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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-06-2018

Estados modernos y sociedades coloniales

Homar Garcs
Rebelin


Tal como lo deja asentado el investigador de origen brasileo Danilo Assis Clmaco en el prlogo de la obra Cuestiones y Horizontes. De la Dependencia Histrico-Estructural a la Colonialidad/Descolonialidad del Poder, del socilogo peruano Anbal Quijano: Encarnamos la paradoja de ser Estados-nacin modernos e independientes y, al mismo tiempo, sociedades coloniales, en donde toda reivindicacin de democratizacin ha sido violentamente resistida por las lites blancas. Para cierta gente, algo difcil de digerir, obviando el hecho indiscutible que, desde los primeros tiempos de nuestras naciones (hablando de nuestra Amrica), los estratos sociales subordinados han resistido las pretensiones hegemnicas de quienes detentan el poder poltico, econmico y, hasta religioso; convertidos, por obra y gracia de dicho poder, en los nicos autorizados y capaces de asumir las riendas de la sociedad.

En cierta forma (visible a veces, en otras no) somos vctimas frecuentes de la eurocntrica visin unilineal, asimilada e institucionalizada sin cuestionamiento alguno. Quienes comenzaron a regir los destinos de las repblicas nacientes de Nuestra Amrica lo hicieron generalmente despreciando lo autctono y glorificando, en su lugar, todo aquello proveniente de Europa, inicialmente, y de Estados Unidos, luego. Simultneamente, tendemos a ignorar (consciente y/o inconscientemente) que esta situacin histrica emergi junto con el advenimiento del capitalismo colonial global. Respecto a esto ltimo, habr que decir que todo cuestionamiento a uno de estos dos elementos implicara, forzosamente, el cuestionamiento del otro; estando como estn ambos fuertemente entrelazados. Esto -visto en conjunto y, sobre todo, considerando el desarrollo de las fuerzas productivas internas- cre un sistema altamente dependiente, lo que influy en la condicin de subdesarrollo atribuida desde mucho tiempo a nuestras naciones.

Esto nos sita frente a lo que en nuestra Amrica se identifica todava (sin mucho anlisis) como burguesa, pero en un contexto diferente a lo determinado por los tericos del comunismo, dada su singularidad frente a la imagen clsica de la surgida en Europa, a partir de la Revolucin Francesa, frente a la cual posee muy escasas semejanzas. Al referirse a esta situacin, uno de los principales idelogos del movimiento de descolonizacin francs, nacido en Martinica, Frantz Fanon, en su obra Los condenados de la tierra, expone: En los pases subdesarrollados, hemos visto que no hay verdadera burguesa sino una especie de pequea casta con dientes afilados, vida y voraz, dominada por el espritu de tendero y que se contenta con los dividendos que le asegura la antigua potencia colonial. Esta burguesa caricaturesca es incapaz de grandes ideas, de inventiva. Se acuerda de lo que ha ledo en los manuales occidentales e imperceptiblemente se transforma no ya en rplica de Europa sino en su caricatura.

A ello se suma la realidad del modelo de Estado imperante, el cual tiene como rasgo distintivo una estructura oligrquica que responde a esta visin y, por tanto, a los intereses grupales de las clases dominantes, o burguesa terrateniente y comercial, acoplada -desde los albores del siglo 20- a los grandes capitales monoplicos imperiales radicados en el norte del continente; correspondindoles -dentro de los esquemas de la divisin internacional del trabajo- el papel de exportadores de materias primas.

Aun teniendo en cuenta las peculiaridades de cada uno de los pases de este continente (al igual que en otros), se mantiene prcticamente inalterable esta visin eurocntrica unilineal. Esto explica en gran parte la diversidad de tensiones y de conflictos sociales generados a travs de nuestra historia comn, especialmente en lo que respecta a la concepcin, las garantas y el ejercicio real de la democracia, as como todo aquello que tendra lugar en cada uno de los mbitos de la vida social, si sta fuera efectivamente extensiva a toda la poblacin y no nicamente a un sector especfico. Explica adems el por qu teniendo, en apariencia, Estados modernos, todava pervivan sociedades coloniales en nuestra Amrica.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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