esto se ha intensificado a propsito de la intencin por parte del PS de revitalizar el proyecto de ley propuesto por el Frente Amplio para establecer primarias en las elecciones municipales. Pero ms all de la dimensin instrumental electoral -que es importante sin duda-, tras estos acercamientos rondan otras preguntas relevantes, como el carcter de la oposicin, la posibilidad de acercamientos ms estratgicos e incluso eventuales acuerdos en futuros proyectos de gobierno u otros.

El Frente Amplio es un conglomerado diverso y articula diversas tradiciones polticas. Con todo, su alianza se levanta sobre un elemento estratgico fundamental: la superacin del neoliberalismo. La pregunta es obvia entonces: Es posible cimentar alianzas -que superen lo meramente instrumental- con partidos hasta ahora abiertamente neoliberales? La respuesta es bastante lgica: considerando que el Frente Amplio debe ampliar su arco de alianzas ante la eventualidad de ser gobierno, entonces s, es posible -e incluso necesario- cimentar alianzas de este tipo. Pero primero, es tambin necesario arreglar cuentas, puesto que lo que no es posible es establecer alianzas con partidos que continen en la senda neoliberal.

Arreglar cuentas no es un ejercicio menor en la medida de que gran parte de todo lo que el Frente Amplio se dispone a construir, comienza precisamente por acabar (en la forma de superacin) con parte fundamental de la obra de la Concertacin, encabezada por pacto del Partido Socialista y la Democracia Cristiana. Si el relato oficial nos presenta la transicin como un periodo de crecimiento constante y consolidacin democrtica, lo que puede observarse desde una perspectiva crtica es el desarrollo de un consenso elitario -valga la redundancia: al que no estuvo invitado nadie ms que la lite poltica- en torno a los principios fundamentales del neoliberalismo, que fueron crecientemente abrazados por parte de la dirigencia concertacionista en general y socialista en particular. Edgardo Boeninger, analizando el gobierno de Aylwin del que fue ministro, muestra con claridad este asunto cuando plante que la definicin del gobierno es que no hay otro camino para Chile que una poltica macroeconmica esencialmente liberal en cuanto asigna un rol central al mercado, la empresa privada y la apertura al exterior. Esta definicin de gobierno se extiende hasta nuestros das y se la presenta como si no existiese alternativa. Decir esto no quiere decir que la Concertacin no haya hecho nada, por supuesto que se hicieron cosas, se redujo la pobreza, se aument la cobertura educacional, se aument la infraestructura pblica, etc. pero todo esto se hizo bajo el paraguas general de la consolidacin del neoliberalismo y el Estado Subsidiario.

Qu implica este consenso neoliberal? Principalmente tres cosas: Estado subsidiario, democracia degradada (sin polis ni demos) y principios econmicos regidos por la ortodoxia monetaria y fiscal, en una economa orientada a una apertura comercial creciente y con importantes subsidios pblicos a la actividad privada. Este esquema devino un mantra que se repiti en prcticamente todas las reformas de todos los gobiernos concertacionistas: si algo lo puede hacer un privado que lo haga un privado (hay que concesionar todo lo concesionable, deca Lagos). El Estado se encargar de aumentar las subvenciones a los sectores ms pobres y articular la provisin del servicio en base a una lgica de competencia y mercado, creando verdaderos nichos de acumulacin privada y regulada.

As, de lo que se trata es de la generalizacin de una lgica, una racionalidad subyacente a todo lo realizado polticamente en el perodo y que dio forma a la sociedad chilena, su institucionalidad en sentido amplio y a su trama de relaciones sociales, en base a los principios neoliberales que se fueron transformando en norma. Recordemos que hasta el 2011 no se poda hablar en Chile de gasto social universal, defender la focalizacin era el pase para recin comenzar una conversacin dentro de los mrgenes de lo razonable.

Como consecuencia de esto, los 20 aos de Concertacin entregaron un pas de casi 13.000 USD per cpita (distribuidos de manera muy poco per cpita), pero totalmente privatizado: se privatiz lo pblico (tanto en sus servicios como en la propia administracin estatal tras la adopcin del New Public Management como dogma de la gestin pblica) y se rechaz constituir mbitos basados en lo comn y la solidaridad; se privatiz la reproduccin social, principalmente tras la introduccin de mecanismos de mercado y el fortalecimiento, asociado a la hegemona del principio de focalizacin, de la privatizacin de los servicios sociales. Junto con esto, la integracin social misma fue parcialmente privatizada, estableciendo el consumo como el principal mbito integrador y generalizando con ello la servidumbre por deudas. Finalmente, se privatiz la poltica principalmente mediante la experiencia anti-poltica de la poltica de los consensos, que oper como mecanismo principal de disolucin de los conflictos y de la administracin del proceso transicional.

Hemos comprendido poco la profundidad real con la cual el neoliberalismo, como proyecto de sociedad, ha sido instalado en el pas y la responsabilidad, por tanto, que tuvo la concertacin en este proceso mediante su consolidacin. Pensar una alternativa de salida tiene que partir desde una comprensin adecuada de esta situacin radical. El neoliberalismo en Chile es la experiencia misma de la vida en sociedad y aparece, por tanto, de modo naturalizado para un individuo -que es todos los individuos- que asiste a jardines infantiles privatizados, a un sistema escolar articulado en base a principios de mercado, que trabaja en un mercado laboral altamente flexible, precario y desprotegido, y que termina su vida empobrecido tras haber cotizado en una cuenta de capitalizacin individual, aportando con su salario capital a la AFP para que esta lo utilizara en sus negocios de especulacin financiera. Los responsables de esa obra, que ha sido construida en 40 aos (si aceptamos como inicio el ao 1978 y las siete modernizaciones), y de los cuales solo los primeros 10 fueron dictadura, en realidad no visten de uniforme, sino que administraron en democracia el pas por las tres dcadas siguientes hasta nuestros das.

Sin embargo, incluso los sectores de izquierda del Partido Socialista tienen una visin dbil respecto del rol cumplido durante la concertacin. Intelectuales orgnicos como Manuel Antonio Garretn plantean que durante esos aos el neoliberalismo fue corregido, o, similarmente, Fernando Atria plantea que durante estos aos se le dot de rostro humano al modelo neoliberal. Ernesto guila, en una reciente entrevista en El Mostrador, indica que el costo de la labor democratizadora fue continuar con la agenda neoliberal. La frase es notable: en la gesta socialista que estuvo orientada a la democratizacin, el neoliberalismo fue un costo, como si se hubiese desarrollado por pura inercia o de manera inevitable, y no hubiese habido agencia poltica por parte del propio PS en la consolidacin y profundizacin del neoliberalismo en el pas.

Pero como hemos visto, el PS ha estado muy lejos de ser un agente pasivo del proceso. Quizs bastara recordar que este partido tuvo dos presidentes en el perodo para pensar que la consolidacin neoliberal, que tiene como hito el gesto de Lagos firmando la Constitucin de Pinochet, no fue un mero costo, sino que parte de la obra. Pero si eso no es suficiente, tambin podemos mencionar el CAE, la subvencin a la salud privada en el AUGE, la LGE y el mantenimiento de la lgica de mercado en educacin o la regresiva reforma laboral de Bachelet, todas estas polticas impulsadas en gobiernos socialistas. O si es por hablar del partido mismo, habra que mencionar el trnsito de insignes dirigentes partidarios (algunos de ellos antao muy izquierdistas y muy radicales) a las filas del empresariado, la relacin orgnica del partido con este ltimo traducido finalmente en el financiamiento ilegal a la poltica, los lazos con el narcotrfico en el sector sur de Santiago, el modo como otros insignes dirigentes celebraron la neoliberalizacin del pas como la entrada a la modernidad o como unos ltimos consideraron que su democratizacin real, en realidad no era ms que fumar opio.

Lo que Atria o Garretn llaman humanizacin o correccin del neoliberalismo, en realidad y a la luz de lo anterior, no es ms que fortalecimiento del Estado subsidiario y por lo tanto, fortalecimiento de la lgica neoliberal subyacente a esas reformas. Esa lgica, ms all del aumento de los subsidios o las transferencias focalizadas, ha permanecido intacta hasta nuestros das. Si su comparacin de humanidad es con respecto a la dictadura, por supuesto que all el neoliberalismo, como todo, fue ms inhumano, si era una dictadura!. En definitiva, la profundizacin del modelo no fue un costo del PS, fue parte de su actividad propia, no muy distinta de la actividad en los 90 del resto de los partidos socialistas en otras latitudes. No por nada Margaret Thatcher dijo que Tony Blair fue su mejor creacin.

Ac hay un debate pendiente y algunos, como el mismo Atria, desde hace algunos aos han tomado la iniciativa y desde el Frente Amplio debe recogerse el guante. Sus concepciones (reductoras, a mi parecer) del socialismo o su propuesta de la construccin de un Rgimen de lo Pblico (insuficiente para un proyecto antineoliberal), solo han sido respondidas precariamente desde la derecha (vase Razn Bruta del mismo autor) y desde el Frente Amplio han tendido a ser aceptada de manera acrtica. Establecer un campo de debate, entonces, es fundamental. Sin esto, que parte por dar abiertamente este debate en nuestras propias filas, y, por el contrario, estableciendo estos vnculos de manera irreflexiva, meramente instrumental y reducido nicamente a un supuesto provecho electoral, a lo que se contribuye es de hecho al debilitamiento del carcter transformador y refundacional de la apuesta frenteamplista, ponindola en un cara a cara con la mera renovacin elitaria y con la posibilidad de no ser ms que una mera fuerza auxiliar del proyecto de Elizalde. Sin esta discusin, adems, apuestas potencialmente positivas para todos, como Casa Comn de Atria, terminan convirtindose en un verdadero Caballo de Troya de los sectores conservadores -y mayoritarios- del PS. Una poltica transformadora, como la que quiere impulsar el Frente Amplio, si quiere ser realmente transformadora, debe establecer un marco de alianzas con fuerzas que estn dispuestas a hacer precisamente lo que no se hizo durante la transicin: cambiar la lgica neoliberal en cada una de las reformas que se implementen y romper los lazos orgnicos con el empresariado. Es en ese sentido que hablar de la transicin es hablar de futuro y hoy da una cuestin absolutamente necesaria.

Simn Ramrez es miembro de la Comisin Poltica Movimiento Poltico SOL Frente Amplio

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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